Disclaimer: Hetalia no me pertenece, aunque sea obvio. :'D

Brian van Dijk- Luxemburgo

¡Yay, gracias por los reviews! ;w; Respondo:

Lady Locura:

Síii, yo creo que se equilibran muy bien.~ Y lo de Antonio, lo sabrás en el próximo capítulo. X3

High Five Lulu:

…Wow, admiro estos reviews largos, gracias por dejarlo, ante todo. Me alegra mucho que te gustara, y haber podido estar a la altura. Respecto a lo de España, siempre intento hacerle un personaje profundo, porque no me gustan los Antonio que siempre están felices sin parar. xD Lo del conflictivismo creo…que aún tardará un poquito en verse, al menos en este fic. Cuando interactúen más profundamente.

Aparte, solo se me ocurre decirte que muchas, muchas gracias por leerlo y comentar. ;/;

¡Bueno, empiezo! *Da paso al fic*


Ahora, aquellos ojos verdes le miraban, totalmente confusos. Vincent se arrepintió al momento de haber pronunciado ese maldito nombre, como si nada, y decidió buscar rápidamente una excusa. Sus esfuerzos fueron estériles.

-…¿Eh?-terminó por decir el español, ladeando la cabeza. Tampoco parecía saber qué decir.- ¿Nos…Conocemos de antes?

-…No.

Antonio sonrió de forma algo torcida, sin saber si reír o salir corriendo. Al menos así lo interpretó Vincent. Todos los pensamientos que imaginaba que pasarían por la mente del moreno no eran, cuanto menos, halagüeños. Había una opción sobre todas las demás. Que terminara pensando que Vincent era un acosador.

Y no era un acosador, aquello solo era un cúmulo de casualidades.

-Y-Ya veo. Entonces…Este… ¿Me has confundido? Porque en el nombre has acertado-rió suavemente.

-No te he confundido. Tus amigos hablan muy alto, lo difícil es no escuchar vuestras conversaciones.

-¡Ah! Era eso-continuó sonriendo, ese gesto leve y sincero.-Lo siento-el neerlandés se encogió de hombros.

¿Ahora qué? Ambos se miraban sin saber qué más decir. Porque no había nada más.

-Y… ¿Cómo decías que te llamabas?

-¿Eh? No te lo he dicho.

-Lo sé, pero como tú sabes el mío…Me parece lo justo-amplió aún más, si se podía, esa sonrisa deslumbrante. El holandés solo frunció un poco el ceño, pensando los pros y contras de decirle su nombre. Ningún pro y unos cuantos contras.

Pero los contras no parecían tan graves.

-Vincent -masculló, pensándose unos instantes si decirle el apellido.

-Encantado, Vin-ah, no, de eso nada. Podía saber su nombre, pero nada de motes. Solo Emma, y de vez en cuando, podía ponerle algún mote.

-Vincent, no Vin.

-¡Pero si queda mejor Vin!

-No, no queda mejor. Vin-cent-hizo un gesto negativo con la mano.-Sin acortar.

El español bufó y subió las manos, como rindiéndose. De nuevo silencio. Vincent deseaba preguntar más, pero tanto él mismo como su sentido común se lo impedían. Empezaba arrepentirse, por otro lado, de haberle dicho su nombre. Pero ese chaval parecía normal y corriente, no un terrorista suicida, por poner un ejemplo drástico.

¿Y cuándo había comenzado a pensar tonterías así?

Escuchó al moreno reír, e hizo una mueca de molestia.

-¿Qué te pasa?

-Que has puesto una cara muy graciosa. Como si tuvieras estreñimiento.

Vale. Tendría unos ojos bonitos, pero ese chico empezaba a caerle mal con aquella actitud de imbécil. Gruñó y miró a la ventana otra vez.

-¡Eh, no lo he dicho con mala intención!-protestó el español.

-Ya-masculló secamente el neerlandés, sin mirar al menor.

-Oh, venga, créeme.

-¿No te has pasado de tu parada?

El otro fue a responderle algo, pero miró al cristal y luego a la placa LED que indicaba qué parada era la siguiente. Se llevó las manos a la cabeza.

-¡Debería haberme parado en la anterior! ¡Gracias, Vin!-y repitiendo varias veces la palabra "permiso", desapareció entre la gente que llenaba el autobús. Una anciana corrió a sentarse en su lugar, para aburrimiento del neerlandés, que solo pudo mascullar, con tono áspero.

-Y dale con Vin.


Aquella tarde, fue uno de aquellos extraños momentos en que Vincent recibía una llamada de su hermana. El nombre de Emma sobre la pantalla le provocó un leve escalofrío, que tan solo ese y otros tres nombres-Brian, su hermano menor, moeder y vader-podían provocarle.

-¡Hermanito!-chilló la chica, nada más ver que el mayor descolgaba.- ¿Qué tal?

-Bien. Oye, no sé si hoy podré ir a casa esta Navidad, tengo mucho trab…

-¡Ah, te quería hablar de eso! Verás, hermanito…

Cuando ponía ese tono, cuidadoso y bajo, es que le iba a decir algo que le disgustaría. Apretó los labios y preparó sus reservas de paciencia, bastante escasas tras lo sucedido en el autobús.

-Adelante, cuéntame-intentó poner un tono amable.

-Verás…Papá y mamá…Quieren pasar un tiempo solos, ¿sabes? Así que, bueno…Ellos se irán de viaje estas Navidades por Europa para celebrar sus treinta años de casados. Y…A mí me gustaría irme de fiesta con mis amigos de la universidad. ¡Me haría tanta ilusión! Solo hay…un problemilla.

-¿Brian?

-¡Exacto! Sabía que lo entenderías-¿qué había que entender? Esperaba seriamente que Emma no se la liara.- ¿Podrías…quedarte con Brian estas navidades? No quiero que esté solo…

Vincent no supo qué demonios responder a eso. Odiaba tener compañía en aquella casa, menos de un adolescente en plena pubertad de apenas quince años. Pero su hermano Brian no era como otros chicos de su edad, sino mucho más calmado y maduro. Y de todos modos… ¿Era capaz de dejar a un hermano menor solo en una fecha tan especial, estando en una edad tan sensible?

Maldita sea. Detestaba esa sentimentalidad que le sacaban sus hermanos pequeños.

-Tampoco tengo otra opción.

-¡Merci, hermanito! ¡Brian estará tan feliz de volver a verte!

-¿Ya se te ha pegado tanto el francés?-Vincent frunció el ceño, ignorando deliberadamente lo segundo.-Deberías volver a Ámsterdam un tiempo.

-¡Oh, no te pongas así!-dijo, seguramente estaba hinchando los mofletes en ese momento. El tono enojado se le pasó en seguida, al escuchar una vocecilla de mujer de fondo.- ¡Me tengo que ir, Vincent! ¡Mañana hablas con Brian y con vader, ¿sí?!

-¡E-Emma!-intentó decir algo antes que la rubia colgase, mas no le dio tiempo. Bufó, enfadado por las prisas con las que vivía su hermanita menor, y dejó el móvil tirado en el sofá, pensando.

Sería complicado acoger a Brian allí. Aunque el piso fuera grande, y el chico solo fuera a quedarse unos días, le trastocaría totalmente aquel ambiente pulcro y solitario que tanto adoraba.

Pero sabía que una parte de él se moriría de pena si el menor de los van Dijk pasaba sus decimoquintas navidades solo. Tendría que apechugar y acoger a su hermanito.


Otra vez en el autobús, seguía dándole vueltas al asunto de Brian, llegando siempre a la misma conclusión. No sabía por qué, quería hallar alguna manera de no tener a su hermano en casa y que las Navidades fueran como siempre. Toda la familia reunida, su padre mirándole con cara de mala leche por no querer vivir con ellos y su madre y Emma intentando que todo fuera dulce y alegre.

Pero no, a esos dos se les tenía que antojar ponerse a viajar por Europa.

Sus pensamientos familiares desaparecieron, cuando una voz que reconoció a los pocos segundos irrumpió en el bus, junto a sus ojos verdes.

-¡Hey, Vin!-el español se sentó frente a él, con una leve sonrisa.- ¡Buenos días!

-Te dije claramente que no me llamaras "Vin". Me llamo Vincent.

-Lo siento, lo siento…Vin~-murmuró el moreno, al parecer deseando sacar al neerlandés de sus casillas.-Oye, quería…decirte una cosa.

-¿Qué?

-Gracias.

Vincent no podría haberse quedado más sorprendido. ¿Gracias? ¿Qué demonios le agradecía? ¿Por ponerse a hablar con él como si de un acosador se tratara? ¿Por insultarle mentalmente de pesado e idiota?

-… ¿Qué?-repitió, esta vez en un claro tono incrédulo.

-Gracias, Vincent-el español pareció un poco nervioso.-Porque…Ayer no me sentía muy bien, y…Me hiciste reír. ¡Estoy muy agradecido porque me animaras, aunque no lo hicieras aposta!

Tampoco fue aposta la cara de pura sorpresa que puso Vincent, mientras sentía la curiosidad comerle por dentro. Ya había olvidado la expresión triste de Antonio, la razón por la que había mencionado tan quedamente su nombre.

-…De nada, supongo-bufó, y volvió a mirar al íbero.-…Antonio. ¿Puedes decirme una cosa?

-Ah, bueno, pregunta-le sonrió, animándole a decirlo.

Joder, era más difícil cotillear de lo que el rubio había pensado en un principio.

-¿Por qué…estabas así ayer?


YYYYY AQUÍ SE ACABA EL CAPÍTULO DE HOY. :D

Matadme, os doy permiso. He tardado TAAAAANTO en hacer esto...Pero es que en cierto momento me atasqué y no supe como seguir. DDDx Luego Hungría me golpeó con su maravillosa inspiración, y fui feliz, y lo terminé. C8

Bueno, eso, ciao~. Y gracias por los reviews, me dais la vida. ;u;