La charla de George Wickham dura más de lo previsto, pero es tan carismático que al público no parece molestarle. Finalmente termina su discurso y la gente le dedica un gran aplauso. Yo también aplaudo, a pesar de no haber estado prestando toda la atención que debiera. George se inclina un par de veces ante el público, agradecido por el reconocimiento. Se gira y se dirige hacia mí con su encantadora sonrisa. Qué guapo, por Dios ...

"Señorita Lizzie, he de decir que ha montado usted una fiesta de lo más agradable. Su jefa estará encantada con usted".

"Bueno, ya conoce a Carol Pearl. A quien ve esta noche aquí es a mí, pero sus hilos también están presente, no lo dude".

"Pues me alegro de que sea usted quien se encuentra aquí hoy" otra sonrisa seductora, ¿acaso la ensaya ante el espejo? "Reconozco el sello de la Señorita Pearl en gran parte de los invitados de prensa" añade mientras repasa la sala discretamente con la mirada. Mi faceta más profesional vuelve a apoderarse de mí y recuerdo que hay algunos invitados en la sala que debería presentar al escritor.

"George, quiero presentarle a algunos periodistas. Debe hablarles de su libro y causarles buena impresión. Ya tienen un ejemplar, así que no hace falta que les de demasiada información. Sólo métales el gusanillo para que indaguen ellos mismos. Es una buena oportunidad para conseguir publicidad y acelerar las primeras ventas" le explico mientras busco con la mirada a alguno de estos invitados.

"Bueno, supongo que también podría beneficiarme de un buen resultado en las ventas" dice George distraídamente, "aunque este libro ya me ha dado mucho más de lo que podrían darme esas críticas. Sabe usted, nada puede hacer más feliz a un hombre que la satisfacción del trabajo bien hecho".

Le miro con una sonrisa y contesto alegremente: "Es un alivio que lo comprenda, porque forma parte del mío hacer que su libro sea un éxito. Venga por aquí" y le indico el camino hacia el señor Butler, que se encuentra a pocos metros de nosotros.

Después de presentarles me paseo despreocupadamente por la sala, controlando el ambiente. Parece que los invitados han quedado satisfechos con George Wickham y sus historias. Pido una copa de vino blanco en la barra y alcanzo a oír una voz familiar: la voz de Charles, prodigando maravillas sobre mi hermana.

"…es perfecta, sencillamente angelical, ¿no te parece? ¡Me alegro tanto de que por fin os hayáis conocido! A este paso os tendría que haber presentado en la boda. Eres un hombre muy ocupado, amigo mío." Charles le da una sonora palmada en la espalda y sonríe a Will.

"Siento no haber podido sacar tiempo antes para darle el visto bueno a tu prometida, Charles" la voz de Will resulta sombría y cansada.

"Vamos, Will. Odio cuando te pones en modo 'el mundo es despreciable', te vuelves completamente insoportable. Disfruta de la fiesta, ¿no lo estás pasando bien?".

"Disculpa, Charles. Me ha sorprendido ver a Wickham aquí… Pero tienes razón, tu prometida es muy bonita y encantadora. Está claro que no podrías haber encontrado a nadie más apropiado para ti, me alegro mucho". El camarero me sirve la copa de vino que he estado esperando, pero me quedo en la barra tratando de escuchar un poco más.

"¿Verdad?" la voz de Charles se carga de entusiasmo por la aprobación de Will. "Es un ángel... estoy deseando que llegue el día de la boda. ¡Ojalá todo el mundo fuese así de feliz!".

"Creo que tu felicidad se debe en parte a tu carácter, Charles. ¿Es que no eres capaz de encontrar nada que te disguste en este planeta?"

Charles suelta una carcajada antes de continuar. "¡Qué cosas se te ocurren! Eres la persona más intratable que conozco, a veces me sorprende que nos llevemos tan bien. Cualquier otro estaría al menos intentando disfrutar de la fiesta, e incluso se le ocurriría tirarle los trastos a Lizzie…". Casi me atraganto al oír el comentario de Charles, pero agudizo el oído. No quiero perderme una palabra.

"Bueno, siento no poder complacerte. No me gustan las fiestas en honor a George Wickham, no me gustan los canapés y no me parece que la hermana de tu novia sea tan guapa como para ser tan antipática". Noto que me arden las mejillas de nuevo, pero esta vez por una razón totalmente distinta. ¿Quién se cree William Darcy que es? ¿Acaso él es tan genial que se puede permitir hablar con tanto orgullo?

"¡Will, eres de lo peor que hay en esta sala, en serio!" le espeta Charles, puede que esté pensando exactamente lo mismo que yo. Por un momento considero la posibilidad de dar media vuelta y alejarme de ahí. Will Darcy no me cae bien y no necesito su aprobación. Pero soy terca, muy terca.

Me termino la copa de un trago, respiro hondo y camino hacia ellos con una sonrisa de suficiencia. Veo cómo cambia la expresión en la cara de Will en cuanto me ve acercarme a ellos.

"¿Qué tal lo están pasando, caballeros?" me preparo con una sonrisa.