6 Grandes Héroes no me pertenece, sino a sus respectivos creadores.
Yo sólo soy dueña de Rebecca Margaret Winder, mejor conocida"Becca" y de la historia.
¡Disfruten la primera parte de este nuevo capitulo!
¿Qué me pondré? Me plantee la pregunta después de haberme duchado y lavado los dientes. Me encontraba delante del armario, buscando la ropa más bonita que pudiera encontrar. Me habría gustado preguntarle a mi tía Bernadette, pero había salido a una cita con una mujer que conoció por Internet. En aquel momento, mi abuela entro a mi habitación.
-Hola, cariño ¿Qué haces?-dijo.
-No sé qué ponerme para ir al parque de diversiones.-Respondí frustrada, dejándome caer de espaldas a mi cama.
Mi abuela saco del armario una blusa, suéter y pantalones negros.
-¡Abuela, no!-Exclame, torciendo el gesto.- ¡No voy a ir a la iglesia!
-¡Tampoco quiero que salgas vestida a la calle como una mujerzuela!-Grito mi abuela.-Hoy vi a una muchacha con un vestido que no dejaba nada a la imaginación.
-¡Abuela!-Replique, rodando los ojos.
Mi abuela siempre ha sido un "poco" sobreprotectora, y cuando entre a la adolescencia y los chicos empezaron a interesarme, esto se asentó más. Odió a mi primer novio con tanta pasión, que el día en que cortamos lloro y agradeció a dios por haber oído sus plegarias.
Me levante de la cama y regrese las ropas al armario, y saque un vestido de color blanco; suéter, menta; flats, rosas; y mallones, negros. Busque en mi alhajero el collar de la carroza de Cenicienta que Hiro me regalo por mi cumpleaños y me lo puse. Fui a mi tocador, y empecé a cepillar mi cabello.
-¿Tu novio va a venir por ti?-Pregunto mi abuela, con la espalda apoyada en la pared y los brazos cruzados sobre el pecho.
-Sí.-Respondí, pose mi mirada sobre el reloj de pared de Hello Kitty.-Ya no tarda en venir.
Mi abuela no quiere a mi novio, y es imposible que disimule el odio que siente hacia él. Hiro se esfuerza y se aguanta la vergüenza para saludarla lo mejor posible, pero mi abuela ni si quiera le devuelve el saludo, se da la media vuelta y lo deja con la mano en el aire.
Una vez le pregunte a mi tía Bernadette porque la abuela se comportaba así con mi novio, y ella respondió que la abuela no soportaba la idea de "ver crecer a su princesa" e irse a los brazos de un hombre, porque la hacía sentir que ya no la necesitaba del todo.
Deje el peine sobre el tocador, y fui a darle un abrazo a mí a abuela.
-¿Abuela?
-¿Qué?-Pregunto mi abuela, mientras acariciaba mi cabello rojizo.
-¡Te quiero mucho!
-Yo también te quiero.-Respondió mi abuela con una sonrisa.
Nos mantuvimos así hasta que oí el claxon de la motoneta de Hiro, y salí asomarme a la ventana para avisarle que ya iba. Corrí a ponerme un poco de brillo en los labios y por un bolso que hiciera juego con mis zapatos. Me mire por última vez en el espejo, y baje a toda velocidad las escaleras. Abrí la puerta y corrí a mi novio, que me recibió con los brazos abiertos.
-Hola, Becca.-Me saludo Hiro.
-Hola…
Mi abuela nos veía desde el umbral de la puerta.
-Buenas noches, señora Winder.-Saludo nervioso Hiro a mi abuela.
-Cuida a mi nieta, Hamada.-Dijo mi abuela, cerrando la puerta tras entrar a la casa.
-¡L-Lo hare, señora!-Respondió Hiro, dando un saludo militar.
Me tomo por sorpresa que mi abuela haya tratado con amabilidad a Hiro, bueno, si es que podemos llamarlo amabilidad. El me pregunto con su mirada que había pasado y me limite a encogerme de hombros porque ni yo misma me lo explicaba.
Hiro me puso el casco, y ayudo a subir a la motoneta, después el subió y lo abrace por la cintura cuando arranco.
-¿Qué estarías dispuesta a hacer por un millón de dólares?-Pregunto Hiro de repente.
-Lavar la ropa interior de Fred por un año entero.-Respondí sin pensármelo dos veces.
-¿Enserio?-Pregunto Hiro, arqueando las cejas.
-Cariño, estamos hablando de un millón de dólares.-Replique, y añadí.- ¿Y tú?
Hiro tardo un poco en responder, pero al final consiguió decir esto:
-Correr en calnzocillos por todo el campus.
Me partí de la risa y eche la cabeza para atrás.
-¿Qué te causa tanta gracia?-Cuestiono mi novio, echando una mirada rápida hacia atrás.
-Te imagine con tus calzoncillos de pikachu.-Respondí sin parar de reír.
Una vez, Hiro, Baymax y yo íbamos camino a The Lucky Cat Café. En ese entonces, Hiro y yo todavía no éramos novios pero coqueteábamos el uno con el otro en todo momento. Recuerdo que íbamos platicando sobre quien ganaría American Idol, cuando un fuerte viento soplo y unos calzoncillos me golpearon en el rostro.
-¿Pikachu?-Escapo de mis labios, cuando me quite los calzoncillos del rostro y vi el estampado.
-¡Gracias por atraparlo, Becca!-Grito Tía Cass desde el techo de su casa donde destendía la ropa.- ¡Son los favoritos de Hiro!
Hiro se puso rojo como un tomate, me arrebato de las manos la prenda de ropa y lo guardo en el bolsillo de su pantalón. Baymax empezó a decirle a Hiro que su ritmo cardiaco se había acelerado y temperatura corporal aumentado, e insistió en analizarlo pero este se negó y salió disparado hacia el café muerto de la vergüenza.
Después de ese "bochornoso" accidente, él me estuvo evitando por una semana entera.
¡Ojalá hayan disfrutado este capitulo tanto como yo lo hice escribiéndolo!
No olviden dejar un review.
¡Muchas gracias por su tiempo y que tengan un excelente día!
