Disclaimer: Soy una chica. Así que, no, Percy Jackson y sus personajes no pueden ser míos.

Capítulo 3: Hera/Thalia, con un poco de Hera/Jason también

Palabras: 2006


Hay otra mujer.

Otra mortal. Beryl Grace es su nombre; una famosa estrella de televisión. Hermoso rostro, cabello rubio, esbelta figura, ojos azules―Incluso si en público pretende que no le importa, en privado recuerda cada uno de los deslices de su esposo. O con cada uno de ellos, recuerda su error.

(Ella es la diosa de la familia, pero la suya no es más que un juego de perfeccionismo y mentiras)


Una figura alta miró intensamente a la mujer que cargaba un bebé en los brazos. La bebé bostezó suavemente y la mujer sonrió con dulzura para después pinchar los cachetes regordetes de la pequeña. La bebé rió antes de alcanzar el dedo de su madre con sus pequeños dedos; le dio un pequeño apretón y la sonrisa de la mujer creció aún más.

"¿Quieres cargar a tu hija?" Ella preguntó en un susurró y el hombre asintió sin despejar la vista de la mujer oji-azul. La mujer le entregó a la bebé envuelta en una manta, el hombre no estaba seguro de qué hacer, esta era la primera vez que cargaba a un bebé. Usualmente lo único que pasa en sus manos en su preciado rayo, un objeto, pero este bebé es un ser humano;no es muy bueno lidiando con mortales.

"Le agradas" Beryl bostezó, cerró los ojos y sonrió. "Eso es bueno. Serás un buen padre" Zeus mordió su lengua, antes de que la verdad brotara de su boca; la bella mortal necesitaba descansar después del parto. El dios del rayo miró por última vez a su amante y de ahí hacia el pequeño bulto entre sus brazos: cabello negro, piel blanca, ojos azul eléctrico mirándolo con asombro.

Zeus miró hacia al otro lado de la cama: la cuna, dónde la enfermera había traído a la recién nacida, todavía estaba allí. Silenciosamente, caminó hacia allá, con delicadeza depositó a la bebé de vuelta, y desapareció en un haz de luz.

Los sollozos de Thalia se esparcieron por la habitación. Beryl abrió los ojos.


Hera pensó que sabía en lo que se está metiendo―y sí, la amargura y el cansancio se están adueñando de ella porque no había predicho que el rey de los cielos volvería donde esa misma mujer.

Ni siquiera es la infidelidad lo que le molesta tanto como el hecho de que, mientras que él abandona el Olimpo y se acuesta con simple mortales, ella es por deber fiel. Tal vez el respeto de Hera hacia Zeus es escaso, pero la patrona del matrimonio tiene que velar por la unión sagrada entre un hombre y una mujer.

(Ella sabe lo que él piensa: Zeus ve a su dominio como un chiste)


Cuando la misma mujer vuelve a quedar embarazada, la reina Hera siente la amargura aumentar aún más.

Y el odio. Él actúa de manera normal, como si no hubiera engendrado a otro vástago a pesar del pacto: actitud soberbia, liderando el Olimpo desde su trono, sonrisa calculadora; sus ojos azul cielo brillando con orgullo por ser el dueño y señor de todo.

(Zeus es un maestro para la actuación, pero la diosa del matrimonio ya está cansada de solo actuar y no realizar)


El pequeño bebé de ojos azules y cabello rubio mira con curiosidad hacia la mujer que lo sostiene. Bolsas resaltan en sus ojos azules, piel reseca, cabello rubio enmarañado. A su lado, una niña con pecas regadas en la nariz, cabello negro y ojos azul eléctrico, hace muecas tratando de hacer reír al bebé. El pequeño suelta un risilla; Thalia toca su nariz juguetona mente.

"¿Qué nombre le vamos a poner?" Thalia preguntó, mirando a su madre. La ex- actriz mordió su labio, mirando con aburrimiento hacia la ventana. El azul del cielo, sin ninguna nube en el, parecía ser más brillante el día de hoy como si el rey de los dioses estuviera feliz por el recién nacido, su nuevo hijo.

Beryl miró nuevamente a sus hijos. "Jason. Le pondremos Jason" dijo, sonando segura. Complacer a la horrible esposa de su amado no estaba entre sus planes, pero Zeus le había aconsejado que lo hiciera para aplacar la ira de la diosa de la familia.

Thalia arrugó la nariz.

"Él es demasiado lindo como para ser un Jason" Beryl soltó una risa: incluso su hija, indirectamente, odiaba a la reina.


Hera miró con desdén hacia su alrededor: ninguna nube era visible en el cielo, el sol se alzaba brillante sobre el firmamento, niños de todas las edades reían y gritaban, correteando por los juegos; algunas familias estaban colina abajo, sentados en mantas de diversos colores, disfrutando de un picnic con deliciosa comida y bebidas. Era aliviador saber que su dominio, al menos, funcionaba de manera correcta en el mundo mortal.

Los ojos de la reina se concentraron en la mujer que tenía al frente. Los ojos azules de Berly Grace no eran nada más que eso: azul. Un color opaco y sin vida, al contrario del pequeño niño que estaba entre sus brazos. Cabello rubio, una pequeña cicatriz sobre el labio superior; vibrantes ojos azul eléctrico, como los de Júpiter, la miraron por última vez antes de cerrarse finalmente.

Hera sonrió victoriosa. Tomó al pequeño entre sus brazos y desapareció en un haz de luz.


Esconder a un bebé es, sin duda, una de las tareas más difíciles.

Para suerte de la diosa, cuando llegó al Olimpo, el salón de trono estaba vacío y el pequeño semidiós seguía dormido entre sus brazos. Pero, la reina sabe que debe encontrar una rápida solución; no hay formar de mantener a un mortal, un infante mortal, en la ciudad de los dioses sin ser descubierto―Por un fracción de segundo, pensó en quedarse con él. Sonrió encantada al imaginarse el escándalo que surgiría porque la reina oh-tan-fiel engendró a un semidiós; la cara de Zeus al enterarse que ella le estaba dando una cucharada de su propia medicina.

Fue difícil admitirlo, pero, necesitaba ayuda. Rápido.

Sus amistades eran tan raras como las veces que su marido no la engaña, así que, decidió acudir a alguno de sus hijos, uno que pueda guardar el secreto, y convencerlo de que cuide a Jason hasta que tenga una edad adecuada para mandarlo al Campamento Júpiter. Decidió acudir a Ilitía, diosa de los nacimientos y las comadronas.

Su relación era estable; Hera solo esperaba que hubiera olvidado todo eso del asunto de Leto y evitar que ella llegara al parto.


"Supongo que ahora estás feliz, ¿no?" El rey de los dioses casi escupió las palabras. Hera, sentada desde su trono, pestañeó y lo miró levemente sorprendida. Había algo en el tono de su voz; pena, dolor, enojo. A él realmente le importaba esa mortal. La reina soltó un gruñido, fijó su vista hacia el frente, y sonó, una y otra vez, sus largas uñas sobre el brazo de su trono.

Mucho más allá del pacto, esa es la razón principal por la que los dioses no comparten más de una noche con mortales: su mortalidad, es como una enfermedad; un dios se puede volver más emocional, más humano.

"Al contrario, mi rey" Hera dijo, escupiendo las palabras también. "¿Acaso tengo que recordarte que mi dominio también abarca a la familia? Y aunque tus engaños son como un blasfemia para mí, sobre todo con esa despreciable mujer, ella era la única familia que le quedaba a tu hija: sobria o no sobria."

Zeus no dijo nada más.


Thalia Grace maldijo bajo su aliento. Simplemente había demasiados monstruos.

Los gritos de Grover, el sátiro que estaba encargado de llevarlos al campamento Mestizo, eran efectivos para hacer reaccionar a su piernas y correr; correr y no pensar. La hija de Zeus jadeó, por el rabillo del ojo vio a Luke, un rubio oji-azul hijo de Hermes que llevaba viajando con ella desde hace varias semanas. A su lado, una pequeña niña rubia de siete años con intensos ojos grises, corría sin soltar la mano del semidiós mayor.

"Vayan. Ahora" Las palabras salieron de la boca de Thalia sin que ella lo notara. El hijo de Hermes y la pequeña Annabeth pararon abruptamente. Grover, quién iba más adelante para guiarlos, no dejaba de insistir que siguieran.

"No"

La hija de Zeus ni siquiera contestó. Sus ojos azul eléctrico los miraron por última vez(sí, ella no tenía un buen presentimiento sobre esto), giró sobre sus talones y corrió colina abajo; los ruegos de Luke y Annabeth zumbando en sus oídos.


La esposa de Zeus encontraba bastante irónico que la hija del rey de los dioses casi muere defendiendo a la que consideraba su nueva familia.―Sí, casi. El rey del cielo intervino, a pesar de que las reglas dicen específicamente que no puede, justo a tiempo y la convirtió en un pino para conservar su vida.

Tal vez, eso le enseñaría una selección.


Jason Grace despertó en la casa del Lobo a los diez años. El niño abrió sus ojos lentamente; los rayos del sol le daban directamente en el rostro. Soltó un gruñido(Había dormido en el piso, eso explicaba por qué su espalda dolía demasiado), se apoyó en ambos codos y levantó parte de su cuerpo. Una arboleda rodeaba el desconocido lugar, el cual parecía ser un tipo de templo o mansión. Pilares majestuosos adornaban cada esquina, cierta vegetación encontraba su camino y acaba enrollaba en ellos. El frío del mármol se sentía bajo sus manos.

"No te asustes, hijo de Júpiter" Una loba, increíblemente grande, apareció de la nada; un gruñido salió de su garganta. Jason soltó un grito y retrocedió, moviendo sus pies contra el piso, tanto como pudo. La loba volvió a soltar un gruñido, pero este era más suave como una risa. "Soy Lupa, madre de Roma. Estás aquí para ser evaluado"

Dicho esto se acercó sigilosamente al semidiós, caminó alrededor de él, olisqueando a su nuevo cachorro. Jason miró con horror hacia el animal. Lupa sonrió.

"Vamos a ver si vales la pena, campeón de Juno"


El brillo del vellocino de oro se intensificó al ponerse en contacto con las raíces del pino. Su efecto fue inmediato: el olor a pino invadió la atmósfera, el color marrón se borró de las hojas reemplazándolo por un vibrante verde. Y, justo cuando todo pareció volver a la normalidad, una adolescente apareció de entre las raíces.

"¿Por qué nadie está ayudando?" Un chico de cabello negro, ojos verde mar y piel bronceada, gruñó. Los campistas a su alrededor no paraban de murmurar; una rubia, Annabeth, miraba con lágrimas en sus ojos la escena.

Desde las rodillas de Percy, ojos azul eléctrico se abrieron lentamente y miraron al chico con confusión.

"¿Quién..? Sueño horrible. Muerte"

"Todo está bien" El hijo de Poseidón susurró de vuelta. "Mi nombre es Percy. ¿Cómo te llamas?" dijo, aumentando el volumen de su voz.

"Thalia. Mi nombre es Thalia Grace"


Hera se preguntaba si de alguna forma el dios se enteró de la misión y ayudó a que sea un éxito. Después de todo, él siempre busca su beneficio.

La felicidad estaba nublando el juicio de Zeus: el regreso de Thalia Grace significaba un peón más para su padre, Cronos.


Cuando Artemisa le ofrece a Thalia unirse a la caza, Hera sintió una sonrisa crecer en su rostro. Los ojos marrones de la reina miraron a su esposo; una mueca cubría el rostro del dios. La diosa de los matrimonios rodó los ojos: por supuesto que el rey de los dioses no quería que su hija renunciara a la gloria de ser el héroe de la Gran profecía.

"Yo, Thalia Grace, me comprometo a la diosa Artemisa. Doy la espalda a la compañía de los hombres, acepto la virginidad eterna, y me uno a la caza" Un aura plateada cubrió a la hija de Zeus en respuesta a su promesa. Desde su trono, Artemisa sonrió complacida.

(Hera no estaba feliz precisamente, ¿aliviada?, sí, esa era la palabra correcta. Todavía odia a Thalia(es un recuerdo constante del engaño de su esposo), pero, al menos, la chica consiguió una nueva familia; todo el mundo necesita de una)


N/A: Honestamente, sólo espero que haya captado bien a Hera. Incluso si se comporta de forma horrible, siempre me pareció un personaje interesante. ¡Sólo un capítulo más! (Por cierto, gracias a las cinco personas que tienen esta historia entre sus favoritos)

Capítulo 4: Annabeth/Sra. Chase(..Simplemente siento que estas dos tiene mucho de que hablar)