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CUPID'S WEDDING AGENCY

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Capítulo 3. Primer intento.

El tipo conducía como el mismísimo demonio. Cuando Sakura vio el espectacular coche negro deportivo en el que el Sasuke planeaba llevarla, se quedó con la boca abierta. ¿Cómo era posible que un ser enviado del cielo tuviese un auto último modelo? Con su habilidad para aparecer y desaparecer seguramente no necesitaba ningún medio de transporte.

—¿Planeas que te lleve a un antro en el transporte público?—preguntó cuando ella hizo la observación sobre el deportivo.

—¿No puedes simplemente llevarme contigo, hacer eso de "teletransportación" o lo que sea?—él se mofó de su pregunta.

—Es imposible para alguien como tú, soy un alma y tengo un sentido del espacio más flexible que un humano.

Sasuke no reparaba en usar el acelerador con moderación al conducir. A pesar de que Sakura llevaba el cinturón de seguridad, debido en parte al miedo, con todas sus fuerzas se agarraba del asidero de la puerta del coche. Los repentinos giros e inesperadas desaceleraciones hacían que se removiera continuamente sobre el mismo asiento. El vestido corto negro que tanto se había negado a usar se le subía a cada momento, por lo que también tenía que cuidar no mostrar de más.

—¿Podrías manejar con más precaución? No creo que a un ángel le pase algo en un accidente automovilístico, ¡pero yo soy mortal!—se quejó la chica casi chillando.

—Punto número uno, no soy un ángel, mis jefes sí. Dos, igualmente no podría morir, ya lo hice una vez, debido a eso soy un alma. Y tres, mientras estés conmigo ten la seguridad que no te pasará nada.

Sakura estaba incrédula aún, no terminaba de asimilar la misión que Sasuke decía tener. Lo miró de perfil, ciertamente podía muy bien pasar por un ser celestial, ahora que podía apreciarlo mejor tenía cierta aura inusual que lo hacía incluso más atractivo.

Eran casi las once de la noche cuando se aparcaron cerca de un centro nocturno muy bullicioso, la ubicación del mismo era en una zona exclusiva de la ciudad. La joven tuvo problemas para salir del auto, tenía las articulaciones aún tensas debido al cardiaco viaje. Torpemente trató de quitarse el cinturón de seguridad. Sasuke la observaba con desesperación, por lo que terminó extendiéndose para quitarlo él mismo. Sakura contuvo la respiración cuando lo tuvo tan cerca, a pesar de que sólo fueron unos segundos. Apenas lo conocía y el tipo hacía ese tipo de acercamientos. Pero se maldijo así misma por permitirse sentirse intimidada por él.

Cuando se acercaron a la entrada del lugar había muchas personas arremolinadas alrededor de los guardias de seguridad. Sakura comenzó a dudar de la idea del chico sobre ligarse a alguien en un lugar así. Sería difícil acceder, parecía que a esos lugares sólo lograba entrar las personas más cool y atractivas. Recordó cómo se veía una hora atrás frente al espejo. A pesar de que su vestido podía considerarse sexy, ella tal vez estaba un poco pasada de curvas para lucirlo. Pero lo peor había sido el maquillaje, incluso Sasuke había puesto en duda su capacidad de ponerse el labial.

Sintió cuando el chico la tomó de la muñeca y la llevó entre el mar de gente, hasta acercarse a los guardias.

—Podríamos intentar en otro lugar—rogó con desesperanza la joven.

—Entraremos, déjame todo a mí—tenía una sonrisa de autosuficiencia.

El joven se acercó a uno de los guardias y le dijo algo que fue inaudible para Sakura, y pudo jurar que también para el resto de las personas. El tipo, que por cierto era enorme y musculoso, de inmediato se hizo a un lado para dejarlos pasar.

—¿Cómo…lo has hecho?—preguntó mientras era arrastrada por un pasillo con diminutas luces en el techo simulando una noche estrellada.

—Soy un cliente preferencial.

Dentro había una sala enorme de dos pisos, la música sonaba tan fuerte que le dañaba los tímpanos. La pista de baile estaba abarrotada, tanto que parecía imposible meterse ahí a bailar. Sasuke se dirigió a un extremo de la barra y ella lo siguió.

—¿Y entonces, cual es el plan?—preguntó ella con fastidio, presentía que si pasaba mucho tiempo en ese lugar le daría jaqueca.

El chico se dio tiempo para pedir un par de tragos antes de responderle.

—Debes observar a todos a tu alrededor—le pasó el brazo por el hombro y la giró, mostrándole toda la perspectiva desde ese lugar—en algún lugar se encuentra el chico adecuado para ti—le hablaba cerca del oído, así que ella podía escucharlo con claridad—y no hablo de que sea específicamente en este antro, pero si no comienzas a buscar tu destino, los hilos no se moverán.

—¿Y cómo se supone que sabré reconocer al amor de mi vida?—dijo ella en tono dramático—¿tienes algún sensor de compatibilidad o algo por el estilo? ¿Qué no se supone que los ángeles deben saber el porqué de todas las cosas? ¿Por qué simplemente no te dicen quién es el chico adecuado en vez de traerme aquí a buscarlo?

—Calma, eres demasiado desesperada. Así no funcionan las cosas. En realidad ellos saben quién puede ser tu persona destinada, sin embargo todos tenemos la opción de elegir. No siempre lo más adecuado va a ser lo que nos haga más felices—acercó inocentemente su mano a la frente de ella, y sin esperárselo le pegó con el dedo.

—¡Para!—se quejó ella mientras se sobaba.

Por un buen rato no hicieron más que estar ahí sentados. Sasuke parecía meditar en silencio, recorriendo con la mirada todo el lugar. Sakura se aburría, trataba de poner su atención en los chicos que parecieran disponibles, pero el dolor de cabeza era inminente. Ni siquiera el trago de whiskey lograba ponerla de buenas.

—¿Ves a aquellos tipos?—señaló unas cuatro mesas a la derecha, donde había tres jóvenes conversando. A Sakura no le parecieron nada feos, aunque no le daban buena espina.

—Pareciera que pasan más tiempo frente al espejo arreglándose que yo—respondió a Sasuke, sin ocultar una mueca de asco. El joven frunció el ceño.

—¿Entonces qué te parece aquel chico en el piso de arriba, el que está cerca del barandal de camisa gris?—la chica lo buscó la persona que él le indicaba. El hombre parecía algo mayor que ella, posiblemente andaba en los treinta. Negó con la cabeza.

—No creo que un tipo diez años mayor que yo sea lo mejor.

El chico pelinegro la fulminó con la mirada, no es como si estuviese enojado, pero si fastidiado.

—Puedo percibir vibras, los hombres que te he indicado son los más decentes para alguien tan…—guardó silencio, parecía no encontrar la palabra.

—¿Santurrona quieres decir?—preguntó molesta.

—Tú has dicho la palabra, no yo—levantó ambas manos a modo de rendición, de pronto se levantó y se hizo a un lado— mira ese tipo que viene ahí, esta es tu oportunidad.

Luchando por no tirar su bebida un joven caminaba cercano a la barra. Los anteojos que llevaba lo hacían lucir un poco nerd, pero sin duda debajo de ellos había un chico algo lindo.

Sakura estuvo a nada de gritarle al tipo una advertencia cuando vio como Sasuke ponía un pie en el camino del chico, logrando que éste casi callera. Sin embargo la bebida que llevaba terminó derramándose encima de la joven.

—¡Lo-lo siento tanto!—se disculpó al instante. Sakura por su lado observó con descontento al pelinegro, claramente lo había hecho a propósito.

—¿Estás bien?—preguntó ella a cambio al de los anteojos. Con nerviosismo el chico sacó de uno de sus bolsillos un paño y se lo extendió.

—Yo soy quien debería preguntar eso, estoy muy apenado—alzaba la voz con torpeza para que ella lo escuchara. Sasuke los observaba con una expresión divertida.

—¿Por qué lo hiciste?—le reclamó la chica al pelinegro molesta.

—Alguien necesitaba un empujoncito—sonrió con descaro.

—Ruego que me disculpes, debí tener cuidado, si me permites te invito un trago como compensación—respondió el de lentes abochornado casi al mismo momento que el pelinegro.

Sakura se quedó boquiabierta, sospechaba que Sasuke era invisible para el segundo chico, ahí el por qué el joven no vio cuando el otro le puso el pie en el camino. Luego trató de relajarse.

—Sólo—tomó aire—olvídalo—se giró hacía la barra, el chico se sentó en el lugar que Sasuke había dejado vacío e inmediatamente pidió dos cocteles.

Como pudo trató de secarse la parte inferior del vestido, al menos al ser de color negro no se notaba mucho la posible mancha.

—Mi nombre es Akira—el chico extendió su mano, ella la tomó con desconfianza.

—Sakura.

—Estoy sumamente avergonzado, seguramente te he arruinado la noche.

—Créeme, no es tu culpa—enfatizó ella.

El chico trató de mantener a flote una incómoda charla, en parte porque Sakura no se sentía a gusto teniendo a Sasuke observándolos. Admitía que el chico de anteojos era atractivo, aunque se mostraba algo tímido. A los diez minutos ya no pudo soportarlo más, así que se movió de ahí con el pretexto que iría al sanitario.

Y en realidad ahí se dirigió, con Sasuke pisándole los talones.

—¿Puedo saber qué estaba mal con él?—al juzgar por su expresión parecía que el pelinegro preguntaba realmente en serio.

—Demasiado aburrido, demasiado buen chico tal vez.

—¿Entonces eres de las mujeres que prefieren un chico malo?—parecía que la sola idea le parecía tonta.

—Un poco de menos nerviosismo por parte del hombre ayudaría.

Cuando llegó a los baños él se quedó atrás. Sakura aprovechó para lavarse un poco el maquillaje. Se sentía y era realmente inexperta en eso de conquistar a alguien. Necesitaba salir de ese lugar.

Cuando salió encontró a Sasuke cerca de la pista de baile, se acercó con dificultad pues había mucha gente alrededor.

—Creo que este no es el tipo de ambiente donde yo podría encontrar al amor de mi vida—le reclamó cuando lo tuvo enfrente.

El chico le sonrió en vez de contestarle. Ella no comprendió lo que sucedía hasta que vio el movimiento que hizo con la mano. El chico a su espalda debió tomarlo como si le estuvieran tocando el trasero, Sasuke ni siquiera lo tocaba directamente, era como si una mano invisible incluso para Sakura lo hiciera. El pelinegro se deslizó hacía un lado al instante.

El hombre que estaba de espaldas se giró y sonrió divertido al verla. Luego se acercó tal vez más de lo necesario. Era mucho más alto e intimidaba, no sólo porque era guapo, había algo en su sonrisa que a ella no le gustó nada.

—Perdón—alcanzó a decir, a la distancia que estaban seguro él la escuchó. Sakura sentía que ahora la torpe era ella. ¿Cómo se supone debía reaccionar ante un tipo que creía que ella le había tocado el trasero?

—Eres una chica traviesa, ¿no es así?—el hombre acercó su mano y le acomodó un mechón de pelo detrás de la oreja—¿quieres bailar?

Sakura abrió la boca pero ningún sonido salió de ella. El tipo lo tomó como un sí y la tomó por la cintura.

Al inicio dejó que él la manipulara como un títere, pues estaba en pánico sin saber qué hacer. Además el tipo era fuerte, cuando la joven comenzó a salir del shock trató de protestar ante el agarre, pero no logró más que la jalara más hacía él.

Cuando el hombre deslizó la mano desde la cintura hasta el trasero de ella, fue la gota que derramó el vaso.

—Quita de inmediato tu mano—exigió Sakura, dejó de mover los pies provocando que él también se detuviera. Él la miró desconcertado.

—Vaya, eres tú quien llega y lo hace primero, y ahora reaccionas así—el tipo la apretó con más fuerza.

Entonces Sakura hizo gala de lo poco que aprendió en la única clase que tomó un año atrás de defensa personal. Con un rápido movimiento de su rodilla asestó un golpe en la ingle del chico. No esperó a ver cómo él reaccionaba, se alejó de inmediato. Le importó poco empujar a medio rumbo cuando se dirigió a la salida.

Cuando llegó a pasillo con las luces de estrellas notó que apestaba a alcohol, y la jaqueca que tanto había vaticinado ahora se hacía presente. Escuchó pasos tras de ella, con miedo a que fuese el tipo al que había golpeado aceleró el paso hasta que salió. Cuando estuvo lejos del tumulto en la entrada se tuvo que detener de golpe al chocar contra alguien.

—¿Podrías dejar de correr?—se quejó.

—¿Eras tú quien me perseguía?—el pelinegro asintió con la cabeza.

—No puedo creer que lo hayas golpeado, en realidad debió dolerle por la forma en que se retorció en el suelo—parecía que recordaba la imagen y le daban escalofríos.

—Yo soy la que no puede creer que hayas hecho lo que hiciste. ¡Pensó que yo lo toqué! ¿sabes lo avergonzada que estaba?

—El tipo no se lo tomó a mal—se excusó. Sakura respiró profundo tratando de controlar su enojo.

—¡Me tocó por todas partes!—chilló.

—¿Sabes? Debes aprender a leer lo obvio en las demás personas.

—¿Qué puede haber de trasfondo en lo que hizo? ¡Explícame! Creía que yo estaba deseosa de tocarlo y que él hiciera lo mismo.

Estaban justo frente al auto en el que llegaron, Sasuke le abrió la puerta.

—Si te hubieses quejado sin tanto drama, él hubiese comprendido. ¿Alguna vez has sentido deseo por alguien la primera vez que lo conoces? De todos los diferentes tipos de encuentros el del tipo tímido y el chico arriesgado ninguno te ha complacido.

La cabeza de Sakura estaba a punto de explotar, el simple hecho de contestarle al pelinegro hacía que el dolor incrementara.

—Simplemente—tomó aire—devuélveme a casa.

—En realidad eres alguien muy difícil, tengo algo de tiempo en este negocio y sé que las mujeres pueden ser demasiado caprichosas y selectas con sus opciones. Eres uno de esos casos difíciles, había planeado terminar este asunto en unos cuantos días, pero al parecer tendré que modificar mi agenda, esto tal vez va para largo—encendió el coche y condujo de regreso con la misma velocidad que había llegado.

Sakura no habló el resto del camino, ni siquiera para despedirse cuando la dejó frente a su casa. Pensó que cuando entró él la seguiría, pero no lo hizo. Sólo lo escuchó que arrancó el auto de nuevo y se largó.

Tuvo curiosidad de saber dónde podría guardar el coche, tal vez simplemente lo aparecía y desaparecía como él lo hacía.

Tomó una ducha, con la esperanza que al refrescarse el dolor de cabeza disminuyera un poco. Mientras se lavaba, se percató del pequeño corte que tenía cerca del tobillo, incluso tenía sangre seca alrededor. Trató de recordar en qué momento se había lastimado, concluyendo que tal vez cuando ese chico Akira dejó caer la copa que llevaba, algún vidrio al caer rebotó hacía ella. ¿Cómo no se había dado cuenta?

Se lavó el corte y continuó con su aseo. Justo cuando entró a su habitación para dormir, al encender la luz se percató de que había algo sobre su cama perfectamente tendida.

Una pequeña botella de lo que parecía un desinfectante y una bandilla para cortes. Ni siquiera se preguntó cómo eso llegó ahí. Lo que le causó extrañeza fue que él hubiese notado el corte cuando ni siquiera ella lo hizo.

Utilizó lo que Sasuke le había llevado, después se metió a la cama. Justo antes de dormir su último pensamiento fue para el pelinegro. Debía admitir que ese gesto fue algo lindo. En el antro se había mostrado sin mucho tacto, pero al final se había preocupado por ella.

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N/A:

Muchas gracias a quienes han leído, pero muchas más a quienes han dedicado de su tiempo a dejar un comentario :')

¿Qué les ha parecido el capítulo? Les advierto de nuevo que al inicio habrá mucho OoC de Sasuke, así que estén preparadas!

:D Me merezco un rw? Algo así como para alentarme para subir el siguiente capi? xD