Disclaimer. Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a sus respectivos dueños y la trama es de Warstang, yo solo me divierto haciendo la traducción.
PDV Tauriel
Hoy era el día. El día que entraríamos a Erebor. Tan emocionada como estaba por ver el interior de ese palacio, el miedo persistía en el fondo de mi mente. Temía que no sería mucho tiempo después cuando Thorin cambiara de opinión y se diera cuenta que yo no pertenecía ahí. Había comenzado a sentirme confiada entre los otros doce enanos, quienes me daban esperanza. Era particularmente Fili quien drásticamente había cambiado su actitud hacia mí, después de que lo cuidé los días pasados. Desde que él estaba dispuesto a compartir su hogar conmigo, yo respetaba su curiosidad y le daba las respuestas que él deseaba.
Detrás de mí se escucharon gritos y aplausos. Me giré para encontrar a un numeroso grupo de enanos entrando a la ciudad. Hombres y mujeres de Dale dejaron sus casas para ver la conmoción. ¿Había regresado Lord Dain? Comencé a caminar hacia la multitud, pero no encontré ningún signo del Lord enano. Mientras miraba a la multitud de enanos llegando, noté que ellos no eran guerreros. Algunos usaban una armadura ligera, mientras la mayoría portaban grandes paquetes sobre los ponis. Si mis ojos no mentían, incluso pude ver algunas mujeres entre ellos. Liderando a los enanos había una mujer enana de apariencia feroz, Vestía la armadura más pesada del grupo Me sorprendió que una mujer liderara a un grupo tan grande, desde que eran los hombres quienes naturalmente tomaban el liderazgo en el mundo. Sin embargo, ella parecía ser una fuerte guerrera, aunque no una a la que disfrutaría retar. Desmontó de su poni y miró a su alrededor. La risa de Kili atrajo mi atención, así que me giré a mirarlo mientras él iba corriendo hacia la mujer, quien en un segundo lo atrapó en un abrazo. Esperaba que lo reprimieran, pero en su lugar, ella solo rió y felizmente posó sus brazos alrededor de él. Fili se apresuro a unirse al abrazo. Esta no era la gente de Dain, esta era su familia.
"¡Mamá!" Gritaron ambos. Juntos, ellos hablaron con alegría en su lenguaje secreto a la mujer que los mantenía a ambos entre sus brazos. La ternura con la que sostenían a su madre me hizo sonreír. Anhelaba esa clase de cariño, el que su madre les ofrecía. Difícilmente yo había conocido a mis padres, e incluso a pesar de que estaba agradecida con el Rey Thranduil por cuidar de mí, él nunca se sintió como un padre para mí. Recibí pocos elogios o cumplidos de parte de mi Rey, y el único momento en el que recibí afecto, fue cuando me dijo la noticia de lo sucedido con mis padres. La mujer enana sostenía el rostro de Kili entre sus manos y con una sonrisa se puso sobre la punta de sus pies para besar su frente. Entonces ella hizo lo mismo con su hijo mayor.
Los hombres y mujeres de Dale comenzaron a llenar el área. Sigrid me notó de pie sola y vino a pararse junto a mí. "Nunca había visto una mujer enana antes. Soy sólo yo o ¿ellas lucen muchísimo como los hombres?"
"En algunos aspectos," coincidí. Tenían barbas pequeñas y el cuerpo ancho, pero también tenían rasgos femeninos en el rostro. Miré de nuevo a la pequeña familia y encontré a Kili arrastrando a su madre en nuestra dirección. Ella sonrió a su ansioso hijo y, muy pronto, ambos estaban de pie frente a nosotras.
"Madre quiero que conozcas a alguien, quien es la única responsable de mantenerme con vida," él me miró. "¡Ella es Tauriel!"
La mujer enana me miró con curiosidad. No estaba segura de que pasaba por su mente, pero podía adivinar que no era nada placentero.
"Lady Dís, es un placer conocerla." Me incliné educadamente.
"Ella es un elfo," fulminó a su hijo.
"Sí, lo es," su sonrisa no se rompió. No sé cómo era él capaz de mantener la compostura, porque bajo la estricta mirada de ella, me sentí muy pequeña comparada con la dama en cuestión. Finalmente, en algún lugar entre un suspiro molesto y una risa ahogada, la madre habló.
"Dejen a Kili el hacer amistad con una elfo. Nada más y nada menos que un elfo del Bosque Negro." Fulminó a su hijo menor. Él ignoró el gesto.
"Ella me salvó en más de una ocasión, madre. Le debo mi vida." Dís lucía sorprendida por su confesión. Sospechaba que ella estaba infeliz de escuchar que él estaba en deuda con un elfo. Quería explicar que Kili no me debía nada, pero la hija de Bard interrumpió.
"Si tu eres una mamá, ¿por qué tienes una barba?" preguntó Tilda desde los brazos de su padre. Él rápidamente la silenció, y se precipitó a disculparse nerviosamente. Dís rodó sus ojos mientras sus hijos rompieron en carcajadas.
"Supongo que esta es una pregunta a la que debería acostumbrarme. Considerando que somos vecinos." Ella sonrió a la pequeña joven. "Yo soy Lady Dís, antigua Reina de las Montañas Azules. Para responder a tu pregunta pequeña damita, las mujeres enanas tenemos barbas, aunque escasas. Así es la manera entre nuestra especie."
"Como la de Kili" lo señaló. Él fingió sentirse ofendido.
"¡¿Qué?! No, no, no," Kili sonrió y frotó su mano sobre su barbilla. "Esta es una barba mucho más gruesa que la de cualquier dama enana, mi lady."
"Así que en verdad existen mujeres enanas," Dijo Bain con incredulidad. No de nuevo esta conversación. Fili y Kili intentaron esconder su risa, pero su madre, claramente nunca habiendo oído tal conversación, lucía perdida.
"¿De dónde demonios creen que nuestros niños vienen?" Preguntó ella sorprendida.
"Creo que el rumor más reciente dice que nacemos de las rocas," ofreció Fili.
"¿De dónde vienen los bebés, papá?" Los dos hermanos no pudieron contener su risa por más tiempo cuando Tilda preguntó esto a su padre, siendo un tema muy personal. Su cara decayó, claramente no estaba preparado para tener esa conversación con la menor de sus hijas. Especialmente con audiencia. Me sonrojé también. Estos no eran temas para discutir con otros.
"¿Quieres que le enseñemos, Bard?" ofreció Fili.
"No," dijo él con firmeza.
"¿Estás seguro? Podría enseñarle de la misma manera en que le enseñé a Kili." El hermano más joven negó con la cabeza. " Lo arrojé entre los pastizales con carneros cuando estos estaban en época de celo."
"La única cosa que aprendí ese día fue como evitar ponerme en el camino de un carnero y su hembra," se estremeció. "Aun tengo pesadillas sobre eso."
"¡Chicos!" su madre los riñó. "¡Esta conversación es inapropiada!, más para una dama tan pequeña."
"Sí, mamá," ambos se enderezaron. Casi me reí de lo rápido que su madre parecía ser capaz de que se comportaran. Por un momento imaginé cómo sería tenerlos a ella y a Thranduil juntos. Apostaría a que ella sería la única mujer enano capaz de salirse con la suya y ordenarle a él. Bard se aclaró la garganta.
"Lady Dís," extendió su mano como saludo. "Soy Bard, el nuevo Lord de la ciudad. Le extiendo saludos. Me disculpo por el desorden, aun hay mucho trabajo por hacer, pero son bienvenidos aquí tanto como lo necesiten."
"A su servicio," ella se inclinó en lugar de tomar su mano. "Me temo que solo estamos de paso. Tenemos a muchos viajeros, quienes están ansiosos por ver su nuevo hogar. "Fili, Kili, ¿dónde está su tío?"
Me intrigaba esta mujer. Siendo la hermana de Thorin esperaba que fuera anormalmente difícil de lidiar, pero ella parecía razonable y amable. Era amorosa con sus hijos y respetaba a Bard y a su familia incluso sin conocerlos. Yo esperaba desesperadamente que pudiera ganar su confianza. Me gustaría conocerla mejor. Incluso aunque ella parecía insegura con mi presencia, no me ofreció ninguna clase de insulto.
"No lo hemos visto, él no estaba en la casa esta mañana," murmuró Fili.
"Vayan encuéntrenlo, muchachos," ella ordenó.
"Sí mamá," respondieron ambos.
"Y traigan agua a mi poni. Él ha estado caminando toda la mañana."
"Sí mamá," comenzaron a alejarse. Bard insistió en ayudarlos y asumí que también necesitaban mi ayuda en la búsqueda. Sin embargo, mientras comenzaba a caminar, Lady Dís me detuvo.
"No tan rápido joven elfa," su voz me hizo retroceder. "¿Cómo es que mi hijo tiene tan alto respeto por un elfo?"
"Yo umm," Mi corazón se aceleró. ¿Qué está mal conmigo? Soy un elfo, yo no me tropiezo con las palabras. "Nosotros estábamos juntos…Yo estuve presente con algunos de los miembros de la compañía de Thorin cuando el dragón atacó. Luego peleamos juntos durante la batalla. Nos cuidamos mutuamente."
No sabía cuanta información divulgarle. La mayoría de nuestras aventuras eran de Kili para contar. Ella era su madre, después de todo, y yo no la conocía. Me sentí nerviosa bajo su escrutinio. Ya no parecía enfadada, pero su expresión era difícil de leer. Desesperadamente desee que Kili volviera, así él podría hablar con ella en lugar de hacerlo yo. Finalmente, ella suspiró.
"¿Temo que tu presencia aquí significa que mi hermano ha hecho las paces con tu gente?"
"Sí. Él devolvió las gemas a mi Rey como ofrenda de paz," declaré. Con esto, me miró de nuevo.
"Esto es difícil de aceptar," se cruzo de brazos. "La última vez que vi a tu gente, fue el día que nos dieron la espalda y nos dejaron quemarnos en el fuego. ¿Qué tienes para decir sobre esto?"
"Yo no estaba en ese ejército."
""Tú estabas entre su gente. ¿Acordaste con las órdenes de tu Rey?" me fulminó. Yo me puse rígida. Quería complacer a la mujer, pero no podría dar la espalda a mi gente.
"Se cometieron errores en ambas partes," dije con firmeza. "Pero no, no estoy de acuerdo con su decisión de abandonarlos. Sin embargo, nosotros no los dejamos cuando en ejército de trasgos avanzó y amenazó con tomar su montaña."
"¿Y crees que eso es suficiente para borrar lo malo de nuestras memorias?
"Los malos tiempos deberías ser siempre recordados. Así es como avanzamos, pues no cometeremos los mismos errores." A esto, la mujer enano relajó sus hombros y sonrió con suficiencia.
"Creo que te preferiría a ti sobre el trono del Bosque Negro. No perdonaré a esa remilgada rata de bosque," sus palabras me sorprendieron. Tan duro como mi Rey pudiera ser, él nunca usaba lenguaje vulgar. "Aunque no te culparé por sus errores, no ahora."
"Gracias," me incliné. Ella asintió.
"¡Lo encontré!" Me alegré al escuchar la voz de Kili. Me giré para encontrarlo tirando, junto a su hermano y tío, de grandes carros. Dwalin y Gloin caminaban cansadamente junto a ellos. Asumí que habían estado ayudándolos a jalar antes de que los dos hermanos aparecieran.
"¡Por mi barba! Es eso…" Dis había caminado para colocarse a mi lado. Fili fue el primero en destapar su carro. Los hombres y mujeres que se habían reunido para presenciar la conmoción quedaron en silencio. Los carros estaban cargados en su totalidad con oro.
"Sí," sonrió Fili. "Es tiempo de que esta ciudad reciba el pago que se merece."
PDV Kili
Finalmente encontramos a Thorin. Por una vez estaba muy feliz de verlo. Él había tomado a Dwalin y Gloin camino a Erebor temprano esta misma mañana. Ellos entregaron los carros llenos de oro que él planeaba dar a la ciudad. Fili y yo tomamos un par de carros, mientras que los otros tomaron el resto de la carga pesada. Cuando entramos a la ciudad fuimos bombardeados con miradas curiosas de hombres y mujeres. Nos llenó de alegría el levantar la tela que cubría los carros, revelando el oro que pertenecía a la ciudad. Tío encontró a Bard rápidamente para entregar el tesoro, antes de que el resto de la ciudad se acercara a admirar los carros. Él estaba sorprendido de encontrar que mamá estaba ya aquí.
"Hermana," su voz era baja, pero su sonrisa era amplia mientras la abrazaba. "Recibiste mi carta."
"Sí, íbamos a partir la mañana en que tu cuervo llegó," le devolvió la sonrisa. Su mirada se dirigió a los carros. "¿Así que estabas en deuda con ambos, los elfos y esta gente? ¿A cuántas otras azas te las arreglaste para molestar?"
Lo dijo juguetonamente. Los dos comenzaron a conversar sobre su viaje a nuestro nuevo hogar. Por ahora los enanos descansaban en la ciudad, esperando órdenes para partir. Miré a Tauriel , quien estaba de pie torpemente al lado de mi madre. Lucía incómoda así que la invité a acompañarme a conseguir el agua para el poni de mi madre. Ella felizmente aceptó y me siguió.
"Así que… ¿De qué hablaron tú y mi madre?" le pregunté.
"Ella se preguntaba cómo te conocí y…"
"Oh, ¿Qué le respondiste?" le sonreí. Probablemente sonaba como un niño, pero en el momento no estaba inclinado a importarme. Me miró cuidadosamente.
"Le dije que me comprometí con tu hermano, y que él nos presentó."
"¡¿Qué?!" grité, pero rápidamente una sonrisa invadió su rostro. Estaba bromeando. "Estás convirtiéndote en un enano, tú elfa astuta!"
"Tonterías. Puede que sea pequeña en comparación a otros elfos, pero soy demasiado alta para ser un enano." Me reí, complacido con su repentina picardía.
"Oh, por favor. Eres probablemente un pie más alta que yo." Los dos reímos y llenamos nuestras cubetas con agua. Para el momento en que regresamos con mi madre, ella estaba montada en su poni, y lista para partir hacia la montaña.
"Bueno, ya era hora muchacho, mi pobre poni casi muere de sed." Estaba feliz de que ella estuviera aquí. La había extrañado enormemente, y el pensamiento de que casi rompo su promesa me asustaba sobre manera. Colocamos las cubetas en el piso, para que el poni pudiera beber y pronto después de eso ellos comenzaron el camino final de su viaje a casa. Fili y Sigrid hicieron su camino hacia nosotros y juntos miramos a la multitud de enanos que pasaban.
"Debemos seguirlos en poco tiempo," dijo él, sonando un poco molesto. Lo mire con confusión, solo para notar que no estaba hablando conmigo. La nueva Princesa de Dale miró el piso. Los dos habían pasado un anormal periodo de tiempo juntos los últimos días de su descanso en cama, y parecía que se habían convertido en buenos amigos.
"¿Por qué las caras sombrías? Somos vecinos, después de todo," Intenté aligerar el ambiente. Debió funcionar, porque Fili comenzó a sonreír. No, esperen…él estaba mirando detrás de mí.
"Ohh, hola Dwila," saludó a la enana detrás de mí. Aullé y salté lejos cuando escuché el nombre. Casi tropiezo con los carros vacíos mientras me apresuraba a estar junto a mi hermano. Me sentí mal por dejar a Tauriel, pero ella estaba a salvo. Yo, por otro lado…
"Hola mi Príncipe," la enana reverenció a Fili, antes de girarse en mi dirección. Su ceño se frunció. "Kili."
"Bruja," respondí. Fili me golpeo en el hombro. Sigrid se movió para quedar de pie junto a Tauriel, como si esperara que estallara una batalla.
"Veo que no has cambiado," replicó ella secamente. "Sigues tan inmaduro, anormalmente alto, y aun sin ninguna barba, justo como el día que se fueron."
"Yo veo que has engordado," recibí otro golpe en mi hombro. No estaba seguro de la opinión de mi elfa sobre el asunto, pero Sigrid tuvo que cubrir su boca para esconder su risa.
"Vamos," Fili suspiró. "Acabamos de pelear en una guerra, no necesitamos más violencia."
"Así que, lo tomo como que los huevos eclosionaron, ¿eh, Dwila?" le di una sonrisa torcida. A mi lado, mi hermano estampó su mano en su frente.
"Si te veo en algún lugar cerca de mi recámara en Erebor, ¡te arrojaré a una olla de fundición!" me fulminó una última vez, antes de volverse a Fili. "Espero que pasemos algún tiempo juntos, mi Príncipe."
Suspiré cuando se fue. "Si te casas con ella, yo mismo saltaré a una olla de fundición."
Él solo gruñó. "¿Qué hiciste esta vez?"
"Encontré algunos huevos de avispa y los puse en su cuarto," me estremecí. Los tres me miraron. Levanté mis cejas. "¿Qué?"
"¡Kili! ¡No lo hiciste!" jadeó Sigrid.
"Creo que aun tengo mucho que aprender sobre los enanos," Tauriel lucía perdida.
"Quizá deberías comenzar a pasar tiempo con Ori o…bueno, cualquiera en lugar de Kili." Fulminé a mi hermano. Afortunadamente la elfa rompió en una sonrisa, encontrando graciosa la situación.
"Agradece hermano, ella intentaba cortejarte. Lo hice por ti."
"Entonces la habría rechazado, tú enano tonto."
"Naw, ella te habría roto. Eres demasiado suave y no estaba dispuesto a arriesgarme a que ella se convirtiera en mi hermana."
"No soy suave," me fulminó. Entonces él soltó una risita. " Y aun existe la posibilidad de que intente cortejar a Thorin."
Lo pensé por un momento. "Entonces tendré que planear algo nuevo…"
"Tauriel," habló Fili. "Como heredero al trono, te ordeno alejarlo de las damas enanas."
"Sí, mi Lord," lo reverenció. Ambas damas aun conservaban una sonrisa. Pasamos unos pocos momentos más conversando, hasta que Thorin nos encontró y nos ordenó empacar nuestras cosas. Era tiempo de ir a casa.
Nota Traductora
-Sayuri08: Gracias por tu comentario. En realidad la historia, como menciono en el disclaimer, no es mía yo solo realizo la traducción. Sí, tambien fue una de las primeras cosas que me gustaron, los dialogos tan fluidos e inteligentes, sin duda le haré llegar tus pensamientos a la autora original :) Lamento decepcionarte al decir, que no, no habrá nada erótico en la historia. La autora ha dejado claro que intenta mantener la historia en el rango T para que mentes jovenes puedan leerla tambien, ya que "The hobbit" fue escrito como un libro para niños origialmente. Pero te digo que vale la pena leerla hasta el final, pues no se necesita llegar a ser muy físico para palpar la intimidad que los personajes desarrollan.
.
.
*Adelanto del siguiente capítulo:*
"¿He hecho algo para molestarte?" Yo negué con la cabeza, rehusándome a permitirle creer que me había herido. Eran sus ojos los que amenazaban con romperme. Quería responderle, pero no podía. "Hemos estado danzando alrededor de nuestros sentimientos Tauriel. ¿Dónde está la mujer que estaba dispuesta a arriesgar todo en Colina del Cuervo para enfrentarse a un ejército completo de orcos, solo para salvar a un pequeño enano?"
