Oh vaya un milagro de navidad sucederá o ha sucedido…no lo se xd traigo actualización :DDDD
Bueno ya uwu espero les guste y perdón por la eteeeeeerna demora que fue mas eternal que el summer de Free! Hahahah ok no mal chiste, en fin espero les guste y gracias por sus lindos reviews
Free no me pertenece, si asi fuera ya lo habría hecho yaoi :I
Advertencia: yaoi, m-preg y un poco de drama
Por supuesto que Haru regreso al día siguiente con sus pequeños. Le llevaron la prometida rebanada de pastel por la cual el Sargento Tachibana les agradeció. El pequeño Kaito daba vueltas por la oficina del bombero, por su parte la pequeña Nanami disfrutaba mas estando en el regazo del Sargento. Haru disfruto de un hermoso cuadro casi familiar, el cual le causaba un mar de sentimientos encontrados y difíciles de entender. Por una parte se sentía inmensamente feliz al ver al hombre que amaba sonriendo tan inocentemente con sus pequeños, definitivamente Makoto era paternal y protector, infantil y responsable, cariñoso y cuidadoso. Por ello el pecho le dolía sobremanera, como si un par de manos sostuvieran su corazón y con una persona apretara el órgano cual frágil papel, activando con ello el flujo de todo el dolor, la culpa, la sangre, las lágrimas, la tristeza, la angustia y el grito desgarrador de su amor, reduciendo el palpitante corazón a cenizas, aun así sentía que se le daba el poder de regenerar ese corazón, no un corazón nuevo, sino el mismo corazón lleno de esos mismos sentimientos, como si dentro de su cuerpo guardara un corazón lleno de heridas con la maldición de no destruirse jamás, esa maldición que le recordaba el fatal error que había cometido hace diez años, todo ello ocurría dentro de sí en solo unos cuantos minutos y nadie lo sabía. Haru solo podía callar y sonreír por fuera porque por dentro todo era destruido cada vez que se encontraba frente al Sargento Tachibana.
Y así van pasando los días para Haruka, todos los días iba a la misma hora a visitar a su adorado sargento con sus amados hijos, hasta que un día algo dentro de sí no pudo soportar más. Sus hijos se encontraban en la guardería y no había abierto el restaurante ese día ya que no se encontraba con los ánimos de ver a nadie. Tomo solo un suéter, una bufanda y con las llaves en la mano corrió hasta llegar a la estación de bomberos.
Para su suerte Makoto se encontraba afuera de su oficina en la compañía de un precioso cachorro. Mientras caminaba hacia el tratando de no llamar la atención, contemplo con más detenimiento al chico. Había olvidado cuanto amaba el ver, simplemente estar sentado a su lado o frente a él y así poder ver el hermoso brillo de esos ojos que cuando te miran solo puedes sentir una corriente eléctrica recorrer por tu espalda; la sonrisa que contagia esas mismas ganas de sonreírle al mundo. Haru podría pasar el resto de sus días observando a su amado sobreviviendo simplemente con la esperanza de verlo sonreír al día siguiente.
Claro que si se quedaba ahí todo el día solo atraería atención innecesaria, por ello decidió ir con el Sargento Tachibana.
- Mako…Es decir, sargento Tachibana –ante ese error de lengua el joven Nanase se sonrojo y comenzó a balbucear – bueno yo…ah ¿Cómo ha estado? Yo decidí pasar hoy…bueno aquí estoy…es obvio ¿no? Sino no estaríamos hablando…bueno más bien yo estoy hablando solo…por favor no me deje hablar solo…es decir hábleme…es decir…
- Me encuentro bien Nanase, por favor cálmese…puede estar tranquilo conmigo ¿no es así?- Makoto quería tranquilizar a su precioso Haru y por ello quiso sonreírle, pero no pudo hacerlo. Por lo menos no de corazón; ahí estaba de nuevo una sonrisa superflua. Una sonrisa que engañaba al mundo, menos a su amigo de la infancia.
- Yo… - De nuevo Haruka veía la sonrisa falsa, estaba harto de esa sonrisa ¿Por qué le mostraba ese lado tan frio y superficial? "Claro que se porque me muestra ese lado…porque yo le rompí el corazón, yo me gane esto…yo le hice esa sonrisa" –Escucha Makoto yo…- y de pronto se dio cuenta, el nombre de Makoto había salido de su boca con tanta naturalidad, sin dudar, era tiempo de decir la verdad y todo el impulso se apodero de su cuerpo. –Makoto, hace tiempo que me siento miserable…- El valiente chico de ojos azules se encontraba frente al amor de su vida, decidido bajo la mirada, apretó las manos y dejando a Makoto sorprendido decidió hablar, vomitar todo lo que quería decir y no callar – Para mi Rin es…no, no hablare de él. Porque esto se trata de ti…Makoto yo…Amo a mis hijos, son lo más hermoso que tengo en la vida. Estar con ellos es lo que más amo en la vida…pero el momento más especial de todo el día es …es estar …-
- ¡Mako! ¡Cariño! – interrumpió una voz a lo lejos.
Y así Haru calló. No porque no quisiera seguir, sino porque algo dentro de sí le dijo calla al escuchar la palabra cariño. Al ver como la chica que había conocido hace unos días llegaba a abrazar a Makoto besando la mejilla del chico. Y así el hechizo se rompió, la burbuja de tiempo en la que habían quedado el, Makoto y sus sentimientos. Esas palabras en el aire, las que quedaron atrapadas, el contigo que no salió, él te amo que nunca se pronunció quedarían grabadas con sangre en su vida tal vez por siempre.
Makoto solo pudo sentirse ahogado, queriendo decir todo y no pudiendo creer nada. Para el, esos minutos con Haru, esas palabras de ensueño, esos labios que llamaron su nombre. Nada era real, pero no quería que fuera mentira. El deseo de su corazón hizo que se aferrara a un "Fue verdad". ¿Y ahora que haría con ella? ¿Qué haría con él? Y lo más importante… ¿Qué iba a decir? Para Makoto Tachibana todo era un caos.
Ese día, después de la llegada de Ayami, Haru corrió a su casa, no se despidió, no vio más y solo lloro día y noche. Ese día Makoto no sonrió, casi no hablo, le dolió la cabeza de tantas preguntas que inundaban su mente y durmió más de la cuenta.
Si, ya se. ¿Qué onda con mi vida? Los hago esperar y encima esta super corto u.u gomen, es que me inspiro más cuando escribo poco pero profundo…perdón por haceros sufrir :c pero bueno, esperen el siguiente cap ;3 nos vemos
