Título: Sueños

Rating: T

Fandom: Alice in Wonderland

Pairing: Alice/Tarrant

Status: En progreso

Disclaimer: Alice in Wonderland pertenece a sus respectivos dueños. Sólo escribo por placer y sin fines de lucro.

Capítulo 4: Solo un sueño

Alicia despertó asustada, pero esta vez no estaba en su habitación. La luz era tan abundante que la dejaba ciega y sintió el suelo húmedo en su espalda. Cuando por fin pudo aclarar su visión, la primera imagen que se formó era un árbol. Reconocía ese árbol. Ella estaba tendida en un jardín. Más precisamente, ese era el jardín de Lord Ascot, cerca de la madriguera donde había caído a última vez. Alicia se puso de pie, tambaleándose y luchó por no vomitar. Estaba mareada y se sentía enferma.

Le dio la vuelta al árbol, buscando el agujero de la madriguera del conejo, pero no había nada. La tierra en la base del árbol era tan lisa como una sábana recién planchada. Rendida, se decidió a caminar. Definitivamente, eso no era la realidad que ella recordaba.

-Es solo un sueño-, se dijo en voz alta.

Sabía que eso era un sueño, pero temía no poder despertarse. Hace unos minutos estaba en Infratierra, con el sombrerero mismo pidiéndole que se quedara. Con una herida horrible en el estómago. Mientras seguía su paso por el largo jardín, la chica se palpó donde debería estar su herida. Estaba sana. Algo andaba mal. De alguna forma, llegó al final del jardín, donde se encontraba la mansión de Lord Ascot. Estaba llena de gente, con la misma fiesta de la que había partido cuando el joven Hamish le había pedido matrimonio. Todos cuchicheaban entre ellos sobre como la joven Kingsleigh se había atrevido a rechazar desposar a un lord. Cuando la vieron, con su ropa sucia con tierra y el cabello despeinado, el cuchicheo aumentó. Entre ellos, Alicia vio a su madre Helen, quien corrió a su encuentro.

-Alicia, querida ¿Qué es lo que te ha sucedido?- su madre la sujetó por los hombros, mirando su descuidado estado.

-Vine del jardín, madre. ¿Qué estás haciendo aquí?

-Te estuvimos esperando toda la tarde. No puedo creer que hayas rechazado a Hamish.

Alicia se confundió otra vez, una sensación que a esta altura se cansaba de experimentar. -¿Estuvimos? ¿Quiénes me están esperando?

-La familia de Lord Ascot y yo-, Helen hizo una pausa y luego continuó -Alicia, sé que vas a odiarme pero te casarás con Hamish.

-Madre, no me voy a casar con él. Ese no es mi deseo-, contestó ella, enfadada. Helen miró a la joven y dio un suspiro de tristeza.

-Entonces, hija mía. No me dejas otra opción-, y dirigiéndose a uno hombres, declaró. -Ya ha vuelto, llévenla.

-¿Llevarme adonde?

Los hombres tomaron a Alicia por los brazos arrastrándola hacia adentro de la mansión de Lord Ascot. Ella gritaba, tironeaba sin parar, pero no logro liberarse. La dirigieron hacia el sótano y la metieron en un cuarto, bruscamente arrojándola en el suelo. La habitación era oscura, no tenía ventanas. Alicia jadeaba. Levantó su mirada y vio a su madre, observándola desde la puerta. Su mirada era fría, esa no era su madre. Tenía que despertarse de ese sueño. Su madre no haría eso.

-Qué lástima, Alicia. Yo en realidad no quiero lastimarte, pero si no te casas con Hamish mañana en la mañana, nos quedaremos en la calle.

-¡Madre, por favor! ¡No hagas esto!-, Alicia sollozaba. Pero su madre la ignoró y así como si nada cerró la puerta y le echó llave.

Alicia estaba asombrada. Nunca creyó que su madre era capaz de eso. Estaba encerrada en la oscura habitación del sótano de esa mansión. ¿Acaso sabía Lord Ascot sobre esto? Él era amigo de su padre y la trataba con respeto, no podía estar avalando esto. O quizás no lo sabía. Miro a su alrededor. Había una cama así que se sentó.

Su cabeza recordó de golpe al sombrerero y comenzó a llorar amargamente. Ahora sí tenía una buena razón para quedarse en Infratierra junto a él. Estaba completamente desconsolada y empezó a pensar que quizás esto no era un sueño como ella creía. Encima de todo esto, en el caso de que realmente no estuviera soñando, no veía forma de escaparse. La puerta tenía llave y sólo había una pequeña ventilación en el techo por dónde no cabía ni un ratón. Se tendió en la cama y cerró los ojos. Sólo le quedaba intentar eso. Sintió que su cuerpo levitaba y la rodeaba un silencio ensordecedor.

-Tarrant, te necesito-, dijo mientras se quedaba dormida, rogando que él pudiera oírla. Y quizás sí la oía, porque cuando Alicia despertó otra vez, lo primero que vio fueron unos zapatos ridículos seguidos de calcetines rayados que obviamente no eran del mismo par. Subió más la mirada y allí estaba el sombrerero durmiendo en una silla, sosteniéndole la mano. Estaba otra vez en Marmorreal.

-Fue sólo un sueño-, dijo en voz baja para sí misma. Sin embargo, Tarrant la oyó y se despertó. Sonrió de oreja a oreja al verla.

-¡Alicia! ¡Despertaste!- exclamó. Ella le sonrió y trató de abrazarlo, pero el dolor de su cuerpo la detuvo.

-No te muevas, querida. Te descoserás los puntos. Aun necesitas sanarte.

-¿Qué me pasó? ¿Volví a desmayarme?

-Sí, seguramente te habrá bajado la presión cuando estábamos en el quiosco. Te desvaneciste y creo que, al juzgar por tus gritos, estabas teniendo pesadillas otra vez-, el sombrerero se veía muy preocupado.

-No entiendo lo que sucede. Fue una horrible pesadilla. Mi madre iba a obligarme a casar con un idiota-, entonces Alicia comenzó a hablar cada vez más rápido. -Y me habían encerrado. Y yo estaba llorando. Y estaba muy triste. Y temía no poder despertar hasta que te vi aquí y...

-¡Alicia!- la detuvo el sombrerero, tomándola por los hombros.

-Lo siento, estoy bien-, dijo ella confundida, porque esa escena normalmente solía ser al revés.

-No te debes estar sintiendo tan mal. Estás tan loca como de costumbre-, dijo él, dejando escapar una sonrisa.

-Si debe ser eso. Además los puntos duelen menos que antes-, ella se tuvo. Luego, mordiéndose el labio, preguntó, -¿Sombrerero?

-¿Sí?"

-Cuando estaba durmiendo, es decir hasta hace un rato... ¿Dije por casualidad tu nombre?-, se sintió avergonzada de tener que preguntar. Él asintió, suspirando.

-Sí, estabas llamándome y yo estaba aquí junto a ti. Te contesté, pero creo que no me oías. Debo decirte que Mirana y yo estábamos un poco asustados.

-Perdón por haberte asustado. Tú no te mereces eso.

-¿A qué te refieres?

-Me refiero a que fui yo la que me fui de Infratierra la primera vez. Y esta vez casi me voy otra vez. ¿De verdad no encuentras un poco ofensivo que no te me hayas ocurrido como razón para quedarme?

-Alicia, mientras tu estés bien, yo estaré bien,- Tarrant le tomó la mano, cariñosamente. -Eres lo más importante en mi vida.

Alicia se sonrió otra vez, el sombrerero no pensó lo que había dicho. Últimamente, sus sonrisas eran solo para ese personaje de ojos verdes.

-Tú también eres lo más importante en mi vida, Tarrant-, ella se mordió el labio nuevamente. Era le primera vez que ella llamaba al sombrerero por su nombre.

-Es la primera vez que te diriges a mí así. Al menos estando despierta-, ella iba a contestar, pero fueron otra vez interrumpidos por la hermosa y albina reina.

Continuará

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Cereza Queenie