-Alfred, él es Arthur, y es tu novio.
Si... definitivamente eso fue mejor de lo que él hubiera podido... ¡¿Espera, qué?!
Arthur sujetó a Francis del collar de la camisa y lo alejó a una esquina de manera que Alfred no pudiera oírlos.
-Honhonhon... Si tanto querías estar a solas conmigo sólo lo hubieras pedido.
-¿¡Qué locura estás diciendo esta vez frog!?
-Bueno, es obvio que si me arrastras a una esquina fuera de la vista de los demás y te acercas tanto a mí...
-¡Deja de salirte del tema! Sabes perfectamente a que me refiero. Estas viendo en el estado en el que esta Alfred y tú quieres confundirlo aún más con tus tontas historias.
-¡Oh! Te refieres a eso. Ciertamente odio admitirlo, pero tú y ese niñato tienen algo que solo ustedes se obligan a negar. Pero grand frère puede ver a través de sus pequeños actos, después de todo vengo de la ciudad de le amour. Y te agradecería que dejaras de arrugar la camisa que me acabo de poner.
-¿Qué?-Arthur se sonrojó ligeramente y soltó a Francis. –En serio, hay días en que yo mismo me sorprendo de las estupideces que puedes decir.
-Yo sólo estoy diciendo lo obvio, no sé porque te pones tanto a la defensiva.
-Solamente intenta no empeorar la situación en estos momentos y mantener tu boca cerrada.- Arthur pasó una mano por su cabello mientras miraba de reojo a donde se encontraba Alfred.
-Como desees mon cher.
-¡Y ya te dije que no me llames así!
Con eso último Arthur decidió volver a donde estaba Alfred, que al parecer estaba más confundido que antes. Perfecto, ahora gracias a ese bocotas tendría que explicarle la verdad, aunque, ahora que lo pensaba no parecía tan mala idea... No, no, no... Se estaba dejando influenciar demasiado por ese idiota "romántico". Se acercó lentamente a la cama donde estaba recostado y comenzó a examinar las posibilidades.
-Entonces, ¿sí eres mi novio?
La pregunta lo agarro desprevenido, y decidió que lo mejor sería explicarle con calma en otro momento. En vez de responderle se giró para ver a la enfermera para poder hacerle una pregunta.
-¿Y en este estado qué tanto puede hacer Alfred por su cuenta?
La enfermera apenas miró a Arthur antes de volver a otras cosas. Esto le molestó un poco, ¿no se supondría que debería estar al menos un poco más preocupada? Después de todo había un alumno con amnesia y a ella no le parecía interesarle lo suficiente.
-Con respecto a su herida creo que estará bien, solo hay que volver a cambiar el vendaje en la noche y en la mañana, lo más probable es que en unos pocos días ya se lo pueda quitar. Y por el problema de memoria yo no me preocuparía tanto, solo hay que dejar que recuerde poco a poco lo que olvidó. Si pasas con él el tiempo suficiente para el lunes ya habrá recordado todo o gran parte de lo que olvido.
Arthur le agradeció a la enfermera y decidió esperar a Alfred afuera de la enfermería mientras esperaba a que se pusiera la playera que le había traído (la otra estaba manchada de sangre). Cuando salió se encontró una nota de papel en el piso y la recogió para leerla:
"Bonne chance."
Ese desgraciado... Ni siquiera se había dado cuenta de en qué momento había dejado el lugar. Hizo bola el papel y lo metió en su bolsillo justo cuando Alfred salía de la enfermería.
-¡Muchas gracias por la ayuda!
Una vez que se terminó de despedir de la enfermera, centró su atención en Arthur y lo comenzó a examinar con ojos curiosos.
-¿Y ahora porque te me quedas mirando?-Arthur estaba algo nervioso, ya que no estaba acostumbrado a que le prestará tanta atención.
-Solo estaba pensando en lo afortunado que soy por tener un novio tan lindo.- Sonrió inocentemente.
-¡N-No me llames lindo!- Arthur se puso rojo hasta las orejas y volteó rápidamente hacia otra dirección.
-Es una lástima que seas tan tsundere...-Alfred murmuró para sí y decidió cambiar rápidamente al ver que esta vez la mirada que recibía era más de enojo que otra cosa.- ¿Entonces me vas a acompañar a mi casa?
-Sí. Debido a que al parecer no estás bien de tu memoria y viendo lo idiota que eres,-insertar reclamos del americano-decidí que lo mejor sería caminar contigo y asegurarme de que no te vas a tropezar con algo más en la calle.
Y de esta manera los dos caminaron en silencio a su destino. Debido a que habían pasado la mayor parte de su tarde en la escuela, se podía apreciar claramente como comenzaba a anochecer y el frío se hacía presente.
Bueno, como esta historia recibió buenos comentarios, he decidido seguirla. Perdón si el capitulo es más corto, pero lo he escrito y editado lo más rápido posible para poder subirlo. Probablemente el siguiente sea más largo, aunque tarde un poco más.
Gracias por leer y por sus reviews.
