6 Grandes Heroes no me pertenece, sino a sus respectivos creadores.

Yo sólo soy dueña de Rebecca Margaret Winder, mejor conocida como Becca y de la historia.

¡Disfruten la segunda y última parte de este capítulo!


Hiro se estaciono en el estacionamiento, se dirijo hacia mí y se quitó el casco para después ayudarme abajar de la motoneta. Me quite mi casco y se lo entregue a Hiro, que lo dejo atado junto al suyo en el manubrio de la moto. Saque un espejo de mi bolso y me asegure de que ningún cabello se hubiera salido de su sitio, mientras Hiro liberaba a Baymax de un centro de carga portátil que era del tamaño de una lata de refresco; el tomo la idea de un regalo que le di por nuestro aniversario, y dicho regalo fue una linterna de lata.

-¿Estas lista?-Pregunto Hiro, ofreciéndome su mano que gustosamente tome.

-Lista.-Respondí, con una sonrisa en mi rostro.

A la entrada del parque nos esperaban nuestros amigos: GoGo, Wasabi, Fred, Honey y Thomas, novio de Honey.

-¡Hola, chicos!-Salude, agitando mi mano en el aire.

Honey corrió a darnos un fuerte abrazo y me pidió que nos tomaros una selfie juntas para su Instagram.

-¡Tú también GoGo!-Exclamo Honey, haciendo señas con la mano para que se uniera a nosotras.

GoGo vino hacia nosotras, y tomo una foto donde las tres salíamos sonriendo. Luego, Honey pidió a Wasabi, Fred, Baymax, Thomas y Hiro que se acercaran para tomar una foto grupal en la entrada del parque.

-¡Digan Whisky!-Pidio Honey, que sostenía el selfie stick.

GoGo se puso al lado de Wasabi, mientras Thomas tenía su mano sobre la cintura de su novia y Fred hacia una cara ridícula hacia la cámara; Baymax intentaba imitar el gesto de Fred y yo abrazaba a Hiro.

-¡Listo!-Anuncio Honey, que subió inmediatamente la foto a su instagram.

Todos dimos "like" a la foto desde nuestros celulares y compramos nuestros boletos para entrar al parque de diversiones.

-¿A dónde vamos primero?-Pregunto Honey, abrazada al brazo de Thomas.

-¡Vamos a la montaña rusa!-Propuso Fred, apuntando con su dedo a la atracción.

Corrimos hacia la atracción que media más de 30 metros y nos formamos en la fila. Cuando fue nuestro turno de pasar, Wasabi se apresuró al vagón, saco de su mochila toallitas desinfectantes y limpio la barra de seguridad con ellas.

-¿Enserio vas a limpiar y desinfectar todo los juegos a los que nos subamos?-Pregunto irritada GoGo, y añadió.- ¡Por amor de Dios, Wasabi! ¡Deja ya tu obsesión con la limpieza!

Wasabi rodo los ojos y respondió:

-¿Tienes idea de cuantas bacterias viven en esta barra? ¡Miles de millones! ¿Quién me asegura que quien subió antes de mi tenía las manos limpias, eh? ¿Y si pesco lepra? ¿O tracoma?

GoGo, harta de oír los lloriqueos del moreno, le arrebato la mochila y la tiro al mar ¡Oh, olvide mencionar que la feria estaba en el muelle! El pobre Wasabi casi sufre un ataque cardiaco. GoGo tuvo que jalarlo del cuello del suéter para traerlo devuelta al juego porque el moreno estaba listo para lanzarse al mar y salvar su mochila.

-¿Por qué hiciste eso?-Pregunto enojado Wasabi.

GoGo se encogió de hombros e ignoro los reclamos de su amigo hasta que el vagón empezó a avanzar. Detrás de ellos venían los eternos enamorados, Honey y Thomas, que no paraban de decirse lo mucho que se amaban; en el vagón siguiente estaba Fred, gritando de la emoción, y Baymax no paraba de preguntarse:

-¿Cómo subirme a una montaña rusa me va ayudar a convertirse en un mejor asistente médico personal?

Por último, veníamos Hiro y yo discutiendo si iríamos o no al concierto de Fall Out Boy en octubre, pero en el fondo nos moríamos de miedo y no encontrábamos otra forma de relajarnos ¿Y saben que era lo peor de todo? Que esta aumentaba cada vez que ganábamos más altura.

-¡Ay, dios mío!- Dijo Hiro, cuando alcanzamos el punto más alto de la montaña rusa.

Dios mío, sentía que el corazón me iba a explotar pero la vista desde aquí arriba era tan hermosa que olvide el miedo por unos instantes ¡Desde aquí arriba todos parecían hormigas! Y entonces bajamos a toda velocidad y soltamos un grito poderoso que nos dejó roncos. Hiro me tomo la mano, y juntos alzamos nuestros brazos hacia al cielo. El miedo se fue, y un sinfín de risas inundaron el ambiente entre las subidas y bajadas ¡Fue espectacular!

Bajamos de la atracción y Wasabi corrió al bote de basura más cercano para vomitar.

-Wasabi, ¿Estas bien?-Pregunto Honey con preocupación.

-¡Deja de ser dramático, Wasabi!-Regaño GoGo.

El moreno estuvo a punto de contestarle a la coreana, pero otra arcada le vino y volvió a meter la cabeza en el bote de basura.

-Viejo, ¡Te ves terrible!-Expreso Fred.- ¡Te dije que no te comieras la última rebanada de la pizza!

-Baymax…-Dijo Hiro, apuntando con la cabeza a Wasabi.

El androide se acercó a auxiliar al moreno, lo examino cuidadosamente y concluyo en que su paciente sufría mareo por movimiento. Baymax le dio medicamento para parar el vómito y le sugirió que tomara un pequeño descanso antes de subir a la próxima atracción, entre otras recomendaciones extras.

-¡Becca!-Grito Hiro, jalándome del brazo y señalando un puesto de feria.- ¡Quiero ese pato panda! ¡Por favor!

A Hiro le encantaban los peluches de diseños extravagantes.

-Sí, seguro.-Dije.-Parece fácil.

Caminamos hacia el puesto de dardos, y di tres dólares al hombre que regentaba el juego de destreza. El me entrego cinco dardos y dijo: "Si revientas los tres globos, te llevas un premio."

-Tu puedes, princesa.-Animo Hiro, dándome un beso en la mejilla.

-¡Yo también juego!-Anuncio Thomas, pagando y recibiendo sus dardos.

-¿Te atreves a competir contra mí, Thomas?-Pregunte retadoramente al novio de Honey.

-¡Por favor, Becca! Mis amigos me dicen "El rey de los dardos".-Presumió Thomas.- ¿Y sabes porque? ¡Porque mis tiro siempre dan el blanco!

-Eso está por verse.-Dije.

-¡Aquí voy!-Exclamo Thomas, lanzando el primer dardo que no dio a ningún globo.- ¡Rayos!

-No te desesperes, cariño.-Dijo Honey, apretando con suavidad el hombro derecho de Thomas.-Todavía te quedan cuatro tiros.

Thomas lo volvió a intentar y fallo. Honey lo animaba, pero si no conseguía reventar ningún globo no iba a ganarse el oso de peluche para su dulce amada. Quizás esto suene grosero, pero la puntería de Thomas ofrecía motivos para unas cuantas oraciones de lamentación.

Yo apunte y lance un dardo que dio a un globo, y seguí así hasta acabar con mis tiros que dieron justo en el centro. Mi buena puntería se la debo a mi madre, campeona estatal de tiro con arco, quien me enseño este maravilloso deporte cuando era pequeña. Lo practique por algunos años, pero lo deje cuando mis padres se divorciaron.

El hombre me pregunto qué premio quería y elegí al peluche de pato panda, se lo di a mi novio y este lo abrazo con todas sus fuerzas.

-¡Eres la mejor novia del universo!-Exclamo Hiro, atacándome con besos.

-¡Hiro! ¡Ya basta!-Pedí entre risas.

Thomas no pudo ganar el peluche y se sintió desanimado, pero Honey dijo que no importaba que no hubiera ganado un premio para ella, que lo que importaba era que lo había intentado. Eso lo animo un poco.

-Becca, eres buena.-Dijo Thomas.- ¿Cuál es tu truco?

Hiro ya había dejado de darme besos y discutía con GoGo, Fred, Baymax y Wasabi sobre cómo debía nombrar a su pato panda.

El nombre que eligieron para el pato panda fue Elvis.

Elvis, el pato panda.

-Creo… que es un don natural.-Respondí, sin querer darle tantas vueltas al asunto.-Todo está en el movimiento de la muñeca.

A decir verdad, los chicos sabían muy poco sobre mí.

-¡Roja! ¡Tú eres el Robín Hood de los tiempos modernos!-Grito Fred, inclinándose hacia mí y agitando los brazos en el aire.- ¡Tuviste que verlo! ¡Woosh! ¡Woosh! ¡Todos tus tiros dieron justo en el blanco! ¡Hasta Katniss Everdeen te tendría envidia!

Fred me había bautizado bajo el apodo de Roja por mi color de cabello.

-Nada mal, Becca.-Añadio GoGo, revolviéndome el cabello con cariño.

-Eres buena.-Añadió Wasabi, quien ya se sentía un poco mejor.

-Ya basta, chicos.-Pedí a mis amigos.-Mejor vamos a los carritos chocones.

Mis amigos, novio y yo nos subimos a los carritos chocones, y fue súper divertido. GoGo, quien iba acompañada de Wasabi, conducía como una salvaje y nos golpeaba a todos por atrás por pura diversión.

-¡Detente! ¡Vas a matarnos!-Exclamo asustado Wasabi, quien se cubría los ojos.

-¡No seas aguafiestas, Wasabi!-Grito GoGo, que acelero en dirección al carrito de Honey y Thomas para chocarlo.

GoGo golpeo contra el carrito y esté salió despedido dando vueltas hasta topar con la contención de protección del juego.

-¡GoGo!-Gritaron al unísono Thomas y Honey.

La coreana soltó una sonora carcajada y continúo con su reinado de maldad al irse a estrellar contra Fred y Baymax, pero la sonrisa se le cayó del rostro cuando nuestro cochecito, conducido por Hiro, la empujo.

-Buen trabajo.-Dijo Hiro.

Chocamos nuestros puños en señal de victoria, pero nuestra satisfacción duro poco porque Honey y Thomas arremetieron por detrás contra nosotros.

-Lo siento.-Expreso Thomas, sin sentirlo de verdad, pasando a toda velocidad por delante de nuestro cochecito.

En ese momento se volvió una batalla campal en donde GoGo golpeaba a todos sin cesar y Wasabi suplicaba que bajara la velocidad; Thomas y Honey atacaban por la espalda, Baymax y Fred iban de un lado a otro sin rumbo fijo y nosotros buscábamos desesperadamente tomar venganza contra coreana.

¡Nunca me había divertido tanto en mi vida! Entramos a la Mansión Embrujada, donde Hiro se aferró a mí porque los espantos lo aterrorizaban; en la Casa de los Espejos, Wasabi se estrelló contra los espejos miles de veces mientras intentaba buscar la salida; nos subimos a las sillas voladoras, a la rueda de la fortuna y a las tazas giratorias, de donde salimos todos mareados ¡Fue una velada fuera de serie, pero ya era hora de volver a casa! Nuestros amigos iban a ir tomar cervezas a un bar y nos preguntaron si queríamos ir con ellos, pero declinamos la invitación porque ya era tarde. Nos despedimos de ellos y quedamos en ir jugar baloncesto la próxima semana.

-¿Quieres ir a dar un paseo a la orilla de la playa?-Dijo de repente Hiro.

Yo ya tenía puesto mi casco, y aunque la idea sonaba irresistible, mi abuela iba a matarme si llegaba tarde. Baymax ya hacia dentro de su centro de carga portátil, después de una noche de pura diversión.

-No lo sé.-Dije.-Mi abuela va a matarme si llego tan tarde.

-No tardaremos nada.-Insisto Hiro.-Te prometo que será rápido.

-Está bien.-Dije, incapaz de negarme al deseo de Hiro.

Me quite el casco, y corrimos hasta la orilla de la playa donde rompían las olas. Caminamos por un buen rato, manteniendo una conversación animada. Hiro se detuvo y se acercó a mí para besarme. Me toco suavemente la cara con sus manos. El corazón me latía a mil por hora. Sus labios se aproximaron, y yo temblaba de la emoción. Sus labios tocaron los míos y me sentí en el mismísimo paraíso.

-Te amo, Becca Winder.-Susurro a mi oído Hiro cuando nuestros labios se separaron.

-Y yo te amo a ti, Hiro Hamada.-Respondí.

Hiro me cargo en su espalda y recorrimos el camino de regreso hasta el estacionamiento. Mi Hiro era un chico tierno y dulce. Con él me sentía protegida, y no le importaba en lo más mínimo mi ligero sobrepeso o que no fuera un "genio". Hiro ha sido el único chico que no se ha burlado de mi sueño de ser actriz de comerciales y siempre me ha apoyado.

Y a pesar de mi pelo rebelde, mis ojos marrones, mis pecas, mis locas ideas, mi extraña personalidad… A pesar de todos mis defectos, Hiro me eligió a mí.

A mí.


¡Ojalá hayan disfrutado este capítulo tanto como yo escribiéndolo! ¡Muchas gracias por su tiempo!
¡No olviden dejar un review!