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CUPID'S WEDDING AGENCY

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Capítulo 9. Dopada

Muerto. Parecía que nuevamente el desgraciado sensor estaba sin vida. Ni siquiera daba señales de tener batería, ningún tipo de alerta, ¡nada! Pensó seriamente en dejarlo caer y que se hiciera pedazos al tocar el suelo, muchos pisos abajo. Pero razonó a tiempo, los viejos allá arriba no le volverían a dar otro, además probablemente la cosa esa le caería en la cabeza a alguien, y lo que menos quería era estar relacionado otra vez con la integridad de un humano.

Después de lo ocurrido en el hospital, cuando por fin el aparato se dignó a dar señales, Sasuke necesitaba averiguar quién exactamente de los dos tipos era el Sr. Adecuado para Sakura, lo había tenido realmente difícil y esa era la primera vez que tal vez había una señal clara de que iba por el camino correcto. Este era el primer caso donde no tenía ningún tipo de idea de cómo actuar, siempre era un poco más fácil encontrar a alguien compatible con su cliente, pero por alguna jodida razón con Sakura no podía ver nada claro. Después de buscarle pareja a la chica sin ningún tipo de orientación, su camino sin rumbo ahora parecía vislumbrarse mejor ante él, sin embargo se dividía en dos y tenía que elegir por cual seguir, a pesar de que estaba en un punto en que le daba pereza hacerlo, o tal vez simplemente no quería.

Tanto como Naruto o Sasori no le parecían los candidatos adecuados. Por un lado estaba el ex, que se supone amaba a su actual novia, él podía detectarlo, el corazón del chico era devoto a Hinata. Sin embargo esa noche cuando estaba sosteniendo la mano de Sakura, tal vez una pequeña chispa saltó de la nada, y eso le preocupaba en parte a Sasuke. Su objetivo no era separar a una pareja feliz para formar otra. Y sobre Sasori, parecía ser un mejor candidato, era algo similar a Naruto y eso al parecer le encantaba a Sakura. Aunque para el pelinegro había algo en el chico que no terminaba por convencerlo, Sasori estaba en una etapa de su vida algo problemática y no parecía decidirse si quería dedicarse por completo a su vocación o hacer un espacio en su vida para enamorarse. Y Sakura se merecía a alguien que estuviese dispuesto a amarla a pesar de las dificultades. Para el amor no había peros.

¿Cómo debía aconsejarla? Cualquiera de las dos opciones podría terminar en su corazón roto nuevamente, y él no podía fallar. Estaba tan cerca de lograr que lo ascendieran…

Suspiró y miró al horizonte. El sol se estaba ocultando y posiblemente para esa hora Sakura estaría a nada de salir del hospital. Después de su pequeño accidente ese día muy temprano, lo único que pudo hacer fue salir huyendo. Se había topado con algo que creyó no era posible. Pensó por un momento consultar con Erules la razón de lo sucedido, pero posiblemente le diría lo que él ya sabía –y de paso lo reprendería o le daría el caso de Sakura a alguien más— que él se sentía atraído por la chica.

En algún momento desde que la conoció algo de ella le llamó la atención. Dudó que fuese su cuerpo espectacular, el cual no tenía pero no podía negar que era hermosa. De su personalidad ni hablar, detestaba a las chicas que se quejaban de todo y nada las complacía. ¿Entonces? Después de pasar un buen rato reflexionando en ello había llegado a la conclusión que había puesto más interés del que debía en ella por el hecho de que era una clienta fuera de lo común. Lo había hecho pensar más, se la había puesto realmente difícil y había ocupado mucho tiempo de su atención, tal vez más del debido. Pero si quería resolver esto, debía dejar ese interés, deseo o lo que fuese que ella le provocara.

Pero cuando se apareció en la habitación del hospital, teniendo el cabello aún suelto y ese aspecto débil debido a la medicación, luciendo extrañamente bella, supo que la tendría muy difícil.

Quería largarse de inmediato de ese lugar. Sintió realmente alivio cuando por fin le sacaron las agujas, como si recuperara la libertad. Pero antes de dejarla libre le habían hecho tomar varias pastillas que lo único que lograron fue adormecerla. ¿Y así planeaban darla de alta? Según Sasori, era para que estuviera relajada. Pero tal vez se les había pasado un poco la mano.

Se quedó como noqueada sobre la cama del hospital, justo después de que las enfermeras la habían ayudado a cambiarse de ropa.

Estaba por anochecer, se preguntaba si Naruto regresaría para recogerla. Luego recordó cómo le había insistido en que ella sola estaba bien, amenazándolo con sacarlo a patadas del hospital si pasaba una hora más a su lado, el chico había llegado muy temprano y había pasado con ella casi todo el día.

Estaba a nada de volver a quedarse dormida cuando Sasuke apareció. Una sensación que antes no sentía la embriagó. Puede que no tuviera novio, que hubiese perdido a su mejor amiga, pero en momentos como ese al menos tenía a alguien, no sabía si Sasuke contaba como amigo, pero se preocupaba por ella, y ese sentimiento, saber que tienes a alguien que piensa en ti, era algo lindo.

—Volviste—de pronto Sakura se sentía con unas enormes ganas de abrazarlo. Se había sentado en la cama y con los brazos abiertos lo invitaba a acercársele.

— ¿Qué haces?—él la miraba incrédulo. Sakura hizo un puchero y negó con la cabeza.

—Tardaste mucho en volver, ahora ven aquí—una parte coherente del pensamiento de la chica supo que se estaba volviendo loca, pero hacer esas tonterías en esos momentos parecía algo tan normal.

—Estás dopada, vuelve a tus cinco sentidos—el pelinegro retrocedió unos pasos.

—Mira cómo me han dejado los brazos, están tan picados que creo que en cualquier momento moriré desangrada—le mostró los brazos e hizo una mueca como si fuese a llorar.

—Bien, al menos tu dramatismo de siempre sigue intacto—se burló el chico— ¿qué se supone debo hacer? ¿Naruto firmó lo de tu alta, o fue el doctorcito ese?

—Eres un chico malo, me abandonas, te recibo con un abrazo y me dices de cosas.

Sasuke resopló y se revolvió el pelo en seña de exasperación.

—Espero que el efecto del medicamento pase rápido y dejes ese comportamiento de niña de cinco años.

—Yo soy lo suficientemente grande, no tengo cinco años.

—En estos momentos no se te notan.

—Estoy en la universidad—Sakura hacía ademanes exagerados con sus manos al hablar— y mírame, no soy pequeña, estoy grande—puso una mano en cada pecho.

El pelinegro casi se atraganta al pasar saliva.

—Muy bien, muy bien, creo que debemos irnos—la tomó por los codos e hizo que los bajara, ella aprovechó para agarrarlo por la cintura.

—¡Ta—da! Te tengo—la joven tenía una gran sonrisa triunfal.

En ese momento alguien se aclaró la garganta. Sasori acababa de entrar a la habitación y observaba el espectáculo.

—¿Se puede saber quién eres tú?—estaba visiblemente molesto.

—Es un ángel, ¿verdad que es lindo?—respondió una Sakura muy dopada sin que se lo pidiesen.

—Soy un amigo—contestó el pelinegro con aire retador.

—Nunca te había visto, sólo ayer por la noche, ¿lo conoces Sakura?

Ella asintió con mucha emoción—Claro que sí, te he dicho que es un ángel, es asombroso deberías ver cómo…—Sasuke le tapó suavemente la boca.

—No digas incoherencias—masculló entre dientes a la joven.

—Eso no me convence, creo que deberías irte de este lugar—le dijo al pelinegro.

Sasuke se le acercó, una noche atrás le había dado por su lado, pero en esta ocasión ya no podía ignorarlo. Sakura siguió pegado a él como una sanguijuela.

—La llevaré a su casa, tengo entendido que ya la dieron de alta, así que con tu permiso…—avanzó un paso pero Sasori se interpuso. Quedaron frente a frente.

—Te estas aprovechando de que ella está en esa condición, no permitiré que te la lleves así.

—Si no está en condiciones no la estarían dando de alta, así que muévete—Sasuke lo sabía, no podía comportarse así con el tipo que probablemente tenía que emparejar a Sakura, enfrentarlo de esa manera sólo lograría echarse en contra a Sasori, y muy posiblemente él en el futuro necesitaría de su ayuda.

—Sasuke es un ángel, no me podría hacer nada—dijo Sakura y lo abrazó aún más fuerte, tanto que el pelinegro tuvo que fingir estar normal, lo apretaba tanto que se le dificultaba respirar.

—Yo puedo llevarte a casa—sugirió Sasori y la tomó de un brazo, el cual ella algo enojada hizo de lado.

—No, quiero que Sasuke me lleve, él hace eso…extraño y ¡pum! Me marea pero es divertido y me lleva—el pelinegro volvió a taparle la boca.

—Ella estará bien conmigo—dijo en tono desafiante, para luego seguir avanzando y dejar ahí solo a Sasori. Sasuke sospechó que se arrepentiría severamente después de haberlo hecho enfadar de esa manera.

Apenas estuvieron en el elevador, el joven comprobó que no había cámaras y los hizo aparecer en la sala de la casa de Sakura.

—Todo da tantas vueltas—ella parecía demasiado feliz, todo efecto del medicamento.

—¿Podrías despegarte de mí?—trató de quitar los brazos de la chica, pero por más fuerza que aplicaba ella conseguía seguir prendida a él.

—¡No!—chilló ella.

—Tengo trabajo que hacer, no estoy como para soportar tu yo drogado.

—Vayamos a dormir, por favor—hizo pucheros infantiles nuevamente.

Ella lo jaló hacía el dormitorio. ¿Cómo rayos conseguía estar dopada y tener esa fuerza?

—Sakura, acabamos de hacer enfadar al posible amor de tu vida, ¿y estás así?—ella respondió con una sonrisa tonta.

—Él hizo que me agujeraran los brazos, y tú en cambio…—su sonrisa se ensanchó aún más y pareció estar tan feliz de decir aquello, mientras ligeramente lo palpaba—¿me dejarías ver tu abdomen?

Ella quería matarlo.

Lentamente comenzó a percibir el mundo a su alrededor. Abrió muy poco los ojos y sintió el resplandor entrando a su habitación. Todo el cuerpo le dolía, pero ya no tanto como un día antes. Se sentía tan cómoda estando en su propia cama, y más aún cuando tenía esa cálida almohada a la cual abrazar…

Sakura abrió los ojos desmesuradamente. En un segundo todo lo sucedido vino a su mente como torbellino. Y entonces lo vio ahí, lo que realmente abrazaba era a Sasuke. El chico estaba de espaldas a ella, lo reconoció de inmediato por sus cabellos negros. Sus brazos lo rodeaban por la cintura, y un par de dedos estaban justo debajo de la pretina de su pantalón, sólo debían ser unos dos centímetros, pero estaban en contacto con su piel.

Ella recordaba casi todo lo de una noche antes, pero no supo cómo habían terminado durmiendo lado a lado en su propia cama. O cómo es que ella había cometido esa locura. Alarmada, se echó hacía atrás, pero no calculó bien y terminó cayendo al piso. En ese movimiento su mano se llevó consigo la mesita de noche y algo que probablemente era un vaso de cristal se rompió, provocando mucho ruido.

Se sentó de inmediato, asustada, para encontrarse con los ojos negros del chico, que la miraba enojado. Algo muy malo estaba por venir, sospechó Sakura.

N/A: Hoy he tenido mucho tiempo libre y lo mejor es que la inspiración volvió. Un brindis por ello ;_;

He actulizado dos fics en el mismo día! Si ustedes siguen After Paradise, corran a leer el capi :3 (y sino, igual :v )

¿Qué opinan del capítulo? No sé como he llegado al 9...se supone iba a ser una historia cortita ;_; pero cada vez veo más la necesidad de desarrollar más unas cosas :c

Gracias a las hermosas personitas que se toman un tiempo para dejar un rw...es la única manera que tengo de saber que a alguien le gustó —o le desagradó— Dirán, "escribe sólo por ti, aunque no te lean" pero..cual es el chiste...? yo ya sé de que va la historia de principio a fin :v

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Como sea, gracias por leer! espero hacerlo mejor a la siguiente! —y no tardar taaanto—