Estaba cuidando de su nieto, estar con él la hacía sentir feliz, era como recuperar el tiempo que perdió con su propio hijo, desde que su nuera falleció, su hijo se volvió frió, no escuchaba a nadie y evitaba a todos e incluso rechazo a su propio hijo, esa actitud le dolió un poco, desconocía a su hijo y ademas ese bebe no tenía la culpa de nada.
—Sabes, tu papá te quiere mucho, solo esta triste— Le hablo con dulzura al pequeño bebe que la miraba.
—Si solo te hubiera nombrado, de seguro él y tu madre pensaron en algo— Ella podría nombrar a su nieto, pero era algo que no le correspondía, después de todo era hijo de Hiccup, además en el fondo de su corazón esperaba que su hijo recapacitara y comenzara a darle el amor que un hijo merece.
Como si supiera que estaban hablando de él Hiccup entro en la casa, aunque con un aspecto cansado y unas ojeras bastante marcadas, no dormía, eso era seguro, pero cada vez que ella le pedía que se fuera a descansar, su hijo solía decir que tenia trabajo de la aldea.
—Um… hijo, traje comida del gran salón, ¿y si comes un poco?— Trato de convencerlo como era usual en esos días.
Su hijo solo la miro como si fuera una molestia, le acongojo al corazón, el sufría y no lo culpaba por eso, ella también paso por lo mismo cuando su esposo murió, pero claro, comprendió que Hiccup la necesitaba, así que no tuvo muchos momentos de lagrimas.
—comeré— El castaño le contesto secamente.
Valka sonrió, por lo menos lo había convencido de hacer una cosa, quizás en el futuro podría convencerlo de otras más y con el tiempo ayudarlo a sanar, aunque para eso necesitaba que su hijo confiara y se abriera con ella, no iba a ser fácil eso era seguro.
Ambos se sentaron a comer, el silencio inundo la habitación, Hiccup estuvo todo el tiempo en silencio y se dedicaba a revolver su comida de vez en cuando, ella trato de entablar conversación, para ver si así por lo menos se alejaría por un momento de los pensamientos que lo aquejaban, pero su nieto comenzó a llorar cambiando su planes, se apresuro a cargarlo.
—¿Podrías callarlo?, Su llanto me da dolor de cabeza— Su hijo dijo fríamente, ella simplemente no podía creer lo que escuchaba.
Hiccup se levantó molesto y se fue a su cuarto, encerrándose como usualmente lo hacia en esos días, ella logro tranquilizar a su pequeño nieto, suspirando pesadamente por aquellos días tan difíciles.
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No lo soportaba, ver a su hijo, era sumamente doloroso para el, no podía evitar recordar que su lady ya no estaba, miro su lado vació de la cama, un lado que jamas volvería a llenarse, exactamente como su corazón.
Por un momento paso por su mente darle a su hijo a una familia que si pudiera darle amor, porque el de él había muerto con su esposa, no dejaría de ser el heredero de su pueblo, solo tendría otra familia , a alguien que si pudiera cuidarlo, aunque tal vez si tomaba esa decisión su madre se enfadaría con el.
—Astrid...¿que harías tu?— Murmuro como esperando que nadie lo escuchara o mas bien como esperando que ella le contestara.
Se lanzó pesadamente en la cama, donde Toothless vino a hacerle compañía, el dragón solo gruño con preocupación a su lado, esperando que su jinete cambiara su serio semblante.
—Tranquilo amigo…estoy bien— El castaño le dijo mientras le acariciaba en la cabeza.
—Qué tal si tú y yo vamos a volar— Hiccup dijo más animadamente, volar era lo único que lo hacía distraerse y sentir que dejaba todo atrás.
Bajo las escaleras sigiloso, esperando no despertar a su madre y comenzar otro incomodo momento, donde ella trataría de hacer sentirlo mejor, él no quería eso y estaba arto de que la gente tratara de comprenderlo.
No pudo evitar fijar su vista en aquella cuna que el mismo había creado y que expulso de su cuarto el mismo día del funeral de Astrid, su pequeño hijo dormitaba cómodamente ajeno a su dolor, sacudió su cabeza para evitar pensar aun mas, ya estaba decidido.
Voló toda la noche, solo paro en una isla cuando Toothless le demando descansar, era una noche fría y estrellada, pero el frió ni siquiera le molesto, solía pasar de vez en cuando ahí con Astrid, admiraban el horizonte o las estrellas y se contaban los sueños que tenían para el futuro, irónicamente el ultimo sueño que pensaron en ese lugar, era el de tener hijos, a ella le asustaba porque pensaba que seria demasiado ruda con el futuro bebe y a el le emocionaba porque seria un muestra del amor que se tenían.
Pensaba en ella todo el tiempo, era como si nunca se hubiera ido, los recuerdo estaban tan claros en su mente, que no quería olvidarla, pero al recordarla tampoco podía olvidar que jamas volvería a verla.
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La dragona de su nuera estaba triste como todos ellos, se había echado en su hangar y no quería alimentarse, alejaba a todos aquellos que querían acercarse a ella, e incluso a veces se ponía algo agresiva, claro los dragones también sufrían y también se les rompía el corazón.
Valka había intentado nuevamente en ese día alimentarla, aplico muchos de los conocimientos de dragones que tenía y los trucos comenzaban a acabarsele, pero aún no podía lograr que la dragona se alimentara aunque sea un poco.
—Vamos Stomfly, tienes que comer algo— le dijo con dulzura y acercando la mano a su hocico.
—Sé que estas triste, pero si no te alimentas enfermaras— Trato de convencerla, pero la nadder solo la evito.
—¿Aun nada?— Pregunto Fishlegs acercándose a ella.
—Sigue reacia a comer, a volar y todo lo demás— Le contesto la castaña en un suspiro.
—¿Y él bebe?,¿como esta?— Pregunto el chico regordete con algo de cautela.
—Está bien, lo deje con una de las matronas, por ahora está bien alimentado y sano— Sonrió al pensar en su pequeño nieto.
—¿Qué hay de Hiccup?, no lo he visto hace días.
—El… sigue dolido— Le contesto ella bajando su cabeza.
—Sonara frió, pero el pueblo lo necesita y bueno… muchos comentan sobre que quizás su mente no está bien.
—¡No digas eso!, ¡Ninguno de ustedes ha perdido a alguien importante como para criticarlo!— Levanto la voz enojada, ella sabía lo que era perder a un ser querido y extrañarlo.
—Lo siento, solo… era una opinión, todos extrañamos a Astrid, pero hay...que continuar.
—Lo sé, el solo necesita más tiempo…— La castaña se relajo, no debía desquitarse con Fishlegs después de todo.
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Estaba en su silla agotado, el silencio de su casa lo hacía sentir solo, cuando él llegaba a casa Astrid usualmente se encontraba tratando de hacer la cena, luego venía a sentarse en sus piernas, uno de los buenos momentos que tenía con ella, si, el silencio lo hacía sentir solo, pero también lo hacia sentía una paz enorme dentro de él o eso hasta que su madre llego con aquella criatura.
—¡Oh hijo!, Ya estás en casa— Le dijo ella alegremente.
—Estaba cansado.
—Tal vez debas ir a dormir— La castaña dijo mientras ponía a su hijo en la cuna.
—Tengo que ver unos planos de la aldea, iré luego— Le respondió con algo de incomodidad, tratando de evitar a su madre nuevamente.
—Sabes… hoy fui a ver a Stomfly— Le dijo ella con cautela, mientras el solo se tensaba ante el nombre de la nadder de su esposa —Aun no quiere comer.
—No la culpo— Murmuro el más como para sí mismo.
Valka miro a su hijo, aun se encontraba con su frió semblante, se acercó para tocar su hombro y así transmitirle que no estaba solo, que aun había mucho más por lo que ser feliz, cuando alguien toco a la puerta.
La mujer dio un sonoro suspiro, seria para otra ocasión y se dirigió a abrir la puerta de la casa, se sorprendió cuando lo que vio fue a un sudoroso Fishlegs con cara de pánico.
—¡Necesito tu ayuda!— Dijo el muchacho rápidamente, su hijo si quiera apenas le puso atención, mejor dicho lo ignoro completamente —¡Stormfly esta fuera de control!.
—Yo ayudare— Valka le respondió con actitud seria, siguió rápidamente al regordete chico al hangar.
A Hiccup le dio igual, no quería ver al dragón de su esposa, además su madre era mucho más capaz que él en asuntos draconianos, estaba cansado y arto del pueblo, solo un quejido lo trajo de vuelta a la realidad, maldijo su suerte, su madre lo dejo prácticamente a cargo de su hijo, un frió le recorrió la espalda, no quería cargarlo, no lo soportaría, se acercó pesadamente a la cuna, Toohtless se acercó junto con el, curioso de aquella pequeña criatura que aún no había visto, Hiccup se asomó a la cuna, para ver a su hijo, no tenía opción.
