El silencio reina en la habitación. Ni Jane ni Charlotte se atreven a decir nada, pero siguen mirándome de reojo como si no pudiera verlas. Yo hago como que la cosa no va conmigo y me centro en el nudo de mis zapatillas. Finalmente es Charlotte, cómo no, quien rompe el hielo.

"Bueno, yo tengo que preguntar…" se sienta a mi lado con su sonrisa más pícara y me sacude el hombro. "¿Qué tal estuvo? ¿Te gustó? ¡Cuéntanoslo todo con pelos y señales!".

"Pues… es que no hay mucho que contar" confieso algo avergonzada. "Aún me estoy preguntando en qué estaba pensando, la verdad".

"Pues menos mal que lo dices tú" Jane parece disgustada con lo ocurrido. "¿Cómo se te ocurre acostarte de buenas a primeras con alguien que ni siquiera te gusta? ¡Y el mejor amigo de mi prometido, ni más ni menos! ¡En nuestra despedida de solteros! ¿Te das cuenta de lo inapropiado que ha sido?"

"Jane… perdona. Sé que esto te hace sentir incómoda. Créeme, a mí tampoco me hace gracia que Charles y vosotras nos hayáis visto… así. Te prometo que no fue premeditado".

Jane me mira enfurruñada. No quiere ceder, pero finalmente se compadece de mí y me abraza. Charlotte da un salto y se une al abrazo.

"¡Pues yo estoy orgullosa de ti! Te has estrenado a lo grande, vaya pectorales tiene el amigo Darcy, ¿eh?" comenta, y nosotras no podemos evitar reírnos.

"Creo que aún no estoy preparada para bromear sobre el asunto" declaro con amargura.

"Pero, ¿tan mal ha estado? ¿Fue torpe? ¿Bruto?" Charlotte me cuestiona.

"No…" intento hacer memoria rápidamente. "No lo sé... ¡es que no me acuerdo!".

Jane y Charlotte me miran atónitas y confundidas.

"¿Me estás diciendo que Will Darcy, el guardián de la decencia, se ha aprovechado de una virgen borracha? ¡No puede ser!" Charlotte está escandalizada.

"A ver, no. Recuerdo claramente que fui yo quien dio el primer beso" le excuso.

Uno de los amigos de Charles grita desde fuera que ha llegado el momento de ponerse en marcha. Empieza la gymkana. Doy un suspiro y subo la cremallera de mi sudadera, como si me creyera que me va a proteger de la vergüenza que voy a pasar en cuanto le vea…

La mañana transcurre sin sobresaltos, pero tremendamente incómoda. El resto del grupo, que no sabe nada de lo sucedido durante la noche anterior, lo pasa genial. Pero ni Charles ni Will se atreven a mirarme directamente a los ojos, Jane está aún un poco rara y Charlotte no para de guiñarme el ojo y lanzar miradas furtivas a Will cuando éste no mira. Una pesadilla.

Hacia la tercera prueba, la vergüenza da paso a la desilusión. No me esperaba esta reacción por parte de Will y me resulta muy difícil entender lo que le está pasando por la cabeza. ¿Acaso se arrepiente? En ese caso, podría salir airosa si no nos dirigimos la palabra durante el resto del fin de semana y no vuelvo a verle en mi vida… algo que intentaría por todos los medios. Pero no puedo evitar que eso me apene, lo que me sorprende y desconcierta un poco.

Por la noche volvemos a coincidir con nuestros nuevos amigos y esta vez nos sentamos todos juntos. Fred se sienta entre Charlotte y yo, mientras que Will escoge un sitio un poco más apartado, al lado de Charles.

Todo transcurre de forma muy similar a la noche anterior, pero yo estoy distinta. Las bromas de Fred no me hacen tanta gracia, no me atrevo con los vodkatinis (Dios me libre) y me esfuerzo por mostrarme sonriente, como si nada hubiese ocurrido. Sin embargo, no puedo evitar estar un poco ausente.

En realidad me siento decepcionada. No me he atrevido a compartirlo con Jane y Charlotte, pero empiezo a comprender que siento algo por Will. Aún no sé si se trata de pura atracción física o algo más... Sólo puede ser atracción, ¿qué tengo yo en común con Will? Nada, absolutamente nada. Pero me inquieta la forma en la que ha pasado de mí durante el día y, sobre todo, cómo me está sentando. Si ayer me hubiesen dicho lo que iba a estar pensando hoy, no me lo hubiera creído.

"¡Bueno, Lizzie!" Fred intenta llamar mi atención. "He oído que ayer tuviste un problemilla con los vodkatinis y tuviste que irte pronto a dormir. Hay que beber con moderación, ¿eh?".

"Bueno…" sonrío, intentando integrarme en la conversación. Miro a Will por el rabillo del ojo, que parece ajeno a lo que pasa en nuestro lado de la mesa. "Es que estas bebidas pijas son poco de fiar. Llevan tantas cosas que…".

"¡Jajaja! Es verdad. Donde esté un buen whiskey… que se quite lo demás, ¿verdad?".

"Yo personalmente prefiero el ron".

"Pues hala, hoy te pedimos ron, ¿vale?" repone con una sonrisa.

"Creo que será mejor que no le pidas nada, que ayer ya la liaste bastante" dice Will, alzando la voz para que podamos oírle pero sin levantar la vista del plato. Se me acelera el pulso. ¿Qué ha querido decir?

Fred, que aún ni le habían presentado a Will, me mira desconcertado y sin perder la sonrisa. "Eeeeh... ¿quién es ese?"

"Es Will... es amigo nuestro" mascullo.

"Pues no parece muy majete, ¿no?".

"Bueno, tiene sus momentos. Es mejor que no le hagas mucho caso" procuro ser convincente.

La velada continúa, y yo cada vez siento más ganas de irme a dormir. Todos parecen estar pasándolo bien, pero a mí no me apetece ni beber, ni bailar, ni reírme de ninguna gracia. Consulto el reloj, ya he aguantado bastante. Jane y Charlotte, especialmente Charlotte, intentan liarme para que me quede un poco más, pero sólo quiero quitarme estos ridículos tacones y meterme en la cama. Les doy un beso a las dos y me largo.

Cuando estoy a punto de meter las llaves de mi habitación en la ranura, oigo unos pasos justo a mi lado. Me doy la vuelta con un susto tremendo; es Will.

"¡Dios, Will! ¡Casi me da un infarto!" me llevo la mano con las llaves al corazón, que late con fuerza.

"Disculpa, quería alcanzarte antes de que entraras en la habitación" dice.

Yo le examino un instante. ¿Es una broma? ¿Qué quiere ahora, después de ignorarme todo el día?

"¿Qué pasa, Will? ¿Vienes a por más?" ya no estoy asustada, estoy decididamente antipática.

"¿Cómo?".

"No, si al final va a resultar que te va la marcha. Si crees que voy a dejarte repetir habiéndome ignorado durante todo el día, estás muy equivocado" sintiendo que he recuperado mi dignidad, me vuelvo hacia la puerta y abro con la llave.

"Lizzie, me parece que ha habido un malentendido... ¿Podemos hablar?". Me toca el hombro suavemente. Le indico que puede pasar y me siento en la silla del escritorio. No quiero ni acercarme a la cama.

"Tú dirás" mascullo.

Will parece un poco incómodo. Se sienta en la cama, pero luego decide levantarse.

"Me da la sensación de que te has hecho una idea equivocada de lo que pasó ayer".

"Pues no sé, tú dirás. Pero como me digas que fue sexo sin compromiso, lo mismo te doy una patada en los huevos" le amenazo.

"Lizzie, ayer no hicimos nada. Estuvo a punto de pasar… pero nos detuvimos a tiempo".

"¿Cómo?" murmuro, muerta de vergüenza. Eso sí que no me lo esperaba. "Pero, ¿qué dices? ¿Y la ropa? ¿Y qué hacías en mi cama?".

"¿En serio no te acuerdas de nada?" me mira perplejo y se sienta en la cama. "Bueno, eso confirma que hicimos bien en frenar…".

"¿Puedes explicarme un poco mejor qué es lo que pasó ayer…?".

"Pues…" deja de mirarme directamente. "A ver, llegamos a la habitación y, bueno, todo fue bastante deprisa. Yo te desnudé - bueno, tú también a mí... En fin, que íbamos a... acostarnos… pero al final no lo hicimos".

Espero a que añada algo más, pero no vuelve a abrir la boca.

"Pero, ¿por qué?" sólo me sale un hilo de voz. Estoy algo decepcionada. No hubiera sido una primera vez ideal, pero me había hecho a la idea.

"Lizzie, no soy un salvaje. Es cierto que podría haber parado antes, pero... me gustas mucho. Tenía muchas ganas, pero cuando me di cuenta de que..." se rasca la nuca, avergonzado "…de que era tu primer vez, no pude seguir".

Ahora sí que estoy avergonzada.

"Dios, qué vergüenza…" me tapo la cara con las manos. "¡Qué vergüenza! Lo que estarás pensando de mi…".

"A todos se nos ha ido la mano alguna vez y hemos acabado haciendo algo de lo que nos arrepentimos…" dice.

"¡Dios, Will! No he pasado tanta vergüenza en mi vida. ¿Te imaginas cómo me he sentido hoy? Pensaba que te habías arrepentido y me estaba volviendo loca. ¿Cómo se te ocurre esperar a ahora para hablar conmigo? ¡Y encima resulta que no hicimos nada!" he dado un brinco y me encuentro dando vueltas por la habitación, agitando los brazos enérgicamente.

"Perdona, no sabía cómo acercarme… qué decirte… Estaba muy avergonzado y me sentía vigilado en todo momento por Charles" se levanta y da un paso hacia mí. "No tengo la facilidad de palabra que tienen otras personas, Lizzie. Estoy seguro de que ya te habías dado cuenta".

"Pues sí, me había dado cuenta…" le lanzo una mirada iracunda.

"Si quieres que nos olvidemos del asunto, lo haremos. Pero antes quiero pedirte perdón. Siento haberte puesto en esta situación, de verdad que lo siento".

Intento mirarle sin querer asesinarle, pero tardo unos instantes en conseguirlo.

"Es que estaba convencida de que lo habíamos hecho…" digo, con un hilo de voz. "Tú no me pusiste en esa situación, sé perfectamente que fui yo la que la buscó. Y lo que me jode es… saber que no ocurrió".

Will me mira perplejo.

"No te entiendo…" pero me mira como si entendiese perfectamente lo que quiero decir.

Yo sonrío tímidamente, ya más relajada. Voy a hablar, pero en ese momento se abre la puerta y, como la noche anterior, vuelven a aparecer Charles, Jane y Charlotte. A pesar de estar completamente vestidos, su expresión revela un asombro aún mayor al de ayer. Charlotte menea la cabeza y nos reprende.

"Bueno, bueno, bueno. Esto ya es vicio, ¿eh?".