Y de esta manera los dos caminaron en silencio a su destino. Debido a que habían pasado la mayor parte de su tarde en la escuela se podía apreciar claramente como comenzaba a anochecer y el frío se hacía presente.
Una vez que llegaron a la casa, Arthur observó con curiosidad como Alfred buscaba en su mochila las llaves y las sacaba poco después, ¿no se supone que perdió parte de su memoria? Creía que se le dificultaría un poco más encontrar sus pertenencias, pero no le presto mucha atención en ese momento.
Cuando la puerta se abrió los recibió una casa silenciosa y algo fría. Los padres de Alfred habían salido de viaje por negocios y le habían dejado solo durante el fin de semana.
-Bueno ahora que estás sano y salvo en tu casa supongo que debo irme. Tengo muchas cosas que hacer y de seguro Francis me está esperando para molestarme con el proyecto que todavía tenemos suficiente tiempo para hacer.
-¡NO!
Arthur miro algo extrañado a Alfred. Usualmente sólo lo hubiera molestado diciéndole lo mucho que el francés y él parecían "an old married couple" (palabras exactas) y le hubiera cerrado la puerta en la cara. Pero esta vez había algo diferente en su voz, casi como desesperación. Seguramente era por culpa de la amnesia.
-Digo...-Alfred parecía algo nervioso.- ¿No quieres pasar a tomar algo? Después de todo me acompañaste hasta mi casa solo para asegurarte de que no me perdiera o me lastimara de nuevo, creo que lo menos que puedo hacer es invitarte un rato a mi casa.
-Bien. Pero solo lo hago porque no tengo ganas de hacer nada relacionado con la escuela en este momento. Además de que un gentleman como yo no rechaza las invitaciones.- Arthur entró a la casa y cerró la puerta detrás de si.- Espero que tengas algún té de calidad entre todo eso que tu llamas "comida".
Alfred soltó una pequeña risa.
-¿Alguna vez te han dicho que pareces demasiado gruñón para tu edad?
-Bueno, -Arthur se cruzó de brazos y frunció el ceño.- Usualmente lo haces tú, así que supongo que tu memoria no esta tan mal, después de todo.
-Oh, come on. No te enojes. Era una pequeña broma.
Arthur solamente resopló, pero desfrunció el ceño y puso los ojos en blanco. Alfred esperaba que eso significara que lo había perdonado.
-Puedes dejar tus cosas ahí.- Alfred arrojó su mochila cerca de la entrada y encendió las luces.- Home, sweet home.
Arthur acomodo su mochila a lado de la del estadounidense y miró alrededor. Esta no era la primera vez que visitaba su casa, pero la última vez fue hace mucho tiempo, y varias cosas habían cambiado.
-Siéntete en tu casa.- Alfred sonrió y camino a la cocina.
-Ehm…- Arthur se sentía incómodo y algo fuera de lugar, por lo que decidió sentarse en el sofá de la sala y esperar. A su alrededor había estantes con fotos familiares y algunos libros de la universidad de sus padres. Había una repisa exclusivamente dedicada las medallas y trofeos que Alfred había ganado en deportes varios. Lo que más llamaba la atención era la enorme pantalla plana frente de él. Debajo de ella, se encontraban las consolas de videojuegos que Alfred usaba para distraerse de sus estudios.
El inglés estaba pensando que tan efectivo sería esconderle los mandos a Alfred para que estudiara el fin de semana, cuando el estadounidense emergió de la cocina con una charola de comida.
-¡Hey! Ehm… Arthur?
-¿Si?- Era algo extraño que Alfred lo llamará por su nombre, estaba acostumbrado al tono infantil que usaba cada vez que le llamaba "Artie".
Alfred sonrió con suficiencia al haberse acordado correctamente del nombre de su "novio". Se sentó junto a él a una distancia que consideraba correcta y colocó la charola en la mesita.
-Traje papitas, y unas palomitas que encontré por ahí. Hay una Coca-Cola para mí y un té para ti.
-Thanks.- Arthur tomó la taza humeante y le sopló suavemente.- Supongo que no tendrás algunos scones para acompañarlo, cierto?
-Pues… scones… No creo, pero vi unas galletas de chocolate que podrían servir para-
-AGH!- Arthur prácticamente escupió el sorbo de té que había dado y alejo la taza de su rostro.- The BLOODY HELL is this?!
-Ehh…- Alfred rio nerviosamente y se llevó una mano a su nuca.- Es que no encontré té, pero había unos polvos de Gatorade, así que supuse que si los calentaba-
-¡¿Pero qué clase de conclusión es esa?!- El británico dejó la taza en la mesa y se levantó.- Voy a ir al baño a enjuagarme la boca, y cuando vuelva, quiero que desaparezcas ESO de mi vista.
-P-pero yo sólo-
Pero Alfred no había terminado de hablar cuando Arthur le había dado la espalda y alejado de su vista. El estadounidense soltó una pequeña risa irónica y se levantó para tirar el "té". Se pasó una mano por su rubio cabello y se quedó mirando la taza en el fregadero.
-Ni empezando de cero lo puedo hacer bien… Tal vez simplemente no soy correspondido…
¡Y aqui esta el capitulo tres! Sé que había dicho que sería más largo, pero me pareció un buen momento para cortarlo.
¿Ustedes que prefieren, capítulos cortos o largos?
1 review = 1 galletita para que Alfred no se sienta tan mal
Gracias por leer C:
