Disclaimer: Creo que ni siquiera es necesario aclarar que Rumiko Takahashi no habla español, mucho menos se pondría en Fanfiction a publicar historias. Por si queda duda, estos personajes pertenecen a ella.
[Este fic participa en el reto multi!chapter Generador de géneros 6/6 para el foro Ranmaniáticos]
Advertencias: Nel pastel.
Cuestión de honor
VI. Western
El sol caía abrasador sobre ellos, creando sombras sobre la árida tierra donde se encontraban. Enfrentados, dándose muerte con la mirada, dos feroces guerreros armados de determinación fría, calculada y afilada como una daga estaban a punto de batirse a duelo.
Uno de ellos chasqueó la lengua, desdeñoso, haciendo enfadar a su adversario. El encuentro de miradas se intensificó cuando alzó la barbilla, con actitud de superioridad, sintiéndose tan confiado como tranquilo.
—Más te vale que hayas mejorado —bufó, y sus palabras resonaron en el amplio valle castigado por el sol—. Es muy aburrido luchar con débiles. Terminemos esto rápido, quiero ir a casa.
La respuesta a su provocación no tardó en darse. El retador, Ryōga Hibiki, sheriff bastante despistado de aquel pueblo en mitad del Medio Oeste hinchó su pecho de indignación. El corto periodo de silencio que quedó en sus palabras se encontró lleno de chispas de electricidad que amenazaban con desatar una tormenta.
—Cierra la boca, sucio bandido. He venido a darte muerte. Puedes comenzar a suplicar, aunque te advierto que será lo último que digas.
Sus solemnes palabras fueron acompañadas por el silbido del viento, mientras ambos estrechaban miradas. Ranma Saotome, el mejor pistolero, nunca vencido, bandido que más que hacer el mal sólo pasaba por ahí de casualidad a saludar a su madre en su antiguo hogar y lugar de nacimiento, hizo una mueca con sorna.
—Como digas. Recuérdame de nuevo, ¿por qué estamos aquí?
Obviamente comentó eso solo para molestar, pero como siempre, el sheriff se lo tomó en serio, ofendido. Después de tantos años, seguía siendo divertido tomarle el pelo a aquel despistado.
—¡Por mi amada Akane Tendō, tú, sucio animal! —rugió indignado—. ¡Lucharemos por su mano! ¡No te mereces ser prometido de criatura tan bella y delicada, tan amable y femenina, tan…!
El pobre sheriff Ryōga fue interrumpido por el galope de un corcel que de dirigía a toda velocidad hacia ellos. Miraron incrédulos cómo la mismísima Akane Tendō, vestido arrugado y cabello revuelto cabalgaba sobre el caballo de la familia Saotome, el viejo Genma. Por si se lo preguntan, contradecía totalmente a Ryōga. Más que bella parecía enfurecida, una furia que empequeñecía al sol, como brasas a su alrededor calentando el aire. Cabalgaba como un hombre, sin silla de montar, los zapatos pequeños y de adornos que usaba normalmente habían sido reemplazados por las botas de piel que había adquirido hacía tiempo. Nada femenina, si le preguntaran a Ranma. ¡Y sin silla de montar! ¿Acaso estaba loca?
En cuanto estuvo lo bastante cerca para que le oyeran, comenzó a gritar como posesa, haciendo sonar sus palabras como truenos que caían crueles resonando sobre ellos.
—¡Ranma Saotome! —rugió—. ¡Maldito salvaje!
El mencionado se encogió. Había llegado al pueblo unas horas atrás, solo para saludar a su madre y tomar provisiones. Estaba encaminándose a casa de Akane (sin deseos de verla después de tantas semanas, no, por su puesto que no, de ninguna manera) cuando fue interceptado por Ryōga y retado a duelo por la mano de la chica Tendō. Rayos, ella iba a matarlo. Había prometido volver dos semanas antes y no lo había logrado. Era hombre muerto.
Intentó huir, de verdad que si, pero no contaba con que Akane tuviera armas. Le arrojó una piedra del tamaño de una vaca en cuanto se movió para huir y cayó inconsciente. Al volver en sí, se encontró con el rostro de su prometida demasiado cerca, muy cabreada, tomado las solapas de su traje y sacudiéndolas de manera amenazante. Sus ojos brillantes de determinación, grandes y expresivos lo sacaron de contexto un poco.
—¡Mentiroso engreído! ¡Cobarde! ¡Teniendo un duelo y yo en casa, preocupada por tu estúpido trasero!
Ranma no escucho más allá de cobarde. Espabilando, se puso en pie con firmeza, plantando con seguridad sus botas en la tierra árida y tomó las manos de su prometida con brusquedad para que dejara de mecer con violencia sus solapas.
—¿A quién llamas cobarde, tonta? —respondió—. ¡Marimacho boba! ¡Cabalgando sin silla de montar! ¡Vas a romperte la cabeza! ¿Por qué te crees que te dejé en casa? ¡Eres tan torpe que seguro sales herida!
Se miraron con el ceño fruncido. Él pudo apreciar sus finas cejas, sus ojos marrones y sus mejillas coloradas con enfado por primera vez desde hacía semanas. Dejó de apretar con fuerza sus manos para sostenerlas suavemente, impresionado. A Ranma comenzó a dolerle el pecho. Pero era el polvo, si, si, por supuesto que era el polvo.
—¡Sucio bandido! —comenzó a berrear Ryōga. Ranma tuvo el súbito deseo de gruñir—. ¡Suelta las manos de mi amada y vuelve a luchar, cobarde!
Soltó con brusquedad los dedos de Akane, dándose cuenta de sus acciones y, a su pesar, se sonrojó. Avergonzado, incapaz de ver a su prometida a los ojos, trató de cubrir su crimen con insultos.
—Este estúpido duelo no tiene sentido —bufó—, quién quisiera ser prometido de una chica tan torpe y poco femenina.
Una exclamación ofendida fue su recompensa.
—¿Ah si? ¡Quién quisiera ser prometida de un bandido feo y mentiroso!
Su ego rugió indignado, así que volvió a mirar a Akane olvidando su vergüenza anterior, enterrándola en lo más profundo de su conciencia.
—¡Retira eso, boba!
—¡Jamás! ¡Feo! ¡Ególatra!
—¡Tonta, gorda marimacho!
—¡Pervertido!
—¡Piernas gordas!
—¡Ya basta! —gritó Ryōga, sintiéndose ignorado, sacando una pistola de su cinturón. Ranma reaccionó rápidamente, empujado a Akane fuera del campo de tiro y sacando su propia pistola antes de que alguno de los dos se diera cuenta—. No consentiré que hables así de la bella Akane. Prepárate a morir.
Se miraron ferozmente, y la chica abrió desmesuradamente los ojos, comprendiendo.
—¡No, alto! —jadeó con las pupilas llenas de pánico—. Sheriff Ryōga, por favor, deténgase, así no…
—¡Mantente fuera de esto! —le espetó Ranma sin perder de vista a su adversario—. Este idiota quiere pelea.
Las chispas volvieron a llenar el ambiente de tensión, ninguno de los presentes (incluido el caballo de la familia Saotome, Genma) se movió un centímetro. El sudor frío corría por la frente de Ranma. Se hizo concierne de la respiración agitada de Akane, de el fuego en los ojos de Ryōga, del crujido del viento y del calor del sol. Su vista se agudizó por la adrenalina que comenzaba a correr en sus venas, sus dedos cerrados en la familiar pistola con la que cargaba siempre.
Era un asunto de honor, se dijo, nada tenía que ver que la mano de Akane estuviese en juego, tenía que ganar por su honor a como diera lugar. Por su honor, si, por su honor.
Entonces Ryōga disparó.
—¡Ranma! —su nombre se escuchó lejano, mientras creía ver la bala acercarse, disparando patidifuso su propia arma demasiado tarde.
—¡Ranma! —su nombre se repetía como ecos incesantes, sintiendo cómo era arrancado fuera de la realidad antes de que la certera bala se hundiera en su pecho.
—¡Ranma…!
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—¡Ranma! ¡Ranma Saotome!
Su frente golpeó contra la mesa y lo despertó bruscamente. El rostro infantil de la profesora Hinako lo recibió, ceñudo. Él parpadeó desorientado. ¿Era el... salón de clases? ¿Y el desierto árido? ¿Y el duelo entre pistoleros?
—Señor Saotome, sabe que está prohibido dormir en clases —declaró amenazante la pequeña niña, pretendiendo ser severa—. No lo vuelva a hacer o lo mandaré con el señor director.
Ranma asintió, soñoliento, confundido, y vio que Akane negaba con la cabeza asientos más adelante. Él le mostró su lengua por instinto, para después restregarse los ojos con cansancio. La profesora Hinako volvió a su clase, el viento susurró entre los árboles de cerezo que comenzaban a florecer mientras Ranma miraba la ventana.
Vaya sueño tonto de vaqueros que había tenido.
[1, 265 palabras]
Nota de la autora: No tengo perdón. Esto debía haber estado subido hace un titipuchal de tiempo y yo aquí haciéndome pato xd. Como excusa para que me perdonen, les diré que hoy es mi cumpleaños y deben regalarme reviews. Siiiiii.
Respecto al capítulo, western es un género que nunca había escrito, así que estuve luchando a puño pelado contra él. No lo juzguen.
Y también, como ya le había tocado a Akane soñar, esta vez ha sido Ranma y un sueño menos escabroso, para cerrar con este, mi fic más largo (hasta el momento xd) ¡Muchísimas gracias a las almas bondadosas que dejaron su hermoso review~ En brevedad les responderé personalmente xd.
Espero que hayan disfrutado esta cosa de capítulo~ Link al sexy Ranmaniáticos en mi perfil~ [Por cierto, tenemos Concurso para que se pasen y participen. Ahora. Vayan. Ya].
¡Muchas gracias a todos! :3 ¡Nos leemos!
