Nuestra sangre unida en la eternidad.

Es mi primera vez escribiendo, así que espero que sea de su agrado… se aceptan aclaraciones, consejos, felicitaciones pedidas de autógrafos jejej xD, en fin, declaro que ninguno de los personajes me pertenece, son de la maravillosa JK Rowling, esto es simple diversión y locuras de mi cabeza. Sin más preámbulos les dejo esta historia, y que me digan si merece más caps. o solo esto…. :D.

Capítulo 1.

Cazador o Presa.

La oscuridad de la noche se alzaba, solamente podía distinguirse una silueta, caminaba en los alrededores de una larga calle en línea recta, sus ojos brillaban por la luz de la luna, pero no lograba distinguir el color, cada paso que daba se acercaba más a su víctima de esa noche, la cual había notado la otra presencia detrás de ella, un viento helado cruzo, erizo la piel la castaña pero bien sabía que no era por el frio, era por su acosador, camino más rápido, su cuerpo y su mente le decían que algo, más, bien alguien venía detrás de ella, pero no se atrevía a voltear.

La sombra acelero su paso, su cabello largo y rubio, se mecía de izquierda a derecha, su rostro tan blanco que a la luz del astro nocturno parecía porcelana, y sus labios rosas y apetecibles se curvaron en una sonrisa ladeada, le encantaba cazar, sentir como su presa trataba de huir, como aceleraban sus pasos creyendo que podrían dejarla atrás y escapar, pero no ella podía ser más rápida, más fuerte y más ágil, sabía que no tenían escape, les daría alcance en segundos, y esa como otras noches, seguía a esa castaña, que le había robado todo lo que un ser como ella tendría, podría decirse que si aún conservara su alma, seria de aquella hermosa figura que trataba de escaparse.

Y hablando de escapes, la perdió de nuevo por un instante, acelero sus pasos y llego a la esquina de la calle, no observo nada, puso todos sus sentidos alerta, estaba cerca podía olerla, no dejaría que se escapara de sus manos, camino un poco más el poste de luz ubicado a media calle tenía una falla puesto que prendía y apagaba, haciendo que sus ojos se dilataran en extremo, para poder enfocar, siguió caminando y lo paso de largo, dio unos pasos más y escucho esa bella voz.

-Creo que es momento que dejes ese juego – dijo la chica castaña.

La rubia giro y de nuevo sonrió, mostrando un poco uno de sus colmillos, sabía lo que vendría, al fin esa castaña seria su cena. Camino hacia ella, contoneando sus caderas dándole un aire demasiado seductor.

-Vaya vaya, así que no dirás nada... bien; dime ¿no te has cansado se seguirme durante todas estas noches?, ¿qué es lo que quieres de mí? – la castaña pregunto, estaba recargada a un lado de ese poste con una pierna flexionada recargándose en el muro de concreto detrás de ella, y con los brazos cruzados.

-Contéstame ¡!, o acaso te comió la lengua el gato…

Ahí estaba esa impaciencia innata, esa voz y tono mandón que le encantaba en ella; llego hasta quedar enfrente de la otra chica y coloco sus dos manos en el muro, ahora no tenía escapatoria, sintió su respiración acelerarse, suponiendo que la suya estaría igual, estaba salivando no iba aguantar mucho tiempo, así que se fue acercando a ella, sintió su nerviosismo, llego a su cuello y aspiro su olor abrió su boca conteniendo un suspiro, llego a su oreja.

-Ma chérie, no tienes que desesperarte, te daré todo lo que quieras –susurro la rubia. –Y para que lo sepas, no me ha comido ningún gato la lengua… -volvió a decir, pasando su lengua por el lóbulo de la oreja que tenía enfrente

Bajo sus manos y la sujeto de la cintura, la rubia la tenía presa, y ella lo sabía no había escapatoria, se recrimino por enfrentar a su acosadora, las demás noches la había dejado en paz, pero esta vez esta vez, no sabría cómo terminaría, ese pensamiento cruzo por su cabeza en un segundo, pero decidió seguir jugando.

-Me alegro, porque sabes que yo soy la única que puede hacerlo –contesto al fin con su respiración un tanto agitada.

Paso sus brazos por los hombros de la rubia y junto sus manos detrás sosteniendo la nuca y parte de su cuello. La rubia sonrió, y sus dos colmillos se encajaron en el cuello, la castaña apretó más fuerte su nuca atrayéndola a ella, sintiendo como esa acción terminaba de excitarla y gimió, cerca del oído de la otra, haciendo que entrara en un frenesí, sus manos bajaron de su cintura recorriendo hasta las caderas donde la sujeto más fuerte tratando de pegarla más a su cuerpo, haciéndole saber que ella también estaba caliente, y quería poseerla sus piernas hicieron un hueco y se plantó en medio de las piernas de su presa, la cual al fin había caído, pudo sentir el sabor de su sangre que tanto había deseado, un pequeño ronroneo salió de su garganta, la castaña subió sus piernas a las caderas de la otra, sintió como le tomaba fuertemente del trasero y lo apretaba, mientras en su cuello podía sentir los colmillos perforando su piel blanca, y algo caliente escurrir, sabía que era saliva y algo más, talvez su sangre, sus manos se movieron hacia la parte de enfrente, tratando de sacar la larga gabardina que traía su "cazadora", la rubia al darse cuenta de esta acción dejo ese magnífico cuello y decidió darle espacio para que lograra su cometido, sintió como rompía los primeros botones de su gabardina, y la bajaba por sus antebrazos quedando atascada al llegar a sus codos, después su camisa, saltaron varios botones y solo pudo reír al ver la desesperación de su amante; en ese momento, sintió las manos de la castaña en su abdomen recorriéndolo e ir subiendo hasta llegar al pecho, sintió como los apretaba e hizo su cuello hacia atrás reprimiendo un gemido y cerrando sus ojos; la castaña aprovecho, y llevo sus boca a ese largo fino y blanquecino cuello, lo lamio de arriba hacia abajo mordiendo ligeramente, llego al hueco entre su clavícula y este, saco sus colmillos y mordió

-Aaahhh ¡! –la rubia no aguanto y gimió.

-Ahora tú eres mía –le contesto la chica, y paso su lengua por el pequeño hilo de sangre, que comenzaba a escurrir.

La rubia abrió sus ojos, azul brillante y sus pupilas en extremo dilatadas, reflejando deseo, lujuria, pasión. Vio a los ojos de su acompañante color miel, tan brillante que parecía oro, encontrando las mismas sensaciones y un sentimiento, amor.

Sus manos cobraron vida, apretó de nuevo su trasero, y la bajo de sus brazos, arranco el botón del pantalón de la chica ojos color miel, y esta rio, al no poderlo bajar lo tomo de enfrente y detrás rasgando un poco de los costados, lo arranco dejando sus piernas liberadas, paso su mano y sintió la humedad aun por encima de la ropa interior.

-Aah aah, más! ¡ –gimió y ordeno la chica a la cual acariciaban.

-Tranquila mon amour, disfrútalo –contesto

-Fleur, por favor no voy aguantar mucho –rogo entre suspiros

La rubia sonrió y bajo por esas piernas zafó su gabardina y camisa, quedando en el pavimento de aquella calle, se arrodillo y paso su lengua entre los pliegues atrapados en aquellas bragas, sintiendo más humedad.

-Por favor –volvió a rogar, esta vez, con sus manos en los hombros de la chica enfrente de ella, con cada lengüetazo, sentía perderse cada vez más, sintió como brotaban las garras de sus uñas encajándose en la piel de la cual se sostenía

La rubia al sentir ese pequeño pero excitante dolor en sus hombros se puso de pie y beso a su chica, lamio sus labios pidiendo permiso, al sentir que esa boca se separaba metió su lengua, y sintió la calidez, humedad, encontrando la lengua de su compañera, comenzando una pequeña batalla entre ellas, hasta convertirse en una danza.

Subió sus manos a la espalda sintiendo como sus uñas también se convertían en garras, rasguño la espalda de su castaña. Coloco una de sus piernas en el centro y empezó a sentir como la chica en sus brazos movía su cadera, adelante y atrás, bajo sus manos volviendo a rasguñar, hasta dejarlas de nuevo en la cadera para ayudarla con sus movimientos.

-Aah, aahh, ahhh, Fle… ahh ma…s si… aaahh –la chica no podía completar muy bien las frases sentía su respiración muy agitada, estaba a punto, pero sintió como la frenaban.

-Espera mon amour… aun no… -le contesto al momento que frenaba todo movimiento, observo la mirada de reproche. –No me mires así, Te amo 'Ermione…-le dijo mientras la veía a esos ojos color miel, los cuales brillaron más llegando a un dorado intenso.

-Te amo, eres lo más importante de mi vida Fleur –contesto, perdiéndose en esas piscinas azules, pareciendo las aguas más azules y cristalinas que había visto.

Se besaron esta vez con amor, deseo, ternura. Hasta que la rubia la tomo de la cadera pegándola a ella, sintió como de su mano izquierda se retraían sus garras, tomo la pierna izquierda de Hermione y la coloco en su cadera, la recorrió y acaricio con sus garras dejando pequeños surcos hasta llegar a su trasero, con su mano izquierda hizo a un lado las bragas rojas de su amante, acaricio sus labios, su centro, sintiendo su humedad, la dejo de besar, se miraron a los ojos y la penetro, sintió su calidez como sus dedos resbalaban fácilmente,

-Aaaahh ¡! –gimió al sentir a su amante dentro de ella, la brazo, la estatura de la rubia era un poco mayor así que poso sus manos en su espalda cerca de sus omoplatos, alzo un poco su cabeza para poder conectar su mirada, la rubia viendo un poco hacia abajo, le sonrió a su chica, y se pegó a ella.

Comenzó a mover su mano afuera, adentro, afuera, adentro aferrando la mano que tenía en la cadera de la otra ayudándola moverse cada vez más rápido escuchando las gemidos de su amante en su oído, como la mordía sin clavar mucho sus colmillos, pero en sus espalda sentía el ardor que los rasguños le estaban causando movió sus dedos dentro de ella tratando de llegar a un punto y cuando lo hayo sintió a la chica en sus brazos desesperarse, la sujeto más fuerte y empezó a rozarlo en su entrar y salir, cada vez más fuerte más rápido, los gemidos de ambas se escuchaban fuertes en aquella calle desierta, su mano se enterró en el trasero de la castaña y esta enterró sus garras en su espalda, se besaron con frenesí, ahogando las gemidos sus lenguas bailaban, su cadera cada hacia movimientos más rápidos y erráticos

-Di.. m... nombr… mientr...as te vienes –dijo la rubia con la respiración agitada, sintiendo como sus dedos comenzaban a quedar atrapados entre las paredes de la castaña. –Dilo –aumento sus movimientos

-Ahh ah aahh Fleur ahhhh FLEUR ¡! ¡! – gimió la castaña el sentir su orgasmo, y como apretaba y mantenía en ella los dedos de su querida rubia, sintió las espasmos recorrer su cuerpo, trataba de ir relajando sus manos, suponiendo como se clavaron en la espalda de la chica entre sus piernas hasta quedar abrazada a ella, cuando los dedos se su amante fueron retirados, sintió como la abrazaba y le besaba los labios y la frente, pegándola a ese cuerpo tan perfecto. Tranquilizándola, para que su respiración volviera a la normalidad.

La chica rubia sonrió, tenía al amor de su vida en sus brazos, y acaba de hacerle el amor, dejándola exhausta, no podía estar más feliz, cuando sintió que su chica se relajó y se separó solo se sonrieron. Comenzando a tratar de acomodar sus ropas, mientras sus heridas empezaban el proceso de cicatrización, y trataban de limpiar un poco los pequeños hilos de sangre; la rubia se puso de nuevo su camisa y gabardina, abrochando los botones que sobrevivieron en esta última puesto que su camisa no tenía ninguno, se quitó el cinturón de sus jeans y se lo paso a la castaña, esta lo tomo y trato de arreglar un poco sus propios jeans, logro sostenerlo con el cinturón, se acomodó su abrigo y pudo ocultar el destrozo que su novia había causado mientras la culpable la veía con mirada y sonrisa inocente.

-Bueno mi amor, vas a pagar por mi pantalón, pero… tendrás que aguantar hasta que estemos en nuestra habitación –sentencio la castaña.

-jajajja lo que tú digas, pero justo ahora... tengo un poco de hambre... –contesto la francesa.

Al principio de la calle aparecieron dos hombres, parecían un poco ebrios talvez vendrían de alguna fiesta, ambas se observaron y sonrieron, comenzaron a caminar en la dirección de estos, al tenerlas en su campo de visión, comenzaron a soltar frases hacia las chicas.

-Que shicaaaas tan ricaaaas noooss llegamooosss a encontrrraaaar – le dijo una al otro con voz pastosa

-Vaaaamooosssh a disfrutarlas hasta el amanecer –respondió

-Vamos nena... quieres que te la meta hasta el fondo –le dijo a Fleur el primer tipo que se le acerco

Ninguna de ellas dijo nada solo se acercaron más a ellos la rubia lo rodeo y se puso frente a él.

-Mi amor no juegues con la comida –le dijo la castaña.

-Vaaaamooosssh cataña no quieres sentir todo lo que teeengoooo –le dijo el otro tipo a ella

Hermione se puso detrás de él y le tomo las manos, justo cuando Fleur levanto al otro tipo de su chaqueta estrellándolo con la pared, la luz de ese poste ilumino la cara y vio los ojos de color morado/rojizo brillante, una sonrisa macabra y unos colmillos, las manos se convirtieron en garras sosteniéndolo de nuevo y volviendo a aventarlo justo frente al otro se colocó detrás de él, lo puso de pie le agarro la cabeza y la giro hacia la izquierda; Hermione solo sonrió ante esa escena, le encantaba como su rubia jugaba con la comida, el tipo al que sostenía trato de zafarse, pero la chica tenia agarrada sus manos por la espalda, huir parecía una tarea imposible, se puso tan pálido que hasta la borrachera se le bajo, sintió una afilada uña recorrer su cuello, al voltear un poco observo que la chica tenía los ojos morado/rojizo y le mostraba sus colmillos, le sonrió, le golpeo la rodilla por la parte de atrás para hincarlo un poco, tomo su cuello y encajo sus colmillos, el otro hombre había tratado de huir pero sabía que también estaba perdido tendría el mismo fin cuando en su cuello sintió esas garras que lo sostenían; Fleur hizo lo mismo que su compañera y comenzó a succionar, ambas se observaron y después de un tiempo dejaron caer los cuerpos sin vida, se sonrieron y vieron como los ojos de cada una volvían a ser azules y castaños.

La rubia saco del bolsillo de su gabardina un polvo y un encendedor, roció los cuerpos, prendió el encendedor y los cuerpos empezaron a arder, no debían de dejar rastros, los cuerpos se calcinaron y solo era cuestión de esparcir un poco el polvo, el viento se encargaría de borrar las pocas "huellas" que quedaban. Recogió su encendedor, lo guardo, tomo la mano de la castaña y observo su muñeca izquierda, 4:15 am, -Es hora de volver ma chérie –le dijo mientras le limpiaba las comisuras de los labios, y el mentón, la chica más baja hacia lo mismo con ella; empezaron su camino de regreso a la mansión.

-Vamos, podremos terminar lo que empezaste hace un rato –le contesto la otra chica.

-jjjajajja yo lo empecé…? no no, yo no hice nada –trato de justificarse.

-Noooo, ja, quien fue la que comenzó a seguirme, si no fuera lo que soy, hubiera estado aterrada.

-Si no fuera lo que eres, serias un delicioso bocadillo… pensándolo bien ya lo eres –dijo con una sonrisa coqueta.

-jajajaja a veces creo que me vez con cara de pastel o algún bizcocho –se quedó pensando con una expresión divertida, imaginándose con cuerpo de pastel.

-jajajaja ay mon amour que cosas dices –sonrió

Siguieron caminando hacia la mansión, entraron a los jardines y después se toparon con la enorme puerta, la abrieron y pudieron escuchar las voces de sus padres, de seguro alguna anécdota de sus mejores tiempos, cerraron sin hacer mucho ruido. Y subieron las escaleras caminaron por el pasillo a su habitación, se besaron, y la castaña recargo a la rubia en la puerta, estaban a punto de volver a perderse cuando

-Al fin vuelven, estaba preocupada por ustedes –comento una pequeña voz a sus espaldas.

-Gabrielle, que haces aun levantada pronto amanecerá, puede ser peligroso, maman y papa de seguro no saben que aun estas despierta… –regaño la rubia mayor, clavando su mirada en la pequeña rubia, con sus facciones tan parecidas a ella, ojos azules, tez blanca, cabello rubio , pero su rostro un poco menos afilado que el de ella.

-Solo estaba preocupada –se justificó la menor.

-Está bien, Gaby, es hora que vayas a descansar, pronto saldrá el sol –intervino la chica castaña tomando la mano de su novia –Estamos bien, gracias por preocuparte –la miro sonriéndole y alentándola a que fuera a su habitación.

-Ok, hasta mañana Herms, hasta mañana Fleur, descansen –se despidió la menor y camino al otro extremo del pasillo perdiéndose dentro de su habitación

Ambas volvieron a verse, se besaron y entraron, se despojaron de sus prendas colocándose algo más cómodo, la francesa un bóxer negro y una delgada playera de manga larga, y la castaña un short negro y una playera de tirantes blanca, ambas se abrazaron y se recostaron.

Tratando de descansar un poco, la rubia de nuevo vio el reloj marcaba las 5:01am, el sol comenzaba a salir, debían de dormir un poco, se aseguró con la mirada que las ventanas estuvieran perfectamente cubiertas, abrazo a la castaña, acercándola a ella, le dio un ligero beso, cerro sus ojos y sucumbió como su compañera lo había hecho hace unos minutos.