Gracias a todos por leer, bueno hemos llegado a la inminente perdida de la virginidad de Cass. Espero lo disfruten
Disclaimer: Ni Torchwood ni supernatural me pertenecen. u.u
Después de su pequeña decepción, Dean no estaba dispuesto a quedarse encerrado en el bunker, necesitaba sacar su frustración y que mejor que con alcohol, tal vez mujeres y claro, pay. Sam por su parte, pensó en un principio quedarse a leer un rato, entonces recordó a cierto par de inmortales que pasaban su tiempo demostrándose afecto por los rincones; así que lo pensó mejor y decidió que unas cervezas no estarían de más. Así que los hermanos Winchester subieron al impala, se encaminaron a uno de los bares cercanos con la intención de relajarse después de una "buena" cacería.
Jack, estaba cansado, revivir nunca era placentero, y morir porque alguien te sacaba el corazón no era una de sus muertes favoritas hasta ahora, así que se había acuartelado en su habitación, sin otra intención que tratar de relajarse en silencio, aunque no tenía idea de que su plan sería cambiado por manos de un ser divino.
Castiel daba vueltas por el bunker, la curiosidad lo había golpeado mientras vigilaba el cuerpo del capitán; como podrían dos hombres yacer juntos. Podía entender la dinámica entre hombre/ mujer, pero entre dos varones le estaba costando entenderlo. Y su curiosidad aumentaba por sus sentimientos por Dean; algunas veces pensaba que tal vez algún día ellos podrían tener algo, aprender con él; pero el mayor de los Winchester parecía evitar a toda costa esos temas así que su único recurso para entender y aprender era el capitán Harkness. Así que el ángel pasó varias veces frente a la puerta del otro hombre antes de animarse a abrirla.
El agente del tiempo se encontraba acostado sobre su cama, así que cuando vio al recién llegado se apoyó en sus antebrazos para levantar parte de su cuerpo y verlo mejor, esperando pacientemente que el hombre con gabardina color claro hablara.
Por varios minutos Castiel pareció dudar de su resolución, hasta que por fin entró a la habitación cerrando la puerta tras de sí. Permaneció en silencio otros segundos antes de tener el valor de acercarse a la cama.
—Enséñame— dijo el ángel
Jack le dedicó una sonrisa, se levantó de la cama y se acercó al otro hombre
—¿Qué quieres que te enseñe Castiel? —
—Enséñame a tener sexo con otro hombre — dijo no sonando ni cerca de lo que quería decir. EL otro hombre se rio, entendía los sentimientos del ángel, sabía que era lo que quería y también por quien y para quien.
—Sabes que no me molesta hacerlo, pero ¿estás seguro de esto? —
—Quiero aprender, y tal vez así saber sí… —
Jack suspiro y acarició el rostro del ángel
—Dean… —
—No sé si sea posible algún día, pero quiero estar preparado—
El hombre miraba a Castiel con interés, los deseos del ángel eran claros; pero la posibilidad de que él pudiera tener una relación con el rubio era incierto. De ser su decisión trataría de persuadirlo de acercarse al humano, pero también era cierto que hay cosas que se necesitan experimentar en carne propia para aprender y crecer. Así que después de pensarlo un momento, decidió que ayudaría al ángel; sería algo que tomaría tiempo, pero podría funcionar.
—Te ayudaré Castiel… tal vez consiga atraerlo hacía ti—
Los labios de Jack se apoderaron de los del otro y luego acarició su rostro para mirarlo con seriedad
—Te enseñaré lo que quieres, te prepararé por si ese día llega, pero ¿en verdad estas seguro de hacer esto? — el hombre de los mil años se sentía extraño preguntando eso a un ser de eones, como si estuviera por aprovecharse de un adolescente.
—Si, quiero esto y… Sam y Dean no están—
Jack no podía creer que el ángel se había colado en su habitación como un adolescente buscando un poco de acción a espaldas de sus padres
—Eso es muy conveniente… — las manos de hombre de ojos claros tomaron la gabardina y la dejaron caer al suelo. Al principio Castiel solo se dejaba hacer, aunque en algún momento empezó a inquietarse por no saber qué hacer
—Quítame la camisa— ordenó Jack, antes de que Castiel lo hiciera le explicó —hazlo lentamente, esto tienes que disfrutarlo tanto como yo—
Que la ropa de ambos terminará en el suelo tomó un poco, Jack le explicaba cosas mientras lo hacía, cuando estaban completamente desnudos todo se detuvo. Castiel no se sentía incómodo pero la mirada de Jack lo hizo sonrojarse, nadie lo había visto antes, como si fuera agua y el otro estuviera sediento; se sentía tan deseado como nunca antes y era algo que le agradaba sentir.
—Aprende Castiel— las manos del capitán se movieron con habilidad delineando el cuello del ángel, bajando por su pecho y acariciando su cintura para atraerlo, podían sentir mutuamente el calor de ambos cuerpos; y el ser divino podía sentir la agitación en la parte baja de su compañero. Quiso mirar, pero el otro lo detuvo —Eso es solo tu culpa, pero vamos a poner las cosas parejas—
Jack hizo que el ángel se recostará en la cama —siempre tienes que hacer sentir cómodo a tu amante, tómalo con calma para que no huya— los labios de Jack empezaron a recorrer la piel de Castiel, disfrutando de la tersa piel del cuerpo que estaba tendido bajo el suyo, su hombría empezaba a erguirse orgullosa, expectante. Por otro lado, el cuerpo de Jimmy empezaba a responder a la estimulación a la que estaba siendo sometido, el extraño cosquilleo en la parte baja de su recipiente no era algo que no hubiera experimentado, pero el que reaccionará a esa estimulación era algo nuevo.
Cuando la lengua del capitán saboreo la virilidad del otro hombre como si fuera un helado, provoco un largo gemido por Castiel. Jack aprovecho esta situación para invadir la boca de su amante con sus dedos
—Castiel… —
Dijo en un susurro sensual, dos acciones fueron realizadas por el hábil don Juan en el cuerpo del ángel. La primera, devoró con ansiosa devoción la virilidad del ser divino; la segunda, con habilidad que solo la experiencia podía dar, invadió aquel cuerpo con uno de sus dedos, pasando lentamente por aquel anillo de músculos. Un gemido cercano a lo profano salió de los labios del ser angelical, ser tomado e invadido de esa manera mando una ola de electricidad por todo su cuerpo. La mano libre del capitán no pensaba darle descanso al cuerpo inexplorado de su compañero de cama, así que recorrían descaradamente su pecho, apretando un poco aquellas protuberancias tan sensibles al contacto, por toda la estimulación de su cuerpo se encontraban endurecidas haciéndolas aún más sensibles. Los gemidos del ángel empezaban a descontrolarse, su mente estaba sumergida en la ola de placer y sensaciones ocasionadas por el hombre sobre su cuerpo. La habilidad de Jack era más que clara al tener al ángel a su merced en tan poco tiempo, y cuando su lengua empezó a danzar en la hombría atrapada en su boca, era claro que Castiel ya estaba sumergido en un oasis de placer.
Antes de que el ángel pudiera notarlo, su parte más íntima había sido expandida lo suficiente como para recibir a su amante y su virilidad estaba completamente erecta a causa de la hábil estimulación a la que había sido objeto.
Jack se detuvo, para después acercarse a los labios de Castiel, lo besó apasionadamente, un beso largo, ansioso antes de separarse y mirarlo a los ojos
—Castiel… es la hora y puede ser algo incómodo al principio— el ángel respondió a aquello besando a Harkness de la misma manera apasionada, había llegado hasta aquí y no pensaba retroceder. EL hábil capitán se desplazó sobre el cuerpo de Castiel, jugando con su piel sabiendo lo sensible que estaba a la estimulación en ese momento. Le separó las piernas y con su característico descaro, humedeció su mano para después hacer lo mismo con su hombría.
Jack se tomó un momento para ver el hermoso ángel, el rubor en su rostro a causa de su inexperiencia y su cuerpo casto reaccionando ante la estimulación. El experto estaba fascinado por los resultados que estaba obteniendo y estaba ansioso de ver el final.
Un beso profundo, una exploración ansiosa para empaparse mutuamente del sabor del otro, el calor de sus cuerpos; Castiel sintió el dolor al ser invadido por la hombría de Jack, por un momento sintió que era partido en dos, pero el otro hombre se estaba tomando su tiempo para hacerlo sentir cómodo y que pudiera disfrutar la experiencia. En pocos segundos el dolor pasó, cuando las caderas de Jack se empezaron a mover los gemidos empezaron de nuevo; la virilidad del ángel estaba atrapada entre ambos, el movimiento de vaivén del capitán los estimulaba a ambos con la misma intensidad.
Castiel no sabía qué hacer con sus manos al principio, pero una vez que su consciencia perdió el control, se aferró al cuerpo del otro, acompasándose a su movimiento, deseando que el otro hombre le hiciera sentir más. Todo era nuevo, excitante y realmente satisfactorio, y por un momento pudo dejar a su mente divagar pensando en la posibilidad de enseñarle esto a su Dean. Y entonces lo golpeo la liberación, el pensar en el rostro del rubio y su cuerpo fue suficiente para que el orgasmo le golpeara como nunca en su vida había experimentado. Jack sintió a su amante llegar al climax, pudo sentir la semilla del ángel entre ellos cálida y abundante; lo suficiente para que el capitán lo siguiera después de una última y potente embestida contra el cuerpo del otro.
El silencio gobernaba el lugar, solo la respiración agitada de ambos quedaba como remanente de aquel acto carnal; Jack aún invadía el cuerpo de su amante, estaba disfrutando mucho el ser aprisionado por el cuerpo del otro. El capitán se tomó su tiempo, quería disfrutar cada segundo de esto; le dedico besos suaves al ángel, tomaron un baño juntos en donde el viajero del tiempo le dedico toda su atención a su compañero, todo con el único propósito que Castiel disfrutará toda la experiencia.
El ángel se sentía increíblemente bien, la experiencia había sido placentera e increíblemente instructiva, estaba por vestirse cuando Jack lo detuvo.
—Espera Castiel, no te vayas—
El ángel lo pensó un momento
—Dean siempre se va después de tener el coito con una mujer—
Jack se rio, y le ofreció al hombre desnudo un lugar a su lado bajo las sabanas
—Si, eso hacen los hombres que no quieren volver a ver a su pareja sexual en algún tiempo, tampoco se aprenden sus nombres—
El otro lo meditó por un momento y entonces regresó a la cama para tomar el lugar que le habían ofrecido. Jack lo tomo por el brazo para jalarlo y atraparlo entre sus brazos, después de enredar sus piernas para quedar en un cómodo abrazo.
—si tienes una relación lo correcto es pasar tiempo así— Castiel escucho con atención, y desde su posición miro al otro hombre; tenía curiosidad de algo así que pensó que era una buena oportunidad para preguntarlo.
—Jack me dijiste que entendías lo que hice cuando tuve que sacrificar a mis hermanos para proteger a los humanos, y supe que pasaste por algo similar—
Jack no pudo evitar sentirse abrumado, pero entendía cómo funcionaba la mente de Castiel así que solo lo abrazo fuertemente contra su cuerpo
—Si, tuve que sacrificar a mi nieto—
Castiel lo miró con curiosidad, era algo que no había esperado, pero seguramente tuvo una razón por la cual hacerlo
—¿Por qué lo hiciste? —
Jack suspiro y abrazó más fuerte al ángel antes de seguir
—debía escoger entre la vida de mi nieto o la de 30 millones de niños; quería protegerlo, quería… quería estar en su vida; pero no había tiempo, si no hacía algo condenaría a esos 30 millones de niños a un destino peor que la muerte; al final no podía permitir que eso pasará—
Castiel entendía la elección, tan parecida a la misma que tuvo que tomar él para proteger a la humanidad; y sin embargo, aunque tuvo que ir contra sus hermanos y hermanas, el tener que sacrificar a alguien de su propia sangre debía ser peor. El ángel se acercó más a Jack, acurrucándose sobre su pecho, compartiendo este momento; se sentía cerca de este hombre de muchas maneras y saber que pasaron por elecciones similares le hicieron comprender que esto que tenía con él era algo bueno.
Se quedaron así por largo tiempo, antes de que el ángel hablara
—Debería irme, no sabemos cuándo regresarán—
Jack mantuvo el abrazo firme sobre Castiel, reflexionando sobre algunas cosas
—Sabes, creo que es mejor que te quedes a dormir conmigo esta noche—
—No necesito dormir—
—Lo sé— sonrió —me refiero a que te quedes en cama conmigo hasta mañana
—No lo entiendo— dijo el otro extrañado
—La vida de los humanos es corta Castiel, no podemos perder el tiempo; vamos a averiguar de una vez por todas si tienes una oportunidad con Dean—
Jack se acercó para besar los labios de Castiel mientras disfrutaba del calor del cuerpo del ángel que de alguna manera reconfortaba su alma
—¿Y eso lo haremos si me quedó aquí? —
—Justamente así lo haremos— Jack sonrió encantadoramente —ahora Cass, solo descansa, si todo sale como espero, mañana tendremos un día agitado—
Los ojos azul claro buscaron los azul profundo de Castiel y decidió que confiaría en Jack, así que se acercó más, buscando una posición más cómoda contra el cuerpo de Jack, para dejar que la leve sensación de cansancio de su recipiente lo arropara y se quedara dormido sobre el pecho de quien le había enseñado un nuevo mundo de sensaciones.
