Disclaimer:Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad del gran y adorado Masashi Kishimoto, sin embargo la trama es de mi dominio.
Pareja:SasuSaku
Fiction Ranking: M, mayores de 16 años
Summary: Sasuke tiene el peor trabajo de todos. Tan sólo es un alma tratando de redimirse para obtener la entrada al paraíso. Los clientes suelen ser casos difíciles, tontos enamorados del amor sin remedio. Pero esa chica Sakura es el peor de todos los casos.
Advertencias: AU (Universo alterno), OOC abundante en la primer etapa del fanfic, lemon
Estado:En proceso
Nota: Este fanfic está disponible en fanfic. es bajo el fandom de kpop (exo). Prohibida su publicación en cualquier otro sitio. No otorgo ningún tipo de permiso sobre mis fanfics.
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CUPID'S WEDDING AGENCY
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Capítulo 8. Debilidades de mortales
Levantó la mirada y buscó el gran reloj de madera empotrado en el muro. Apenas eran las ocho de la noche. Maldijo entre dientes cuando asimiló que le quedaban sólo dos horas más en la biblioteca. No era tiempo suficiente, ni siquiera si por tercer día consecutivo se quedaba despierta toda la noche para estudiar. El solo pensar en todos los temas que debía preparar para el siguiente día había hecho que le diera dolor de cabeza.
Su compañero de clase que se encontraba a su derecha había cedido al sueño, o tal vez simplemente se había rendido. Habían otras dos chicas de su curso que ocupaban con ella una pequeña mesa de estudio en la biblioteca. Ellas se encontraban muy metidas en lo suyo, una de las chicas casi tenía los anteojos pegados al libro. A su alrededor todo mundo estaba en situaciones casi igual de patéticas. La biblioteca ese día se encontraba abarrotada, se notaba claramente que era final de semestre y todo mundo estaba en sus exámenes finales. Para colmo la calefacción se había descompuesto en pleno inicio de temporada invernal, y estar dentro del inmueble era casi similar a estar a la intemperie, debido a sus altos muros y su espaciosa construcción.
Sakura bostezo, y cuando lo hizo se replanteó el guardar los libros y regresar a casa a dormir, conformándose con dejarle los resultados de su siguiente examen a la suerte. Ese pensamiento de rebeldía sólo duró unos segundos, luego se levantó de su asiento para buscar un par de libros más.
Una hora y media más tarde sus compañeros la habían dejado sola, pero para esas alturas Sakura estaba más dormida que despierta. Además ese dolor de cabeza empeoraba, leía un poco y tenía que repetir la oración varias veces para su cerebro la asimilara. Cuando su nariz y frente chocaron duro contra el libro que se supone estaba leyendo, decidió ponerle fin a la tortura. Recogió sus cosas y se encaminó por el largo pasillo, entre las interminables filas de estantes. Por el camino casi choca con un par de chicos que al no encontrar asiento libre se habían sentado a estudiar en un rincón, su pie se atoró en la pierna de uno de ellos. Sakura cayó estrepitosamente, sin embargo su cuerpo no tocó el piso frio. Un par de brazos la sostenían a pocos centímetros del suelo.
—¡Saku!—escuchó que la llamó alguien.
Se repuso y entonces reparó en la presencia de Naruto. El chico estaba ojeroso, ella sintió pena, sabía que él debía estarla pasando peor con eso de los exámenes. Él era brillante en todos los aspectos, sin embargo se le complicaba un poco en cuanto a los estudios. Desde que lo que recordaba, ella y Hinata eran quienes lo apoyaban a estudiar en los exámenes.
—Casi caigo encima de ti—la joven se disculpó, él le extendió los cuadernos que ella había dejado caer.
—¿Te encuentras bien?—preguntó con preocupación.
Y ahí estaba de nuevo él con esa expresión. Ella odiaba que él hiciera eso, que se mostrara como si ella le importara. Por eso Sakura había confundido muchas cosas. De haber tenido claro desde el inicio que él era así con todo mundo, entonces nunca hubiese pensado que ella era especial para él. Detestaba que fuera tan lindo
—Desearía decir que si, pero ya sabes, son exámenes.
—Deberías irte ya a casa, es algo tarde—como si de una niña se tratase, él le acomodó la bufanda con tanta delicadeza que ella estuvo a nada de salir de ahí corriendo antes de enamorarse locamente de él de nuevo.
—Eso es lo que estaba a punto de hacer—Sakura retrocedió un paso, necesitaba espacio para respirar, esa situación la sofocaba.
—El clima es muy frío, deberías llevar un abrigo más—él en verdad se preocupaba por ella, no, no era así, él se preocupaba simplemente por los demás, esa era una característica más que compartía con Sasori, aunque este último en los pasados días parecía importarse más de lo debido por medio mundo pero no por ella.
—Lo haré—dudó en cómo despedirse, pero sus fuerzas sólo alcanzaron para un ligero movimiento de mano.
Había caminado unos metros hasta llegar a una escalera que conducía a un piso inferior. Bajó unos cuantos escalones cuando sintió que temblaba. Se aferró al barandal. Su visión se había vuelto borrosa, alcanzó a ver una pareja que la observaba extrañados mientras subían.
Entonces se dio cuenta que no se había sentido sofocaba por Naruto. Algo andaba mal, y no pudo evitar que empeorara. Se dio cuenta cuando calló y literalmente rodó por los escalones que le faltaba bajar, pero no pudo mover un solo músculo. Terminó boca arriba, mirando el techo blanco de la estancia, el cual se desvaneció hasta volverse totalmente oscuro.
…
Como si de una pesadilla se tratase, escuchó un sonido repetitivo. Parecía la respiración de alguien. Sonidos de ambulancia mezclados con el continuo sonido de algún aparato de hospital. Después sonidos de ruedas deslizándose. Más frío. Después de la nada, humedad. Y de nuevo ese pitido que parecía ir al ritmo de sus latidos. Por momentos escuchaba en susurros voces de personas, de vez en cuando algún grito de dolor. Después volvía ese sonido de respiración, que no parecía para nada normal, más bien como si tuviese una mascarilla. Sin embargo, no era su propia respiración.
…
Mientras ajustaba el catéter sintió cómo las manos le temblaron. No era un novato y se encontraba haciendo ese tipo de cosas. Hasta el momento no había pasado frente a él ningún paciente que conociera realmente, por eso cuando la vio ser bajada de la ambulancia, con la sangre resbalando por su frente, por un momento su mente quedó en blanco. El médico residente fue quien la había recibido, mientras él se había mantenido al margen y sólo intervino cuando se le pidió, él apenas era un practicante. Cuanto pudo estuvo a su lado. Recordó entonces las dos llamadas perdidas que un día antes estuvo a nada de devolverle, pero por el cansancio de la larga jornada en el hospital terminó por ignorar.
Las pasadas semanas las prácticas lo habían absorbido, le exigían más de lo que había creído. No se quejaba mucho, le gustaba estar ahí, pero creía que tenía demasiada mala suerte. Ella había aparecido en su vida en el momento que él no la esperaba, y tal vez era el menos conveniente. Toda da la carrera se había mantenido lejos de la idea de tener una relación, era cierto que por su cama habían pasado varias chicas, pero nada que lo atara sentimentalmente. Hasta que se topó con Sakura. Había algo en ella, hasta el día de hoy no sabía definir exactamente lo que era. En esos momentos no debía distraerse, ni ocupar su tiempo tonteando con alguna chica, se suponía que se esperaban grandes cosas de él, el chico genio que había pasado la carrera de medicina con excelentes notas.
Así que atribuyó sus dudas a la culpa. Ahí estaba ella, inconsciente. ¿Qué le había pasado para llegar a ese estado? Estaba demasiado pálida, con algunas marcas de golpes en brazos y piernas, además de ese corte en su cabeza. El reporte decía que había caído por una escalera, mostraba signos de deshidratación y taquicardia. Después de pasar por la sala de choque, la habían pasado a una de las habitaciones.
La única persona que había preguntado por ella era un joven de su edad. No era familiar, lo supo al ver su nombre en la hoja de entrada. ¿Amigo? ¿Compañero de clases? Parecía que también era estudiante, pues llevaba su mochila con él. Mientras conducían a Sakura en la camilla hacía su habitación, el chico se tomó el atrevimiento de tomar la mano de ella. Sasori le dio una mirada que esperó que él interpretara como un "No la toques", que el otro pasó de largo completamente.
Ya en la habitación le pasó por la mente botarlo de ahí. Pero el joven no se le separaba. Ese chico parecía saber más de ella que él recientemente. De nuevo la culpa. Si tan sólo hubiese respondido a sus llamadas…
Se escuchó una alarma, ¿Quién osaba hacer tanto ruido estando en un hospital? En la puerta se encontraba un tipo con aspecto de delincuente. Los repasaba con la mirada desde donde estaba. Parecía algo insolente por la manera en que los observaba.
Los enfermeros se retiraron, dejándolos a ellos tres con Sakura en la habitación. Sasori se maldijo, sabía tan poco de ella como para saber quiénes eran esos dos. Ambos parecían de su edad, además de apuestos, y no pudo evitar sentir ciertos celos al saber que ellos dos rondaban en la vida de Sakura.
—La paciente debe descansar por el momento, les pido que se retiren—en parte lo que había dicho era verdad, sería él quien se encargaría de vigilarla por la noche.
—Permíteme quedarme, su familia no se encuentra en la ciudad y no tiene a nadie que la cuide—rogó el chico que había llegado con ella.
El tipo de negro que había surgido de la nada se acercó hasta posicionarse alrededor de la cama, la miraba tan fijamente que Sasori de inmediato lo puso en su lista personal de personas a quienes botar de una patada.
—Tú también, ambos—les señaló con el dedo.
—¿Y tú eres…?—el chico rubio preguntó al pelinegro de aspecto criminal.
—Un amigo—respondió el otro algo tajante.
Por un par de minutos ninguno se movió. Estaba estrictamente prohibido que hubiese más de una persona en esas habitaciones. Y no pensaba dejar que ninguno de esos dos desconocidos –tal vez no para Sakura— él confiaba en ninguno de los dos, ella estaría mejor en las manos de él.
—Caballeros, estoy esperando a que se retiren—mencionó Sasori desde la puerta. El primero en salir fue el chico pelinegro, y al final algo dubitativo, el rubio.
—El otro médico dijo que le habían dado un sedante para que pudiera descansar, pero si llegara a despertar antes de la hora de sus exámenes, es capaz de largarse a la universidad en el estado en el que está. Por favor cuiden que no lo haga—mencionó el joven cuando salió de la habitación.
—Tú…¿qué eres de ella?—preguntó Sasori, tal vez con un tono más exigente del que debería.
El chico frente a él parecía algo extrañado ante la pregunta.
—Un amigo—dijo antes de continuar su camino fueras.
…
Sasori claramente sentía celos y no quería a nadie más cerca de Sakura. Así que cuando lo mandó lejos Sasuke no discutió, podía volver cuando lo quisiese sin tener que lidiar con él. Apenas había caminado unos pasos cuando se volvió invisible, giró y regresó a la habitación, no sin antes poner atención la pequeña conversación entre los dos tipos.
Era cierto que ella era capaz de volverse a la escuela estando así. Momentos atrás casi había leído los pensamientos de Naruto, estaba demasiado preocupado en la chica que Sasuke tuvo acceso a su mente demasiado fácil. Sakura podía ser demasiado cabeza dura en algunas ocasiones. ¿Por qué alguien arriesga tanto su salud sólo por una estúpida prueba? El tiempo en la tierra es limitado, la vida es algo tan breve que no se puede desaprovechar dándole importancia a las cosas sobre uno mismo.
Si él hubiese estado cerca de ella con la cabeza fría en vez de dudar sobre su tarea y alejarse…
Se colocó a su costado, observándola dormir. Ella parecía en esos momentos tan frágil que le provocó ganas de tomar su mano igual que como había hecho Naruto. Apenas la había levantado de su regazo unos centímetros cuando se dio cuenta de la locura que hacía y con fuerza la bajó.
Se quedó en silencio. Había percibido la culpa en Naruto y Sasori, y ahora mismo él también la sentía. Aunque sabía muy bien que él no era su ángel de la guardia ni nada por el estilo, sino un estilo de casamentero mandado del cielo sin ser siquiera un ángel. En sus responsabilidades no estaba vigilar estrictamente por la integridad de sus clientes, y si seguía haciendo actos como ese—quedarse a cuidarla en el hospital— terminaría esta vez por realmente alertar a Elures.
Toda la noche se quedó a acompañarla, a pesar de lo poco que le gustaban los hospitales. Durante toda la madrugada tuvo una especie de escalofríos. Tal vez se debía en parte a sus últimos recuerdos de cuando aún estaba vivo. A su mente vinieron en repetidas ocasiones escenas de lo ocurrido en sus últimas horas, y cómo una sala de operaciones había sido lo último que vio con sus ojos mortales.
Y ahí la tenía a ella en frente, aunque débil, con toda una vida por delante. Y sintió envidia.
De ella y con alguno de los dos chicos que habían estado en esa habitación antes, el cual sería el hombre que le estaba destinado. Porque ella tenía aún mil cosas por delante, una vida feliz al lado de la persona de la que se iba a enamorar. ¿Por qué ella osaba hacerlo dudar si él no tenía ningún tipo de oportunidad de estar en su vida? Él era sólo un alma. En algún momento, si lograba cumplir su tarea en la agencia, podría ascender al cielo y tener la paz de la que todo mundo hablaba allá arriba.
Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se percató del momento en que ella despertó. Una pequeña lámpara iluminaba sólo una tercera parte de la habitación, manteniendo en penumbra la mayor parte, pero él podo distinguir el ligero brillo en sus ojos.
—Él tenía razón en que despertarías—mencionó Sasuke en voz baja.
—¿Por qué estás aquí?—la voz de Sakura sonaba tan cansada como ella se veía.
—Te han sedado pero al parecer no funcionó.
—¿Por qué estás aquí?—volvió ella a preguntar
Él se quedó en silencio por unos instantes cuando percibió de ella un sentimiento que no hizo más que alarmarlo. Al inicio ella era tan abierta al mostrar sus emociones, con el paso de sus encuentros se había vuelto más reservada para con él, y en esos momentos parecía un libro abierto.
—Debería ser yo quien haga esa pregunta, ¿no lo crees?—ella rió suavemente ante su pregunta—Mírate, estas anclada a una cama de hospital y aun así te ríes—él le reprochó.
—¿Qué pasa si te digo que estoy feliz de que estés aquí?
Sasuke casi detuvo su respiración y luego contestó.
—Eso lo he sabido enseguida te he visto despierta.
La joven se quedó pensativa, su cabecita trataba de comprender lo que él había dicho. Cuando al parecer lo entendió pareciera que se sentía aliviada.
—¿Estás seguro que no puedes leer mi mente?—preguntó con seriedad.
—Te he dicho antes que no puedo.
—Lo sé, si en verdad pudieras hacerlo entonces hace rato hubieras salido huyendo al darte cuenta lo loca que estoy.
Sasuke se sintió más tranquilo, si ella tenía humor para bromear entonces tal vez no estaba tan enferma.
—Ahora dime, ¿qué es lo que pasó por tu cabeza para permitirte llegar a este estado? ¿Eres tonta o qué?—al decir aquello había sonado más enojado de lo que quiso.
Sakura desvió la mirada al techo.
—Lo siento.
—Que digas eso no basta. Desaparezco unos días y cuando reaparezco estas en una cama de hospital.
—¿He hecho que te preocupes?—ella en realidad tenía curiosidad de saberlo por la forma en que lo preguntó.
—No, sólo me he quedado toda la noche despierto aquí porque no tenía nada mejor que hacer y obviamente no puedo dormir.
Ella sonrió al comprender lo que él no quiso decir.
—Usualmente tengo una mejor resistencia a permanecer sin dormir por algunos días, pero esta vez creo que me sobrecargué.
—Has caído por una escalera, en esta ocasión sólo terminaste con un ligero corte en la cabeza, ¿y si hubiese sido algo peor?
—No seas tan fatalista—Sakura se quejó.
Él estuvo a nada de soltar que cosas simples, descuidos de un segundo, podían ser demasiado fatales, y contar parte de cómo él había terminado ahí, sin ser siquiera humano. Pero se lo guardó para sí.
—En vez de asignarte a alguien que te ayude a encontrar el amor, debieron mandarte un ángel guardián, en el poco tiempo que te conozco mi conclusión es que por el momento necesitas alguien que cuide de ti, pues tú no tienes la capacidad de hacerlo.
—¿Por qué siento eso como un insulto?
—Tómalo como quieras.
Sakura comenzó a removerse entre las sábanas, intentó levantarse pero enseguida se regresó.
—Mierda, siento todo el cuerpo adormecido.
—Eso se le llama cansancio severo, es la manera en que tu cuerpo te lo reclama.
—Anda, ayúdame a levantarme, necesito con urgencia ir al baño.
Él se acercó a ayudar. Con trabajo logró que se sentara. El problema no era que ella fuese pesada –porque no lo era— sino que apenas movía un músculo se quejaba del dolor.
Cuando por fin logró estar de pie, pareció sufrir un mareo, se tambaleó y él lo único que pudo hacer fue sujetarla por la cintura, sin embargo ella terminó recargándose en él.
—Creo que será peor de lo que pensé, ¿me han operado? Me duele como si lo hubiesen hecho.
—No seas exagerada, ahora intenta moverte.
—Pero es que en serio, ¡me duele siquiera pensar en dar un paso!
Sasuke se sintió frustrado, ¿es que ella no entendía? ¿Qué tenía en la cabeza además de emociones? En ese momento él podía sentir la ligereza de la tela de la bata que la cubría, y debajo de eso al parecer no había nada más. Casi podía sentir su piel caliente pegada a él. Sus pechos presionaban contra él, y ella no podía siquiera darse cuenta, estaba tan absorta en el dolor que sentía que no reparaba en que estaba completamente desnuda bajo la delgada bata del hospital
—Te voy a soltar ahora—advirtió él con los nervios de punta.
—Espera un poco más, si me sueltas creo que me iré directo al suelo, además esta aguja…—Sasuke no puso mucha atención en lo que ella decía. Se maldijo por ser tan débil. Lo estaba disfrutando, tenerla así de cerca…tocarla.
Entonces se dio cuenta que ese cuerpo, que se supone no tenía reacciones de mortales, que le permitía estar despierto todo el tiempo, no sentir realmente el cansancio y ese tipo de cosas, ahora descubría como reaccionaba ante una situación como esa. Parecía ser una broma que a él le estuviese pasando eso.
—Llamaré a una enfermera—dijo antes de casi dejarla caer de vuelta a la cama, mientras ella gemía del dolor.
—¡Idiota! ¡Te voy a matar cuando vuelvas!—dijo entre chillidos Sakura.
…
N/A: Este capítulo me dejó con la sensación de que faltó algo, pero habían cosas que tenía que eran necesarias ser narradas, prometo que en el siguiente capítulo habrán más avances!
En el pasado capi hubieron más comentarios de los que esperaba! Gracias! Sólo por eso me apuré a subir el siguiente! He tardado sólo una semana! Si se da la misma reacción a este capítulo, entonces actualizaré en una semana también ;)
De nuevo las invito a leer "After Paradise", de mi autoría, si este fic les gustó el otro también –amo ambas historias!- aunque apenas lo llevo por el capi 3 :P pero mañana subiré el 4 :3!
Gracias a ti que lees esto, he dedicado seis horas de mi vida y espero no haberla arruinado ;)
