Capítulo 4
La cita
Orihime se dio un último vistazo en el espejo de su sala. Ese día sería su cita con su mejor amigo Kirie. Aunque se conocían desde varios años, no podía evitar estar nerviosa. Después de todo era la primera vez que salía con un chico que no fuera Ichigo.
Aún se sentía muy culpable por lo que había sucedido en los casilleros de la escuela un día antes. Todavía podía sentir los fríos labios de Ichigo sobre los suyos, escuchaba sus gemidos saliendo de su garganta y el cosquilleo sobre su piel cuando sus manos tocaron su rostro.
Arde…
Orihime llevo sus dedos hasta sus labios, su cuerpo extrañaba la sensación. Lo sabía. Pero su cuerpo tenía que aceptar lo que su cerebro ya había hecho, Ichigo y ella no podían estar juntos. No si quería proteger su corazón.
Agito su cabeza para alejar esos pensamientos. Hoy tenía una cita. Eso era lo importante.
Agarro su bolso y salió apresurada de su departamento.
– ¡Hime-chan! –
Orihime alzó su rostro para toparse con la sonrisa de Kirie, quien llego corriendo hasta ella.
– Hola Kirie-kun– contesto la pelinaranja mientras le dedicaba una bella sonrisa.
– ¿Llevas mucho tiempo esperando? –
– No, yo también acabo de llegar–
Kirie suspiro aliviado. Observo a Orihime detenidamente, cosa que la puso nerviosa. – Te ves muy linda el día de hoy, Hime-chan–
Orihime abrió los ojos sorprendida.
– Uh… digo no es que no te veas linda siempre… tu siempre estas linda– decía Kirie sonrojado y estaba empezando a sudar. – Digo… yo…–
Orihime soltó una pequeña risa que provoco que el corazón de Kirie se detuviera por un segundo. – Gracias Kirie-kun. ¿Qué te parece si vamos a comprar los boletos? –
– No te preocupes Hime-chan, yo iré por ellos– dijo el chico comenzando a caminar hacía la taquilla.
Mientras Orihime esperaba, alguien se acercó a ella desde de atrás tocando su hombro. La pelinaranja se giró para poder ver a la persona.
– Hola Inoue-senpai– dijo una chica con cabello castaño y lindos ojos verdes.
– ¿Uh? ¿Akane-san? – Orihime sonrió – ¡Akane-san! Qué coincidencia–
– Sí, quien pensaría que encontraría en el lugar de mi cita–
– ¡Sugoi! – exclamó Orihime – ¿Quién es tu cita Akane-san? –
Las mejillas de la castaña se pintaron de un bonito color rosado, mientras el nerviosismo se asomaba en su rostro. – Bueno, no es exactamente un cita pero estoy aquí con…– de pronto algo capto la presencia de Akane. – ¡Ah! ¡Kurosaki-senpai! ¡Por aquí! –
El corazón de Orihime se detuvo al escuchar ese nombre. Sus manos comenzaron a temblar y su cuerpo se tensó. Tenía miedo de alzar la mirada y toparse con los ojos que la atormentaban desde hace tantos años.
¿Por qué tenía que pasar esto?
¿Por qué?
– Geez… eres muy ruidosa– dijo Ichigo, su mirada se posó por un momento en la chica que estaba detrás de su cita. Aunque ella no volteara a verlo, sabía perfectamente de quien se trataba. Ese cabello era inconfundible.
– Kurosaki-senpai es muy grosero– dijo Akane inflando las mejillas. – ¡Oh! Es cierto. Kurosaki-senpai quiero presentarte a…–
– No me importa. Es mejor entrar o no encontraremos lugares– dijo Ichigo dándose la vuelta para entrar al cine.
Akane puso una mirada triste que intento disimular con una sonrisa, pero Orihime sabía que le tenía lástima.
– Lo lamento Inoue-senpai– se disculpó antes de seguir al pelinaranja.
Orihime se aferró a su bolso con fuerza. Esta situación… ¿Cómo habían llegado a esta situación?
El día anterior Ichigo y ella estaban besándose en la escuela y ahora se trataban como completos desconocidos, además de que estaba en una cita con una amiga. Los ojos de Orihime ardían por las lágrimas que amenazaban con salir.
– ¡Hime-chan! – la voz de Kirie hizo que se sobresaltara. – Je… Lo siento no era mi intención…– rápidamente el joven ojiazul la tomo por la muñeca. – ¿Qué sucede Hime-chan? –
Orihime lo observo sorprendida. La mirada azul de su amigo estaba llena de verdadera preocupación. Ella no quería eso, no quería preocuparlo y mucho menos podía decirle la razón de su estado. La verdad arruinaría el día y probablemente destrozaría el corazón de Kirie. Lo único que podía hacer era sonreírle y tratar de disimular.
– No te preocupes Kirie-kun, estoy bien– dijo Orihime con la voz un poco entrecortada, pero ni con esas palabras la mirada del ojiazul no cambio. Orihime se soltó del agarre de su amigo suavemente. – Vamos Kirie-kun, la película está por comenzar–
Cuando ambos entraron a la sala esta ya estaba totalmente llena.
– ¿Qué vamos a hacer Hime-chan? No logró ver ningún par de asientos disponibles– decía Kirie mientras buscaba con la mirada.
– ¿Uh? – de repente una pequeña mano salió de entre la multitud y parecía que la estaba llamando. Orihime siguió la mano hasta llegar al cuerpo de Akane, justo al lado de ella estaba Ichigo y al lado de él habían dos asientos vacíos.
Orihime palideció. ¿Su amiga quería que se sentaran con ellos?
– ¿Esa no es Akane-chan? – pregunto Kirie. – ¡Qué suerte! Ahí hay dos asientos– exclamó con entusiasmo. – ¡Vamos Hime-chan! –
Y la arrastro a su propio infierno.
– Akane-chan que sorpresa encontrarte aquí– dijo Kirie con una sonrisa.
Por un momento Orihime creyó a ver visto un sonrojo en el rostro de Akane, pero así como llego así se fue.
– S-Sí, Koganesawa-senpai– dijo con un poco de nerviosismo. – Aquí hay dos lugares senpai, por favor siéntense–
Kirie tomo la mano de Orihime y la llevo hasta sus asientos, dejándola justo al lado de Ichigo.
La pelinaranja estaba paralizada en su asiento. Debía tener muy mala suerte o alguna clase de maldición porque no podía explicar todo lo que estaba pasando. Era como estar en una pesadilla. Su mejor amigo enamorado de ella con el que tenía una cita estaba de su lado derecho y su amor del pasado, que la hirió y aún ama de su lado izquierdo.
¿Cómo había sucedido esto?
Orihime tiene muchos talentos raros y únicos. Como la combinación de sabores que normalmente no irían juntos pero que al final saben bien. O como su increíble capacidad para recordar y reconocer olores específicos, algo de lo que estaba orgullosa. Pero ahora odiaba ese talento en particular.
El olor de Ichigo era embriagante. Un olor varonil y que le daba una sensación de protección, tranquilizándola. Su corazón latía tan fuerte que podía sentirlo hasta sus orejas.
– ¡Cierto! Hime-chan, ¿quieres algo de comer o de beber? – pregunto Kirie sonriéndole dulcemente.
Podía sentir el calor que emanaba el cuerpo de Ichigo, a unos centímetros de ella.
¿Qué pasaría si le toco el brazo? Se ve que ha estado ejercitándose.
– ¿Hime-chan? –
¡NO!
Mala Orihime, ¿en qué estás pensando?
…
Pero se ve tan fuerte… ¿A qué sabrá su piel?
– Tierra a Hime-chan. ¿Me escuchas? –
Kirie le paso una mano enfrente del rostro, sacándola de su ensoñación.
– ¿Eh? – Orihime parpadeo. – ¡Oh! ¡Lo siento Kirie-kun! ¿Qué decías? – pregunto la pelinaranja.
Kirie rió levemente. – Que iré por algo de beber, ¿en qué estás pensando Hime? –
– Lo siento… Estaba… – vio de reojo a Ichigo –… distraída…–
Escucho como el hombre que ama se reía por lo bajo. Eso la hizo sonrojarse hasta las orejas, ya que sabía que se reía de ella y no por lo que sea que Akane le contaba. Kirie se levantó de su asiento listo para ir por algo a la dulcería.
– Koganesawa-senpai, ¿puedo acompañarte? Me gustarían unas palomitas– dijo Akabe también levantándose.
Kirie observó al pelinaranja, que muy cómodo se quedó en su asiento, viendo hacia delante sin interés. – Claro… Vamos–
En cuanto ambos salieron de la sala, Orihime se giró molesta hacia Ichigo.
– Kurosaki-san, ¿cómo pudiste dejar que Akane-chan fuera por las palomitas? – le reclamó con total indignación en su voz. – Se supone que eres su cita, ¿no? –
Ichigo volteo a verla, sonriendo de lado, divertido por su reacción. – ¿No te alegra que nos hayamos quedado solos? Tal vez podríamos continuar con la escena en los casilleros de la escuela. ¿Hmm? ¿Hime-chan?–
Orihime se tornó tan roja como un tomate. No podía creer lo que estaba diciendo, en ese lugar tan público. Cualquiera podría escucharlo.
– ¿Q-Qu-Qué dices? Eso jamás se repetirá– dijo al fin girando su rostro hacia el otro lado, escondiendo su sonrojo.
Ichigo alargó una mano tomándola de la barbilla, obligando que sus ojos se encontrarán con los de él. La respiración de la joven se detuvo, sentía como su pecho se comprimía con solo cruzar miradas. Era una reacción que solo él podía lograr, su cuerpo respondía a todo contacto de Ichigo.
Sus ojos castaños brillaban con desafío, como si ella le hubiera puesto un reto que debía cumplir a toda costa. Esa mirada hizo que le recorriera un escalofrío por todo el cuerpo.
Entonces dijo: – No estés tan segura, Orihime –
Fue justo en ese momento que la joven supo que esto solo era el principio de algo.
Algo que la asustaba.
Y la excitaba al mismo tiempo.
CONTINUARÁ…
Lo se! soy una muy mala persona! he dejado mis historias paradas po años... de seguro muchos me odian
pero les prometo que las seguiré, en verdad las voy a terminar
este capitulo es corto pero algo es algo
también subiré una nueva historia en la que estoy trabajando, espero la lean y les guste
besos y cuídense :)
