KHR No me pertenece
=~ EPÍLOGO ~=
Había pasado ya cerca de un mes desde la pelea contra el jefe de los Risette, los niños habían tenido que ser sometidos a una terapia especial, y aunque había habido un gran progreso, seguían levantándose de vez en cuando gritando por el terror que les ocasionaban las pesadillas.
Reborn caminaba con pasos largos y toscos a la oficina de Tsuna, toda persona viva en la base podía ver el aura asesina que rodeaba al sicario y nadie realmente quería entrometerse en su camino. Solo podían esperar a que su amigo y jefe saliera de su oficina con vida.
Llevaba en la mano un sobre del sistema educacional japonés dirigido a Tsuna, Reborn no había podido con su curiosidad (No que realmente a Tsuna le importase si abría o no su correo) y se había decidido a husmear el contenido del sobre. Lo que vio, como ya se habrán dado cuenta, le enfureció a niveles inimaginables y con unos ánimos de estrangular al décimo como nunca las había tenido.
-¡DAME-TSUNA!.- Dijo entrando a la oficina mientras azotaba la puerta.- ¡Explícame el significado de esto!.- Gritó lanzándole los papeles.
Tsuna no se inmuto, en cambio, siguió analizando los documentos que tenía en la mano. El sello con el escudo de Vongola se encontraba cerca de él sobre el cojín de tinta y tenía una pluma entre los labios.
-Si, todo está en orden.- Dijo Tsuna, colocando los documentos en el escritorio, los firmó y los selló.- ¡Oh, mira! Finalmente llegaron.- Exclamó con sorpresa prestándole finalmente atención.- Pedí hacer el examen para certificar la preparatoria y la secundaria. ¿Por qué?
-¡¿Cómo se te ocurre?! ¡No es correcto que un jefe se salté años escolares!
-Oh, pero yo no soy un jefe.- Dijo Tsuna sonriendo ligeramente, tomando todos los documentos (Los que él tenía y los que le habían llegado) y su bolígrafo, encaminándose a la puerta.- Ven, te explicaré.
Caminaron con los pasillos en silencio, acción que desesperó a Reborn porque obviamente no le estaba explicando nada. Tsuna iba tocando la puerta de las habitaciones de sus guardianes, los cuales se asomaban ligeramente por la puerta antes de comenzar a seguirlos.
-Bien, bueno. Todos ustedes saben que ayer mi madre despertó.- Dijo deteniéndose en la salida de la base, pero sin caminar a través de ella.- Oh, Hibari-sin, firma esto por favor. No necesitas saber que es.
El carnívoro aceptó de mala gana, únicamente viendo el documento para buscar el apartado donde debía firmar él. Una vez firmó todas las hojas correspondientes, le regresó el contrato a Tsuna, la puerta de la salida se abrió pero Tsuna no se movió.
-Mi madre y los niños necesitarán un buen tiempo apartados de todo esto, al menos eso me dijo ayer mi madre.- Dijo Tsuna revisando de nueva cuenta los papeles.- Este es el documento que quería que buscaras en Italia Reborn, pero ya no será necesario.
-¡Solo nos estás haciendo bolas, Dame-Tsuna!.- Replicó el sicario acercándose a él con amenaza claramente escrita en su rostro.
-Oh, cierto, cierto. Perdón. El puntoes que estoy de acuerdo con ella y no puedo permitir que se vayan solos, ninguno de ustedes tienen el atributo del cielo, obviamente. Pero investigué y puedo dejar un jefe sustituto que tendrá el cargo de la Vongola hasta que yo decida regresar sin que el legado ni el lazo fraternal de Vongola lo rechacé.- Dijo acercándose más a la salida.- En otras palabras, me voy a un lugar que no les diré, y dejaré la Vongola.
Todos se quedaron en silencio, intentando procesar las palabras recién dichas por el pequeño ex-jefe de la famiglia. Tsuna sonrió llevemente y echó a correr como alma que lleva el diablo hacia el exterior, dejando el contrato en las manos de Rebon. Tardaron cerca de quince segundos en reaccionar, pero cuando lo hicieron todos salieron corriendo como estampida tratando de alcanzar al Vongola.
Un helicóptero se encontraba en el aire, el rostro sonriente de Nana Sawada podía divisarse desde la ventanilla al igual que los tres niños, los asientos de los cuatro iban asegurados y ellos se despedían sacudiendo la mano de un lado a otro.
Tsuna había saltado a una escalerilla que colgaba de la puerta del helicóptero y había trepado rápidamente solo para recoger la escalerilla y evitar que alguno de sus guardianes los alcanzaran.
-¡Chicos!.- Gritó juntando sus manos alrededor de su boca para aumentar el volumen de su voz.- ¡Los quiero y voy a extrañarlos! ¡Prometo volver, pero no sé cuando! ¡Adiós!
Y una vez que hubo cerrado la puerta el helicóptero comenzó su trayecto.
Vieron en silencio como su jefe se iba, buscando un poco de paz que se había ganado a pulso durante los últimos dos años.
Intercambiaron miradas en silencio, haciendo el mudo acuerdo de que era lo mejor por el momento.
Ahora solo les quedaba esperar a que su jefe, amigo y hermano, volviera para volver a completar la familia.
Y vaya que cuando querían, podían ser muy pacientes.
⇒ FIN =
~.~
¡Y… por fin llegamos a este punto!
Sinceramente quiero agradecerles a todos aquellos que leyeron el fic, aquellos que comentaron, que los añadieron a Fav´s & Follows, aquellos que lo leyeron pero se quedaron en silencio, a todos, los que llegaron a este punto por haberme tenido paciencia :3 Y no haber dejado el Fic atrás
Sigo sin poder creerme que ha terminado, que esto es todo.
Gracias por haberme acompañado :´3 No soy buena expresando mis feelings /3 pero quiero que sepan que todos se han ganado un lugar en mi kokoro.
Ahora, ya que se me han pasado las ganas de llorar, quiero decirles que se me ha ocurrido una idea para una secuela (?) ¿Qué dicen? ¿Continuamos con esta aventura pero en otro bote?
¡Nos leemos!
