El tiempo transcurrió con rapidez, su pequeño bebe, ya era un niño de tres años, se había vuelto un niño energético y juguetón, le recordaba mucho a su esposa, porque ella tampoco se quedaba quieta, pero por sobretodo la recordaba cuando el chico lo miraba, aquellos ojos tan azules como el cielo, era como si volviera a verla a ella.

En un principio le costó mucho cuidarlo, él era un primerizo y su madre tampoco era de mucha ayuda, al ser llevaba por los dragones cuando el había nacido, ambos eran muy inexperimentados, pero el amor que le entregaban al pequeño, lo compensaba todo.

Le dolía dejar a su hijo solo, le recordaba como él pasaba su tiempo solo cuando su padre salía a sus labores de jefe y aunque pasara la mayoría del tiempo con Gobber, la falta de su padre la sintió, por lo que no quería que Leif pasara por lo mismo.

Muchas veces solía llevarlo con él a solucionar los problemas de la aldea, pero su hijo era demasiado inquieto, por lo que el terminaba más nervioso que otra cosa, ya que si se preocupaba demasiado de él, perdía el enfoque en sus labores y viceversa.

Cuando tenía el tiempo libre, lo llevaba con él al hangar, al ser sangre de su sangre, su hijo amaba a los dragones, le encantaban desde los más pequeños a los más grandes, a Stormfly le encantaban las visitas del pequeño, con él que solía jugar hasta que ambos terminaban exhaustos.

Su madre salio de la aldea, llego un informe de la isla del dragón, donde varias dragones habían enfermado, por lo que ella fue a ver que pasaba, por ende él se encontraba cuidando de su hijo, lo sostenía de su pequeña manito, mientras el resolvía una disputa por un yak.

—¡Y entonces él se robó mi yak! — Termino de contarle un irritado vikingo.

—¡Ya te dije que es mío!, ¡Eso te pasa por no arreglar la cerca, es el pago por comerse mis cultivos! — Continuo el otro vikingo igual de irritado.

Hiccup suspiro pesadamente, aquellas disputas eran pan de cada día —Devuelve el yak y arregla la cerca— Dijo el jefe con paciencia.

—¡¿Que?!, ¡Que la arregle el! — Le contesto aun mas furioso el segundo vikingo.

—¡Papa!, ¡Dagones! — Le dijo su hijo, mientras comenzaba a jalar de su mano —Ya iremos a ver a los dragones, Leif necesito arreglar esto.

—¡No!, ¡Dagones! —Insistió el pequeño heredero jalándolo con insistencia, mientras ambos vikingos veían al jefe molestos.

—¡Él debe arreglar mi cerca! — Regresaron ambos vikingos a la discusión.

—¡Si tanto te molesta arréglala tú!

—¡Entonces el yak es mío!

—¡Devuélveme a mi yak!

—¡Oblígame!

Pronto ambos vikingos comenzaron una pelea, Hiccup solo suspiro pesadamente, soltó a su hijo por solo unos segundos para separar a ambos sujetos, la tarea también se le dificulto un poco, al ser ambos vikingos mucho más robustos que él, hasta que toothless llego a su rescate, dando un disparo de advertencia, separando a ambos vikingos de inmediato.

—¡Tu, repara la cerca y tú, devuelve el yak!— Les dijo a ambos vikingos irritado, quienes estuvieron de acuerdo de inmediato con la solución y se fueron juntos riendo de aquella situación.

—Vikingos…-murmuro Hiccup en un suspiro cansado —¡Gracias amigo!

Le dio una suave caricia al dragón, la cual el solo contesto con un empujón divertido, las discusiones entre vikingos siempre eran agotadoras, pero el día aun no había terminado por lo que el jefe aun tenia trabajo por delante.

—Bien Leif, vamos— Dijo mas tranquilo, pero al voltearse, su pequeño hijo ya no estaba.

—Dime que viste por donde se fue— Le pregunto con un tono de desesperación al dragón.

Pero este movió su cabeza en negación, el castaño comenzó a exasperar, ¿dónde podría estar su hijo?, si bien Berk no era el lugar más peligroso del mundo, como para preocuparse, pero si habían numerosos riscos a su alrededor y dragones sin entrenamiento que podían atacar.

Subió al lomo de toothless con rapidez, por aire tal vez lo encontraría más rápidamente, comenzó a sudar frió, no sabría que haría si algo le sucediera a su hijo, de seguro Astrid vendría a darle una paliza y se lo llevaría ella misma al Valhalla si su hijo salia lastimado.

El atardecer comenzó a asomarse en el horizonte, llevaba horas buscando por cuanto lado se le ocurrió, pero no había ningún rastro del pequeño, como si hubiera desaparecido, agito rápidamente su cabeza para evitar pensar en esas cosas.

—Leif… ¿dónde estás?— Dijo con un nudo en la garganta, comenzaba a desesperarse.

Prefirió aterrizar, de seguro algún aldeano había localizado a su hijo o quizás estaba en su hogar, no saber si estaba herido o con frio, lo tenia al borde de la locura, en el fondo solo esperaba que su hijo estuviera a salvo.

La fragua fue el lugar donde primero reviso, su buen amigo Gobber intento tranquilizarle, aunque sin resultado aparente, el no saber el paradero de su hijo lo tenía desesperado..

—No ha salido de la isla, ¡lo encontraremos! — Le dijo el herrero mientras le daba pequeños golpecitos en su espalda.

—¡Estoy desesperado!, ¡no sé qué haría si algo le pasara!.

—Tranquilo, alterado no piensas— Su buen amigo trato de calmarlo.

—¡Oigan porque tanto escándalo!, ¿ocurrió algo? — Comento su primo llegando al lugar, de su mano venia Leif muy sonriente.

—¡Snotlout!, ¡Porque no me dijiste que estaba contigo!— Pregunto el castaño abrazando rápidamente a su hijo.

—Bueno… No sabía que lo estabas buscando, llego para jugar con mi hija, así que…

—No importa, lo bueno es que está a salvo.

Ya pasado el susto, Hiccup iba caminando con su hijo tomado de la mano, el miedo que paso ese día era lo único que le hacía falta para acabar el día, se sentía agotado, por lo que se dirigía a su casa.

—Sabes Leif... Te pareces mucho a tu madre.

El chico solo lo miro sonriente, con aquellos ojos tan azules como el cielo, quizás aún era pequeño, tal vez aun no entendía a lo que refería, aunque tampoco era como si no le hablara nunca sobre Astrid, al contrario, siempre que podía trataba de hablarle de ella.

—¿Mamá es un agel? — Pregunto el pequeño con una tierna inocencia.

—¿un ángel?, es más como una valkiria— Le respondió mientras lo cargaba en sus brazos y le hacía cosquillas.

—¿Una vaquiria?

—La más hermosa de todas y ella debe estar allá arriba cuidándote.

—¿Allá ariba?

— si , a ti te cuida y a mi, debe estar vigilandome, preparada para venir a darme una lección.

Su hijo sonrió ante ese comentario, se aferro a su cuello, Hiccup solo acaricio sus cabellos con cariño, mientras miraba al cielo, si… de seguro ella los observaba, después de todo su esposa siempre cuidaba a sus seres queridos.

La extrañaba demasiado, ella era el amor de su vida, razón por la cual nunca considero volver a casarse, jamas amaría a otra mujer como amo a Astrid, además aun tenía algo de ella, lo único que le dejo y que protegería hasta el final, después de todo era uno de los sueños que tenia con su esposa, su hijo, con quien, si bien no tuvo un buen comienzo, sentía que sin él la vida la vida no tendría sentido.

— Sabes Leif…no imagino un mundo sin ti.


Gracias por seguir este fic, este es el final, espero les haya gustado.