-THE LITTLE MERMAID-

Episodio II: "En el Mar"

-¡Kurumi, Kurumi! – Exclamó una sirena de 14 años de cabello azul añil en dos coletas, con un ojo de color carmesí y el otro verde esmeralda, debajo de cada ojo había una línea que se extendía hasta su mentón. Su top era de color azul oscuro al igual que su cola.

-Shiyoko… - Murmuró Kurumi girándose a verla. Era una sirena de 11 años con cabello negro suelto y largo, de ojos dorados y piel blanca. Su top era dorado y su cola era rojo carmesí.

-¿Soñado con el exterior nuevamente? – Preguntó Shiyoko sonriéndole.

-Sí. – Asintió Kurumi. - ¿Algún día podré conocer lo que hay más allá de este encierro? – Preguntó, más que nada, para sí misma.

-No seas tonta. – Interrumpió Shiyoko tomándola de los hombros. – El mundo de los humanos es diferente al nuestro, no importa que tan bello sea el cielo o la costa o los edificios, ellos siempre nos verán como un premio. – Dijo con pesar recargando su rostro en el cuello de su hermana menor. – Ellos se llevaron a nuestra madre para exhibirla…no importa qué tan hermoso sea su mundo, las colas y las piernas nunca se llevarán bien. –

-Rarara rura, rurarara rura… - Comenzó a cantar Kurumi con melancolía, los peces que nadaban cerca se reunieron para escuchar el canto de la sirenita…su familia noble de 5 hermanas eran reconocidas por su talento al cantar, pero de las seis, Kurumi era sin duda la que cautivaba a todos con su voz.

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Kurumi se encontraba en la superficie mirando extasiada el cielo estrellado de esa bella noche cuando vio de pronto una nave que se aproximaba a donde ella estaba. Temerosa se escondió detrás de una roca y miró de reojo la nave.

-¡Felicidades, Príncipe! – Exclamaron unas voces emocionadas.

-¡Hoy finalmente cumple 12 años! – Exclamó otra voz. - ¡Oficialmente se ha vuelto el capitán del "Zakeru dorado"! –

-¡Viva el príncipe! – Exclamó otro marinero.

Kurumi quedó muda cuando vio al príncipe que festejaba: era un niño de su edad de cabello rubio, ojos grandes dorados con una línea debajo de cada uno que se extendía hasta su mentón y su piel era morena clara. El chico sonreía con tanta energía y elegancia que la sirenita no pudo evitar sonreír de ternura, su corazón comenzó a latir con fuerza y su cuerpo se estremeció, era un sentimiento que nunca antes había sentido.

Su felicidad cambió a miedo cuando el mar se agitó repentinamente, miró las nubes oscuras que habían cubierto el bello cielo estrellado y una fuerte ventisca sopló. Kurumi se sostuvo con fuerza de la roca, los gritos de los navegantes se escuchaban alarmados. De repente escuchó un golpe y volteó, viendo cómo las velas del barco ardían por culpa del rayo que había caído sobre ellas.

-¡Cuidado, las olas! ¡Las olas! – Gritó Kurumi tratando de advertirlos, pero nadie la escuchó.

Kurumi se sumergió en el mar cuando la nave giró drásticamente y se estrelló con la roca, comenzando a hundirse. Entre la tormenta, la sirenita buscaba con desesperación al príncipe de rubios cabellos hasta que logró ver cómo se hundía en el mar. Rápidamente se sumergió para tomarlo en sus brazos, después subió con él nuevamente a la superficie y se refugió detrás de la roca para que él pudiera respirar, inconscientemente comenzó a cantar para calmar a su agitado y temeroso corazón. Kurumi esperó en ese lugar hasta que la tormenta cesó y el alba comenzó a aparecer.

Kurumi nadó hasta la costa, donde recostó al príncipe y lo miró fijamente. Al sentir cómo su corazón latía débilmente y seguía sin abrir sus ojos se comenzó a preocupar. Su corazón sintió una punzada y sus ojos se llenaron de lágrimas mientras se aferraba a la mano del rubio.

-Rurarara rarara rura… - Comenzó a cantar con suavidad recargándose en el pecho del chico. De pronto escuchó unas voces aproximándose e inmediatamente se escondió en el mar.

-¡El príncipe! – Exclamó una mucama.

-¡Lo encontramos! – Exclamó un hombre.

-¡Príncipe Zeon, encontramos a Gash-sama! – Exclamó otro hombre.

-"Gash?" – Pensó Kurumi, finalmente conocía el nombre de su primer amor.

-¡Gash, Gash! – Exclamó un chico idéntico a Gash de cabello plateado, ojos violetas, piel pálida y con dos líneas debajo de sus ojos. - ¡Oe, Gash! – Repitió sentándose junto a él.

-Unu…la voz…esa voz… - Murmuró Gash tratando de despertar.

-¿Gash? ¡Gash, despierta! – Exclamó zarandeándolo.

-Unu… - Murmuró abriendo los ojos. - ¿Zeon? –

-¡Despertaste! – Exclamó aliviado Zeon. – Creí que te habíamos perdido. –

-Unu, estoy bien… - Dijo sonriéndole. - ¿Dónde está? ¿Dónde está ella? –

-¿Quién? – Preguntó el peligris confundido.

-La chica, había una chica, ella me salvó… - Respondió Gash buscándola con la mirada. – Cantaba muy lindo… -

Kurumi se sonrojó ante aquellas palabras, estuvo a punto de seguir su impulso de salir de su escondite y gritar a los cuatro vientos que ella era su salvadora, pero decidió mantenerse oculta cuando unos hombres se acercaron para escoltarlos de regreso al Palacio.

-¿Los hombres…que se llevaron a mamá? – Murmuró Kurumi para sí misma confundida, luego dirigió su mirada a Gash y su corazón se oprimió al darse cuenta que, quizás, jamás volvería a verlo.

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Había pasado un año desde aquél día en que Kurumi había salvado a Gash de una muerte segura. Desde entonces, la sirenita siempre subía a la superficie esperando verlo de nuevo, al comienzo se deprimió, pero después de unos meses volvió a ver al príncipe paseando por las costas, quiso acercarse a él, pero la orden de su padre sobre no acercarse a las costas o los humanos la hizo aguantar su impulso.

Gash se sentó en la arena mientras veía fijamente el mar como si buscara algo, Kurumi veía la desesperación en sus ojos, sabía que la buscaba y eso le dolía, no soportaba verlo así, pero obedeció fielmente a su padre, el dolor en su corazón era tan grande que decidió irse de ahí.

Y así era siempre, cada semana Gash iba a las costas buscando a su salvadora de la hermosa voz, Kurumi sólo lo veía de lejos, y cuando no soportaba más sabía que era el momento de partir.

Ese día te miré, tan encantador, tan elegante…y sin querer me enamoré a primera vista de ti. He cantado para ti desde entonces, pero simplemente mi voz no te alcanza. Nunca dejaré de cantar para ti, rogando que escuches mi sentir… ¿Algún día a tu lado podré estar? Creo que eso no sucederá mientras siga en la mar.


¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~

Capítulo 2 de este pequeño mini-fic, espero que les haya gustado TvT serán solamente 5 capítulos, de los cuales 1 fue el prólogo y otro será un epílogo corto XDDD en fin, ojalá lo estén disfrutando QvQ dejen reviews que me impulsan a seguir~

¡NOS LEEMOS!