Hiccup estaba desesperado, nadie le había dado ninguna noticia de su esposa, ese momento no era como el se lo había imaginado, miro a su hijo que aun dormía, él estaba ahí con él, estaba bien y solo eso pudo hacerlo sentir mejor, le dio fuerzas, Astrid era fuerte ella estaría bien.
El quejido de su hijo lo trajo de vuelta a la realidad, como si tratara de decirle que pensar en ello no le ayudaría.
—Shh, no llores— Le pidió a su hijo en una suplica.
—¿Quieres oír una historia?, Tengo unas muy buenas, aunque tu madre siempre dice que son demasiado fantasiosas.
El sonido de la puerta abriéndose lo saco de sus pensamientos, su madre salió de su habitación con un aspecto agotado y sudoroso, el no quiso esperar, prácticamente la abordo apenas la vio.
—¡Mama!, ¿Como esta?— dijo el con voz nerviosa y presurosa.
—Hijo necesito que te sientes.
—Solo dímelo— Pidió el castaño con exigencia.
Su madre suspiro pesadamente, sintió la duda en ella, como si no quisiera ser ella la portadora de las noticias que iba a darle —Astrid...ella perdió demasiada sangre.
—¡Pero se mejorará!, ¿cierto?... — Pidió el como un niño pequeño, esperando que su madre le dijera que todo iba a mejorar.
Su madre guardo silencio, cargo en sus brazos a su pequeño nieto, lo que venia iba a ser difícil, tanto para su hijo como para aquel pequeño bebe, que ni se enteraba de lo que sucedía.
—Gothi... cree que no pasara de esta noche— Le respondió dolorosamente con un nudo en la garganta.
Cuando su madre dijo aquellas palabras sintió como si un balde de agua fría le cayera encima, no podía ser, no podía estar ocurriendo, no a ella, a ellos.
Subió rápido las escaleras, esperando que todo fuera mentira y que su esposa estaría ahí sentada en la cama ,sonriéndose y diciendo que todo el mundo exageraba que ella estaba bien.
Vio a las mujeres que habían venido a ayudar a su esposa con el parto, todas murmurando sobre lo que estaba pasando, les exigió que se marcharan, después de todo él no las necesitaba y no quería ver a nadie, Gothi solo le dio una palmadita en la espalda y le escribió en el suelo que la llamara si algo ocurría.
Se dirigió pesadamente a su esposa, Astrid lucia cansada, su respiración era tranquila, como si solo durmiera, aún estaba pálida como la nieve, pero el confiaba, el quería creer que todo estaría bien.
Se sentó a su lado y tomo su mano con delicadeza, aun estaba cálida, con sumo cuidado quito su flequillo de su frente que aun estaba sudorosa, ahí estaba ella y se veía bien.
Se quedo a su lado todo el tiempo,no quería dejarla sola, no se dio cuenta cuando fue que se durmió, se despertó cuando sintió una mano que acariciaba lentamente su cabello, abrió los ojos lentamente, la habitación estaba oscura, por lo que la luna ya debía estar en lo mas alto del cielo, miro a su esposa quien estaba despierta y lo miraba con dulzura, estaba bien, todo estaría bien.
—¿Cómo te sientes?— Le pregunto el castaño con un tono de esperanza en su voz.
—Hiccup…te amo… — Dijo ella con un nudo en la garganta, se estaba despidiendo.
—No…Astrid no me hagas esto…—Rogo a su esposa a punto de las lágrimas —No me dejes.
—Cuida del bebe…será un gran hombre…aunque no podre verlo...
—No puedo hacerlo solo… no puedo— Hiccup dijo con desesperación.
—Serás un gran padre…
—Quédate conmigo — Pidió el jefe con desesperación, no quería despedirse, no quería que se fuera.
—Te amo— Fue lo último que escucho de su esposa antes de cerrar sus ojos y dar una ultima exhalación , se había ido, lo había dejado.
No podía estar pasando, no a ellos, tenían tantos planes juntos, tenían tantos sueños, su madre lo abrazo con dulzura y le susurro que todo estaría bien, no lo soporto mas y se alejo, fu a la cala, quería estar solo, la desesperación inundo todo su cuerpo, comenzó a lavarse la cara con insistencia, pero no le ayudo, grito con todas sus fuerzas, las lágrimas ya no se hicieron esperar, su madre le dijo que todo estaría bien, pero como iba a estarlo, ella ya no estaba con el.
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Estaba en la playa, esperando que todo estuviera listo para el funeral, el día estaba gris y frió, su esposa estaba ahí en un barco y unas mujeres estaban arreglándola, le habían puesto un hermoso vestido azul, con una capa que cubría sus hombros, su cabello estaba suelto y le habían puesto flores en él, en sus manos tenia su fiel hacha de batalla, se veía hermosa como siempre.
no quería tener nada que ver con eso, no quería creerlo, verla ahí solo le rompía mas el corazón, su esposa ya no volvería, ya no le sonreiría, no lo golpearía, no lo abrazaría, ni lo besaría otra vez.
—Jefe, estamos listos— Dijo una de las mujeres, mientras se acercaba a el.
Hiccup se acercó al amor de su vida, era la última vez que podría verla, en su corazón, aun esperaba que ella despertara y se quedara junto a el, le dio un dulce beso en la frente, mientras un nudo se le formaba en la garganta, tomo su lugar donde correspondía, como jefe de Berk, pero mas que nada como esposo, tomo el arco, cuya flecha terminaría consumiéndolo todo.
"Únete a las Valkirias que te abren las puertas del Valhalla, te invitan a ser parte de ellas y tomar tu lugar como guerrera, porque hoy ha caído una amiga, una madre, una esposa, que lo héroes te saluden y te guarden en su gloria"
No escucho ni una palabra, solo reacciono cuando Gobber lo miro con algo que creyó ser lastima, no se inmuto, algo en él estaba muerto, disparo aquella flecha ardiente dando justo en el blanco, sus más grandes cercanos lo siguieron, disparando flechas después de el.
Se quedó hasta que el barco termino de consumirse, había terminado, pero el dolor seguía, su madre aún seguía ahí con él, con la criatura por la cual su esposa había dado la vida, lo miro con desprecio, no sintió nada por aquel niño, para el ya nada más importaba si Astrid no estaba, ni siquiera su hijo.
solo puedo decir que lo siento y gracias por seguir este fic.
