Disclaimer: Teens titans no me pertenece, le pertenece a su creador y sus socios comerciales. El fanfic que están por leer es eso, un una ficción realizada por una fan, para entretener fans sin mayores ganancias que sus muy amables review que me animan a continuar mejorando. Gracias.
Capítulo 4. Una nueva realidad
–Yo no soy tu hijo –declaró Robin sin anestesia aun sujetando a la niña, como si fuese la cosa más natural del mundo –tampoco soy su padre– miró a su pequeña que reía, disfrutando del improvisado columpio.
John Grayson miró a su hijo detenidamente, como repasando lo que había dicho.
Tenía el cabello del mismo largo, incluso se había hecho la misma cola que su hijo usaba casi siempre, tenía el cuerpo e incluso las cicatrices de cuando aprendió a rasurarse, ese era su Dick, pero también tenía la mirada firme, esa que su hijo ponía cuando hablaba en serio.
–Si tú no eres Richard, entonces ¿Quién eres? – preguntó curioso mientras le quitaba de los brazos a su nieta.
–Esta es la parte difícil de explicar –respondió un poco aturdido – Sí soy Richard Grayson, hijo de John y Mary Grayson, pero…– ¿Cómo explicarle a tu padre que debería está muerto? Tenía tanto sin hablar con él, era tan absurdo lo que tenía que decir –No sé cómo llegué aquí, pero tú no eres real, debo estar bajo control mental o tal vez esa máquina…–
–Máquina, ¿Qué máquina? ¿Por qué dices que no soy real?
–Ustedes, tú y mi madre están muertos, yo los vi morir, y Raven, ella nunca me correspondió, yo soy novio de Starfire y la amo.
– Es una clase de broma, no es así. –John bajó a la pequeña Marie, para que caminara un poco y para prestarle más atención a su interlocutor.
–Quisiera que lo fuera – cuando su hija estuvo totalmente fuera de su alcance, caminando a unos pasos tan solo, sintió que algo le faltaba –Quiero pensar que la máquina me hizo viajar por el multiverso –vio la incredulidad de su padre en su rostro, aún recordaba bien sus facciones– no espero que me creas, esta noche fui a dormir en mi cama de la torre, con la misma melancolía de siempre por no tenerlos a mi lado, ahora soy el esposo de Raven, creeme ¡yo mismo no lo creo!
John Grayson no pudo evitar sentir ternura de la forma en que se expresaba, no pudo evitar dudar de las palabras que salían de la boca de su hijo, y por esa misma razón decidió darle el beneficio de la duda – ¿De dónde vienes? Eres como mi hijo, hablas con él y veo que le agradas a Marie, ¿cómo explicas eso?
–Cómo te dije, de verdad soy Richard, y creo que solo cambie mi mente con "el de aquí" mi cuerpo, mi aroma es el mismo del dueño de este magnífico cuerpo – Sonrió. Solo él podía hacer una broma en un momento tan absurdo.
Se quedó pensando en su mundo, ¿cómo podría describir su mundo? se sintió triste, No tenía padres, no tenía hija, no tenía esposa; tenía a Starfire y la quería, pero ahí tenía a Raven ¿había punto de comparación? ¿Podía decir que este mundo era mejor que el suyo? Tal vez algún villano lo había atrapado en una utopía, excepto que nadie sabía lo que él sentía por Raven, excepto ella.
John Grayson, no recibía respuesta; sentía que "su hijo" le hablaba con una inexplicable verdad, una verdad que no tenía sentido, pero en la vida de su hijo, hace tiempo, pocas cosas tenían sentido. -Tienes una mirada diferente, triste, como si algo te faltara.
–Me faltan ustedes, me faltas tú, papá, Bruce me acogió y me guió, fue como un padre para mí, pero es tan diferente a ti. –Comentó Robin con una mezcla de agradecimiento, respeto y nostalgia, no imaginaba como sería aquí su relación con un ser tan importante, aunque si alguna vez fue Robin, seguramente existía.
–Esto que me dices es increíble, Dick, disculpame si no me resulta fácil creerte, una parte de mi me dice que no mientes, no crie a un mentiroso. – Respondió el señor Grayson, tratando de ser comprensivo ganándose una sonrisa de agradamiento de su hijo –Entonces, ¿ya le dijiste a Rachel? Las cosas de magia y la dimensión desconocida son su área – intento tratar de comprender y darle una opción a quien quiera que estuviera en el cuerpo de su hijo.
Robin sintió arder sus mejillas, ¡ni siquiera se le había ocurrido hablarlo con Rachel! La única y verdadera razón por la que lo había hecho con él, es por la vieja costumbre de no tener secretos con su padre, de niño, había sido su cómplice y sintió la necesidad de decirlo.
–Verás yo…
–No le dijiste, supongo que no confías en ella, es normal, pero creeme, es una buena chica, tal vez en la que tú conoces es poco confiable.
– ¡De ninguna manera! ¡Es mi mejor amiga! Soy capaz de confiarle mi vida si es necesario.
–Entonces de verdad no la vez como no es tu casastecon la pelirroja.
–No me casé, yo… – confesó el chico maravilla sintiéndose apenado con su padre, aun cuando no había razones –Raven me rechazó – su rostro se ensombreció, pero se recompuso inmediatamente –Pero lo aceptamos y ahora somos grandes amigos, ambos estamos bien al respecto.
–Si eres mi hijo, ¿sabes? –Comentó el padre de Grayson– Mientes igual de terrible que él.
–Mi padre siempre me leyó como libro abierto, tú de alguna forma, eres mi padre. –El hombre mayor le sonrió a modo de respuesta y Robin continuó. – Por eso te lo cuento todo, a ti no podría engañarte.
–Claro que no, cachorro –respondió sonriendo de buena gana, recapacitó de inmediato– cierto, tú no eres mi cachorro.
–Extrañaba tanto que me llamaras así.
–De verdad estoy muerto allá, así que supongo que debo agradecer estar vivo aquí.
–Supongo que sí.
John fue a donde la niña, pues se dio cuenta que empezaban a buscarlos, temía que atraparan a su nieta haciendo sus "truquitos".
–De todos modos, creo que debes decirlo a Rachel, no sé cómo sea la chica donde vives, pero aquí ella es una buena chica y muy sabia, tal vez no le permitan usar magia, pero aun así sabe cosas que nadie en este mundo conoce, es bastante misteriosa, una verdadera bruja, de la única manera positiva en que eso podría decirse.
–Mi Raven es… – intento responder pero un grito a lo lejos le interrumpió.
– ¡Hey Grayson! Ya es hora, a levantar la carpa, hombres.
–Ya vamos Hally – respondió John a su jefe, vio cómo Dick, o quien quiera que fuese ese chico, miraba a aquel hombre –No lo has visto en una buena temporada, ¿cierto? – la voz de "su padre" le sacó de su trance.
–No soy el Richard Grayson de este mundo, pero aún soy Richard Grayson
–Bien, por ahora serás mi hijo – respondió con una sonrisa comprensiva –Pero no te acostumbres, aún quiero al verdadero Dick de vuelta.
Robin se alegró tanto, sea cual fuese la razón por la que terminó aquí, había sido bueno haber vuelto a ver a su padre, a su madre. Ahora sabía que si Raven lo hubiese aceptado, antes de enamorarse de la princesa alienígena, habría sido feliz, tal vez.
Robin fue con su padre, pronto estaban levantando la carpa. Todo ese tiempo que compartió con sus viejos amigos del circo del Señor Hally le traían grandes recuerdos, pero también se preguntaba ¿por qué? ¿Qué lo había traído a este lugar? Había probabilidades de que "el otro Richard" lo hubiese hecho, pero ¿Por qué renunciar a todo esto? Tal vez Raven tenía que ver, pero ¿Cuál? Y ¿Por qué? Si una Raven tenía algo que ver, la suya no podría ser, confiaba demasiado en ella. También recordó aquella extraña máquina y la pelea contra Red X, y al pensar en eso, le enojaba recordar cómo había hablado de Raven, le enojaba realmente pensar en el atractivo que Raven generaba en aquel ladrón. –Tal vez, Red X si logró su cometido después de todo –Pensó– Tal vez me quiere fuera del mapa para…
Aquel día lo vivió siendo solamente Dick Grayson, y jamás se había sentido mejor.
Entrada la noche, se dispusieron a cenar solo para celebrar lo bien que Jump City había recibido a "Los Grayson Voladores" el espectáculo había sido un éxito, Robin no ocultaba su emoción.
–No puedo creer lo maravillosa que te veías en el trapecio, Rachel –comentaba un animado Dick– Por un momentos pensé que no podría atraparte, por ese movimiento raro que hiciste, ¡te estabas luciendo! Pero aun así te acomodaste justo a tiempo y pude atraparte.
–Como siempre cariño, eres el mejor trapecista del mundo y Rae la mejor esposa que pudiste elegir, nadie hubiese sido una mejor "Grayson Voladora" –comentó Mary Grayson terminando su comida –ella volaba desde chiquita, ¿no es así, Rachel?
–Levitaba, Mary, pero no importa, ya no lo hago, ahora solo vuelo. –Rachel se levantó para recoger los platos –Pero ¿Cómo negarlo? Soy la mejor decisión que su hijo ha tomado – bromeo.
Una broma que a Robin le pareció inusual y dulce, ¿podía enamorarse de esta mujer? Porque si era posible, estaba pasando. Robin sintió una oleada de alegría en todo su cuerpo, la sonrisa de Raven era algo que no se veía todo el tiempo y en ocasiones era un tanto tétrica, pero Rachel tenía bien practicada la técnica y sonreía divinamente, a su gusto.
–Deja preciosa, yo te ayudo – intervino de buena ganan. Se levantó con la intensión de quitarle los platos, lo que generó un gesto de alegre sorpresa en las mujeres que sonreían.
–Estas cosas no se ven todos los días, querida, así que permite que lo haga.
–Exageras, mamá.
–Lo que quiere es ponerme contenta para tolerar las visitas de mañana.
"Richard" se levantó para ayudarle a su esposa a recoger los platos, sin embargo, a medio camino tuvo que dejarlos caer; las punzadas en su cabeza habían vuelto, punzadas idénticas a las que sintió ante las cámaras ayer. El dolor aumentaba más rápido que antes, su cabeza comenzaba a doler, presionó con sus dedos el punto que tanto le molestaba últimamente.
Rachel lo miró preocupada y dejó los platos en la mesa para ver el estado de su esposo – ¿Otra vez esas punzadas? – No recibió más respuesta que el rictus de dolor de su esposo –disculpen, Mary, John, debo llevarme a Dick, mañana veremos a un médico.
–Si mujer, vete, mañana nos vemos – respondió John preocupado. El hombre maduro se preguntó si aquel dolor tenía que ver con lo que su hijo le había dicho –tal vez esté enfermo y alucina– pensó, pero agitó la cabeza negativamente, la idea de que le pasará algo a su hijo le aterraba. Ausente de lo que ocurría, Mary se limitó a tomar la mano de su esposo al ver su rostro de preocupación, ella estaba igualmente afectada.
En la torre titán de un universo paralelo, Raven, la joven titán había tenido que lidiar con un nuevo Robin, uno con el que no sentía la conexión que sentía con el Robin que conocía desde siempre, al entrar en su mente aquella mañana, había comprobado que, como lo suponía, no era su Robin, sin embargo, no había logrado percibir peligro del muchacho, el joven les explicó su historia y finalmente lo aceptaron, pero aún quedaba un cabo suelto antes de empezar a investigar, ¿Dónde estaba el verdadero Robin? Debía concentrarse si quería ayudarlo, no sabía el porqué del cambio, pero algo le hacía sospechar que no era una coincidencia, que Robin debía estar en un verdadero peligro, o quizás, este Richard era quien lo estaba.
–Azarath, mitrion, zintos – repetía la ocultista una y otra vez, que no solo levitaba, sí no, que sus cabellos se alzaban en el aire producto de la energía que provocaba el nivel de concentración, al igual que las cosas a su alrededor, pero no lograba localizar el aura de su amigo, buscaba desesperadamente acceder a esa conexión mental que ambos se habían creado –azarath, mitrion, zintos– volvía a repetir sintiendo que cada vez conseguía mejores resultados, hasta que finalmente escucho una voz que provenía de su subconsciente.– ¿Raven? – Escuchó su nombre en la voz de su amigo, sintió ese ardor en las mejillas y alegría al saber que había logrado contactarlo. Sus ojos se abrieron para entender que estaba teniendo una visión, un desdoblamiento espiritual que le permitía percibir con todos sus sentidos a su líder.
– ¿Robin? –preguntó curiosa, después de todo, en su mundo había un 'alguien' que no era el Robin que conocía, solo quería estar segura de que fuera el Robin que ella conocía y admiraba, el Robin correcto.
– ¿Raven, eres tú? ¿Eres mi Raven? –Ahora Robin se encontraba en algún sitio desconocido que no parecía ser completamente "real" tenía que ser cosa de su Raven, de la Raven que conocía y que sí tenía poderes.
–Dime que no soy tu esposa por favor – preguntó con su nada inusual sarcasmo, que Robin agradeció infinitamente.
–Depende de qué mundo me hables, pero no, yo soy el novio de Star – respondió con una mueca de sonrisa, aunque sin llegar a serlo – ¿tú sabes que está pasando? ¡No entiendo nada!
–La verdad no tengo idea, pero, entonces, ¿ustedes se cambiaron? – Preguntó confirmando lo obvio – ¿Cómo desharán todo esto?
–Oye, en donde estoy, existe una tú, sin poderes, así que todo depende de ti – dijo señalándola, preocupado –ah, y cierto, eres mi esposa… ¿te imaginas? Tú y yo…– desvió la mirada un poco avergonzado intentando fingir que no le importaba. -Podría besarte si quisiera.
– No te atrevas ¿Tú y yo casados? No, jamás me habría pasado por la cabeza, pero es como otra dimensión, esas cosas son posibles ¿no? recuerda a Larry, es una versión de ti con poderes extraños y bastante… peculiar –dijo a falta de otra explicación– ¿Qué tan malo es ese mundo?– pregunto sin saber exactamente por qué.
– ¿La verdad? – Pregunto y como respuesta obtuvo una extraña sonrisa de parte de Raven –pues no está mal, eres buena esposa y aunque no tienes poderes, eres una trapecista excepcional, además, no me lo vas a creer pero, cocinas, y lo haces muy bien, y nuestra hija, ¡Santo Dios! Es hermosa, tiene el cabello negro, pero tiene una matita de pelo violeta al centro hacia la derecha, y tú te teñiste el pelo negro, supongo que para que no te reconozcan, pero un mechón lo dejaste violeta como ella, tiene mi color de piel y sus ojos, son azules, pero son tan claros, que casi brillan violetas, tiene destellos igual a ti, morado, como los tuyos, bonitos y le encanta que la lancen por el aire, pero al parecer mi otro yo no quiere que sea trapecista, ni heroína por lo que supe en la noche, a mí me parece que hace bien, no hay necesidad de que la niña pase por todos estos peligros, yo…
Estaba bastante emocionado contando la historia y lo feliz que había pasado, pero Raven se vio en la necesidad de interrumpir.
–Espera súper papá, ese no es tu mundo, tienes que volver pronto, así que no te acostumbres, en cuanto encuentre la forma, regresarás con tu novia y te olvidaras de la esposa y la hija de este otro Robin.
– ¿Quieres ser mi esposa y tener una hija? Es seguro que saldrá algo lindo – dijo en tono de broma, pero algo de verdad se ocultaba en sus palabras, examinaba el rubor y la mirada desviada de Raven.
–Busca ayuda de tu lado y yo trataré de solucionarlo aquí, en cuanto pueda, volveré a hacer conexión contigo, aunque esto es realmente agotador, así que no me esperes pronto – finalizó con esa voz monótona que la caracterizaba, tan carente de emoción que por aquel día, Robin había casi olvidado.
Sin embargo no pudo evitar abrazarla con fuerza y apoyar su mentón en la cabellera lavanda de su amiga, a Raven le tomó segundos recuperarse de la sorpresa, y al final correspondió a aquel abrazo, mientras ambos se desvanecían en la nada.
Robin despertó en el camper, en la cama, con una compresa fría en la frente y sin camisa, se levantó extrañado, no sabía si aquel sueño había sido real, tal vez su Raven había logrado contactarlo de algún modo, si ese había sido el caso, en su mundo andaba el otro Robin y como ella había dicho, debía buscar ayuda de este lado, aunque también tenía ganas de investigar la vida de este Robin, su vena de detective se lo exigía.
Raven tenía razón, debía olvidarse de todo, abandonar a aquella familia que no le pertenecía, olvidar a su madre y su padre, a su esposa, debía olvidarse de su hija para regresar con Starfire y los demás titanes.
– ¿Estas mejor, cariño? –pregunto la versión de Raven que existía en este mundo, parecía preocupada.
Aunque una parte oculta de sí mismo le preguntaba con insistencia ¿Por qué volver a su mundo? Si esta realidad le gustaba le gustaba más.
–Sí, Rachel, estoy mejor, de hecho estoy mucho mejor – respondió, mientras su esposa se sentaba a su lado, casi por instinto tomó su cintura y la atrajo a sí, le dio el suave beso que nunca le había podido dar a la Raven que conocía.
Ella se sujetó por los hombros para no caer sobre él, correspondiendo, con los ojos cerrados mientras él acariciaba su cuello, su nuca, su cabello, igualmente, con los ojos cerrados, respirando ese aroma a lavanda que tanto le atraía, el mismo que el de la Raven que conocía. Después de eternos instantes, se separaron, no por falta de ganas, si no por falta de oxígeno.
Ella sin aliento, abrió los ojos lentamente, aun ruborizada, su marido la había besado de una forma que no lo había hecho en muchos años, quizá desde antes de tener a su hija, un sencillo beso de aquellos, la hacía sentir su mujer, como hacía tiempo no lo sentía.
Robin acaricio su rostro, por aquellos momentos, ya no quería recordar a su novia, a la Raven que no lo amaba, al mundo en que le había arrebatado a sus padres, solo quería disfrutar de este nuevo mundo, por el tiempo que le fuese permitido.
–Ayer te levantaste extraño, hoy te levantas romántico, esos dolores de cabeza sí que te están afectando – le sonrió una vez repuesta de semejante expresión de amor –Ya no sé si quiero que te vea un médico o averiguar cómo amanecerás mañana – le sonrió un poco pícara, de ese modo que su Raven jamás le podría sonreír.
– ¿Anoche también me dolió la cabeza? – preguntó curioso, ¿acaso esas extrañas punzadas estaban relacionadas con todo esto?
– ¿Te olvidaste? Tuve que estacionar el camper, casi nos matas por culpa de esas punzadas – le contó un poco extrañada pero aun preocupada por aquello –me pediste que condujera por ti y te fuiste a dormir, eso no te pasa seguido –aseguró antes de levantarse – ¿vamos a desayunar con tus padres? Si prefieres te preparo algo aquí para que no te levantes.
–Comamos juntos, tú y yo, solos – respondió, y se levantó para buscar a su hija para cargarla –bueno, nosotros tres, como la familia que somos – ¿para qué negarlo? Tenía lo que quería, una hermosa familia, ¿por qué desaprovecharlo?
Rachel sonrió de buena gana, de veras que su marido se había levantado extraño nuevamente, pero definitivamente era mejor que lo de ayer.
Fue a la pequeña cocineta con que contaba el camper y continuó la conversación, después de todo, a pesar de que era un camper lujoso, no dejaba de ser un espacio bastante reducido – ¿crees que hoy si venga Kory, Jason y los demás?
–No lo sé, dímelo tú–. Sabía que Kori era Starfire, pero no estaba seguro de quien sería Jason, aunque recordaba a su amigo de la infancia y ex Robin, podía sospechar que se trataba de él, que había tomado su lugar en este mundo y no había muerto a manos de Joker, si sus padres vivían, tal vez Jason también.
Rachel sonrió de buena gana. –Espero que sí, que nos traicionaran fue lo mejor que pudo pasarnos, de no ser por eso, yo me habría casado con él y tú con ella, ¿no crees? – Respondió mientras preparaba unos sencillos huevos fritos –y esa muñeca que tienes ahí no existiría, no imagino mi mundo sin ustedes – sonrió de buena gana, ella tampoco era muy romántica, pero bien se acoplaba a su esposo en estos extraños momentos.
Robin no pudo evitar mirar a Rachel con sorpresa, eso era más información de la que podía procesar, y aun así respondió –Lo que digas, querida – luego sonrió y besó a su hija –espero que vengan, sería bueno verles de todos modos, ¿Cuánto tiene que no los vemos?
–No lo sé, ¿Dos años? Más, ¡desde que Bruce me retiró el apoyo para ser heroína! – Rachel sonrió pacíficamente –Ojalá vengan, además, quiero probarte que yo ya no siento nada por Jason, de hecho, yo solo eh amado a un hombre en mi vida.
Entendió que su otro yo, sentía celos de Jason, tal vez tenía razones, si ella estuvo comprometida, aunque de todos modos, no le haría una escena ahora, así que decidió bromear al respecto –¿Y me lo dices así? En frente de nuestra hija ¡que insensible! – respondió fingiéndose dolido. Aunque la idea de que Bruce la había apoyado como heroína lo había tomado por sorpresa.
Ella llevaba la comida, le sonrió, mientras servía una taza de café que obviamente había preparado anteriormente –tonto, sabes que eres el único hombre de mi vida.
Estaba de tan buen humor, no podía pensar estar mejor, probaba la comida que Rae había servido, le pareció, a pesar de ser tan sencilla, la comida más deliciosa que había probado en toda su vida, seguro estaba que parte de lo que habían desayunado, comido y cenado, lo había preparado ella junto con su madre, tal como lo sospechaba.
–Amor, ¿aún te gusta Jason? – preguntó sin anestesia y con un dejo de curiosidad sin saber exactamente porqué.
Ella no supo que contestar –no lo sé, no lo eh visto aun, cielo, pero nunca lo eh amado, ¿Cuántas veces te lo debo decir?
–Todas las que sean necesarias, casi te casas con él – se aventuró a decir, aun escuchándose, no creía que hubiese pronunciado aquella frase.
–Eso es como cuestionar sobre tus sentimientos por Kori, ¿crees que no sé qué aún te contacta por el comunicador? – ya se notaba que Rachel estaba enojándose y el tranquilo desayuno familiar se tornaba en una discusión.
–Rachel, eres mi esposa; te respeto, y te…– dijo molesto, apretando el puño, ofendido por las palabras de su esposa pero a tiempo se detuvo, antes de reclamar algo de lo que no tenía derecho, respiró profundamente antes de continuar –dejemos este tema de lado, terminemos el desayuno en paz ¿quieres? – al parecer, estaba asimilando los sentimientos en el cerebro de Robin de este sitio.
Pero Rachel parecía no querer detenerse, a diferencia de su Raven, esta Rachel carecía de la empatía, y autocontrol, no lo necesitaba, así que sin pensar mucho en las consecuencias, gritó – ¿Tanto te duele que hable de tu pelirroja cabeza hueca? aún la quieres ¿no? Quieres volver a ser un titán y quedarte con esa.
– ¡Pero que tonterías dices!– respondió con firmeza Robin sin poder controlarse –la que aún está loca por ese imbécil eres tú ¡yo no cambiaría esta vida por nada! Pero tú lo dejarías todo por ser Raven y volver con ese Robin– dio un puñetazo a la mesa con un brazo, mientras con la otra sujetaba a la niña, mirándola con bastante molestia.
Medio segundo después se dio cuenta de lo que había dicho. Pero a veces, medio segundo después es tarde. ¿Cómo era posible no poder controlar las emociones de 'su otro yo'
Ella lo miró, asustada, pestañeo varias veces incrédula de lo que escuchaba, se quedó sin palabras y con un leve temblor en su cuerpo, lo único que atinó a decir, después de varios larguísimos segundos fue:
–Imbécil.
Robin por su lado, sintió su respiración agitada, al ver el rostro de Rachel sintió como si hubiese cometido el peor error de su vida, se quedó callado y besó al bebé que había comenzado a llorar. Rachel se levantó de la mesa y le quitó a la niña.
Él tuvo la necesidad decir algo, no sabía ni por qué había dicho aquello, por momentos sintió como si de verdad sintiera celos del ex de Rachel, como si de verdad temiera perderla –Rae… Rachel… yo, lo lamento, no… no debí decir lo que dije, discúlpame.
Cerró los ojos completamente avergonzado, sabiendo que había hecho algo incorrecto.
–Tenemos que dejar estos celos Richard – respondió ella con un nudo en la garganta pero con la firmeza a la que Robin estaba más acostumbrado –Tenemos dos años de casados, es que ¡hicimos todo mal! no sé, te amo, y sé que me amas pero… ¡todo está mal cuando ellos entran en el panorama! Y ahora los tendremos presentes. Tal vez aún no estamos listos.
Robin supo que debía decirle la verdad, si o si, o pronto terminaría perdiendo la noción de las cosas. –No. – No podía poder seguir jugando al Dick con la vida perfecta, no podía jugar con esta Rachel y con la Starfire que estaba en su mundo, que era su novia y era a quien debía respetar, así que tomando valor, declaró –De verdad lo siento, de verdad no debí decir lo que dije, no tengo derecho.
–No digas eso, eres mi esposo –contestó Rachel malentendiendo las palabras de quien creía, era su esposo; caminó hacia él con la niña en los brazos y le besó la frente –Tampoco sé que me pasa cuando pienso en ellos, yo… estoy bien y de pronto ¡explotamos! Somos una familia y se supone que los invitamos porque es tiempo de sobreponerse.
Robin se levantó y posó su frente en la de Raven, su nariz y la de ella se juntaron y algo, la culpa quizás, le hizo llorar –si no me hubieses rechazado, al menos esto podría ser, pero, no es, no puedo, perdóname, esto es lo que quería, pero no puedo hacerle esto.
–Richard, No te entiendo. – Evidenció Rachel, se alejó un poco y le miró a los ojos, le miró con atención, sus gestos, sus palabras, sus ojos, no entendía nada de lo que quería decir, un presentimiento le dijo al fin, que éste, no era su esposo, sin embargo, solo era un presentimiento, no algo que pudiera comprobar.
–No es tan difícil de entender, y tú lo sabes, pero sin tu magia, no puedes comprobarlo, sabes que no soy tu Richard.
–Es broma, ¿no? – Preguntó. Echó el cuerpo hacia atrás, algo en ella sintió un extraño nerviosismo, ella misma no podría explicarlo, pero sentía cada neurona en su cabeza, cada centímetro de su piel diciéndole que ese hombre no mentía.
El joven maravilla se alejó, desvió la mirada, no quería verle a los ojos –No entiendes, de verdad no soy tu Richard –trató de aclarar el mal entendido –bien, si soy Richard, pero este no es mi cuerpo.
Ella lo miró curiosa, dejó a la niña en su cuna y le miró a los ojos buscando alguna mentira, algún indicio de locura, algo que le hiciera ver que estaba mintiendo o bromeando, no encontró ni un solo deje de duda en el rostro de aquel hombre.
–Debe haber algún modo en que reconozcas que no soy el mismo hombre de antier.
–No puede ser –se dejó caer en la silla analizando el día de ayer pasando sus manos por su rostro –me engañaste.
–Bueno yo.
Rachel interrumpió al hombre que estaba de frente con una potente bofetada, extrañaba sus poderes, se sentía vulnerable, ante un extraño – ¿Dónde está mi Richard? ¿Quién eres tú? ¿Qué rayos está pasando?
–Escucha – Respondió Robin y trató de ser lo más directo posible –yo soy Richard Grayson de… no sé, universo alterno, otra dimensión o como quieras llamarle, antenoche me fui a dormir, y ayer desperté aquí, por eso me encontraste raro, y hoy no regresé, cuando perdí el conocimiento mi Raven me dijo que tu Richard está en su mundo, en mi mundo soy Robin, por eso, yo no tengo derecho a celarte, porque no soy tu esposo, en mi mundo, Raven es solo mi compañera y amiga, mis padres están muertos y ella…– miró a su hija con algo de tristeza y continuo, después de lanzar un suspiro lleno de amargura –ella no existe, porque tú y yo jamás… bueno, jamás buscamos tenerla.
Rachel miró a Robin como si estuviera enfermo, como si dijera locuras.
–Me besaste – dijo abriendo los ojos asustada –me besaste como me besa mi esposo.
Richard no pudo evitar sonreír de nervio por eso –Disculpa, no pude contenerme, era una oportunidad única – sintió su mejilla arder, ella lo había abofeteado, y tenía la mano pesada, así que debía medir mejor sus palabras.
– ¡Tú me celaste! Lo que me dijiste, Fue justo como cuando Richard y yo discutimos.
–Esto… – Se lo pensó un poco –No lo puedo explicar, pero oye ¡Me siento mal por eso!
La mujer estampó de nuevo su poco delicada mano en la mejilla de Robin.
–Escucha, si regreso a mi mundo, mi otro yo volverá aquí, o eso creo – rogó esperando no recibir una bofetada más –tienes que ayudarme.
–Suponiendo que te creo, y que la estupenda actuación de ayer es solo tu habilidad innata como un Grayson – dijo refiriéndose a su actuación en el trapecio, con bastante firmeza que sonaba a que empezaba a creer– ¿Qué puedo hacer yo? Ni siquiera tengo poderes y mis libros se quedaron en la biblioteca de la mansión Wayne – bajó la voz como si hablara solo consigo misma –seguramente mamá me ayudará, si es que todo esto es cierto.
– ¿Qué rayos hacen tus libros en la biblioteca de Bruce? Entendería en la torre titán, pero ¿en Gotham? – Respondió, o más bien, cuestionó Richard –y esta es una pregunta que quise hacerte desde que llegué aquí, ¿por qué no tienes poderes?
–Cuando llegué a la torre de los titanes, tú me ayudaste a que Bruce me aceptara, estuve años bajo su entrenamiento y tutela, él no podía confiar completamente en mí, así que le ordenó a Zatanna que buscara la forma de suprimir mis poderes – mostro sus manos, en ambos dedos medios llevaba dos anillos exactamente iguales, de plata con un zafiro en el centro y extrañas inscripciones alrededor –Estas cosas bloquean cualquier poder demoniaco o habilidad oscura que venga de mí, no puedo ni recitar un hechizo útil, menos usar mis poderes.
– ¿Quieres decir que eres miembro de…? – Preguntó Richard sorprendido.
Rachel apenas y le prestó atención más concentrada en lo que debía hacer para ayudarlo –la Bat-familia, así es, tal vez Babs pueda ayudarme.
–Pero lo más sorprendente es lo de tus anillos, digo, en mi mundo Zatanna no confía en ti pero de ahí a quitarte tus poderes – pregunto sorprendido, en mucho estaba enterado de la desconfianza que Raven le generaba a la maga.
–Vaya que lo es, si no fuera por mi Dick, que intervino con Batman por mí, jamás me habrían escuchado en la liga de la justicia, por su culpa – acotó con un deje de burla –fui compañera del caballero de la noche hasta el día que nos casamos.
–Es increíble que Batman te haya ayudado.
Eso sí que no se lo esperaba, después de todo, Raven y Batman, en su mundo, tampoco se agradaban, saber que en parte, él pudo haber hecho algo por ellos y no lo hizo, le provocó culpa.
–Buenos días, chicos, es buen momento para que dejen de pelear y…– saludó la señora Grayson pero se sintió decepcionada al ver los platos de comida en la mesa – ¡oh! Ya comieron, que mal, esta vez no nos acompañaran a John y a mí.
–Disculpa Mary, ¿puedes llevarte a la niña? Dick y yo tenemos mucho de qué hablar – respondió Rachel un poco conteniendo su sorpresa por la abrupta entrada de su suegra.
Pero la mujer entró con la confianza de ser un miembro de la familia –solo me aseguraré que mi hijo esté mejor de salud ¿entendido? Dick, a la cama.
Richard extrañado se levantó de su lugar –ya estoy mucho mejor, solo fue una jaqueca – sonrió para calmar a la mujer.
La señora Grayson tocó la frente de su hijo para asegurarse que no mintiera –Chicos, no quiero que peleen hoy, tienen visitas – dicho esto se levantó y abrió la puerta del camper.
Como si fuese un mal chiste, Starfire entró corriendo y se colgó del cuello de Robin con una enorme sonrisa – ¡Glorioso día tengas ex prometido y viejo amigo Richard John Grayson!
–Buenos días Rae, ¿Qué tal las cosas en el paraíso? – el joven que entró era nada menos que Jason Todd, por primera vez se sentía agradecida de que el hombre enfrente no fuese su esposo.
–Jason, ¿me quitas a tu novia de encima? – preguntó un poco fingiendo celos, un poco sintiéndolos de verdad, no recordaba sentir tanto fastidio al escuchar a su viejo amigo.
–Se te ve bien – respondió burlista, pero al tiempo jaló a Star –está mejor que la tuya, si quieres te la cambio.
"¿En serio era así de imbécil del Jason? Quizás no morir le sentó mal" –pensó y miró a Rachel, no pudo ocultar su molestia, aquí venían los inconvenientes del paraíso…
Hola, nuevamente llegamos al final del capítulo, muchas gracias a quienes siguen la historia, sean nuevos lectores o los que ya saben más o menos por donde va la cosa, espero que les haya gustado y poder ver de nuevo sus comentarios en el próximo capítulo. Todos los comentarios son muy importantes para mí, también los seguidores y lo que me incluyen en su lista de favoritos, pero los que me dejan comentario, son especiales y los amo un poquito más. Hasta el próximo capítulo. Y no olviden buscar en Facebook la página Robin y Raven Dark lovers and other secrets. Ahí les dejamos novedades a cerca de Teen Titans.
Lucila Wheeler
