Disclaimer. Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a sus respectivos dueños y la trama es de Warstang, yo solo me divierto haciendo la traducción.
PDV Tauriel
Finalmente llevamos al enano de vuelta a la ciudad y él se recostó en su cama. Claramente él no estaba feliz de estar de regreso en la casa, pero desde que el dolor se había puesto peor, se había vuelto más razonable. Sigrid se quedó conmigo para verme atender su herida, mientras a Kili le ordenaron ir a ayudar con la reconstrucción de la ciudad.
"¿Aspiras a ser sanadora?" le pregunté a la chica.
"Quizás," ella se encogió de hombros. "Quiero ser capaz de ayudar a la gente."
"Eres una Princesa de Dale con un amable y noble espíritu," murmuró Fili cansadamente. "Sin ninguna duda tocarás los corazones de todos aquí."
La joven muchacha se sonrojó. "No estoy segura de que me acostumbraré a ese título."
"Solo habla con Kili si te sientes estresada por eso," él rió entre dientes. "Él odia el título."
"¿Cómo te acostumbraste tú a él?" ella le preguntó. Mientras, yo comencé a preparar las hierbas que lo ayudarían con el dolor.
"Nunca me ha molestado mucho," él se encogió de hombros. "Nosotros no teníamos realmente un reino para gobernar, así que la mayor parte de mi tiempo lo pasaba con mi tío, aprendiendo a pelear. Supongo que Kili ayudó a olvidarme de mis 'deberes reales' durante mi tiempo libre. Él ayudo mucho, ahora que lo pienso. Me mantenía ocupado, y mantenía a todas mis pretendientes alejadas."
"Levántate la camisa," lo interrumpí. Él lucía aturdido, y eso me sacó una sonrisa. "Para poder sanarte, debo ver la herida."
"Está bien, pero si Kili intenta asesinarme cuando sepa que me has visto el pecho desnudo, espero que estés ahí para protegerme," él rió entre dientes y levantó su camisa para revelar la herida. Su humor me recordó a su hermano. Ellos eran mucho más parecidos de lo que había pensado. "Tú también Sigrid, Bard me colgará por esto."
"Solo es tú abdomen, Maestro enano," rodé mis ojos pero Sigrid soltó una risita. Comencé a limpiar la herida y me sorprendió ver lo pequeña que era. "Esto no luce tan mal como esperaba."
"Eso es porque estás viendo la salida de la herida. La de la espalda es peor, o eso me han dicho." Fruncí el ceño y caminé alrededor de la cama para ver su espalda. La vista me hizo jadear. "¿Así de mal, eh?"
"Maestro enano, eres excepcionalmente afortunado de estar vivo."
Incapaz de contener su curiosidad, Sigrid se unió a mí a su espalda. Una expresión de shock puro cubría su rostro. Le pedí que continuara trabajando en su abdomen mientras yo atendía su espalda. De repente, ella lucía nerviosa pero gentilmente atendió la herida. Yo comencé a trabajar en la de su espalda. "Algunos de los puntos se salieron. Haz estado fuera de la cama por demasiado tiempo."
"Sí, sí, sí. He escuchado eso varias veces. No cambia nada."
"Si te encuentro fuera de esta cama te traeré de vuelta a ella yo misma," le dije con firmeza.
"Solo porque eres más alta que yo no significa que serás capaz de cargarme, no con esos escuálidos brazos," él se rió entre dientes. Yo suspiré con enfado, lista para torcer su brazo hasta que él acordara seguir mis instrucciones, pero Sigrid ofreció un acuerdo mucho más pacífico.
"¿Quizá, Tilda y yo podríamos hacerte compañía? Tenemos que hacer cobijas para nuestra gente, y fácilmente podríamos hacerlo aquí. Sé que no somos tan divertidas como tu hermano pero…"
"Eso me gustaría," él la interrumpió con rapidez. Yo los miré con curiosidad, mientras ambos se sonrojaban e intentaban evadir la mirada del otro. En lugar de pensar sobre ellos, regresé a atender su espalda. Él se tensó cuando yo comencé a coser su herida. Puede que fuera un podo más ruda de lo necesario, pero estaba enfadada porque él la abrió, en primer lugar, tan irresponsablemente. Él pensaba que era solo una herida menor, pero la verdad era que esa herida pudo quitarle la vida. ¿Acaso los enanos no encontraban importantes estas situaciones? Aunque, me sentía mejor sabiendo que él sería vigilado por las dos princesas de Dale.
PDV de Kili
Golpee el tronco del árbol. Me habían encargado, una vez más, la tarea de llevar más leña a la ciudad. Aunque, siendo honesto no me importaba mucho. El trabajo mantenía mi mente en paz y me distraía de pensar en la herida de Fili. Me encargaría de no ser tan irresponsable con él en el futuro, no hasta que él sanara completamente, por supuesto. Había sido yo quien lo había arrastrado por todos lados anoche, e incluso cuando Thorin no dijo nada, sabía que él pensaba que yo era responsable de la partida de Dain. Había sido yo él que hizo que los elfos se involucraran. Aunque la decepción de tío pasaba por mi mente, aún así no me arrepentía.
"Si golpeas eso más fuerte, el árbol va a comenzar a pelear de vuelta," comentó Bilbo. Debido a la falta de trabajadores, éramos solo nosotros dos aquí afuera. Él golpeó casualmente un árbol cercano a él.
"Me estaba mirando raro," intenté sonreír. "Estaba pidiendo una pelea."
"Así que, ¿cuántos más de estos tenemos que cortar?" él preguntó cansadamente.
"Bilbo, aún estás con tu primer árbol," reí entre dientes.
"¡Hey! Los hobbits no estamos hechos para este tipo de trabajo."
"Podremos irnos después de que cortemos estos dos últimos árboles."
Debido a la falta de ayuda, nos tomó dos horas terminar con los árboles. Tomamos prestado un carro y comenzamos nuestro viaje de regreso a casa. Bilbo estaba muy cansado, así que hice que montara el nuevo caballo de Tauriel. La piel del potro era casi tan roja como el cabello de ella, e incluso aunque ya llevaba varios días de trabajo duro, aún tiraba de la leña con energía. Él era un corcel perfecto, adecuado para ella. Desde que Dain había tomado todas las armas de batalla con él, nosotros habíamos quedado con muy pocas monturas para trabajar.
Regresamos a la ciudad poco antes de la puesta de sol. Como todo el mundo había terminado su trabajo del día, mandé a Bilbo a unirse con los demás en la cena, mientras que yo desmontaba a Armand. Dejé el carro en la calle y lideré al caballo hacia los establos. El joven corcel me siguió lealmente cuando entramos al largo establo. Él relinchó un feliz saludo a los otros caballos y yo comencé a remover las correas de su lomo. El animal estaba cubierto en sudor por el día de trabajo arduo y estaba preocupado de que pudiera pasar frío esta noche. Así que, después de limpiar sus pezuñas, comencé a cepillar el sudor de su piel. El caballo cerró sus ojos e inclinó su cabeza, disfrutando la atención.
"Bestia consentida," reí. Las orejas de Armand se levantaron con el sonido. Él giró su enorme cabeza para mirarme cuando terminé de cepillarlo. "¿Qué? No me mires así, no me quedaré aquí toda la noche."
El caballo relinchó.
"¿Por qué siento que estás gritándome en este momento?" sonreí al caballo. Armand sopló a través de sus labios y giró su cabeza. "Está bien, esa fue definitivamente una maldición. Puede que deba limpiar tu boca con jabón."
"¿Hablando con un caballo?" Tauriel entró al establo. Su sonrisa hacía que mi corazón se acelerara.
"Él solo estaba cuestionándome sobre su nuevo propietario. Estaba preocupado de que usarías espuelas con él, pero no te preocupes, le he aclarado que no lo harías." Ella se rió. Amaba el sonido de su risa. Tauriel caminó hasta quedar al nivel de la cabeza del caballo, el cual la levantó para mirarla. Gentilmente ella le acarició la mejilla y susurró algo en Sindarín a la bestia. Sus orejas se levantaron para captar cada sílaba. El gentil tono de su voz me hizo sentirme celoso del caballo. ¡Mahal! Ahora siento celos de un animal.
"¿Qué fue lo que le dijiste?" le pregunté cuando ella terminó de hablar.
"Le dije cuan alegre me siento de trabajar con tan magnífico animal," ella sonrió. No pude contener mi risa.
"Sabes que estaba bromeando, ¿cierto?"
"Por supuesto, pero es un miedo genuino de un caballo el ser emparejado con una nueva persona, a quien ellos nunca han conocido." La miré anonadado.
"¿Puedes hablarles?" ella solo sonrió.
"No con palabras, pero su lenguaje corporal me dice todo."
"Es un buen don el que tienes," dije.
"Tú también podrías hacerlo," ella me miró. "Podría enseñarte como leerlos."
"Es muy amable de tu parte," sonreí. "Pero me temo que todo lo que sería capaz de leer sería, zanahorias, manzanas y cubos de azúcar. ¿Cómo está mi hermano?"
"De mal humor," ella gruñó. "Aunque, lo dejé en buenas manos. Creo que Sigrid disfruta pasar tiempo con él."
"Pero, ¿él estará bien?" pregunté con preocupación.
"Sí, él solo se abrieron algunos puntos, pero no de gravedad." Me aseguró.
"Ah, eso tendría que ser culpa mía," hice una mueca. "Lo arrastré a mis tonterías anoche."
"No fue ninguna tontería." Su tono era feroz, y me sorprendió. Miré sus ojos y no encontré otra cosa que certeza mientras hablaba. "Intentaste arduamente unir a nuestra gente, mientras los demás insistieron en permanecer distantes unos de otros. Eres mucho más sabio de lo que te das crédito, y no hubiera habido manera de detener a tu hermano. También yo lo vi anoche, y él estaba feliz ahí donde se encontraba. Nadie habría podido detenerlo."
No era común que me fuera difícil encontrar las palabras, pero ella me dejaba sin habla, y solo le tomaba un momento. Me quedé ahí, mirándola con admiración, probablemente luciendo estúpido mientras lo hacía. O ella estaba incómoda con mi mirada, o simplemente no lo notó, pero se giró a tomar una cobija de la esquina del establo.
"Va a hacer frío y él está mojado," ella trajo la cobija hasta un lado del caballo. La colocó sobre el lomo del animal y yo le ayudé a asegurarla. Poco después de eso, ambos buscamos una cabina abierta para que el caballo pudiera descansar en ella. Tan pronto como él estuvo dentro de la cabina del establo, este se dejó caer sobre sus rodillas y se relajó sobre su lecho.
"Los demás han preparado una gran cena," ella me dijo cuando dejamos el establo. "¿Deberíamos unirnos a ellos?"
"No tengo hambre, pero te acompañaré si así lo deseas," respondí. Ella me miró con incredulidad.
"Y pensar que es aquí donde he escuchado grandes anécdotas sobre el apetito voraz de los enanos." Ella me obsequió una sonrisa juguetona.
"¡Hey! Me mantengo en forma," reí. "Aunque, podrías preguntarle a Bilbo sobre nuestro voraz apetito. Lo sorprendimos en nuestra primera reunión, vaciando su despensa en su totalidad. O podría llevarte a conocer a Bombur durante una de nuestras comidas, pero me temo que él te asustaría."
Ella rió y me guió por un camino alejado de la multitud. Estaba curioso por saber a dónde me llevaba, pero la seguí entusiasmado. Llegamos al lugar en donde ella me había reconfortado la noche de mi pesadilla, excepto que está vez, la pared estaba reconstruida. Ella comenzó a ascender la escalinata, hasta arriba de la pared. "¿Qué estamos haciendo aquí?"
"Quería mirar mi nuevo hogar."
"Pero estuviste aquí hace solo unas horas," me reí entre dientes.
"Luce muy diferente de noche," me maldije a mí mismo cuando recordé cuanto significaba la luz de las estrellas para ella. Afortunadamente, ella no hizo gesto alguno que indicara que se había ofendido. Comencé a preguntarme sobre sus sentimientos por dejar su hogar. No podría ser sencillo dejar tu vida atrás tan de repente.
"¿Estás nerviosa por vivir aquí?"
"Sí," me contestó con sinceridad. "Pero hay algo emocionante en comenzar una nueva vida."
"Prométeme que me dirás si te sientes incómoda," rogué. "Sé que somos muy diferentes…"
"Kili," me silenció llevando una mano a mi mejilla. Su toqué mandó ondas de calor por mis venas y mi respiración se hizo pesada. Esta era la primera vez que ella iniciaba el contacto, y rezaba para que no fuera la última. "Mientras más tiempo paso contigo, más me doy cuenta de que no somos tan diferentes como una vez pensé. Es extraño, pero cuando estoy alrededor de los tuyos siento que no debo ser tan reservada. No tengo miedo de sonar como una tonta."
Sonreí y tomé su mano con la mía. Sus dedos se entrelazaron con los míos y atraje sus suaves dedos hacia mis labios. Pude escuchar su jadeo suave, pero terminé el beso de todas maneras. "Nunca dejes que nadie te contenga. Lo decía en serio cuando dije que todo sobre ti es hermoso. Incluyendo tu personalidad."
Miré sus labios, contemplando si ella permitiría que tal acto sucediera. Sin embargo, ella lucía insegura así que solté su mano y me conforme con la calidez de estar a su lado. Ambos nos apoyábamos sobre la barandilla y me había asegurado de dejar poco espacio entre nosotros.
"Creo que Sigrid podría buscarte en cualquier momento para pedirte un consejo," ella rompió el silencio. "Ella luce nerviosa con sus nuevos deberes como Princesa."
"Creo que Bard me mataría si le enseño a ella mis métodos para evitar los deberes reales," reí.
"Algo de eso he escuchado. ¿Carneros en los cuartos de las damas?" podía sentir mi rostro enrojecerse.
"Me temo que ese fue solo uno de mis incidentes menores," sonreí con picardía. "En mi defensa, yo era muy joven."
"¿Hace cuánto tiempo?" me miró directamente.
"Está bien, puede que hubiera hecho algo justo antes de partir con la compañía, pero he madurado bastante desde que dejé mi hogar."
"Mmhmm, y ¿Qué hay acerca de nuestro primer encuentro en la mazmorra?" ambos reímos.
""Solo estaba intentando molestarte y, si recuerdo correctamente, regresaste a visitarme." Levanté mis cejas.
"Era extraño para mí cruzarme con un enano, aun mas uno que estuviera dispuesto a hablarme." Ella admitió. "Solo había escuchado historias sobre enanos que odiaban a mi gente. Estaba intrigada por el enano que estaba dispuesto a abrirse a un elfo."
"Tú ofreciste la misma cortesía. La mayor parte de ni niñez estaba repleta con los términos fríos, indiferentes, estirados y muchos más con los que se describía a los elfos. Entonces, los elfos de Rivendale nos ofrecieron cobijo y después, por supuesto, te conocí. Sabía que mis maestros estaban poco instruidos sobre el asunto."
"¿Estuviste en Rivendale?" me miró sorprendida.
"Sí. Debo admitir que ellos eran estirads pero no indiferentes. Nosotros alegramos el ambiente ahí por un par de días," reí entre dientes. "Me sorprendió que Lord Elrod no nos arrojara a la calle."
"Solo puedo imaginármelo," su sonrisa regresó. La descubrí mirando mi mano, contemplando si sostenerla o no sería apropiado. Para ayudarla a tomar su decisión, giré mi mano y se la ofrecí. Con una mirada nerviosa, ella colocó sus dedos sobre mi palma y yo alegremente los sostuve. "Fuiste muy valiente hoy, rehusándote a tomar la piedra."
"¿Valiente?" fruncí el ceño. "He estado obteniendo la vibra cobarde de todos los demás."
"No sé cómo era tu tío cuando estuvieron en la montaña, pero es obvio que no fue placentero. No mucha gente hubiera tenido la voluntad de rehusarse a seguir las órdenes de su Rey."
"Creo que acabas de llamarte a ti misma valiente," sonreí, pero ella negó con la cabeza. Apreté su mano. "No te mientas a ti misma, desafiaste a Thranduil dos veces cuando creíste que él estaba siendo irracional."
Ella me miró con incredulidad, aceptando la información. De repente estaba molesto con Thranduil. No sabía mucho sobre la infancia de ella, pero sabía que él debió ser muy estricto con ella para que fuera tan modesta. Ella estaba tan insegura para aceptar cumplidos que me encargaría de cambiarlo. Caímos en un nuevo silencio, mirando hacia la montaña. No pude evitar notar cuan hermoso lucía Erebor bajo la luz de la luna.
"Así que, ¿cómo luce?" le pregunté con esperanza.
"Como mi hogar."
¡Hola!
Gracias por sus comentarios y alertas de Favoritos.
-Invocadora de mareas aquí hay un pequeño acercamiento, pero Tauriel sigue reticente, mmhmm...y uno diría que los enanos son los tercos hahaha
-Ca211 Gracias por tus buenos deseos. Creo que es genial que estés leyendo el libro...coincidencia o no justo ayer estaba viendo la película, y ahora leí tu comentario? hahaha Por lo pronto intentaré mantener un ritmo al traducir, ya que no me dejan muchas tareas...pero no puedo prometer nada segun avance el semestre, de cualquier manerá, aquí seguimos.
Adelanto del siguiente capítulo:
"Madre quiero que conozcas a alguien, quien es la única responsable de mantenerme con vida," él me miró. "¡Ella es Tauriel!"
La mujer enana me miró con curiosidad. No estaba segura de que pasaba por su mente, pero podía adivinar que no era nada placentero.
"Lady Dís, es un placer conocerla." Me incliné educadamente.
"Ella es un elfo," fulminó a su hijo.
Uh-Oh Problemas?
