Disclaimer:Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad del gran y adorado Masashi Kishimoto, sin embargo la trama es de mi dominio.

Pareja:SasuSaku

Fiction Ranking: M, mayores de 16 años

Summary: Sasuke tiene el peor trabajo de todos. Tan sólo es un alma tratando de redimirse para obtener la entrada al paraíso. Los clientes suelen ser casos difíciles, tontos enamorados del amor sin remedio. Pero esa chica Sakura es el peor de todos los casos.

Advertencias: AU (Universo alterno), OOC abundante en la primer etapa del fanfic, lemon

Estado:En proceso

Nota: Este fanfic está disponible en fanfic. es bajo el fandom de kpop (exo). Prohibida su publicación en cualquier otro sitio. No otorgo ningún tipo de permiso sobre mis fanfics.

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CUPID'S WEDDING AGENCY

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Capítulo 6. Sonrisas peligrosas

Los rayos del sol brillaban demasiado fuerte pero reconfortaban en mañanas como esas. Recientemente había comenzado el invierno, no faltaba mucho para que llegara la primer nevada, así que Sakura agradecía días como aquellos en que astro se dignaba en aparecer y calentar un poco su entumido cuerpo. Tenía su primer hora libre por la mañana, y hacía lo que últimamente sabía hacer mejor, tirarse en el pasto a esperar su siguiente clase. Aún no era época de exámenes así que podía permitirse un poco vagar por ahí. Además últimamente tenía mucho que pensar. Mientras Sasori llenaba su bandeja en el móvil con mensajes los cuales ella ni siquiera se había atrevido a leer, su mente se encontraba pensando sólo en el por qué Sasuke no se había aparecido desde el incidente en el restaurante.

De pronto algo le hizo sombra, al abrir los ojos pudo ver un hermoso ramo de lilas sobre ella. Un chico con bata el cual nunca había visto en la vida las sostenía.

—¿Eres tú Sakura?—preguntó, parecía ser muy joven, en su primer o segundo año en la universidad.

—¿Por?—preguntó en un tono seco.

—Te han enviado esto—enseguida bajó el ramo y lo dejó a su costado, titubeante al final lo acomodó en la palma de su mano.

—¿Quién?—en su vida había recibido flores, y ahora que lo hacía simplemente se sentía la cosa más rara del planeta.

—Llevan una nota, me han pedido que me asegure que la leas.

El tipo no se retiraba, en señal que esperaría a que ella leyera el contenido del mensaje. Con fastidio la chica abrió el pequeño sobre que iba acompañado de las flores. Una pequeña nota de Sasori, donde se disculpaba y quería encontrarse con ella.

—Bien, ahora me marcho—anunció el chico algo contento por haber cumplido con su trabajo.

Sakura se volvió a dejar caer. No estaba de ánimos de nada. Aún estaba enojada con él por haberla dejado plantada, había ignorado sus mensajes y ahora no había podido escaparse. Tenía curiosidad por saber si las cosas entre los dos podían funcionar a pesar de lo que pasó, pero por alguna razón no se decidía. Tenía hasta la hora de la comida para decidirse.

De camino a su salón de clases, caminaba cabizbaja, tratando vanamente de ocultar el ramo de flores. De haber tenido un casillero había podido esconderlas ahí, y no las tiraría, eran demasiado hermosas como para botarlas. Se detuvo fuera del salón, aún faltaban unos minutos para que la clase comenzara y volvió a releer el mensaje. Estaba tan inmersa en sus pensamientos que no se percató del chico que se detuvo frente a ella, hasta que éste le habló.

—Son hermosas—esa voz la conocía perfectamente. Sintió como su corazón se detuvo por un momento, mientras parecía que algo golpeaba su estómago. Tuvo miedo de levantar la vista y encontrarse con sus ojos. Se preguntó cuáles eran las probabilidades de salir viva de eso. O al menos con algo de dignidad.

—Gracias—fue lo único que le vino a la mente como respuesta.

Por unos momentos ninguno de los dos supo que decir.

—¿Has estado…bien?—claro que sonaba preocupado, así era Naruto, amable con todo mundo.

Sin darse bien cuenta ella ya lo estaba viendo directamente. Y si, aún sentía algo. Aunque Sasuke podía jurarle que ese chico frente a ella no era el amor de su vida, ella no sabía entonces que otra definición darle. No se sentía ya como antes, pero no podía evitar que su corazón aún cambiara su latir al estar junto a él.

Reunió la poca fuerza que le quedaba y sonrió al responderle, no iba a mostrar que aún la pasaba mal, no a él, a fin de cuentas, era un buen chico y ella había decidido no mortificarlo.

—Yo lo estoy haciendo bien. Es bueno vete—le dio un pequeño golpe en el brazo con la mano que tenía libre.

Él respondió con una sonrisa discreta, luego bajó la mirada como si sus zapatos fuesen lo más interesante del mundo. Sakura sabía que también era difícil para él, lo conocía perfectamente y podía imaginar qué pasaba por su cabeza en esos momentos.

—¡Hey! Lo digo en serio, todo está bien, deja de deprimirte cada vez que me vez.

Cuando él la volvió a mirar ella casi se arrepintió de haberlo dejado. Él era demasiado lindo muchas veces sin querer.

—Tan sólo me gustaría que llegue el día en que podamos dejar de evitarnos y que platicar no sea tan incómodo.

—¿Quieres saber algo?—ella alzó un poco el ramo— tengo una cita, un doctor, bueno…futuro doctor, ¿Quién lo diría?—rió con nerviosismo—Te digo que lo estoy haciendo de maravilla—le guiñó el ojo y él rió también.

—Tu profesor va llegando, será mejor que entres—comentó Naruto y le señaló al final del pasillo.

—Nos vemos entonces—Sakura dudó en si despedirse de él con un abrazo, al final decidió que no, simplemente se retiró.

Ella también quería que lo que dijo su ex novio se hiciera realidad, esperaba que algún día pudiera volver a platicar con él y Hinata como los amigos que alguna vez fueron. En verdad lo extrañaba, tanto que dolía.

Cuando por fin llegó la hora en que debía ir a encontrarse con Sasori, aún no había decidido si iría o no. Se quedó pegada a un pilar del edificio de la biblioteca, desde ahí podía ver los imponentes y fríos edificios de la facultad de medicina, mares de estudiantes de bata blanca yendo y viniendo de ese lugar. Y lo peor es que aún iba cargando las flores, durante toda la mañana no había encontrado lugar donde dejarlas. Sus compañeras de clase se le quedaban viendo con recelo y cuchicheaban entre ellas.

—No puedo—dijo de pronto y se giró para correr fuera de la universidad, pero apenas dio un paso su frente chocó contra alguien. Se iba a disculpar cuando se dio cuenta quien era.

—¿Huyes? ¿Así de fácil?—era Sasuke, quien por fin después de tantos días hacía acto de presencia.

—Verlo después de lo que pasó será demasiado incómodo, y para incomodidades ya tuve suficiente por el día de hoy.

Un par de chicas pasaron detrás del pelinegro, lo veían con tanta lujuria y no tenían ni pizca de vergüenza de demostrarlo. Sakura sólo rodó los ojos. Cuando el chico se dio cuenta, les sonrió a ambas, las dos se ruborizaron al instante y siguieron su curso, devolviendo la mirada cada dos o tres segundos.

—Eres un descarado—se quejó Sakura.

—Soy lo más parecido a un ángel en la tierra, ¿qué puedo hacer yo contra eso?—parecía divertirle aquello.

¡Sakura lo sabía! Siempre había pensado que Sasuke se regodeaba de su estatus, ayudante de Cupido, de los ángeles o lo que fuera.

—Eres un poco presumido como para venir de arriba—aprovechó y se coló por uno de sus costados, apenas había dado un paso cuando él la sostuvo del brazo y como si ella se tratase de una marioneta la giró y la llevó con él.

—¡Suelta!—se quejó la joven—¿qué haces?

—Si no te llevo yo, jamás irás—debido a que era muy alto daba grandes zancadas, ella lo tenía que seguir casi corriendo.

—¿Qué se supone que voy a hacer?

—Escuchar personalmente su disculpa, tal vez.

Sakura tuvo que abrazar el ramo, debido a la prisa casi sentía que lo tiraba. Y no supo cómo, Sasuke había conseguido bajar su mano del antebrazo de ella hasta enlazar sus manos. En el camino varias chicas la observaban con recelo. Últimamente ella se estaba convirtiendo en alguien no muy popular entre las mujeres del campus.

—Lo he pensado, y tengo mis dudas sobre Sasori—comentó, tratando de hacerlo parar.

—Antes tenías ese aspecto de querer devorarlo con la mirada, ya sabes, cuando estaban solos en aquel laboratorio.

Él los había visto. Quería golpearlo o algo similar. ¿Así que también se podía hacer invisible para ella?

—¿Nos espiabas? ¿Me espías?

Sasuke giró y la miró mientras la llevaba casi a rastras. El aire removió los cabellos de su frente y Sakura por unos segundos se quedó sin aliento. El tipo era asombrosamente atractivo.

—Es parte de mi trabajo, debía supervisarte.

Sakura resopló enojada.

—¿Y también me supervisaste estos días? Desapareces de la nada y me dejas pensando—la chica se mordió la lengua al instante, hasta sentir el sabor de la sangre.

No podía creer que había estado a punto de decir una barbaridad y frente a él. No, para empezar, ¿cómo es que aquel pensamiento había cruzado por su mente? Sakura quería enterrarse viva en ese mismo lugar. La verdad era que, en esos días tal vez había preocupado más la ausencia de Sasuke que la del propio Sasori. Esas eran las ganas de Sakura por encontrar al amor de su vida.

Sasuke se detuvo de golpe y la miró con enojo. Sí, ¡enojo!

—Anda tu sola—fue lo único que dijo.

Sakura avanzó lentamente. Estaba apenada consigo misma, y para colmo ahora había hecho enojar al pelinegro. Un hermoso día aquel sin duda.

Caminó hasta una banca que estaba cerca del jardín donde Sasori le había pedido reunirse. Dejó por fin el ramo de lado y buscó alrededor algún rastro de Sasuke, sin embargo después de unos minutos al único que pudo encontrar fue al chico pelirrojo que se dirigía hacia ella. En esa ocasión no llevaba bata, iba vestido un poco formal, lo que lo hacía verse más apuesto que de costumbre. No sonreía, en cambio parecía muy serio. Cuando llegó se mostró algo dubitativo pero al final se sentó con ella en la banca.

—Sé que ahora me consideras un idiota, y debo darte la razón—dijo en voz baja sin siquiera mirarla.

—¿Sabes? He estado cargando todo el día con este ramo, pensando en cuál sería la mejor forma de aventártelo a la cara y que te duela mas—admitió la chica. Él se giró y abrió mucho los ojos al escuchar eso.

—Puedes—puedes hacerlo—tartamudeó un poco. Pero aquello en vez de causarle gracia a Sakura, le resultó adorable. Estaba aún enojada, pero Sasori tenía ese mismo aire de chico bueno de Naruto, y ella era vulnerable a eso.

Se giró, como dispuesto a recibir el golpe. Por unos momentos Sakura lo pensó seriamente, pero al final terminó por soltar la carcajada.

—No puedo creer que lo digas en serio—dijo mientras él seguía en la misma posición.

—No hay explicación para lo que hice, al menos si eso ayuda a calmar tu enojo…

—Es cierto que estoy enojada, pero sé escuchar, ahora dime, ¿qué fue aquello que causó que estuviera como tonta esperándote más de una hora en aquel restaurante?

Por varios minutos Sasori explicó a detalle lo ocurrido. Como estudiante de medicina debía cumplir con muchos requerimientos. Recientemente había sido aceptado a realizar prácticas en un hospital, así que había tenido que modificar sus horarios. El día que quedó con Sakura había sido apenas su segundo día, a pesar de todo había pedido permiso para poder salir antes y reunirse con ella, sin embargo el compañero que lo iba a suplir nunca llegó, lo que lo imposibilitó. Para su mala suerte el médico que lo supervisaba era muy estricto, y terminó por quitarle el móvil.

—Como dije, no hay pretextos, pero quería que supieras que estoy muy apenado.

—Deberías estarlo, sigues entonces debiéndome una salida a comer—dijo Sakura ya un poco más calmada al saber lo que había pasado. Una parte de ella tenía miedo de que él al final se hubiese arrepentido.

—Si después de lo sucedido quieres salir huyendo no te culpo. Comienzo por fin a resentir esto de estudiar medicina—comentó el chico.

—Por cierto, son muy bonitas—Sakura había cogido las flores y las olió—en verdad las hubiese malgastado si te las aventaba por la cara.

Sasori no pudo evitar reír ante su comentario.

—Me alegra que te hayan gustado, ¿debo interpretar eso como que me has perdonado un poco?

—Sólo un poquito—ella indicó con sus dedos un espacio de apenas unos dos milímetros.

—Vayamos entonces a un lugar—entonces por segunda vez en el día, un chico apuesto la tomaba de la mano y la arrastraba por el campus, sólo que esta vez ella se dejaba llevar.

Mientras caminaban por un andador rumbo a la salida, se cruzaron con Sasuke. Era la primera vez que él se hacía presente cuando ella estaba con algún chico que él le había elegido. Ella no supo hacer más que observarlo confusa, creyó que le diría algo pero el joven se quedó en silencio observándolos. Cuando pasó de él, Sakura quiso decir algo, pero no supo qué, simplemente siguió andando. Más adelante giró la cabeza y él seguía ahí mirando.

Esa tarde terminaron en un pequeño bar, algo acogedor pero que parecía más un restaurante que un lugar para tomar una copa, se encontraba en una bonita terraza en lo alto de un edificio viejo.

—Aquí es donde vengo cuando no puedo más con el estrés de la universidad—comentó Sasori después de que como todo un caballero le acomodó la silla a Sakura.

—Es un bonito lugar, creo que me encanta.

—¿En serio? A mis amigos les parece algo, no sé, anticuado, del tipo de bar donde puedes encontrarte a unos viejitos jugando ajedrez—la chica rió y observó las demás mesas.

—Aquí no veo a ninguna persona de la tercera edad.

—Es lo mismo que les digo, pero no me creen.

—Debe ser muy pesado estudiar medicina, ¿explícame como alguien de tu edad ya se encuentra haciendo sus prácticas? ¿Eres algo así como un niño genio?—el chico comenzó a reír, Sakura pensó que se estaba convirtiendo fácilmente en adicta a su sonrisa.

—Todo mundo piensa lo mismo, aparento menos de edad de la que tengo, en un mes cumplo veinticuatro.

Sakura por poco se atraganta con su propia saliva.

—No lo puedo creer, ¿eres mayor que yo?—el chico asintió.

—Aunque de la parte de genio no quiero presumir, pero si te consuela tengo el primer lugar en mi generación—la forma en la que alardeaba de sí mismo no lo hacía parecer presumido como Sasuke, sino dulce.

—Futbolista, chico genio, cara de bebé, doctor, ¿algo más a la lista de monerías?—preguntó Sakura algo divertida.

—Sé cocinar, se me da muy bien, la cocina italiana es mi especialidad.

—¿Debería auto invitarme para comprobar si realmente cocinas tan bien?

—Para mí sería un placer.

El resto de la plática fue igual. Era realmente cómodo conversar con él. En cierta forma Sasori le recordaba a Naruto, tenían varias similitudes. Vaya que Sasuke se había esforzado al buscar a alguien como él.

Aún no terminaban de comer cuando el móvil de Sasori comenzó a sonar incesablemente, apenas leyó el mensaje su semblante cambió.

—No había visto la hora, creo que hace cinco minutos debía estar en el hospital para el turno de noche, no hago gran cosa aún pero el médico residente es algo gruñón.

—Deberías irte entonces.

Sasori frunció el ceño, luego se revolvió el pelo.

—Es muy descortés de mi parte, ni siquiera has terminado de comer, y el postre lo acabamos de pedir.

—No importa, ya te he tenido suficiente rato para mí.

El chico resopló y se levantó de su lugar.

—No te preocupes por la cuenta, yo te debo varias.

—No me quejaré si tú pagas—respondió ella con una sonrisa.

Se despidieron con un ligero abrazo, Sakura se quedó observándolo cuando se retiró. Se sentía curiosa por averiguar si él era el chico de su vida. El joven no había siquiera cruzado el umbral cuando pareció recordar algo y se regresó.

En unos segundos estuvo de vuelta con ella, y sin previo aviso, la besó.

Fue algo fugaz. Sus labios eran suaves. A esa distancia Sakura pudo oler su delicioso perfume.

—Perdón, tenía que hacerlo o me volvería loco en el hospital—susurró para volver a sonreír como sólo él lo hacía y regresar por donde vino.

La joven se quedó perpleja unos momentos, luego cuando él se fue, pudo sonreír de nuevo. La situación se había tornado demasiado interesante.

Cuando terminó el postre ya era algo tarde. Cuando salió del bar se dio cuenta que esa zona era algo desconocida para ella. Fantástico, al menos le hubiese preguntado a Sasori cómo salía de ahí antes de que él se fuera.

Caminó sin rumbo, esperando encontrar una calle conocida, pero después de algo así como media hora se frustró. Juraría que cuando llegó el camino pareció muy simple. O tal vez ni siquiera puso mucha atención alrededor, toda su concentración estaba en babear por Sasori.

La situación empeoró cuando su móvil se quedó sin batería. Pasaba de la once de la noche para colmo se dio cuenta que no llevaba dinero siquiera, ni el cargador de su celular, además, de poder hacer una llamada, ¿a quién se la haría? ¿Naruto? ¿Hinata? Sasori quedaba descartado, ese día también tenía turno de noche. Odiaba esos momentos en los que reconocía que tal vez era una persona demasiado solitaria para su bien.

Siguió caminando mientras el clima empeoraba. Sería la persona con la mayor mala suerte si esa noche en específico comenzaba a nevar. Cuando por fin logró distinguir en qué parte de la ciudad se encontraba, se deprimió aún más, tardaría mucho en llegar a casa caminando.

Una chispa se encendió en su cerebro. Había una forma más fácil de llegar, y aunque algo desastrosa por como había sido la última vez, era lo más rápido en esos momentos. Tenía que llamar a Sasuke. El problema era, ¿cómo lo hacía? Nunca lo había intentado, ¿sería que en esos momentos él estaba espiándola? Lo dudaba, él sólo estaba cerca cuando era algo referente a su trabajo.

Sin embargo tenía que intentarlo.

—¿Sasuke? Necesito tu ayuda, aparécete o lo que sea por favor—suplicó. No había muchas personas por la calle, sólo uno que otro coche ocasional.

No hubo ningún tipo de respuesta.

—Si me escuchas, por favor ven, te necesito—volvió a llamar.

Pasaron unos segundo y volvió a intentarlo.

—Me voy a congelar aquí si no vienes—se quejó. Mientras caminaba, sentía como se le entumían los huesos.

Se detuvo cerca de una farola y esperó. Tal vez si fingía que se moría por el clima él aparecía. Después de varios minutos se dio cuenta de la tontería que estaba haciendo y mejor continuó caminando.

—¡Muy bien! No necesito la ayuda de un emo con aspiraciones a cupido—espetó, al final se dio por vencida.

De la nada salió una sombra detrás de un árbol, y casi choca con ella. Le dio tremendo susto que casi se cae al suelo. En una ocasión le había pasado algo similar, un gato había saltado de un árbol hacía ella, ocasionándole varios rasguños.

—¡Joder!—maldijo. Por inercia había cerrado los ojos. Cuando los abrió, tenía a Sasuke frente a ella.

—¿Emo? ¿Ese es tu mejor insulto?—ya no parecía tan enojado o serio como ese día por la tarde, había regresado a su modo habitual.

Sakura se cohibió un poco, al parecer el tipo había escuchado todo.

—Eres un insensible, te he estado pidiendo ayuda—le golpeó un brazo, ni siquiera con la fuerza suficiente para hacerle daño.

—Lo sé—¿era la imaginación de Sakura o él sonaba arrepentido?

Era en cierta forma reconfortante tenerlo al lado.

—¿Has estado todo el tiempo escuchándome?

—Algo por el estilo, aunque estaba ocupado con otro cliente.

—Mientras yo me moría congelada—dijo ella fingiendo cierto dramatismo.

—Mientras estés a mi cuidado no podría pasarte nada—dijo el chico casi en un susurro.

Él se quitó la chaqueta que llevaba, debajo no traía más que una camisa que dejaba ver sus trabajados brazos. Sakura casi sentía que tiraba baba al verlos. Y sin esperárselo, la abrigó con su chaqueta.

En ese momento la calidez que ella sintió no se debió para nada a la chaqueta. Y el hecho que sintiera que le faltaba el aire, no era debido al asma o algo parecido. Su mente quedó en blanco y de pronto lo único que podía ver esa a Sasuke sonriendo, por primera vez y a pesar de que estaba oscuro, notó como él sonreía de verdad.

Y así con un simple acto como ese, Sakura supo que estaba perdida.