KHR no me pertenece.
¡Un capítulo antes del epílogo!
Solo faltaba media hora, Tsunayoshi se encontraba en su habitación con el pelo aún húmedo mientras Reborn le ajustaba la corbata.
Era obvio que cuando le había pedido el favor, el arcobaleno ser había burlado secamente por su ineptitud, soltando insultos a diestra y siniestra y que cuando regresaran a la base, lo haría aprender a hacerse la corbata por si mismo al estilo Reborn, se había dado media vuelta y había salido de la habitación, solo para regresar con una de sus propias corbatas de diseñador inglés y empezar a vestirsela.
La base estaba muy tranquila, todos los guardianes se encontraban en sus respectivas habitaciones preparándose para la batalla, eran exactamente las seis de la mañana pero ninguno se había visto capaz de pegar el ojo en toda la noche.
-Reborn.- Dijo esperando cualquier señal de su tutor para continuar, señal que le fue dada cuando éste arqueó ligeramente su ceja.- Si algo pasa y yo no regreso debes ir a mi oficina en la mansión de Italia, en el segundo cajón del escritorio hay unos documentos firmados por mi a tu nombre, solo falta tu firma. Si no estás de acuerdo con lo que establece el contrato, solo debes aceptar y después volver a llenar la solicitud.
Reborn no dijo nada por unos cuantos segundos, de hecho se había quedado mirando al centro de su pecho como si fuese la cosa más interesante que hubiese visto.
-De acuerdo.
No era que no quisiera volver y estar con su madre y todos sus amigos, simplemente era que no sabía qué tanto autocontrol tendría cuando viese la horrenda cara de Aldo, así que no estaba seguro de si el resultado le ganaría un pase directo a Vendicare.
-Supongo que es hora de irnos, ¿No?.- Dijo lentamente mientras Reborn dejaba de maniobrar con la corbata.
-Si, ya es hora.
Salieron de su habitación a paso lento, las demás puertas se encontraban ya abiertas indicando que sus habitantes ya habían salido de ellas, caminaron hacia el estacionamiento en la superficie donde ya todos estaban reunidos, incluso Irie, Spanner, Kyoko y Haru se encontraban ahí. Todos se cargaban la misma cara de seriedad que Reborn, Tsuna sonrió levemente a modo de saludo.
-¿Nos vamos?
Todos asintieron mientras comenzaban a caminar, Tsuna liderando el grupo con Reborn a unos cuantos pasos de distancia. Kyoko y Haru comenzaron a platicar en voz baja mientras Haru le enseñaba algo a la otra bastante emocionada que había visto en su celular, Yamamoto intentaba alivianar el ambiente con bromas infantiles y Mukuro se veía a punto de atravesar la cabeza del chico con su tridente.
Tampoco fue una sorpresa cuando Tsuna saltó y chilló del miedo cuando, su viejo archienemigo, el chihuahua de su vecina comenzó a ladrarle.
Lo que sí les sorprendió, fue encontrarse de repente frente a la Escuela secundaria Namimori, los miembros de Cavallone y Millefiore habían seguido al pie de la letra las instrucciones que habían recibido y se encontraban resguardando la escuela con arma en mano, vista que producía cierto temor en los padres de los estudiantes y los mantenía a raya hasta cierto grado.
La escuela se veía en terrible estado, restos de cigarrillos rodeaban la barda y algunas botellas de alcohol también.
No podía estar seguro, pero dentro de la escuela parecían haber manchas rojas, el siquiera considerar que habían tocado a cualquiera de los estudiantes le ponía los pelos de punta.
-¡Por tercera vez en el día!.- Dijo la cansada voz de Byakuran.- Esto es un conflicto confidencial, ya no tan confidencial de la mafia. Sus hijos serán liberados en cuanto el asunto quede zanjado, falta que llegue el décimo Vongola.
-¡¿Y quién es ese zoquete?! ¡Mis hijos no tienen nada que ver con este conflicto, exijo su inmediata liberación!
De una u otra forma -por no decir que empujaron a varios padres- Sus guardianes lograron abrirse paso entre la multitud para llegar a la entrada, se detuvieron frente a la reja de la puerta para sorpresa de algunos y enfados de otros, y Tsuna tomó el Altavoz que Dino tenía, antes de saludarlo amable e indiferentemente ante la mirada de furia pura de ésta.
-Soy Sawada Tsunayoshi, seguramente me conocen como Dame-Tsuna, pero soy el Décimo jefe de una de las Familias involucradas en el conflicto, les ruego media hora de paciencia, estamos a punto de liberar a sus hijos.
Algunos padres, quienes en realidad no tenían idea de quién demonios era, le miraron con odio, los otros quienes sí lo conocían, lo miraron incrédulos, ofendidos y casi soltándose a carcajadas.
-Necesito que entres conmigo, Dino-nii.
-Lo siento, Vongola.- Le dijo Dino mirándole enojado.- No me dieron la noticia de que podíamos llamarnos por nuestro primer nombre.
Tsuna tragó en seco. Sabía que Dino estaba enfadado con él por la forma en que había manejado las cosas, además de que las evidentes ojeras en el antes apuesto rostro del capo le indicaban que había estado todo el tiempo en la misma labor.
-Tiene razón, Señor Cavallone. Lamento mi falta de respeto.- Dijo inclinando su cabeza levemente.- ¿Podría acompañarme adentro, por favor?
Dino asintió mientras Romario comenzaba a tomar el cargo. Adentro ya se encontraba Byakuran, quien también le veía con molestia pero al mismo tiempo con diversión, sus guardianes se encontraban rodeandolos a modo de protección.
Se sintió aliviado al ver que las manchas rojas sólo eran graffitis, pero arrugó la nariz al reconocer el olor a orina y marihuana que había tomado la escuela.
-¿Señor Vongola?.- llamó suavemente alguien detrás de él, se giró para encontrarse de frente con una de las sirvientas de Aldo. Tenía al menos cuarenta años y tenía la mirada clavada en el suelo.
-¿Si? ¿Qué necesitas?
-Mi nombre es Camille.- Dijo haciendo una reverencia, esta vez incluyendo a sus guardianes en el gesto.- Tome, estas dos armas serán las únicas dos permitidas durante la batalla, si mira a través del patio podrá ver a una de mis colegas entregándole el mismo equipo a nuestro señor.
Miró de reojo en la dirección señalada, confirmando así las palabras de la mujer.
-De acuerdo, gracias.- Murmuró abriendo la caja que le extendía la sirviente, abriéndola y sacando el cuchillo y la pistola dentro de la caja.- ¿Algo más?
-Si, necesito que sus guardianes y los otros dos capos me acompañen al área de contención.
Tsuna frunció levemente el ceño antes de darse cuenta de que también la gente de Aldo estaba siendo llevada a dicha área.
-De acuerdo.- Dijo girándose levemente.- Chicos, necesito que vayan con la Señorita Camille
Y seguía sin gustarles la idea, pero aceptando la situación en la que estaban siguieron a la sirvienta.
Se giró en dirección a Lado y comenzó a caminar hacia él.
-¡Por fin llegas, Vongola!.- Dijo riendo levemente.- Pensé que te habías acobardado, aunque no me hubiese molestado, hubiese sido un problema menos.
Tsuna bufó.- Bueno, ve directo al grano.
-Tan impaciente, ¡Ju, ju!.- Río de nueva cuenta.- Bien, las reglas son las siguientes, es uno a uno, ni tus guardianes, ni los Cavallone o Millefiore y tampoco mi gente podrá salir de esos rectángulos.- Dijo señalando el área nombrada, donde varios barrotes habían sido instalados.- Es un duelo a muerte, no puedes usar tus llamas del cielo, solo las armas que se te entregaron, es como hombres, como mortales, si yo gano -algo que obviamente haré- Me quedaré con tus guardianes para… mi propio entretenimiento. Si por alguna inexplicable razón, logras ganar, mi gente tiene indicaciones de no volver a entrometerse con tu Famiglia ni con ninguna otra, ¡Puff! ¡Desaparecerán!
-¡No, no puedes decidir qué hacer con la vida de mis guardianes!.- Exclamó mientras ese sentimiento de incontenible furia volvía a aflorar en su interior.
-¿Ah no?.- Dijo Aldo sonriendo de lado.- Pruébame.
Y entonces el infierno explotó.
Los ¨espectadores¨ se movieron rápidamente dentro de las áreas de contención buscando tener una mejor vista. Era bien sabido que ambos jefes tenían una fuerza bárbara que les llevaba a ser conquistadores por naturaleza, uno más sutil y considerado que el otro. Pero nadie nunca había oído de un décimo Vongola terriblemente enojado en batalla, era cierto que lo habían presenciado unos cuantos días atrás, la mirada fría y calculadora se exhibía de nueva cuenta en su rostro mientras examinaba rápidamente la estructura de su contrincante y preveía sus movimientos, bloqueandolos o esquivandolos exitosamente. La sed de sangre también era tangible, la diferencia era que esta vez, el adolescente no se estaba conteniendo.
El 14 de octubre solo habían observado al jefe de Vongola enfadado.
Hoy todos podían ver a la bestia en que se había convertido el décimo por el bienestar de su familia.
Para decepción de los Vongola, Tsuna no era el único en la batalla con gran potencial. Aunque no era nada extraordinario, Aldo también se veía en la posibilidad de rechazar algunos de los ataques de Tsuna y de buscar los puntos débiles (Pequeñas y por lo general aberturas sin importancia) en la anatomía del castaño.
Era casi imposible, el choque de los cuchillos de ambos contrincantes al hacer contacto con la del otro producían un sonido espeluznante. Resultaba imposible imaginar que alguien tendría la fuerza suficiente para producir tal sonido con solo un golpe. La gente de Aldo también se veía nerviosa, algunos de ellos, siendo los buenos seguidores de una famiglia fanática religiosa que eran, se habían tirado de rodillas y habían empezado a susurrar todos los salmos que se sabían al derecho y al revés pidiéndole a cualquier Santo que se les ocurriese por la victoria de su líder.
-Esto está tomando demasiado tiempo.- Murmuró Reborn por lo bajo capturando la atención de todos los aliados de Vongola.
-¿A qué se refiere, Reborn-san?.- Pregunto Gokudera en voz baja apartando la mirada de los seguidores de Aldo.- No lleva ni cinco minutos que empezaron a luchar.
-Es algo extraño, es a eso a lo que me refiero.- Dijo Reborn llevándose inconscientemente una mano a la barbilla.- Aldo es la clase de persona que ponen todas sus acciones en confianza de ideas sobrenaturales, ¿Se dieron cuenta que dijo ¨Es como hombres, como mortales¨?
Todos los guardianes asintieron dubitativos.
-Por alguna razón, Aldo considera que Tsuna no es un hombre. Eso me da mala espina… es como si tuviese algo preparado…-Dijo guardando silencio unos momentos.
Tsuna se había inclinado un poco hacia la derecha cuando el cuchillo de Aldo estaba dirigido a su costado derecho con la intención de apuñalarlo, rápidamente el castaño se giró y saltó por encima del Capo, quedando a su espalda y lanzando una patada a la cadera de este, lamentablemente Aldo había sido capaz de darse la vuelta con la velocidad necesaria para disminuir la fuerza del impacto antes de tomar entre ambas manos el tobillo de Tsuna y jalando con fuerza con la intención de tirar al castaño.
Apenas su espalda tocó el suelo, Tsuna se impulsó con ambas manos para lanzarse al aire de nueva cuenta en cuestión de segundos, segundos que Aldo intentó aprovechar para apuñalar su garganta. Retrocedió un par de pasos para ganar una distancia segura lejos de su oponente y volvió a lanzarse sobre el otro tratando de apuñalar esta vez su pierna para inmovilizarlo. Logró hacer un pequeño corte lo suficientemente grande como para hacer que Aldo trastabillara, pero recuperó el equilibrio de inmediato y se giró justo a tiempo para interceptar con su antebrazo el ataque de Tsuna.
-Solo un hombre puede hacer caer a su Dios.- Murmuró uno de los seguidores de Aldo, siendo seguido por el coro de los demás.
Reborn calculaba que habían pasado por lo menos tres minutos desde que ambos capos había comenzado a luchar, sin embargo, Aldo comenzaba a mostrar signos de cansancio, claramente sin permitir que estos interfieran con sus movimientos, al menos no de forma consciente por qué no importaba que tanto esfuerzo pusiera, sus estocadas y esquivaciones comenzaban a disminuir de velocidad. Su pecho se infló de orgullo al ver como su Dame-alumno seguía con una velocidad constante acelerando solamente para tratar de hacer el golpe final.
-Aldo considera a Tsuna algo así como un Dios.- Murmuró por lo bajo, abriendo exageradamente los ojos cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando.- ¡Solo un hombre puede hacer caer a su Dios! ¡¿Por qué no me di cuenta antes, carajo?!
-¿De qué hablas Reborn?
-¡Hey! ¿Qué hace Kyoko ahí?
Reborn ubicó a la chica con el horror pintado en su mirada.
-¡Solo un hombre puede hacer caer a su Dios! ¡Aldo planea hacer trampa… todo… todo es un montaje!.-Dijo buscando una salida de los barrotes.- ¡Kyoko Sasagawa está traicionando a Vongola, planea matar a Tsuna!
Todos los guardianes se alteraron y sintieron su sangre congelarse cuando los seguidores de Aldo comenzaron a reír dándole la razón al sicario.
Algunos comenzaron a mostrar signos de ansiedad por la desesperación que sentían, la cual aumentaba al ver a la chica Sasagawa cada vez más cerca de su jefe.
¡Y…! ¡Atacó!
Algunos dirán que la cortada que le había hecho en el tendón de su rodilla izquierda no era mortal ni nada de qué preocuparse, pero aquellos que habían visto cómo había caído el Vongola, sabían que en realidad había sido un ataque vital.
Tsuna quería reír de la emoción que sentía, su condición física y su agilidad física y mental estaban cooperando a la perfección con él.
Pero, ¡Oh sorpresa! De repente se encontró cayendo de rodillas y con un dolor punzante en lateral de su rodilla derecha.
La fría boca del cañón de la pistola de Aldo fue estrellada contra su nuca, mientras el cuchillo colocado de manera diagonal en su cuello. Ceso todos sus movimientos quedándose tan estático como una estatua. La alegría que había empezado a sentir fue rápidamente reemplazada de nueva cuenta por furia y ahora también traición. Kyoko se paró frente a él mientras lamía el cuchillo con el que había deshabilitado su ligamento.
-Hola, Tsuna-kun.- Dijo la chica sonriendo levemente.
-¿Por qué?
-¡Oh, cierto, se me había olvidado comentarte este pequeño detalle!.- Dijo Aldo modiendo fuertemente su oreja derecha.- Te presento a mi querida espía, y ya que estamos en mi territorio… pues lo considero justo.-Finalizó esta vez mordiéndole el hombro con mayor fuerza.- Dicen que la mejor manera de ver humillado a tu enemigo es por medio de la tortura… ¿Te duele esto, Vongola?
Tsuna no contestó, simplemente observando las posibilidades que tenía intentando distraerse del dolor de las mordidas.
-Acabalo, Kyoko-chan~
Kyoko alzó sus manos por encima de la cabeza sujetando el cuchillo con ambas manos y lo bajo en dirección a su pecho.
No supo cómo pasó, en realidad su mente estaba tan impactada que no había podido reaccionar al ataque. Solo supo que una mancha con cabello color castaño oscuro se interpuso y luego un cuerpo cayó al suelo. Sasagawa se había quedado viendo el cuerpo con horror en su mirada y lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos. El sonido de varios disparos lo sacó de sus ensoñaciones junto con la liberación de su cabeza y el sonido de Aldo cayendo de igual forma al suelo, pero vivo, ya que se estaba quejando. Se puso de pie rápidamente y rodeo a Kyoko por la espalda rajando su garganta de un solo tajo.
Fue hasta que el cuerpo de la pelirroja cayó que se dio el tiempo de examinar las condiciones de la batalla, aquella mancha de cabello oscuro que había visto antes interponerse no era otra persona que Miura Haru, quien ahora se encontraba tendida en el piso respirando con dificultad. Aldo parecía haber recibido un disparo en la parte trasera de su rodilla, y otros dos en el muslo, impidiéndole así ponerse de pie por el dolor, se encontraba arrastrándose en dirección de donde había recibido el ataque a gran velocidad, Camille observaba todo con mirada estoica y veía arrastrarse al hombre con desprecio al tiempo que bajaba el arma.
-¡Tú, desgraciada!.- Exclamó Aldo una vez estuvo a los pies de esta.- ¡Me has traicionado!
Tsuna se posicionó a lado de Haru y la cargo sosteniendo su cuerpo con una sola mano distribuida a lo largo de su columna corporal. Con la otra mano sacó la pistola y quitó el seguro, caminando en dirección a Aldo y Camille.
-Usted mató a mi pequeña.- Siseó Camille con veneno en la voz.- ¡Mató a mi querida hija de solo 10 años! ¡¿Y se atreve a decir que he sido yo quien le ha traicionado?!
Tsuna se posicionó detrás de Aldo, girándose levemente con la intención de que Haru no se salpicara aún más de sangre.
-Pero mi venganza la dejo en manos de Vongola.- Murmuró Camille ya más tranquila.- Por favor.- Dijo señalando con la mano al hombre, ofreciendolo.
Tsuna se agacho a su altura, recargando a Haru en su pierna.
-No me gusta humillar a las personas, Aldo.- Dijo mordiendo la oreja del hombre con mayor fuerza de la que el otro había aplicado.- Pero te metiste con la Famiglia equivocada. ¿Te duele esto?
Y con eso se puso de pie, alejándose un par de paso antes de apuntar a la cabeza de Aldo y presionar el gatillo.
Por fin toda esa locura había terminado.
Una vez que el cuerpo de Aldo cayó al suelo, los barrotes de las áreas de contención comenzaron a caer mientras sonaba una alarma que anunciaba su victoria, la gente de Aldo tal y como había sido el trato, salió corriendo por la puerta principal de la secundaria, siendo abucheados por los enfadados y ahora aliviados padres.
-¡18!.- Llamó Tsuna a Hibari, el cual se encontró a su lado rápidamente.- Lleva a Miura a la base, que la atiendan de inmediato, debe sobrevivir.
Hibari asintió y tomó en brazos a Haru, siendo seguido por Dino quien se ofreció a llevarlos en su vehículo. Los demás guardianes le miraban sonrientes, y lo más extraño fue que Reborn se encontraba llorando con alivio. El sicario caminó dos pasos al frente y le golpeó la cabeza con el puño cerrado, para luego abrazarlo fuertemente y dejar salir las lágrimas al haberse ya asegurado de que este chico era verdaderamente Tsuna.
Poco tiempo después, cuando los guardianes se recuperaron de su estupor, se unieron al brazo, unos riéndo, otros en silencio y otros llorando por igual. Estuvieron en su lugar por quince minutos antes de que Tsuna decidiera separarse.
-Busquen a los estudiantes y déjenlos salir.- Dijo mirando de reojo a los padres en la reja que le miraban expectantes.- Asegúrense de que ninguno esté herido, y si lo está, traten sus heridas. Uno de ustedes pida personal de Vongola para que… vengan a limpiar este lugar. Reborn, dile a los Cavallone y los Millefiore que pueden retirarse, y se les agradece el apoyo.
-Décimo, usted regrese a la base.
Tsuna abrió de par en par al escuchar el grito colectivo de todos sus guardianes. Sonrió levemente y asintió, por una vez seguiría el deseo de los suyos.
-Los veré en la noche
Con eso se puso en marcha con dirección a la salida secundaria de la escuela, tal vez si se apuraba le daría tiempo de tomar un helicóptero para ir por esos papeles que le había mencionado a Reborn y regresar antes de que sus guardianes regresaran a la base.
Además, parecía ser que tendría que comprar una nueva casa.
¡Por fin!
Se habrán dado cuenta de que las cosas no salieron como quería -Llora salvajemente- FF no me deja ver los nuevos reviews, así que si alguien contestó la encuesta le ruego me perdone porque no podré tomar sus votos en cuenta.
El epílogo estará disponible en al menos dos horas más… o igual y media hora.
¡Los amo!
