La puerta se cierra tras de mí y se rompe la burbuja. Estoy de nuevo en mi piso, y casi no soy capaz de recordar cómo he llegado. Estoy tan abrumada con los acontecimientos del día que me quedo apoyada en la pared un rato, disfrutando del silencio. Las locuras del día no pueden entrar aquí.

En cuanto me repongo, salgo disparada hacia la salita. Enciendo el portátil y comienzo a escribir frenéticamente. Es demasiado tarde para llamar, así que lo máximo a lo que puedo aspirar para desahogarme es enviar un email a Jane. Lo leerá a primera hora del día y, por supuesto, sacará tiempo para contestar o llamarme.


Email de: Lizzie Bennet ebennet

Para: Jane Bennet janeyjane

Fecha: 30 enero 2013, 03:42

Asunto: George Wickham sabe besar...


Jane, ni te imaginas el día que he tenido.

Sí, lo sé. Quieres que vaya directamente al grano, pero sabes que daré todo el rodeo y que no serás capaz de resistir la curiosidad.

Ayer por la noche me quedé hablando con George Wickham (el escritor) al final de la fiesta. Seguramente no te fijaste en él porque Charles y tu sois la pareja más ñoña y ensimismada que ha habido jamás en la Tierra, pero George Wickham es un tío muy atractivo. Es posible que te fijaras en él un poco.

El caso es que después de un rato tuve que irme a "finiquitar la fiesta", y me dijo que si podía invitarme a tomar una copa después... dije que por supuesto y que le vería en Noir's una hora después. Estuvimos desde las 23:40 hasta hace unos minutos hablando sobre muchas cosas. Empezamos a hablar sobre él y su trayectoria de escritor, todo como muy profesional y contenido. Pero en seguida George (creo que a estas alturas ya puedo llamarle sólo por su nombre) se puso a hacerme preguntas de todo tipo y a hablarme de otros temas. Era como si nos conociésemos desde hace mucho y, en serio, empezó a tirarme los tejos.

Ya sabes que me pongo muy nerviosa cuando intentan ligar conmigo, pero esta vez no. El tío me gusta, y le iba devolviendo sin problemas todas las que me iba lanzando. ¡Tres hurras por mi sofisticación!

Después de dos mojitos (por mi parte) y tres gin tonics (por la suya), pagó la cuenta y me acompañó al apartamento. A partir de entonces fui perdiendo sofisticación y seguridad, sé perfectamente lo que significa que un hombre de 31 años te acompañe a tu casa a altas horas de la madrugada después de mojitos y gin tonics. Empecé a ponerme nerviosa. Creí que lo había notado, pero cuando llegamos al portal insistió en acompañarme hasta arriba. Ya sabes lo que pasó después, momento muy incómodo. Lo rompió él:

"Me lo he pasado genial, Lizzie." Sonrisa seductora que podrías estar visualizando si le hubieses prestado atención. "Espero no haberte aburrido demasiado y que quieras repetir algún día…". Y justo cuando iba a contestar que por supuesto, que me lo había pasado genial, y que me encantaría volver a quedar, George Wickham, se acercó a mi lentamente y me besó de la forma más sensual en la que me han besado en toda mi vida. Si no fuese porque, en la emoción del momento, acabamos besándonos contra la puerta de mi piso, estoy segura de que las rodillas me habrían fallado. ¡Este tío sabe besar!

Si todo hubiese acabado en un beso apasionado como este, todo genial. Muy en plan lo que a ti te gusta leer. Pero después de unos minutos, George me preguntó si podía pasar a tomarse una última copa. Y como te decía antes, yo ya sé lo que significa eso. Parece que George pudo descifrar mi cara de horror y se excusó rápida y atropelladamente.

"Dios, lo siento mucho… Espero que no te hayas pensado que… quiero decir, que yo…"resopló y sonrió. "Vamos a dejarlo aquí por hoy, ¿vale? Creo que para un día es suficiente". Yo asentí y me despedí como si no hubiese habido beso ni copas ni nada. Sí, me acobardé muchísimo... ya me conoces.

Así que aquí lo tienes, mi gran noche de debut editorial: ¡libros, gin tonics y lujuria! Espero que me contestes y me digas qué te parece la situación. Qué pena que no te hayas quedado en casa hoy, ¡podríamos haber diseccionado la situación durante horas! Te hago responsable a ti y a Charles de tanto egoísmo y del abandono de mi persona.

Pásalo bien con Charles. ¡Muac!

Lizzie xx


Pincho el botón de envío y vuelvo a cerrar el portátil. Respiro más tranquila, nada como descargar la conciencia con Jane. Me levanto y llevo toda mi chatarra (bolso, abrigo, móvil, libretas...) a la habitación. Ya estoy algo más preparada para irme a la cama y dormir hasta que se me pase el ligero mareo de los mojitos.

Diez minutos después, a punto ya de quedarme profundamente dormida, mi móvil empieza a sonar. Me incorporo de un brinco y me avalanzo sobre la cómoda. Pero no se trata de George, es una llamada de Jane.