Disclaimer: No, el club Winx no me pertenece, es propiedad exclusiva de los empresarios de Rainbow.
Título: Retazos de música y pasión
Pareja principal: RivenxMusa
Universo Alterno
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Capítulo 4. Aferrándome a tí
Musa bostezó inevitablemente mientras caminaba hacia la universidad de Fontana Roja. Había quedado de verse allí con Jared en la mañana, pero a pesar de que había dormido hasta las nueve, aún seguía muy cansada. Quizás porque toda la madrugada se la pasó repasando una y otra vez la conversación que había tenido con el muchacho pelipúrpura la noche anterior.
Ella frunció el ceño y negó fuertemente con la cabeza. A pesar de que intentaba alejar esos pensamientos de su cabeza, se le hacía cada vez más difícil.
-¡MUSA!- le llamó alguien a sus espaldas y cuando se volteó el flash de una cámara la dejó desconcertada. Un muchacho de cabello negro y vivaces ojos le sonrió con inocencia desde detrás de la lente- Buenos días-
-¡Jared!- le riñó ella- Me he cansado de decirte que no me tomes fotografías de improvisto-
-Lo siento, pero es que son las mejores. Te ves muy linda en ellas- confesó el joven con una sonrisa apenada. Ella sólo se aclaró la garganta antes de volver a saludarle- Buenos días también para ti y nuevamente, gracias por llevarme a casa anoche a pesar de lo tarde que era. Llevaba mucho tiempo lejos de la ciudad así que tenía que ponerme al corriente de muchas cosas con mis amigas-
-Me lo imaginé así que por eso no fue molestia- admitió el muchacho comenzando a caminar al lado de ella-
-Pensé que nos veríamos en el campus de la universidad-
-Así era, pero decidí darte alcance y llevarte a desayunar como se debe antes de darte un tour por mi facultad-
-Fue una sabia idea- dijo ella- me muero de hambre. Como me desperté tarde ya me había perdido el desayuno-
Ambos caminaron por las calles, hablando sin mucha prisa de varios temas en general. Sin embargo Musa no se había detallado mucho en lo ocurrido la noche anterior en la casa de Stella, y no fue hasta que vieron algunos afiches del festival pegados en una pared, que Musa suspiró recordando en los líos en los que se había metido. Jared le miró con curiosidad y comentó:-¿Aún no has hablado con tu papá sobre la beca?-
-¿Qué…? Ah no. Aún no me ha llamado. Tal vez sigue molesto conmigo por haberme escapado de Armónica sin avisarle con tiempo. Aunque, con sus interminables viajes de negocios colmando su agenda, puede que simplemente se le haya olvidado, no es sorpresa que no se interese mucho por lo que hago…-
-No digas eso Musa…-
-Pero es verdad Jared. En todos los eventos importantes de mi vida siempre estuvo ausente. No le he dicho nada de la beca porque no creo que tenga el derecho suficiente para opinar al respecto…-
-¿Segura? Al menos deberías decirle lo que planeas hacer…sé que se preocupa por ti, aunque no lo demuestre siempre-
Musa se calló un momento y con un suspiro dio por terminada la conversación:-Vale, vale…haré lo que pueda. Perdona que te amargue la mañana al ser tan dramática con esto. Discúlpame Jad-
-No, discúlpame tú a mí. No debí traerte a la memoria recuerdos tan malos- le dijo con una sonrisa.
-¿Sabes? Creo que tengo otras cosas más importantes que comentarte…y me muero por empezar a decírtelas- en cuando llegaron a una amplia tienda con puertas y grandes ventanales de cristal, Jared se adelantó y le abrió la puerta. La campanilla sonó y ambos empezaron a buscar una mesa para dos en el abarrotado lugar.
-Bueno, ten por seguro que yo me muero por oírlas- él la guió entre las mesas y comenzaron a subir unas escaleras- Y el mejor lugar para hablar de temas tan amenos es la terraza-
-Excelente- respondió ella siguiéndolo por las escaleras- Dime, Jared ¿qué sabes del festival de verano?...-
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-¿Vocalista?- repitió sorprendido el muchacho dejando de comer el omelette de queso que había pedido-¡Suena increíble! Estoy muy orgulloso de ti, me he cansado de decirte mil y un veces que tienes una hermosa voz, me alegra mucho saber que al fin vas a explotar todo ese talento-
Musa rió nerviosa- Vale, tampoco te emociones tanto. Aún no he cantado en las grandes ligas, así que…-
-No empieces- le regañó el moreno- Yo voy a apoyarte al 110 por ciento, eso no lo dudes. El día del concierto voy a gritar más fuerte que nadie-
-Eso no es precisamente tranquilizador- bromeó la ojiazul para luego cambiar su tono juguetón por uno más serio y conmovido- de verdad, gracias Jared, siempre me has apoyado en todo y es gracias a tus ánimos que me lleno de energías para hacer tantas locuras-
-Oh vamos, al final es por tu propio esfuerzo que…-
-Ni yo misma creo tanto en mí como tú. Gracias Jad, eres el mejor amigo que alguien pudiese desear-
Aquellas palabras que fueron dichas con tanta ternura provocaron un fuerte impacto de tristeza en el joven pelinegro. La palabra amigo quemaba horriblemente, especialmente si ella lo decía con esa sonrisa tan dulce. Sin embargo se repuso rápidamente y le devolvió el gesto tomándola suavemente de la mano.
-Yo siempre…siempre voy a estar ahí para ti, para lo que sea que me necesites no dudes nunca en llamarme ¿ok?-
-Claro que sí. Y yo también siempre estaré apoyándote, así que nunca me ocultes nada ¿vale?- Musa también tomó la mano de Jared y convirtió aquel gesto en un apretón de manos, como quien cierra un buen negocio. El joven rió con cierta resignación al darse cuenta de que esa barrera que tanto se empeñaba en franquear, cada día parecía hacerse más grande. Quizás con su dulce Musa nunca funcionarían ese tipo de indirectas. Simplemente….la muchacha no las pillaba.
Quizás ya era momento de tratar con otro tipo de estrategia.
-Hey, Musa ¿Te digo algo? Me gustaría mucho ayudarte cuando tengas que ensayar, ya sabes, como en los viejos tiempos…- Musa continuó sorbiendo su jugo de naranja mirándole curiosa- ¿Recuerdas? Cuando me dabas esos conciertos privados en la casita del árbol de la señora Morgana…-
-¿Aún te acuerdas de eso?- la ojiazul comenzó a reír- Pero claro que me sí. Me encantaría que me ayudes, sería bueno volver a mis raíces. Necesito toda la inspiración que pueda y un buen lugar donde se pueda cantar sin que me sienta presionada por otros-
-Creo que tengo el lugar perfecto para eso- dijo el muchacho con una renovada energía- ¿Te parece si vamos al terminar el desayuno? Te agradará saber que no queda muy lejos de aquí-
-Entonces será mejor darnos prisa, estoy muy emocionada-
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En cuanto la puerta rechinó sobre sus goznes y reveló la amplia habitación abandonada no pudo reprimir un salto de alegría y comenzar a recorrerlo todo como una niña pequeña.
-¡Es perfecto!- exclamó yendo hasta las amplias ventanas, algo sucias por fuera pero que dejaban entrar una buena cantidad de luz. Había un sofá, una mesita, al fondo un escritorio y un librero lleno de viejos ejemplares. En las paredes estaban pegadas varias fotografías, algunas incluso enmarcadas. La mayoría estaban en blanco y negro, y otras, especialmente las de paisajes, estaban a color. Algunas cajas vacías y otras llenas con lo que parecían ser trípodes y estuches para las cámaras.
-Bienvenida a mi estudio- dijo Jared cerrando la puerta y colgando sus llaves en la pared de ladrillo visto- Al fondo a la derecha está el baño y a la izquierda es el cuarto que utilizo para revelar mis fotografías-
-Está increíble el lugar, me imagino que te costó mucho dejarlo como está-
-No tienes idea. Como puede ves este edificio es antiguo, creo que se quemó dos veces. Pero tiene tan buena ubicación que el dueño decidió rentar los pisos a estudiantes de arte que desearan tener su estudio. Cuando vi el anuncio me esforcé por conseguir el primer pago, luego de eso empecé a darle una mano de pintura nueva a todo el lugar, limpiar las ventanas, cambiar las cerraduras de las puertas y sacar toda la basura que había- Jared se sentó en el sofá y colocó sus pies sobre la mesita- pero valió la pena ¿verdad? ahora éste es mi espacio personal y en él hago lo que yo quiero-
-Eso sonó muy rudo, señor artista- admitió ella divertida mientras revisaba cada una de las fotografías- Siento como si estuviese en una exposición artística. Has mejorado mucho. Hay fotografías muy buenas-
-Gracias, Musa. ¿Y quién sabe? Quizás dentro de poco tendrás que asistir a mi primera galería. Voy a participar de un concurso de fotógrafos amateur la próxima semana, el primer lugar tendrá su propia exposición en el hotel Andrómeda- dijo orgulloso el muchacho mirando al techo- ¿Te imaginas? Todo tu trabajo siendo visto por las personas más importantes del medio…-
Musa no estaba escuchándolo realmente porque se había quedado muy sorprendida al ver unas fotografías suyas enmarcadas en la pared. Algunas eran de cuando aún era una niña y usaba su cabello lacio y suelto, otras de sus años en Alfea, con sus jeans holgados, sus camisetas cortas, y sus pequeñas coletas que le daban un toque infantil. No podía creer que Jared aún las conservara. Incluso parecían estar apartadas del resto como si fueran algo muy especial.
Pasó con delicadeza sus dedos por el cristal, sorprendida de lo bien que se veía en ellas a pesar de que no siempre estuviese mirando a la cámara.
-¿Me estás escuchando, Musa?- llamó Jared
-¿Mmm? Claro, gente muy importante- dijo muy conmovida mirando de nuevo a su mejor amigo, - Y ya verás que yo estaré allí gritando más fuerte que nadie para animarte–
El moreno se rio con ganas al imaginarse tal escena.
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Ya casi eran las cuatro treinta de la tarde, tenía que darse prisa e irse inmediatamente para la casa de Helia. Bajó como un bólido de su motocicleta y entró en el edificio, subió las escaleras presuroso, pues tenía que recoger su guitarra y buscar algunas de las viejas letras de canciones que había escrito cuando estaba en preparatoria, deseaba llegar temprano al ensayo, estaba muy ansioso de mostrárselas a Musa…momento ¿Ansioso? ¿Por mostrarle unas bobadas que había escrito en la preparatoria?
…
Eso sí que estaba mal. Riven negó enérgicamente con la cabeza mientras buscaba en su bolsillo la llave de su departamento. Últimamente pensamientos como ésos le habían ganado a la razón en las últimas horas, cada vez que se imaginaba esa linda sonrisa y esos preciosos ojos azules, sentía que el pulso se le aceleraba y que se le secaba la garganta. Comenzaba a creer que estaba enloqueciendo. No podía ser nada bueno. Subió el último tramo de escalera sin siquiera imaginarse a quien iba a encontrar allí.
-Riven, cariño, te estaba esperando~- aquella voz terriblemente melosa le erizó los cabellos de la nuca y él apenas pudo contener una mueca de molestia al encarar a la joven mujer de cabellos castaños que estaba apoyada en la puerta de su departamento. Vestida con una blusa que dejaba al descubierto su estómago y unos pantalones a la cadera acampanados, le observaba seductoramente a través de sus lentes de sol rosados.
-Darcy…-
-Vamos, ya podrías saludarme con un poquito más de pasión ¿no crees?- la joven se acercó y rodeó con sus brazos el cuello de Riven estampándole un sonoro beso en su mejilla. Él no se apartó pero tampoco le correspondió.
-¿A qué has venido?-
-Sí que estás frío conmigo el día de hoy- le reprochó ella pegándose más a su cuerpo y colocando uno de sus largos dedos con perfecta manicura sobre los labios de Riven- Ya me han estado contando que andas de un humor terrible últimamente. Debe ser porque no he estado contigo estas noches ¿verdad? Pobre Riv, te has puesto muy triste sin mí…-
-Enserio Darcy, no tengo mucho tiempo- esta vez colocó sutilmente sus manos sobre la estrecha cintura de la castaña. Ella aprovechó esto y junto más sus rostros -tenemos ensayo en casa de Helia dentro de unos minutos…-
-¿Ensayo? ¿Para qué se molestan en practicar tanto si no tendrán vocalista para el gran día del festival?- dijo ella con una risita odiosa- ¿O es que ya encontraron a alguien?- el tono cambió a uno de advertencia y una perfecta ceja se levantó inquisitoriamente. Riven sólo apartó la mirada.
-Aún no es seguro, seguimos…seguimos buscando a alguien que nos guste. Sólo vamos a escuchar a un nuevo aspirante, eso es todo- no entendía por qué se estaba poniendo tan nervioso, ni porqué deseaba mantener oculta la existencia de Musa.
-Ah ya veo. Suerte entonces…seguro que van a necesitarla. Es que Riven…todos tus amigos son unos perdedores, no entiendo cómo puedes seguir en la misma banda con ellos. Tú en cambio tienes tanto talento, me entristece que no busques una banda que esté más a tu nivel- susurró ella casi encima de la boca del muchacho. Riven frunció el ceño algo molesto- Tú estás planeando algo ¿verdad Darcy?-
-¿Tanto se me nota, Riv?-
-Ya te dije que no tengo tiempo para tus máscaras. Viniste por algo, tú lo sabes y yo lo sé, así que dímelo, de verdad no tengo mucho tiempo…-
-Bien, si lo pones así- ella lo liberó del abrazo y le dio campo para que él pudiera abrir la puerta del departamento. En cuando la puerta estuvo abierta, ella entró de golpe sin esperar invitación. Mientras Riven buscaba unos cuadernos y archivadores viejos en un armario, Darcy se recostó en el sofá en una pose muy provocadora- ¿Recuerdas a mis amigas? ¿Icy y Stormy?-
-Cómo olvidarlas- contestó sarcásticamente encontrando lo que buscaba. Se levantó y entró en su habitación para tomar su guitarra y la funda- ¿Qué hay con ellas?-
-Hemos practicado cantar en trío. ¿Sabes, Riven? y se escucha realmente soberbio-
-No lo dudo- ahí estaba el sarcasmo de nuevo-
-Stormy tiene acaba de hacerse amiga de unos personajes que volverán a participar del festival de verano. Son los que ganaron el segundo lugar el año pasado. Tú debes acordarte muy bien de ellos, la banda Lord Darkar-
-Sí los recuerdo ¿Cuál es el punto?- estaba ofuscado, realmente acordarse de esos patanes lo ponía muy mal. Sonaban pésimo pero gracias a su buena imagen y al elaborado vestuario que usaron se ganaron varios puntos más con el público. Incluso se supo que las canciones que interpretaron fueron compradas, ninguna era de su autoría.
-Sucede que actualmente necesitan un guitarrista más y me tomé la libertad de comentarles que estabas libre-
-Darcy…- era un tono de advertencia
-Sí, lo sé…pero sólo considéralo ¿quieres? Han aceptado incluirnos como coristas en el grupo a todas nosotras, dicen que tenemos una voz especial- Riven rodó los ojos terminando de guardar sus cosas- En fin, Chris dijo que eres bienvenido cuando desees enlistarte en la banda. Ya te ha observado y cree, como yo, que eres un buen material-
El pelipúrpura suspiró acercándose a la puerta- No creo que esté interesado Darcy-
-Eso dices ahora. Pero no pienso presionarte. Sólo te diré una cosa más antes de que te vayas con tus amiguitos…- la joven se levantó del sofá y se interpuso ágilmente entre él y la puerta aprovechando para tomarle por la barbilla y susurrarle- Conoce muchas personas, no estaría de más codearse con el sobrino de un magnate de Nimbus records ¿verdad? – Aprovechando el estado de sorpresa de Riven ella lo besó fugazmente en los labios. Se aseguró de dejar marcado el labial en su boca antes de alejarse agitando su espeso cabello castaño- Piénsalo, sería lindo ascender al estrellato juntos, cariño…-
Dando un portazo salió del lugar dejando al muchacho confundido. Luego con el dorso de la mano se quitó el maquillaje que le había pegado y se apoyó en la pared un momento. Estaba consternado.
Nunca antes había sentido tan desabrido uno de los besos de Darcy.
Nunca antes habían notado que su perfume era demasiado chillón y espeso, incluso asfixiante. No era como el sutil aroma floral de Musa que te dejaba deseando sumergirte un poco más en él y que era tan relajante.
Nunca antes había reparado en que el maquillaje que utilizaba era demasiado artificial, no como el tierno sonrojo de las mejillas de cierta ojiazul…
Al parecer nunca había notado lo artificial que era Darcy, no hasta haberse topado con alguien con quien pudiera compararla. Y vaya que había encontrado a alguien abismalmente diferente. Esa muñequita de largo cabello negro y facciones delicadas era todo lo contrario a lo que él siempre había buscado en las mujeres en el pasado. Y ahí estaba la prueba.
"Debo estar volviéndome completamente loco" pensó angustiado saliendo del departamento.
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Ya llevaba unos minutos de viaje por las congestionadas avenidas del centro de la ciudad cuando a través de la visera se su casco reparó en cierta figura familiar que bajaba de la escalinata de un edificio, agitando su mano para despedirse de un sonriente muchacho de cabello negro.
Frunció el ceño y desaceleró su motocicleta para no perderla de vista entre los autos. Riven al pasar junto al muchacho le dirigió una mirada de odio puro mientras éste ingresaba nuevamente en el edificio sin percatarse de nada. Zigzagueó entre unos taxis y aceleró lo suficiente para dar una vuelta cerrada en una esquina y frenar justo en frente de una asustada Musa- ¿¡Pero qué…!?-
-Hola muñeca- saludó Riven quitándose el casco para poder admirarla de pies a cabeza. Llevaba un sencillo vestido celeste con detalles en rosa que le llegaba hasta la mitad de los muslos, desde allí se continuaba con unas largas medias grises y unas botas oscuras con destellos azules.
Ella arrugó la nariz al notar esa mirada encima y le devolvió el saludo con una mirada acusadora- ¿Te das cuenta que pudiste atropellarme?-
-Oh vamos, jamás cometería ese tipo de errores- dijo él quitándole importancia. Al ver la bolsa que llevaba sobre los hombros le preguntó:- ¿Ya ibas para la casa de Helia?-
-Sí, así es. La parada del autobús está a tres calles-
-¿Autobús? – Al darse cuenta de la oportunidad que tenía delante volvió a sacar esa sonrisa seductora que tanto detestaba Musa porque la descontrolaba demasiado- ¿No quieres que te lleve?- ella le miró unos segundos sin comprender – Te refieres ¿A la parada?-
-No, tontita. A la casa de Helia por supuesto. Siempre llevo un casco extra- dijo él galantemente desabrochando el seguro del segundo casco y lanzándoselo al aire. Ella lo atrapó bastante confundida- Vamos, te aseguro que no voy a morderte-
-Como si pudiera preocuparme cosa semejante…- dijo ella mirando de reojo al vehículo- Es solo que…-
-¿Sucede algo? No me digas que tienes miedo- preguntó él con una sonrisa de autosuficiencia-
-¡Claro que no!- dijo ella elevando su tono de voz más de lo que hubiese querido- Es sólo que yo…no…no creo que sea seguro, es todo-
-Oh vamos, no encontrarás mejor motociclista en todo el país. Derrapo desde que tenía 14 años, creo tener la experiencia necesaria, gracias- dijo con autosuficiencia inclinándose hacia adelante para hacer rugir el motor y darle espacio en la parte de atrás- ¿Subes? ¿O es que eres muy gallina para hacerlo?-
-¡Eso jamás!- dijo ella mirándole con molestia y luego al casco que llevaba entre sus manos. Era una motocicleta muy bonita, pero el hecho de que se viera bien no significaba que no pudiera caerse de ella haciéndose mucho daño.
-Bien muñequita sube ya, no me gusta perder el tiempo ¿sabes?-
-Yo no te he pedido que me lleves, y si tanta prisa tienes lárgate de una vez. Puedo llegar por mi cuenta-
-¿Acaso no vamos los dos al mismo lugar? Y después dices que yo soy el maleducado. Estoy tratando de actuar como un caballero y tú no estás ayudando-
-Ya qui…quisieras…- tartamudeó reevaluando la incómoda situación-
Luego de unos embarazosos segundos él suspiró y extendió lentamente su mano, haciendo que ella le mirara confundida. Con una sonrisa bastante honesta que no pareciera provenir de Riven susurró:- ¿Por qué no confías un poco más en mí?-
Musa se quedó sin palabras, sintiendo que su corazón latía muy rápido al ser observada de esa manera por el joven, y esa sonrisa….¿Es que acaso este sujeto tenía doble personalidad? ¿Cómo podía ser tan detestable y de un momento a otro arrebatarle el aliento de esa manera? Relajó sus facciones y asintió extendiendo su mano para tomar la de él. Le devolvió la sonrisa y él la jaló para impulsarla a sentarse sobre la motocicleta.
Ella se ajustó el casco de seguridad y empezó a buscar de dónde sujetarse.- Espero que sepas lo que haces-
-Tranquila. Tampoco es para que te acostumbres demasiado. No pienso hacer de chofer todos los días- dijo él en broma sintiendo unas pequeñas manos tocar ligeramente su cintura- Tendrás que sujetarte mejor de mí si no quieres caerte – advirtió notablemente divertido por su reticencia, imprimió fuerza en el pedal haciendo rugir nuevamente el motor, lo que provocó que la ojiazul brincara en su lugar lanzando un ligero chillido antes de aferrarse con más fuerza a la cintura del muchacho.
Él sintió un escalofrío recorrerle la espalda cuando esos delicados brazos le rodearon con tanta prisa y temor. La calidez de su cuerpo se pegó al suyo y por un momento Riven se olvidó de cómo respirar. ¿Qué estaba pasándole? ¿Por qué se ponía tan nervioso ante aquella situación? No era la primera vez que una chica subía a su motocicleta. Aclarándose la garganta para recuperar la compostura logró articular un "¿lista para partir, mi lady?" para luego acelerar y pasar como un rayo entre varios autos realizando maniobras que hicieron que Musa se alterara más -¡Estás demente!- gritó ella ocultando su rostro detrás de la amplia espalda del mayor - ¡Baja la velocidad, salvaje!-
Riven rió abiertamente pues en cuanto comenzaron a ganar más velocidad pudo notar que ella lo abrazaba con mayor fuerza y que se marcaba más contra su espalda. Aquel viaje estaba comenzando a ponerle muy intranquilo, pero no por eso era desagradable.
-Oh por Dios, oh por Dios, oh por Dios...-balbuceaba ella cerrando sus ojos y sólo concentrándose en no soltarse de él. No los abrió hasta que unos minutos más tarde salieron de las congestionadas avenidas y comenzaron a recorrer la vía que se dirigía hacia los suburbios. Pronto el aire ya no era asfixiante ni caliente, ni las curvas tan cerradas, el viento soplaba fresco alborotando sus coletas y levantando suavemente su vestido. Ella aligeró su abrazo y se aventuró a observar sobre su hombro el lindo atardecer que caía sobre las casas y pequeños edificios. Descubrió que el viaje era placentero, emocionante, sentir la brisa y el sol acariciando su piel…y el calor de Riven, protector y reconfortante.
-¿Mejor?- le preguntó él al percatarse del silencio entre ambos
-No molestes- musitó Musa pues acababa de darse cuenta de lo pegada que iba al joven. Sintió una descarga eléctrica recorrerle el cuerpo y aligeró más el abrazo, pero no todo lo que ella hubiese querido por temor a caerse.
Sin embargo su mente ya no se concentraba solamente en lo bonito del paisaje, sino también en la fuerte espalda que Riven tenía y que le confería sin saber porqué un sentimiento de tranquilidad. La camiseta que llevaba le permitió palpar por encima de su tela el firme y marcado abdomen. Musa descubrió que se ponía muy nerviosa cuando se ponía a pensar en sus tensos músculos y en la fuerza de sus brazos, incluso comenzaba a ponerse roja y sentía un fuerte calor en la cara, era una sobrecogedora sensación. Asustada como estaba del rumbo de sus impulsos y pensamientos, aligeró el abrazo aún más lo que llamó la atención de Riven.
Hasta el momento estaba disfrutando mucho de esa cálida sensación en su espalda. No iba a renunciar a ella con tanta facilidad.
-¿Qué pasó con el abrazo tan íntimo que estábamos compartiendo, muñeca?-
-¡Ningún abrazo grandísimo aprovechado!- exclamó bastante avergonzada-¡ No es culpa mía que manejes como un psicópata!-
-Yo te sugeriría que vuelvas a abrazarte a mí….lo estaba disfrutando bastante y al parecer tú también- dijo él en broma sintiendo que ella le daba un golpe juguetón en la espalda.
-¡Eres imposible!-
-No querrás que sea yo el que te obligue a hacerlo-
-¿Hacer qué?-
-Acelerar más para que vuelvas a abrazarme-
-No te atreverías…-
-¿Estás retándome?-
-Riven…- el tono era de advertencia
-No digas que no te lo advertí- la motocicleta volvió a acelerar y adelantó una camioneta que iba delante de ellos, se inclinó peligrosamente hacia un lado logrando su cometido, que Musa volviese a pegarse a él-¡Deja de hacer eso!- chilló ella cerrando fuertemente los ojos y apoyando su cara en su espalda.
-¿Qué? ¿Esto?- preguntó divertido yendo en zigzag por la calle desierta
-¡Riven!- gritó apretándose más- ¡Ya basta!- él pensó que ya era suficiente y fue más despacio sin poder ocultar sus risas divertidas- ¿Estás bien muñeca?- preguntó pero no hubo ninguna respuesta, y Musa aún no lo había soltaba. El pelipúrpura se preocupó un poco ¿Acaso se habría molestado?
-¿Estás bien?- al no escucharla responder añadió- disculpa, yo no quise…-
-Descuida- le cortó ella con un tono tranquilo- No pasa nada- sus palabras las acompañó con un ligero apretón alrededor de su cintura para demostrarle que estaba tranquila. Riven Tragó saliva al darse cuenta de que ahora Musa iba apoyada en él pero no por miedo, al contrario…era un contacto muy…¿tierno?
-La…la casa de Helia está más adelante- ¿Es que caso él estaba balbuceando?
-Bien- musitó ella bastante adormecida por la colonia de Riven. Se había asustado, eso era verdad, pero a pesar de ello…algo dentro de sí misma le dijo que no tenía nada que temer. Estaba segura y no tenía que preocuparse. Extraña paradoja, de alguna manera al aferrarse a él pudo darse cuenta de que Riven no la lastimaría, sabía que él no sería capaz de exponerla a semejante peligro. ¿Cómo lo sabía? Ni idea, quizás sólo podía definirlo como intuición. Sólo era la adrenalina llenando su torrente sanguíneo, nada más. Y el cuerpo de Riven que hacía latir su corazón a mil. ¿Por qué?
Antes de que pudiera contestarse esa pregunta sintió que la velocidad disminuía mucho más hasta que se detuvieron por completo. Riven se quitó el cascó y volteó a mirarla- Ya llegamos-
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¿Y bien? Finalmente me puse al día. Ojalá les hayan gustado los cambios que le hice a la historia hasta el momento. De ahora en adelante seguiré con este estilo y es hasta terminarlo.
Tanto para los antiguos lectores como para los nuevos, gracias por su apoyo gente, esto al final es para ustedes y por ustedes. Así que si me dejan saber sus opiniones con respecto a este trabajo me sentiré más que halagada. Se agradecen mucho los reviews ¿Saben? Hasta el siguiente capítulo.
