Disclaimer: Teens titans no me pertenece, le pertenece a su creador y sus socios comerciales. El fanfic que están por leer es eso, un una ficción realizada por una fan, para entretener fans sin mayores ganancias que sus muy amables review que me animan a continuar mejorando. Gracias.

Capítulo 2 ¿Mi Familia?

Robin revisaba las distintas cámaras y alarmas de la ciudad cuando una punzada en su cabeza lo hizo sentir cansado, de acuerdo al rol establecido, Chico Bestia había llegado a tomar el siguiente turno una media hora tarde, como era su costumbre, pero Robin ni lo notó, así el líder de los jóvenes titanes dejó a su amigo verde a cargo de las pantallas por las próximas horas y se retiró.

Caminó despacio a su habitación, le extrañaba la reacción de Raven a la hora de curarlo, aquella idea se le venía a la cabeza, porque hace unos minutos las punzadas en su cabeza aumentaban de manera gradual, razón principal por la que había decidido descansar, el dolor parecía agudizarse conforme avanzaba a su habitación, había llevado su mano hacia aquel punto; sus músculos empezaban a arderle; logró llegar a su habitación, no sin preguntarse, como diablos se había marchado el dolor si Raven no había hecho nada, ya que, cuando la ocultista lo curaba, la dolencia se iba permanentemente, el dolor en sus músculos empezó a menguar pero el dolor en su cabeza se agudizaba cada vez más hasta que su conciencia se desvaneció, dejándose caer en su cama, vestido con su uniforme.

- Dick, despierta cielo – escuchó un susurro; una persona besaba su mejilla y sintió cabellos en su nariz haciéndole cosquillas, se giró plácidamente sobre su cuerpo para escuchar de nuevo aquella serena pero aun dulce voz –Dick, despierta, ya es tarde.

Aquella voz quedita, cariñosa, pero a la vez profunda, sonaba tan amorosa y dulce, que se sintió enamorado solo de escucharla; sin darle importancia permaneció acostado con la misma sonrisa placentera en los labios, hasta que de pronto se sintió desprovisto de esa sábana que cubría su cuerpo.

- ¡Richard Grayson-Roth, sé que estas despierto! – se escuchó la misma voz, aunque carente de aquella dulzura de antes, aún era demasiado hipnotizarte, severa y romántica, quizás algo retadora y burlista, sin embargo, aun sonaba tanto a ella, que se vio obligado a abrir los ojos de improviso, solo para toparse con aquellos ojos violetas clavados en los suyos.

- ¿R… Rae? – alcanzó a preguntar, era muy parecida en el rostro, pero al restregarse los ojos pudo ver que no se trataba de la ocultista, esta mujer de mirada violeta, llevaba el pelo teñido de negro, usaba un flequillo violeta que se dividía en el chacra que lucía en su frente, maquillada apenas, usaba un labial morado y sus ojos levemente delineados, dándoles una forma un poco rasgada, vestía ropa de civil, blusa azul marino cuello tipo polo pero de una tela sintética tipo algodón, manga larga arremangada tres cuartos y ajustados blue jeans, no pudo Robin sí no quedársele mirando como extasiado de la vista, tal vez no era Raven, pero era tan hermosa como ella, aunque un poco más… ¿humana?

- ¿A quién esperabas? ¡Levántate! Recuerda que estamos en Jump City, los chicos vendrán a ver el espectáculo – su voz sonaba extrañamente emocionada, tanto que le pareció ver la sonrisa de Raven en su rostro – no sé si Jason y Kori vallan a venir, espero que sí – dijo la chica al tiempo que sacaba a Robin de la cama para tenderla.

- ¿Quién eres? – preguntó genuinamente consternado el chico maravilla, se levantó de la cama sin mirar otra cosa que a la joven que le hablaba con tanta familiaridad, era como si se conocieran de años.

Ella le sonrió como si el joven hubiese hecho un mal chiste - ¡ha, ha! ¡Qué gracioso! ¡Hablo en serio Richard! – Respondió mientras quitaba la cobija y el cubrecama –No me molesta que vengan, somos adultos.

- No, en serio, ¿Quién eres? Te pareces a Raven pero ella, no eres tú – comentó sin comprender lo que pasaba.

– ¡Amaneciste gracioso! ¿te caíste del trapecio? – Preguntó con sarcasmo –y ¿desde cuándo me dices "Raven"?-

- ¿De qué hablas?, ¿Cómo llegue aquí? Debo regresar a la torre, ¿No sabes quién soy?– ya en pánico Robin empezó a interrogar, extrañado de aquella hermosa pero extraña mujer parecida a Raven.

- ¿De qué hablas tú?, Eres Richard Grayson-Roth, mi esposo - respondió con molestia y naturalidad – y yo soy Rachel Grayson-Roth, tu esposa, por si lo olvidabas también - respondió sarcástica la mujer.

-¿Tú qué? ¿Tú eres Raven? – Tartamudeó, pero al ver la cara de genuina molestia, más parecido a la Raven que conocía, cambio por el nombre de pila - ¿Rachel? Tú… ¿tú eres mí…?

- ¿Ahora resulta que lo olvidaste? ¡Pues claro que soy tu esposa! y no me digas Raven, ¿o quieres que ande por ahí diciéndote Robin?– preguntó molesta y con ese toque de sarcasmo, su esposo la estaba confundiendo -¿Qué te está pasando? – Preguntó extrañada hasta que un llanto infantil llamó la atención – ¡la niña! – Dijo al tiempo que se movía rápidamente por la pequeña habitación y tomaba de un cunero una niña de cabello violeta – ¿de ella también te olvidaste?-

Miró hacia todos lados, estaban en un amplio camper bastante peculiar, pues tenía bastante de naturaleza muerta donde el azul en diversas tonalidades era el color predominante.

– Tú eres mi, ¿esposa?- se rascó la nuca tratando de dilucidar lo que estaba pasando, hasta que llegó a la conclusión de que esto era una especie de sueño, Raven solo sería su esposa en sus sueños después de todo - ¿Star?, ¿los demás dónde están?

Al ver a Rachel acunar a la niña no pudo evitar sentirse envuelto en una ola de ternura, se veía hermosa, esa niña era su hija, tenía la marca inconfundible de su familia materna, su cabello, pero si era hija de ella, significaba solo una cosa, un sentimiento se apoderó de él, se acercó despacito, como si temiera molestarlas.

- "Star" no la llamabas así desde que… bueno, desde la "casi" boda – Respondió la mujer aquella con una mueca entre triste y confundida, sin despegar la mirada de su hija.

Robin sintió algo de culpa, sin saber ¿por qué? tuvo ganas de retractarse, de hecho, se acercó a hacerlo pero al ver de cerca a su hija una sensación desconocida lo invadió. Vio a la niña más hermosa de lo que la imaginaba, su piel era blanca, pero sin llegar a la palidez de su madre, sus ojos eran azules pero en el contorno del iris tenía rayoncitos violetas y un mechón de su cabello era negro con un mechón morado en el centro, la niña era una hermosa mescla de los dos. Robin intentó acariciarla, pero tenía miedo de lastimarla.

Rachel acomodó a la niña en los brazos de su "esposo" él la abrazó con ternura, sus ojos se llenaron de lágrimas al ver la sonrisa de su hija, que tan pronto la cargo, dejó de llorar, no pudo evitar alzarla en el aire y lanzarla, la niña parecía disfrutarlo y Richard disfrutaba jugar con ella de ese modo

- No se puede negar que es una Grayson - opinó la madre de la criatura sonriendo y terminando de acomodar el camper casi impecable.

- Este es el mejor sueño de mi vida – expresó Richard emocionado, mientras, por los hombros, tomaba a la niña frente a él y jugaba dándole "besitos de nariz".

- Despierta Dick – dijo una voz desde la entrada del camper – esto no es un sueño, así que nada de saltar de un edificio.

- Eso lo hemos hecho en la realidad, suegra – intervino sarcástica Rachel.

- ¿Suegra? - Robin abrió los ojos, se dejó caer en la cama sujetándose fuerte a su hija – esa voz- pensó –esa voz no podría olvidarla… no puede… no - tenía muchas ganas de llorar pero se hizo fuerte, no recordaba siquiera cuanto la extrañaba.

Richard la miró emocionado, sus ojos empezaban a cristalizarse, se echó en sus brazos como cuando era niño –Mamá, ¿en serio eres tú? ¡No sabes cuanta falta me has hecho!

Mary miró extrañada a su nuera y regresó la vista a su hijo –Solo fue un día, hijo, no creo haberte hecho tanta falta.

Richard tuvo que separarse a regañadientes, miró su cabello, sus ojos azules, su figura esbelta, era ella, hasta ese aroma que había olvidado había inundado sus fosas nasales, era su madre la que estaba frente a él.

Mary miró a Rachel como pidiendo explicaciones a lo que la mujer se limitó a encoger los hombros.

-Tranquilas, no pasa nada, es solo que… - No pudo terminar la frase porque los ojos se anegaron en lágrimas.

-Sé que es difícil volver a donde todo comenzó, Richard, ¿será que estas emocional por eso?

-Seguro es eso, querida – Respondió secándose los ojos, tragándose el nudo que tenía atorado en la garganta. Al fin, después de la conmoción de todo aquello, se acercó a Rachel y se atrevió a robarle un beso casto en la frente, justo en el chacra.

-Basta de emociones, hijo, ve con tu padre y los demás hombre que están levantando la carpa para el espectáculo – ordenó Mary, tratando de cortar el meloso ambiente –Yo me quedaré con mi princesa.

-En seguida, mamá – Respondió el felizmente desconcertado Robin –Pero creo que necesito un baño antes.

-Muy bien, entonces nosotras iremos a preparar el desayuno, hoy nos toca, ¿no es así, Mary?

-Así es querida, pero tú lavaras la loza y nos ayudaras en otras cosas, no queremos que provoques un incendio como la última vez.

Rachel la miró ofendida, igual asintió –Ni siquiera fue un incendio tan grande, yo misma lo controlé.

-Demostraste que era útil el curso contra incendios, querida, vamos, deja al hombre ducharse.

Robin vio a las mujeres salir con la niña sin prestarle más atención, peleaban pero parecían cordiales, se preguntó cómo había pasado todo esto, si era un sueño, o si estaba en la plancha de algún villano con alguna clase de alucinación. No sabía que era lo que estaba pasando, pero por ahora quería quedarse ahí, por lo menos hasta que sus compañeros lo rescataran.

Abrió la portezuela de aquel camper solo para descubrir que aún no se alejaban demasiado las mujeres. –Rachel, necesito tu ayuda, ¿puedes venir?

La aludida volteo a la voz de su esposo para asentir extrañada, Robin no logró escucharla, solo la vio dejar a su hija en brazos de su abuela y fue con su esposo. -¿Qué ocurre, Dick?

-Esto te sonará raro, pero hoy amanecí con una leve amnesia.

-Ya lo noté, de hecho, ya lo notamos todos.

-¡Graciosa! ¿Dónde me puedo dar una ducha?

-Te sugiero que lo hagas en la ducha. –Respondió sarcástica la madre de su hija –Si lo haces en la cocina, sería incómodo.

-¿Segura que no te has hecho socia del Joker? – Bromeo el héroe; Rachel solo le dedicó la más irónica de sus sonrisas -¿Dónde está la ducha?

-¡No lo puedo creer! – Exclamó fastidiada, caminó hasta el fondo del camper y abrió una portezuela que daba al baño y la ducha -¿También quieres que te diga donde tienes los calzoncillos?

-Y las camisas, querida, si no es molestia.

-¡Debe ser una broma! – Se quejó, pero aun así sacó de una cómoda ropa interior y calcetines, para luego abrir un pequeño guardarropa junto a la cama y mostrarle sus camisas y pantalones, más abajo se veían los zapatos.

-Señor amnésico, me haría el favor de buscar el resto de lo que ocupa, estoy segura que no tendrá problemas en encontrarlos en nuestro amplísimo hogar. – dijo exaltada para salir azotando la puerta.

Por supuesto Robin no puedo evitar la oportunidad de seguirla molestando, Salió y gritó desde la puerta –Yo también te amo, querida. –Contrario a la reacción esperada, algún ataque psíquico o las tenebrosas sombras, Rachel se sonrojó y sencillamente se alejó junto a Mary y la bebé.

Richard suspiró al verla irse, sin saber lo que había provocado. Rachel caminaba seria junto a su suegra, está, curiosa, tuvo que preguntar.

-¿Te dijo que le pasa? No lo había visto actuar tan extraño desde hace años.

-Dice que tiene un ataque de amnesia, creo que volver a Jump City le ha hecho mal, seguramente extraña a su antiguo equipo.

-¡Tonterías! Lo mejor que pudo haberle pasado es dejar de ser héroe.

-¡Sabes que él no quería! Yo lo arrastré a esto.

-Llegaron hasta aquí juntos, si mal no recuerdo todo esto fue su idea.

-Nunca me perdonaré haberlo separado de su destino, Mary, por mejor que sea para ustedes que se aleje de todo aquello, no se puede negar para lo que nació. Él me odia.

-No te odia.

-Debería, yo me odio por arruinar su vida, y los odio a ellos.

Mary tuvo que detenerse molesta. -¿Crees que la existencia de esta niña es una ruina? ¿Crees que su seguridad es una ruina? ¿Qué vivir con sus padres es una ruina? ¿O lo es el circo? – Preguntó tratando de controlarse –Kori era su ruina, y aunque no lo aceptes, ¡Jason era TÚ ruina!

-Él ama a Kory, debiste ver su sonrisa cuando estaba dormido, y lo primero por quien preguntó esta mañana fue ella, por Starfire, él aun la ama, saber que la va a ver de nuevo lo está emocionado, de hecho, creo que aún se ven – Rachel tuvo que contener la ira que se iba acumulando en su ser –Yo quisiera…

-Tranquilizate – ordenó la señora Grayson –Ustedes hicieron bien en casarse, pero aun así lo hicieron mal; se aman como locos, uno al otro, pero están tan ciegos, recordando el pasado, que no se dan cuenta de las cosas.

-¿Cómo me va a amar, si por mi causa debió dejar el manto de Robin? Dime, ¡yo misma quisiera ser Raven! ¡Usar mis poderes para ayudar a las personas! Perdimos mucho más de lo que crees, ser héroes era lo más importante para nosotros.

-Pero ahora lo más importante debe ser ella, y sabes que tus padres estás dispuestos a quitártela si rompes las reglas.

-Lo sé, no las romperé, pero al menos quisiera saber si Richard me quiere y se de verdad ha dejado de verse con ella – respondió Grayson-Roth –quisiera saber si todo esto vale realmente la pena.

-Lo vale, Rachel, creeme que lo vale.

La discusión tuvo que cortarse de golpe cuando el esposo de Mary llegó a saludar a su nuera y a su nieta –Las mujeres más bellas del mundo han llegado, mi hermosa esposa, mi bella nuera y mi preciosa, preciosa, princesa.

La pareja se saludó con un beso en los labios mientras la mujer cedía a la pequeña a los brazos de su esposo. Tan rápido como la tuvo en su poder, John procedió a lanzar a su nieta por los aires –aquí está, el miembro más joven de los Grayson voladores, Ángela Marie. -La niña brincaba y sonreía sin entender realmente a su abuelo –Eres toda una Grayson.

Por la emoción que irradiaba, la pequeña levantaba pequeñas piedrecillas alrededor, moviéndolas con sus sombras, las mujeres revisaron que nadie viniera y viera lo que estaba ocurriendo, aquello era un temor constante, los poderes de la pequeña era algo que se desarrollaba con rapidez, pero Rachel se negaba a tratarla con la frialdad con la que ella había sido educada, sabía que sus poderes eran demoniacos, pero ella haría de su hija una buena persona.

-Querido, para por favor, alguien podría verte.

-No sé por qué se preocupan tanto, esto es un circo, aquí pasan las cosas más raras.

-Pero nadie puede usar sombras demoniacas para manipular los objetos, como mi hija – Respondió Rache. Por alguna razón, que compararan a su hija con un fenómeno de circo, no le hacía mucha gracia, aunque ella misma fuera parte del espectáculo de los Grayson voladores.

-John, amor, debes quedarte con Ángela Marie, nosotras iremos a preparar el desayuno, mientras ustedes trabajan en lo suyo.

-¿Rachel, estás segura?

-Está bien, solo que nadie la vea usar sus poderes.

-Richard viene en unos minutos, solo se dará una ducha.

-¿Una ducha para qué si va a sudar levantando la carpa? – el hombre encogió los hombros, llevó a su nieta a un árbol cercano donde había improvisado un columpio, sentó a la pequeña que ya casi cumplía dos años. La pequeña podía sujetarse, al parecer era más fuerte que una pequeña normal de su edad, pero no era algo que llamara la atención de otras personas, también le gustaba ser mecida y podía sostenerse por sí misma.

Unos 15 minutos después llegó Richard, vestido como civil y de muy buena gana – ¿Papá? –Usando el tono de pegunta, no fue difícil encontrar al hombre en un campo abierto, tomándose tiempo de saludar a quienes se encontraba en su camino.

-Dick, buenas tardes –saludó con burla, levantándose con la pequeña en sus brazos

Robin intentó contenerse pero la emoción pero no lo supero y se lanzó a abrazar a su padre, con lágrimas en sus ojos le besó la frente –no sabes cómo te extrañé.

La niña seguía en el columpio que ya no se mecía. Miró extrañada a su padre y a su abuelo sin entender lo que ocurría.

-¿Quién eres tú y que hiciste con mi hijo?- preguntó John bromista mientras su hijo levantaba a su nieta del columpio y la abrazaba con ternura.

Richard sonrió a su padre, no lloraba, pero sentía su pecho inflamarse de orgullo. -¿No es esta la mujercita más bella que hayan visto tus ojos?

-Sí que lo es, es toda una Grayson.

-¿Crees que llegue a ser una gran trapecista?

-Tú dímelo, si escuchas a tu esposa y no permites que Bruce y Angela se la lleven, puede que llegue a serlo.

-¿Por qué se llevarían ellos a mi hija?

-Son los abuelos, hijo, son millonarios y pueden entrenar a mi nieta, pero tú eres el que quiere, sabes que nosotros no lo permitiremos.

-¿Poderes? – Robin levantó en sus brazos a la niña para mirarla a los ojos –Así que tienes poderes como Raven.

Esta vez la pregunta del señor Grayson fue mucho más seria -¿Quieres eres tú y que hiciste con mi hijo?

-¿Estás dispuesto a escucharme?

-¿Estás dispuesto a contarme?

Lo hombres se miraron de manera retadora. Ninguno se inmutó, pero Robin era el que tenía que contestar.

-Eres el hombre más sabio que conozco, pero tendrías que abrir mucho la mete para creerme.

-Soy el suegro de un demonio, abuelo de una semi-demonio, padre del Robin original, he visto muchas cosas a lo largo de mi vida – respondió John Grayson seguro de sí mismo –pruébame.

-Eso quiere decir que aquí también soy Robin – una alegría inmensa surcó por la mirada de Richard, al menos algo le era conocido.

-Ahora es Jason, pero quiere decir que tú no eres mi hijo.

-Solo, escuchame primero, padre.

Así iniciaron una charla que no sabía bien cómo iba a terminar.