"Dime... ¿de qué conoces a Will Darcy?" la pregunta a la que le he estado dando vueltas se materializa finalmente. George levanta mucho las cejas y centra toda su atención en mí. En sus labios se forma una sonrisa sorprendida.

Yo remuevo mi mojito, ocupada en parecer muy casual. Es la tercera vez que quedamos y ya es hora de satisfacer mi curiosidad... Intuyo que Will y George se llevan peor que mal y no quiero entrometerme en el asunto más de lo necesario, pero con un poco bastará para descubrir de qué se trata.

"Vaya, pues..." bloquea el teclado de su móvil y lo guarda en un bolsillo. "¿Y por qué crees que le conozco?" Su sonrisa se expande.

Sé que le gusta hacerse el loco, despistar a la gente para mantenerse lo más enigmático posible. Muy propio de un escritor, por otra parte. Pero muy propio de mí no ceder en el primer intento. Sonrío cálidamente.

"Sé que os conocéis porque le oí hablar de tí en el lanzamiento de tu libro. No le caes muy bien, por cierto."

"¿Y de qué le conoces tú?" la sonrisa sigue ahí, imperturbable.

"Yo he preguntado antes." Bebo tranquilamente de mi vaso, irradiando naturalidad. "No vas a conseguir distraerme...".

Se apoya sobre la mesa y se inclina hacia mí con un feliz aire conspiratorio. "Dime de qué le conoces tú y te cuento todo lo que quieras saber".

"Bueno, pues..." repaso las 2 horas de mi vida en las que coincidí con Will. "Es el mejor amigo de mi futuro cuñado. También le conocí en tu lanzamiento, ¿sabes?".

"Ah, ¿sí?" pausa de un par de segundos. "Ahora es cuando me dices que también te invitó a tomar una copa y le rechazaste porque ya te habías fijado en mí...".

Me río ante la idea: Will Darcy invitándome a salir sin mostrar la más mínima emoción y casi sin mirarme. Entonces recuerdo el momento en que Will me besó la mano… eso me descolocó por completo. Dejo de reírme.

"No, no fue así… Sencillamente le oí decir que no esperaba verte por ahí. Realmente parecía que os llevaseis fatal".

"¿En el lanzamiento de mi propio libro?" resopla y se recuesta sobre la silla. "Sólo él podría aparecer y quejarse de encontrarme ahí, tócate los…".

Esto dispara mi curiosidad, esto ya empezaba a oler a algo más interesante que una mera antipatía mutua.

"¿Y por qué os lleváis tan mal?".

"¿Cómo de bien te cae?" me pregunta con los ojos entrecerrados.

"Nada en absoluto" me río otro poco. "Fue bastante borde conmigo, puedes hablar con total libertad".

"Pues, en ese caso…" se vuelve a acercar, sonriendo. "Te diré la verdad. Conozco a Darcy de toda la vida, vivíamos en la misma calle cuando éramos niños. Nuestros padres aún son vecinos, de hecho. Nunca fuimos muy muy amigos porque él es como es, bastante rancio, ya sabes. Pero nos llevábamos bien.

"Cuando tenía 23 años escribí mi primera novela y la envié a unas cuantas editoriales. El manuscrito interesó a un par, pero antes de llegar a firmar nada todas se echaron atrás. Resultó que Darcy se había entrevistado con todas y cada una de ellas y les había convencido de que la novela era un plagio. Me metió en un lío del que me costó bastante salir, y aún estoy pagando las consecuencias. El público en general no se entera de estas cosas, pero hay muchas editoriales que aún no me toman en serio."

Termino de escucharle sin poder contener mi asombro, estoy totalmente horrorizada. "Vaya, Will Darcy es realmente un capullo… Es decir, ya me pareció bastante capullo cuando le conocí, pero no pensé que fuese más que eso. ¡Esto es mucho peor! ¿Por qué no le denunciaste por calumnias o lo que fuera?".

George se encoge de hombros despreocupadamente. "No te indignes, morena" la sonrisa seductora ataca de nuevo. "Fue una situación difícil… imagínate cómo habría sido para mis padres que yo denunciase a Will". Da un trago a su gin tonic y permanece en silencio unos segundos. "No, no habría merecido la pena".

Por un momento me limito a observar a George. Una oleada de indignación contra Will Darcy empieza a recorrerme.

"¿Y qué pasó con la novela? ¿no has podido publicarla con ninguna editorial?".

"No, y ya no creo que llegue a ver la luz. No hay mucho que hacer por ella, mi escritura ha mejorado bastante desde entonces y creo que se nota. Aunque como primera novela no habría estado mal".

Me toma la mano, pero yo ando dándole vueltas a la historia. Miles de preguntas surgen rápidamente en mi cabeza.

"Pero no lo entiendo, ¿decía haberla escrito él o qué?"

George se encoge de hombros. "Supongo que les convenció de ello, pero la verdad es que no lo sé".

"¿Cómo puedes decir eso?" su impasividad me desconcierta y en cierto modo me enfurece. "Estamos hablando de una primera novela, eso supone muchísimo esfuerzo. ¿Cómo puedes dejar que otra persona te quite de esa forma la oportunidad de publicarla?"

"Tranquila, morena" George vuelve a sonreír y me acaricia el dorso de la mano que tiene entre las suyas.

"No entiendo cómo no le sacaste los ojos, yo lo habría hecho. Escribir supone un esfuerzo muy grande".

"Lo dices como si lo supieses de primera mano".

"Bueno…" le miro fijamente. "Trabajo en una editorial, sé lo difícil que es escribir".

"Ya veo" dice él, su expresión llena de malicia. "A ver si un día de estos te dignas a enseñarme lo que estás escribiendo".

"Yo no estoy…" mi primer impulso me obliga a negarlo, luego me relajo un poco. Este chico me gusta… sonrío y lo admito "Bueno, no es una novela aún, pero estoy en ello".

"Lo sabía. ¡Tienes percha de escritora!" se lanza a besarme la mano y yo me río avergonzada. "Quiero leer lo que lleves escrito, seguro que es genial".

"No, ni de coña. Soy muy autocrítica y me da muchísima vergüenza que lo lean los demás… especialmente gente que conozco".

George me mira con expresión de no comprender. "Pues creo que te has equivocado de hobbie". Después sonríe y añade "Venga, prometo tener cuidado con tu primera novela. Déjame leerla".

Me lo pienso durante unos segundos. Nunca me había planteado enseñarle a nadie lo que escribo, para mí es como una afición íntima. De hecho, hasta hoy no lo sabía nadie. Y entonces veo la cara de George, entre suplicante y divertida. Sería genial que un escritor de éxito revisase mi novela…

"Muy bien, puede que te la enseñe". George levanta los puños en señal de victoria. Dejo que continúe durante unos segundos y entonces, sonriente, añado "pero a cambio quiero leer tu primera novela".