Outtake uno: Malas combinaciones y boda.

—Ya sabes, nena, nada de estresarte. —Vi como rodo los ojos, así que la mire seriamente—. Lo digo en serio, bebe.

—Solo tengo tres meses, Edward, deja de volverte loco. —Su voz fue enojada y como era demasiado temprano para pelear simplemente la bese.

Tome mi reloj de la mesita de noche. —Cuídate, nos vemos por la tarde en casa de mi madre.

—Adiós, pollito. —Nos besamos y salí de casa, con las malditas ganas de regresarme y acostarme junto a ella y su pequeño —casi inexistente—, bultito que yo amaba mucho.

Negué con la cabeza repetidas veces, mientras conducía mi auto, tratando de convencer a mi cerebro que debíamos ir a trabajar o papa ahora si iba a decidir dejarme sin trabajo y regresar el.

En este último mes, papa había pasado más tiempo en la empresa que yo y sabía que ya estaba llegando a su límite. Por más que yo fuera a darle el primer nieto o nieta, eso no me daba derecho a abusar de su generosidad. Claro está que mama estaba de mi lado porque la estaba dejando a ella, Alice y Rose, ayudar a mi nena con los preparativos de la boda y porque, por fin iba a tener a su nieto más esperado.

Rodé los ojos y estacione mi auto, para después bajar y subirme al elevador —que se detuvo en el piso diez, dejándome durante media hora allí—, como retrasado parado y viendo mi reflejo en las puertas, mientras maldecía a todos y pensaba en que lo mejor era regresar a casa con Bella.

— ¡Ni se te ocurra Edward! —Exclamo Emm, pero continúe caminando hacia el elevador—. Le llamare a papa y... A mama.

Entrecerré mis ojos hacia él. —Mama, esta de mi lado, controlara a papa.

Jasper entro en la maldita escena también. —Recuerda que ella dijo que ya no te ayudaría, pues papa pasaba más tiempo aquí que en casa.

—Y ella pasa más tiempo en mi casa también, así que ni ve a papa. —Los fulmine con la mirada.

Emmett, sonrió. —Pero ya tiene la seguridad que está en casa descansando.

Les hice un gesto de desprecio y tratando —inútilmente—, de salvar mi dignidad camine de regreso a mi oficina bajo su atenta mirada y sonrisa.

—Ni porque es el presidente de la empresa, parece importarle. —Escuche susurrar a Jas.

—Jodido mandilón. —Claramente ese fue Emm, pues no se escuchó como un susurro.

Abrí la puerta de mi oficina y antes de entrar me gire hacia ellos. —Pendejos, envidiosos.

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¡Por fin salía del infierno!

Rápidamente tome mi maletín y unos cuantos papeles, y salí de mi oficina cerrándola con mucha fuerza la puerta y vi como Ángela se sobresaltaba.

—Que tenga bo... Bonita tarde, señor Cullen. —Dijo entrecortadamente.

Le sonreí. —Igualmente Ángela.

Afortunadamente, no tuve ningún incidente para llegar a casa de mi madre donde me esperaba Bella y su bultito.

Entre a la casa de mis padres y camine hacia la sala, de dónde provenía varios murmureos y risitas... Parecían adolescentes.

Rodé los ojos y me hice notar. —Ey, hola.

La cabeza de Bella, giro de una forma que casi corrí hacia ella para asegurarme de que no se había lastimado o algo por el estilo, pero me contuve manteniendo una sonrisa en mi rostro solo para ella.

—Hola, amor. —Vi cómo se puso de pie y llego hacia besando brevemente mis labios.

Sonreí bobamente. —Hola, corazón mío.

Si, ahora soy más cursi que hace dos meses atrás y me importa una mierda lo que piense la gente. La amo y si por mi fuera lo gritara desde la estatua de la libertad... ¡Demonios! Hasta a mi estaba afectándome de cierta forma el embarazo.

—Ya tenemos unos platillos seleccionados, que vimos en la página de internet... Pero ahora iremos hacia allá, los probamos y los seleccionamos. —Anuncio entusiasmada.

Le sonreí abiertamente. —Por supuesto, bebe.

—Entonces vámonos ya.

Tomo su bolso y me después mi mano, arrastrándome hacia la puerta apenas dándonos tiempo de despedirnos, bueno a mí de saludar y después despedirme.

—Tienes que conducir rápido, Edward.

Encendí el auto. —No conduciré a alta velocidad, Bella.

—Necesitamos llegar a tiempo.

Bufe. —Falta media hora, podremos llegar y deja de ser tan terca.

Vi de reojo como me miro con enojo, pero la ignore y continúe conduciendo, pero a los pocos minutos escuche su sollozo.

¡Me lleva la que me trajo! Odiaba verla llorar aunque en estos días ella lloraba mucho más que antes y a veces lloraba y reía al mismo tiempo cosa que era jodidamente rara.

Detuve el auto al ver el semáforo en rojo y me gire había ella. —Nena, no llores. —Me acerque y bese su cabeza—. No fue mi intensión herir tus sentimientos y alterarme.

—Yo tengo la culpa —limpio sus mejillas—. No debo de ser tan ridícula diciéndote que te apresures cuando tenemos mucho tiempo.

No me dispuse a desmentir eso, solamente le asentí, dándole la razón y ella me sonrió adorable y tiernamente.

—Ahora conduce, antes de que los de atrás se enojen.

Sonreí y volví a conducir, no vaya a ser que se enoje también por eso y después termine llorando.

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Negué con la cabeza, observando a Bella. —Isabella, sigo insistiendo que ese platillo es una mierda.

—Pero sabe bien y es elegante. —Bufo.

—Solo es un puto brócoli y... Yo no llamaría carne a esa pequeña mierda que está a un lado. —Encarne una ceja y cruce mis brazos sobre mi pecho.

De reojo, pude ver como la mujer me miraba mal y después ponía mala cara, mientras —según ella—, disimuladamente se alejaba de nosotros.

Bella, me dio la mirada. —Es delicioso.

—Exijo que sea un platillo con porciones más grandes. —Mi voz sonó firme—. Con eso ni se llenaran los cuatrocientos setenta y dos invitados.

Ella rodo sus preciosos ojos. —Habrán tres platillos y un postre, claro que se llenaran.

—No lo harán y exijo que sea de porciones más grandes. —Insistí.

Permanecimos mirándonos por unos segundos que parecieron horas largas, hasta que ella entrecerró sus ojos y volvió la mirada hacia los platillos.

Medite todo esto y después la mire. —Tal vez deberíamos contratar a una organizadora de bodas.

Vi un pastelillo y con cuidado tome la pequeña cuchara, partiendo un pedazo de pastel y comiendolo.

Sin esperármelo sentí un golpe fuerte en mi estómago que me hizo mirar sorprendido a mi prometida y madre de mi hijo no-nato.

¿Qué carajos le pasaba?

— ¿¡Pero qué te pasa!? —Exclame y rápidamente me arrepentí.

En sus ojos había infinidad de emociones, desde la más profunda ira hasta el dolor y decepción. Yo no había echo ninguna tontería, ya ni siquiera la estaba molestando por el pequeño platillo... Ahora que lo pensaba, estaba comiendo demasiado.

— ¡Tú eres lo que me pasa! —Me señalo con su dedo—. ¿Crees que no soy capaz de preparar nuestra boda?

—Yo sé que tú eres capaz de hacerlo, era una simple suposici...

Me interrumpió. —Soy lo suficiente capaz, tú lo has dicho, por lo cual no necesito la ayuda de nadie más.

Casi, me da un tic nervioso de lo jodidamente bipolar que es esta mujer, pero aun así sea la mujer más bipolar e histérica del mundo, no la cambiaría por absolutamente nada en el mundo.

Incluso así como está ahora; toda hormonal, la ame más de lo que mucho que ya lo hacía.

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Paso el mes que tenía que pasar y ahora estábamos a tan solo tres días para por fin casarnos, Bella había estado quejándose de que el vestido ya no le quedaba pero mi madre rápidamente tomo cartas en el asunto y lo arreglo.

Agradecí eso como jamás imagine que lo haría, si no hubiera sido por mi adorada madre, Bella hubiera pasado llorando días y lo más seguro es que en su locura hormonal cancelara la boda sin más.

Suspire y me acosté en la cama al lado de Bella.

Mañana comenzaría el ensayo y sería una pesadilla, Jessica Stanley era la encargada de los ensayos y era un horrible dolor de culo. Ni Bella, ni yo la soportábamos, era exigente y nunca sonreía, quería que todo fuera a su manera y tenía una manera muy... Peculiar de pedir las cosas.

Estaba a nada de ya quedarme dormido cuando mi móvil sonó, avisando que había llegado un mensaje.

Estire la mano y lo tome, abriéndolo.

Mañana a las nueve y media en el hotel. Si llegas tarde te hare sufrir, Edward.

Buenas noches y te amo, bebe.

¡Lo bueno que me amaba!

Bufando volví a cerrar los ojos y caí en los brazos de Morfeo, aunque sentía a Bella removerse a los pocos minutos de quedarme dormido, así que abrí los ojos.

— ¿Cariño, estas bien? —Tome su hombro suavemente y ella grito, asustándome. — ¿Qué pasa, bebe?

Mi corazón martillaba contra mi pecho fuertemente.

¿Qué tal si algo estaba mal con él bebe?

Bella, hizo un raro movimiento y después la sentí abrazarme con fuerza, demasiada fuerza.

Acaricie su espalda. — ¿Que va mal, corazón?

—Bebe, tuve un sueño horrible. —Ella me apretó más—. Tu... En plana boda entrabas en pánico y salías corriendo.

Sin poderlo evitar, solté una pequeña risa.

¡Su maldito sueño era una tontería! Jamás entraría en pánico y menos cuando ya por fin nos casaríamos, era algo que llevaba soñando desde... Bueno, creo que desde la primera vez que le dije que la amaba.

Vi como ella se separó de mí y me miro. — ¿Crees que soy tonta por soñar eso?

—Por supuesto que no. —Le sonreí—. Solo que es una tontería que sueñes eso, cuando he soñado durante mucho tiempo casarme contigo.

Ella me sonrió tiernamente y me beso. —Te amo mucho y prometo que si entras en pánico, cacheteare tu bonito rostro.

Le sonreí coquetamente. —Hmm, ¿bonito rostro?

—Sí, presumido. —Respondió e hizo un puchero—. No dijiste que me amas.

Le bese la nariz. —Sabes que te amo mucho.

Ella sonrió y después un par de besos —que no quisimos llevarlos a mas—, por fin nos pudimos dormir en paz, para mañana tener las energías necesarias para soportar a Jessica y los ensayos para "la boda perfecta".

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La mirada reprobatoria de mama fue lo primero que nos recibió cuando llegamos a los ensayos. Papa, solamente negó con su cabeza y nos dejó con mi madre para que comenzara con sus exagerados escándalos.

—Te dije Edward, te mande un mensaje y llegas a esta hora. —Negó con su cabeza— ustedes dos se pasan en verdad, estoy enojada con ambos.

—Mama, Bella no podía dormir en la noche, estaba teniendo muchas pesadillas.

Mama, miro a Bella. — ¿Es verdad eso, nena?

Rodé los ojos ante su tono maternal hacia ella. Trataba mucho mejor a Bella, que a mí; que era su jodido hijo.

—Sí, Esme —asintió mi nena— supongo que los nervios de la boda tienen mucho que ver.

Mama, asintió comprensiva. —Lo más seguro.

Escuche unos tacones y gruñí bajamente. —Bueno, ya que llegaron los atrasados novios, lo mejor es que avance de manera rápida hacia los ensayos.

—Ya vamos, Jessica. —Le respondió Bella.

— ¡Pero que sea ya! —Espeto y escuche como sus tacones se alejaban.

—Esa mujer se está ganando mi odio y una buena patada en el culo. —Escuche que mascullo Bella, en voz baja sorprendiéndonos a mama y a mí. —Lo siento, pero es la verdad.

—Te entiendo.

Los tres caminamos hacia donde serían los ensayos y donde ya se encontraba el reverendo Webber, para comenzar con esta pesadilla de los putos ensayos. En lo personal, yo no los veía necesarios, pero mama se empeñó en que si lo eran y tras darle un millón de razones a Bella, la termino convenciendo sin que yo pudiera hacer algo para impedirlo.

Jessica, se puso en medio de todos y con papeles en sus manos, comenzó a hablar. —Edward, tú vas a entrar y caminar por este pasillo, del brazo de tu madre. —Camino un poco y señalo la primera fila—. Cuando llegues aquí, tu madre tomara asiento y tú continuaras hasta llegar a tu puesto y permanecerás allí de pie.

Todos asentimos y Jessica, camino de nuevo hacia donde estaba al principio.

— ¿Dónde están los padrinos? —Miro alrededor y Rose y Emm, se pusieron frente a ella—. Bien. Ustedes dos, caminaran a una distancia de tres metros de Edward y su madre, hasta llegar a la primera fila de la izquierda y allí tomara asiento. —Leyó algo en las hojas y levanto su mirada—. ¿Los segundos padrinos? —Ness y Jasper, dieron un paso al frente—. Ustedes harán los mismo que los otros. Ya saben, tres metros de distancia y tomar asiento en la primera fila de la izquierda, a un lado de los primeros padrinos.

Los padrinos asentimos y tras la orden de Jessica, de tomar nuestros puestos y comenzar a caminar, tal y como ella nos ordenó, comencé a caminar con mi madre en mi brazo, mientras papa y Alice, se encontraban en su lugar de pie en la primera fila sonriendo.

Deje a mama donde debía y me puse frente al reverendo, esperando a que llegaran las ordenes de Jessica.

— ¿El padre de la novia donde esta?

Charlie, dio un paso al frente y con su típica voz grave y seca, hablo. —Aquí estoy.

—Póngase a un lado de la novia y en cuanto comience a sonar la segunda estrofa donde sobara el piano y el violín juntos entran. —Ambos asintieron y Jessica se volteo hacia todos—. Ahora regrésense todos y vamos a reiniciar el ensayo. —Miro duramente a los chicos del coro musical—. No quiero errores, niños.

Suspirando, regresamos a nuestro lugar del principio y vi a Bella, que estaba roja y muy seria. Quise caminar hacia ella pero un brazo me detuvo.

—Ya vamos a comenzar y quiero todo bien. —La voz de Jessica, retumbo en mis oídos—. ¿Entiendes?

La mire fulminante y me zafe de su mano, volviendo a posicionarme al lado de mi madre.

— ¡Ya entremos!

Comenzó a sonar la melodía de solamente el piano y comencé a caminar, haciendo todo lo que la enfadosa de Jessica, ordeno.

El violín entro junto al piano y esa fue la señal de Bella y su padre, me gire y vi cómo se acercaban y ahora sí, mi nena traía una hermosa sonrisa en su boca mientras me miraba. Charlie, la dejo a mi lado y ambos nos giramos hacia el reverendo, sintiendo como Jessica, se posicionaba detrás de nosotros.

El reverendo Webber, se aclaró su garganta. —Estamos aquí reunidos para celebrar la reunión de Edward Cullen y Bella Swan, los cuales por voluntad propia han tomado la decisión de unir sus vidas. —Sonrió hacia nosotros.

El reverendo se tomó la molestia de dar todo un discurso acerca del amor y fidelidad, además de que a partir de ahora Bella y yo, éramos un equipo.

—Ahora, ambos dirán sus votos. —Anuncio el reverendo y empezó Bella.

—Hoy, Edward, uno mi vida a la tuya, no solo...

— ¡Habla más fuerte, Bella! —Gruño Jessica, interrumpiendo a Bella—. Todos queremos escuchar tus votos, así que sube un poco más la voz. —Rodé los ojos y Bella, tomo un respiro—. Repite tus votos de nuevo.

Bella, tomo un respiro y comenzó. —Hoy, Edward, uno mi vida a la tuya, no solo como tu esposa, sino como tu amiga, tu amante y tu confiden...

— ¡Jesucristo, Bella! —Grito Jessica—. Te he dicho más fuerte y primero lo haces bien y de pronto bajas la voz demasiado.

Me gire hacia Jessica, con la meta de enfrentarla pero en lo que me voltee Bella, también lo hizo, lanzándole uno de los ramos que se hallaban a un lado de nosotros en el rostro, dejándola estupefacta y a mí y a todos, sorprendidos.

— ¡Podrías callarte de una puta vez! —Le grito Bella en la cara—. Esta es mi puta boda y yo voy a hablar como yo quiera, además de que es un asco la manera en que decoraste este lugar y la música de entrada no es la que te pedí, es más vieja que mi abuela. —Tomo aire y bajo la voz—. Estas despedida y no quiero volver a verte la cara en un futuro, además de que solo se te pagara la mitad de lo acordado, gracias a tu mierda de trabajo.

Me acerque a mi nena, y le acaricie la espalda, hablándole en el oído. — ¿Quieres cancelar la boda, bebe? Prometo no molestarme.

Ella me sonrió. —Por supuesto que no, tú y yo nos casaremos. —Miro a mis cuñadas—. Rose y Alice, se encargaran de la decoración de este lugar. ¡Claro que habrá boda!

Le sonreí y la bese fuertemente, hasta que escuche como tosía nuestra familia.

—Sí, bueno, Eddie, creo que lo mejor es que tú y Bellita, se vayan a su habitación. —Dijo la fea voz de Emm, pero en parte tenia razón.

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La decoración de la boda había cambiado demasiado, no había nada de lo que Jessica había decorado y la verdad me alegraba, a mí tampoco me había gustado su decoración, además de que ella le había gritado a mi nena.

Entre por el pasillo lleno de flores con mis padres juntos detrás de mí, seguidos de ellos Rose y Emm, y después Ness y Jasper. Escuche un ruido y un quejido, para después una maldición. Si no me fallaba el oído, esa era Ness.

Me detuve frente al reverendo con las miradas de todos sobre mí y suspire, sentía un nudo en la garganta y algo pesado en el estómago. No había visto a Bella, desde ayer y la extrañaba, también ayer por la noche había sido mi despedida de soltero, pero esa era algo de lo cual no quería recordar hoy.

La tonada de una canción demasiado familiar me trajo de regreso y con ella un millón de nervios juntos. Esa era la tonada de que Bella, ya venía por el pasillo.

Tome una bocanada de aire y me voltee para recibirla.

Se veía despampanante con ese vestido blanco pegada hasta sus pechos y de allí suelto —debido a su pequeño bulto—, además de un peinado sencillo con su pelo totalmente agarrado en dos trenzas.

Le sonreí abiertamente y ella hizo lo mismo, aunque pude ver que estaba demasiado nerviosa por como temblaba su mano junto a la de Charlie.

Charlie, le dio un beso en la mejilla y puso su mano en la mía. Y me di cuenta que mi mano también temblaba.

El reverendo dijo el mismo discurso como lo había hecho en el fracasado ensayo de ayer, pero hoy lo extendió un poco más, haciendo que mis nervios aumentaran.

Y llego el momento de decir nuestros votos y estaba aún más nervioso.

¿Y que si me equivocaba?

Bella, tomo un respiro antes de hablar. —Edward, te tomo como esposo. Ante estos testigos prometo amarte y cuidarte durante nuestras vidas. Te tomo con todas tus virtudes y tus defectos, del mismo modo que me ofrezco a ti con todas mis virtudes y defectos. Te ayudare cuando necesites ayuda y te pediré ayuda cuando la necesite. Te elijo a ti como la persona con la que compartiré mi vida. —suspiro y sus ojos estaban cristalinos—. Si, acepto.

¡Mierda! Hasta mis ojos estaban jodidamente cristalinos.

Ella había cambiado sus votos.

—Mi vida se ha vuelto el centro de la tuya. Mi vida no es nada si no es junto a la tuya. —Tome aire—. Bella, qu7edate siempre a mi lado, se mi amiga fiel, mi amante, mi confidente. Yo siempre seré tu compañero incondicional para todos los días de tu vida. Te amo. —sonreí y mire al reverendo—. Acepto.

—Yo los declaro; marido y mujer —nos sonrió a ambos—. Ahora sí, pueden besarse.

Y claro que lo hice.

Esto era algo de lo que jamás iba a estar arrepentido, fue una de las mejore cosas que pude hacer. Amaba a Bella y ella sería la madre de mi hijo y de mis otros futuros hijos, además de que no me veía me otra parte más que con ella.

—Te amo mucho. —susurre aun con los labios junto a los de ella.

Sentí su sonrisa. —Te amo muchísimo más, pollito.

— ¿Mucho?

—Demasiado.

Nos separamos y fue cuando se vinieron la bola de aplausos, abrazos y besos por parte de nuestra familia y amigos.


Había perdido esta parte de la historia y revisando mis registros en "Safe Creative" descargue la de esta historia y encontre que la habia registrado junto con este Outtake. Cuando la publique esta parte por primera vez tenía una nota de autor, que ahora no rcuerdo, equis, como sea, publico esta parte en forma de agradecimiento por el apoyo que me han dado. Continuare con las historias pendientes en unos días (en cuanto pasen los exámenes), aunque incluso creo que me tardare mas.

GRACIAS