Disclaimer:Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad del gran y adorado Masashi Kishimoto, sin embargo la trama es de mi dominio.

Pareja:SasuSaku

Fiction Ranking: M, mayores de 16 años

Summary: Sasuke tiene el peor trabajo de todos. Tan sólo es un alma tratando de redimirse para obtener la entrada al paraíso. Los clientes suelen ser casos difíciles, tontos enamorados del amor sin remedio. Pero esa chica Sakura es el peor de todos los casos.

Advertencias: AU (Universo alterno), OOC abundante en la primer etapa del fanfic, lemon

Estado:En proceso

Nota: Este fanfic está disponible en fanfic. es bajo el fandom de kpop (exo). Prohibida su publicación en cualquier otro sitio. No otorgo ningún tipo de permiso sobre mis fanfics.

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CUPID'S WEDDING AGENCY

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Capítulo 5. En un parpadeo.

Lo normal hubiese sido retirarse y cerrar de nuevo la puerta. O al menos disculparse. O si hubiese tenido un poco más de vergüenza se hubiese sentido apenada al instante y se hubiese tapado los ojos. O darse la vuelta y esperar a que él terminara de vestirse. Pero ella era Sakura, y no podía ser así de normal.

Se quedó en silencio, aun sosteniendo el pomo de la puerta, sin moverse un poco. Sasori a pesar de que notó su presencia siguió en lo suyo, tan calmado que hizo que ella también se tranquilizara un poco. La chica sentía el latir de su corazón en los oídos, pero igual no se movió. Se dedicó a observar, siendo tal vez ese su momento más pervertido en la vida. Ni siquiera con Naruto había llegado a tanto, no tuvo la dicha de ser su novia por mucho tiempo como para llegar a intimar o verle algo de piel.

Sin más Sasori terminó por ponerse la bata blanca y fue hacía ella.

—Buenos días, déjame revisarte—la empujó levemente con un dedo en su cintura, a lo que ella obedeció.

—Buenos días, espero que no hayas estado ocupado.

—Siéntate aquí—le indicó el lugar— claro que estaba disponible, llevo pocas materias, la mayoría de práctica, así que tengo casi toda la mañana libre, por eso en ocasiones aprovecho para jugar futbol—explicó—Ahora ¿puedes soltarte el pelo? Necesito lavar la herida.

Sakura hizo lo que le pidió, apenas extendió su cabello pudo notar la manera extraña en que el castaño la miraba. ¿Acaso esa era su reacción después de darse cuenta que ella era una pervertida?

—¿Qué pasa?—Sakura tragó saliva, ahora casi comenzaba a ponerse nerviosa.

—Deberías siempre llevar el cabello así, luces realmente linda.

Y entonces el chico desvió la mirada y Sakura pudo confirmar que realmente se sonrojaba. Y le había dicho que lucía linda. En ese mismo momento podría estar en el polo norte y aun así se derretiría a causa de él.

—G—gracias—susurró ella.

Por un rato se dejó que él le hiciera la curación. Y no le dolía en absoluto, sus dedos en su nuca parecían tener un efecto analgésico.

—Bien, está listo—avisó y se quitó el cubre bocas y los guantes.

—Muchas gracias señor doctor—dijo Sakura sonriendo.

—Es mi culpa que hayas llegado a esto, pero tranquila, creo que será suficiente con una curación más.

—¿De casualidad no eres de esos doctores que regalan una paleta a sus pacientes? Exijo la mía—ella estaba demasiado de buenas como para bromear.

Sin esperárselo él se acercó hasta que ella temió que sus narices chocaran.

—Creo que soy de los doctores que dejan que sus pacientes los examinen de principio a fin, cómo pudiste hacer hace unos momentos. Confórmate con eso—le mostró su mejor sonrisa y se alejó con toda la calma del mundo a coger su propia mochila.

Sakura podía jurar que después de eso su rostro se puso tan rojo como la sangre. ¡Claro que él había notado como ella lo miró! Tenía que salir de ahí en ese mismo momento. Se levantó y cogió también su mochila, moría de la pena.

—Tengo una clase y mi salón queda muy lejos, te llamo mañana—alcanzó a decir y casi salió corriendo, cuando pasó a su lado ni siquiera lo miró. Había avanzado varios en el pasillo cuando la escuchó llamarla.

—¡Sakura!—ella giró, él estaba en el marco de la puerta del laboratorio—Recuerda que tenemos pendiente una comida.

Ella apenas asintió con la cabeza y siguió su camino.

...

Desaparecer de un lugar a otro tenía sus ventajas. Tan sólo tenía que cerrar los ojos. Respiraba hondo y visualizaba el lugar donde quería estar. Un pequeño temblor sucedía bajo sus pies y al abrir los ojos ya se encontraba en otro sitio. Sin era una capacidad que cualquier humano apreciaría. Tantos de ellos gastaban sus vidas trasladándose de un lugar a otro, sin darse cuenta que poco a poco desperdiciaban aquello que era casi lo más valioso, el tiempo.

Cuando llegó al tercer cielo su vida había cambiado –si es que ese término se podía aplicar a un alma como él, quien ya había vivido— pues había entendido el sentido de las cosas, siendo un mortal como todos había puesto cosas más importantes ante él, sin darse cuenta lo valioso que eran las cosas como el tiempo.

Era una lástima que hubiese aprendido a valorar lo importante cuando ya no lo tenía a la mano como quisiese. Ahora sólo tenía por delante una meta, hacer los méritos posibles para que su alma pudiese elevarse y tener las puertas abiertas del cielo superior. Y no es que la pasara muy mal trabajando para la agencia, redimía su alma haciendo buenas acciones para otros, lo cual ayudaba a librarse del egoísmo al hacer felices a los demás.

Aunque en ocasiones había casos que le desesperaban un poco, tal como lo era en esa ocasión Sakura. Era cierto que había amado al chico que dejó ir, y la más grande muestra fue que optó por que el otro fuera feliz. La verdad es que en la vida se podía amar a varias personas, unas más que otras, es por eso que para ella sería algo difícil darle entrada a alguien más. Sin embargo siempre había alguien a quien se amaba por encima de todos, y ese alguien era lo que le daba dolores de cabeza.

Nunca en toda su existencia como alma trabajando para la agencia se había encontrado un caso así de desesperante. Una de las tantas capacidades que se le otorgaron al entrar a trabajar ahí, además del maravilloso desplazamiento espacial, era poder ver la compatibilidad entre las personas, si es que así podía llamarles. En los casos más sensitivos, sólo bastaba cerrar los ojos, sentir la luz de cada alma en alrededor y ya estaba, encontraba la posible pareja para su cliente. Pero Sakura era de esos casos difíciles que por más que buscaba en la ciudad y otros lugares más del mundo no podía encontrar a alguien similar o que la complementara, así que su búsqueda se había enfocado en lo local. Pero en esta ocasión era algo diferente, era como si el corazón de la chica estuviese realmente sólo.

Mientras el aire soplaba tan fuerte a esa altura en la que se encontraba, despeinando sus cabellos y moviéndolo de vez en cuando, miró hacia abajo. Los coches eran luces diminutas desde ahí, las personas emitían ligeros murmullos que llegaban a sus oídos con toda clase de sentimientos, pero al estar en el último piso de ese rascacielos le permitía sentirlos aún menos.

Harto de su búsqueda se levantó, y sólo por curiosidad—la cual Ophiel siempre le recriminaba— y esa chispa que de vez en cuando le recordaba que alguna vez estuvo vivo, es que se dejó caer al abismo. Dos segundos después al ir en caída libre se arrepintió pues el viento era casi gélido, cerró de inmediato los ojos y al abrirlos una habitación blanca lo recibió.

Muy temprano había recibido un mensaje de Sasori sólo pare desearle un buen día. Era lindo que existiese alguien que tan temprano le mandara un saludo así. Mientras preparaba el desayuno sonreía como tonta al recordar el intercambio de mensajes que había terminado en una cita por la noche, la invitación a cenar que el chico le había prometido.

Ese día era sábado y no tenía clases, por lo que se dedicó a estar en casa, haciendo la colada y limpiando cada superficie del lugar. Con mucho tiempo de anticipación comenzó a prepararse, tomando una ducha, escogiendo varios atuendos y probándoselos frente al espejo, mientras debatía en si llevar falda o jeans, su corazón se estrujó al recordar a Hinata. Usualmente compartían momentos así juntas, ella le daba su opinión y la rescataba de esos dilemas de vestuario. Con ella podría haber compartido el nerviosismo que sentía en ese momento. Hablar sobre lo lindo que le parecía Sasori, o simplemente hacer lo que hacían casi todos los fines de semana por la noche, tirarse a ver una película en la sala de la casa con un tazón enorme de palomitas. La extrañaba demasiado últimamente. Pero en cuanto su recuerdo venía a la mente, el de Naruto también lo hacía, y terminaba por regresar esa tristeza de la cual quería deshacerse.

Cuando llegó al restaurante eran las siete, trató de llegar justo a la hora que habían quedado pero estaba algo desesperada que terminó ahí media hora antes. El lugar era muy bonito, no como algún restaurante lujoso, sino más bien un poco más informal, como para reuniones entre amigos. Mientras esperaba pidió un café y esperó pacientemente. Poco a poco las demás mesas se fueron llenando de parejitas. Algo en ella detestaba estar rodeada de ese tipo de personas sin tener ella un acompañante. Iba por su tercer taza de café cuando se dio cuenta que era tarde y Sasori no se aparecía. Era él quien la invitaba y llegaba tarde.

Algo titubeante un mesero se acercó.

—Señorita ¿me pregunto si nos acompañará por más tiempo? Tenemos algunas personas esperando un espacio—Sakura se sonrojó de la pena.

—Mi acompañante no tarda, se lo aseguro.

—Comprendo, será un gusto atender su pedido—cuando se retiró, Sakura quiso volverse invisible como Sasuke, ya había notado minutos atrás que en la entrada había gente esperando que alguna mesa se desocupara, y por lo tanto la miraban más a ella quien sólo estaba ahí tomando café.

Mandó un mensaje de texto a Sasori, esperando que le respondiera tan rápido como lo había estado haciendo esa mañana. Sin embargo por más que consultaba el móvil la respuesta no llegaba.

Quince minutos después el mismo mesero se acercó. Sasori llevaba mucho tiempo de retraso, pero muy en el fondo aún ella tenía la esperanza de que él llegaría.

—Señorita ¿necesita algo más?—aquella pregunta había sonado a que ya querían que se fuera.

Ella negó con la cabeza, ni siquiera abrió la boca para contestar. El mesero se retiró llevándose la taza vacía. Después de eso Sakura marcó al móvil del chico. De inmediato el tono pasó al buzón de voz. Miró de nuevo la hora y maldijo. Desde el desayuno no había probado bocado debido a los nervios, así que a esa hora se moría de hambre, se debatió en pedir algo y seguir esperando, tal vez…tal vez él llegaría.

Debió haber sucedido algo importante que lo estaba retrasando. Así que siguió confiando en que él llegaría. Pero cuando el mesero se acercó por cuarta vez, ella pudo notar en su cara que esta vez la echaría.

—Señorita, muy amablemente le pido contemple que tenemos a muchas personas esperando para entrar a cenar, tal vez podríamos ubicarla en un lugar en la terraza en una mesa para sólo una persona.

—Yo…—odiaba la facilidad con la que se sonrojaba, podía notarlo pues sentía el rostro casi ardiendo. No terminó la frase, de reojo pudo ver una sombra que llegó y tomó la silla a su costado.

—Lamento llegar tarde—escuchó decir al recién llegado.

—Creo que vuelvo en un momento para tomar su orden—dijo el mesero algo cansado.

Sakura se quedó en silencio por un rato, tratando de evitar la mirada del recién llegado su mente comenzó a trabajar en la idea de cuan patética lucía en ese momento.

—No tenías por qué venir—le dijo cuando al fin juntó fuerzas para dirigirle la palabra.

—En vez de estarte lamentando mejor pide algo para comer, que casi siento que tu estómago también me habla—ahí estaba Sasuke, de negro como siempre, esta vez con camisa, un poco más formal de lo que acostumbraba.

—Me pregunto si siempre estás al pendiente de lo que me pasa, como para que supieras lo patética que lucía hace unos momentos.

El mesero impidió que él contestara, pues llegó a tomar la orden. Ella pidió pasta, mientras él se conformó con un simple helado. Cuando los dejaron solos Sasuke se enfrascó en su móvil por unos minutos. A Sakura realmente le causaban curiosidad muchas cosas acerca de él, como por ejemplo por qué alguien que venía del cielo llevaba un móvil, ¿en aquellos momentos se estaba mensajeando con algún ángel? Algo ridículo sonaba, no creía que fuese eso.

—Cuando estás triste es más fácil saber de qué van tus pensamientos, y no me mensajeo con nadie, es una manera más fácil de controlar mi agenda, tal como lo haría cualquier mortal, ¿feliz?

El mesero no tardó en llegar con sus órdenes. La chica se quedó expectante de lo que sucedería, y a pesar de que tenía realmente ganas de probar su pasta, necesitaba despejar una más de sus curiosidades.

—¿Te vas a comer eso?—preguntó con duda.

Sasuke frunció el ceño ante la pregunta.

—Me vería raro si no pido algo ¿no crees?

—Eso significa que no, al menos hubieses podido pedir algo que me pudiera comer después de mi platillo sin que se derrita—cogió la copa de helado sin pedir siquiera permiso, lo cual inesperadamente le hizo obtener una media sonrisa por parte de Sasuke.

Cuan mal debía estar por el hambre que tenía que pensó que ese gesto era adorable.

Comió primero el helado, no perdió tiempo en platicar, la decepción hacía que el hambre se agudizara. No le importó que Sasuke la observara con esa expresión de incredulidad.

—¿Entonces en verdad no puedes comer nada? ¿Acaso no se alimentan de ninguna forma allá arriba?—preguntó con la boca llena de comida, el chico hizo una mueca de asco.

—O comes o me interrogas, una de dos.

Sakura rápido masticó y tomó un gran sorbo de agua.

—Es triste que no puedas siquiera disfrutar de un helado—Sakura dejó salir un suspiro y luego siguió con su pasta.

—Lo disfruté mientras estaba vivo, ahora aspiro a mejores cosas que atragantarme con la comida—le pasó una servilleta y la miró con reprobación mientras trataba de limpiarle la mejilla—pareces un bebé. Ella sólo sonrió y siguió en lo suyo.

Más tarde cuando salieron del lugar, Sakura se aseguró de dejarle una buena propina al mesero por haberla tolerado, aunque fuese a medias.

Caminaron en silencio de regreso a casa de la chica, él dos pasos atrás de ella.

—¿Soy algo tonta si me preocupa que le pudiera haber pasado algo? Aunque me parece que lo obvio es que se arrepintió de volverse a topar conmigo.

—Creía que eras un poco más positiva—contestó Sasuke.

—¡Y trato de serlo! Pero ayer tenía frente a mí a este chico que parece lindo, amable y caballeroso, además de que tiene una sonrisa que derrite. Parecía todo un sueño hasta hace una par de horas, ahora me pregunto en lo que es la realidad.

—No le des tantas vueltas al asunto, espera a su respuesta.

—¿Y si ya no me marca? ¿Y si no me lo vuelvo a topar? ¿Y si me evade?

—¿Te dije algo sobre el dramatismo?—Sasuke le sujetó la cabeza con ambas manos tratando de calmarla.

—Oh por Dios, ¡debió darse cuenta que soy así de dramática y…!

De nuevo pudo observar esa sonrisa del pelinegro, era lamentable que poco la mostrara. No era como la de Sasori, quien parecía brillar cuando lo hacía, la expresión de Sasuke era algo diferente, ella no podía explicar qué era lo que la hacía especial cuando ni siquiera era una sonrisa tan completa como la de Sasori, tal vez era simplemente algún toque angelical.

—Debes tener un poco más de confianza en ti misma. ¿Sabes lo difícil que me estás haciendo el trabajo? Aun así creo que hay esperanzas, la forma en que él reaccionó contigo me hace creer que hay esperanzas

—¿Puedes saber si le gusté?— Sakura se le iluminó el rostro.

—Te puedo asegurar que le dejaste una buena impresión.

La chica se quedó en silencio por un rato. En la solitaria calle sólo se escuchaba el sonido de sus tacones.

—Muy en el fondo tal vez creo que le gusté un poquito.

—¿Qué te estoy diciendo de la confianza?

Sakura se detuvo y se sentó en una jardinera. Con un poco de cansancio se masajeó los pies, los zapatos eran nuevos y calaban.

— No es como si yo soy una miss universo, el chico es algo así como un modelo, perfecto en todos los aspectos. Y yo, pues sólo soy yo, no soy lo suficientemente bonita, por ejemplo, reconozco que Hinata era más atractiva que yo. Igualmente me fallo en ser femenina, por ejemplo, detesto las faldas y los tacones a morir—se arrepentía del atuendo que había escogido esa tarde, con molestia se alisó la falda— Tampoco soy la más agradable, simpática y sociable. Carezco de las cualidades en mi persona como para que un hombre extraordinario se pueda realmente enamorar de mi—desechó la idea de seguir con esos tacones que la mataban y continuó el camino descalza—Incluso me cuestiono si soy merecedora de alguien como tú, dudo un poco que el cielo haya acertado con mandarte. Cuando veo lo que hecho con mi vida, las buenas acciones no son muchas, y lo único tal vez demasiado bueno fue dejar ser feliz a Naruto y Hinata—dejó salir un largo suspiro y continuó— Soy algo dramática como tanto has enfatizado, y como tonta sigo sin desprenderme del recuerdo de mi ex, otro igual de perfecto que Sasori. Lamento hacerte el trabajo difícil y que tenga que compartir un poco de la mala suerte que tengo contigo, lamento también que no puedas más probar el helado, lamento haberme comido el que pediste en el restaurante…

—¿Podrías callarte?—la interrumpió. Ella pensaría que había estado molesto, pero al volver a ver esa sonrisa supo que era lo contrario.

—Gracias—soltó de la nada.

Sasuke la miró extrañado, parecía que trataba de leerla pero no lo lograba.

—¿Qué cosa?

—Por haber llegado hoy de la nada y salvarme de pasar más vergüenza en el restaurante.

El silencio se volvió cómodo mientras estaban ahí frente a frente. Entre las sombras que causaban las ramas de los árboles, las cuales se interponían a la luz de las lámparas de la calle, Sakura agradeció que él no pudiera verla claramente pues se daría cuenta del inesperado rubor que muy seguramente –y de forma inesperada—tenía en ese momento.

—Creo que ha sido suficiente por hoy, te llevaré a casa.

Sakura buscó sobre la avenida, por ningún lado se veía el deportivo blanco que le había visto llevar antes. Y para llegar a la próxima parada del transporte público aún faltaban varias cuadras, mientras ella seguía descalza.

—¿Está muy lejos tu auto?—preguntó.

—No lo he traído. Esta vez tendrás el privilegio de que te lleve.

Sakura tardó en asimilarlo cuando vio que él no se movía, luego abrió mucho los ojos.

—No…¿en serio?

—Será algo rápido, es como pestañear.

—¿Estas planeando llevarme? ¿Aparecer y desaparecer?

—Si

—¿Se puede?—ella seguía sin creérselo.

—Es algo ilegal que lo haga, pero me he dado cuenta que entre más cansada estés, te estresas más y tiendes a ser más dramática, no sé si pueda aguantarlo si seguimos caminando, además—se agachó y rozó ligeramente los talones de la chica—no puedo llevarte así.

—E—está bien, ¿qué tengo que hacer?

Sasuke se levantó y le tomó la mano de la muñeca, jalándola hacia él.

—Cierra los ojos y no los abras hasta que te diga.

Ella hizo lo que se le pidió. Un repentino nervio la sacudió, pero no fue nada comparado con sentir que el piso se movía como si de un temblor se tratara. Soltó un pequeño grito y con terror se sujetó a Sasuke. Al tener los ojos cerrados, tenía la sensación de que podría caer a un vacío,

De pronto el clima a su alrededor se sintió diferente, el viento desapareció y el piso dejo de moverse para convertirse en algo sólido. Supuso que ya habían llegado, pero esperó a que él le dijera que podía abrir los ojos. Lentamente se dio cuenta que tenía sus brazos alrededor de él, con tanta fuerza que le dolían, tenía su mejilla pegada al pecho de él, no, más bien todo su ser estaba pegado a él como sanguijuela. Bien, ahora el debería estarse riendo de ella por su reacción ante algo que él consideraba como un "pestañeo".

Pero su cinismo salió a la superficie, y se dejó llevar fácilmente por él. No aflojó ni un poco el amarre, había olvidado lo que era abrazar de esa manera a un chico.

—Ya puedes abrirlos—lo escuchó decir.

Creyó que necesitaría una pinza para separarse de él. Cuando miró a su alrededor estaban en la sala de su casa a oscuras. Buscó a tientas el apagador, cuando lo encontró y las luces se encendieron, él había desaparecido.

—Un pestañeo—susurró ella.

N/A:

Como siempre, agradezco a quienes me tienen la suficiente paciencia y que a pesar de lo que tardo aún leen este fic –dos o tres personitas- ustedes son un amor :3

:c Ahora sé lo que se siente tener tan pocos rw's me lo merezco por ser tan floja en redacción e inspiración -_-

Pero igual me gusta esta historia, haré lo posible por terminarla! :3