Bueno, eh aquí el siguiente capítulo de esta historia, espero les guste, sé que me tarde un poco pero es que había muchas cosas que hacer y no me daba tiempo, bueno es solo una excusa XD pero la cosa es que aquí esta.
Naruto le pertenece a masashi kishimoto.
Yuuki
Naruto se encontraba en el jardín de una pequeña casa, arrancando las hierbas que encontraba, esperando a que acabase el día mientras desde una silla cercana una pequeña bebe pelirroja lo observaba atentamente, con la mirada inocente que tendría cualquier recién nacido, solo con la peculiaridad del particular color rojo escarlata de sus ojos.
Había pasado tan solo una semana desde que huyo con la pequeña bebe en brazos, y ahora a causa de la falta de dinero, se había visto obligado a buscar alguna aldea en donde conseguir algún trabajo. Lo único que había conseguido fue un trabajo de jardinero en una humilde villa ubicada en algún lugar entre los países de la tierra y el viento. Había llegado ahí el día anterior, y logro que una pareja de ancianos granjeros le ofreciera el trabajo, basándose en el tiempo en que realizaba esa clase de trabajos cuando recién se convirtió en genin.
A pesar de lo poco que le podían pagar, era más que suficiente para mantenerse él y la pequeña, además de que mientras él trabajaba los amables ancianos cuidaban de la bebe.
-que duro trabajas Naruto-chan – hablo la ancianita que acababa de salir de la casa trayendo consigo un vaso de agua – ha hecho mucho calor últimamente, así que te traje un vaso de agua.
-arigato kotomi-san – respondió el rubio.
desde que había llegado la ancianita había sido muy gentil con él, en especial cuando vio a la chiquilla que cargaba consigo, muy a diferencia de su terco marido, que con trabajos había logrado convencer para que le diera trabajo, y aun mas para que lo dejase quedarse en su casa que se encontraba un poco alejada del pueblo, alegando que debía de encontrar alguna manera de mantener a la pequeña que había perdido a sus padres y ahora él era el responsable por su seguridad, por mucho que su esposa kotomi dijera que una vez conociéndolo era más blando de lo que parece.
-no es necesario que agradezcas, más bien debería agradecerte yo a ti, tu presencia y la de esta encantadora criatura me alegran el día – dijo tomando en brazos a la pequeña como podrás imaginar, a mi edad no hay muchas cosas que pueda hacer.
-si, me lo imagino – respondió el rubio con una ligera sonrisa.
-así es, además siempre me han gustado los niños, lamentablemente mi marido y yo nunca pudimos tener hijos, así que tener entre mis brazos a esta pequeña me hace realmente feliz, y ahora que lo pienso aun no me has dicho su nombre.
-¡¿su nombre? – se sorprendió Naruto, pues la verdad no había pensado en eso, cada vez que veía a la niña solo sabía que en cierta manera ella era kyubi, pero no podía ir por allí con ese nombre, no podía simplemente llamarla kyubi – pues la verdad no tiene un nombre, nunca lo había pensado, no sé.
-¿acaso sus padres no llegaron a ponerle nombre? – Pregunto sorprendida la anciana mujer - ¿y qué hay de ti?
-¡¿de mi? – pregunto sorprendido el joven rubio.
-si tú, ¿ahora que eres el responsable de esta pequeña por que no le das un nombre?
-¿yo?, no sé, no había pensado en eso.
-ya veo, no te preocupes, no es necesario que te apresures, mi marido ya casi llega del campo, porque no entras, la cena estará lista pronto, puedes pensar en un nombre más tarde – le dijo la ancianita con una sonrisa en el rostro.
Más tarde…
-eh vuelto – se escuchaba la voz del señor de la casa volviendo de su trabajo en el campo.
-que bien que llegas okazaki, la cena esta lista – lo recibió su esposa – anda siéntate ahí, junto a Naruto-chan – dijo señalándole su lugar en la mesa.
-ohayo okazaki-san – saludo el joven rubio.
-ohayo – saludo cansado el anciano.
-¿como te fue hoy? – pregunto kotomi a su marido.
-pésimo, no ah llovido en días y además el calor es horrible, nadie desea trabajar en ese estado.
-oh – dijo con preocupación la anciana.
-¿es tan malo acaso este calor? – pregunto el joven rubio.
-y ahora lo preguntas, este calor sin lluvia no dejara crecer la cosecha, si no tenemos ganancias esta temporada no podremos pagar los impuestos al señor feudal a tiempo – contestaba tristemente el hombre.
-¿y qué pasa si no pagan a tiempo?
-muy simple, el feudal enviara a sus hombres a acabar con cualquiera que no page.
-¡¿nani? pero no puede hacer eso, solo por no pagar puntualmente, eso es demasiado! – dijo Naruto sorprendido y a la vez enojado, por suerte la pequeña niña estaba cerca para tranquilizarlo, de lo contrario quien sabe que pasaría y el odio que lleva dentro se desatara.
-lo sé, es algo exagerado – comenzó a decir el hombre – pero así son las cosas desde que el anterior feudal murió, dejando el puesto a su avaro hijo.
-pero…
- no hay peros, no existe nada que podamos hacer – dijo el anciano interrumpiéndolo – de momento no te preocupes por eso, solo concéntrate en lo tuyo, aun hay mucho trabajo para ti mañana en el jardín, de momento sería lo mejor que te fueras a descansar.
Naruto guardo silencio y parándose se dirigió a la habitación de huéspedes que habían hecho el favor de darle a él y a la pequeña, una vez ahí se metió a la cama con un mal sabor de boca pensando en lo que le habían contado.
A la mañana siguiente…
Naruto se levanto y comenzó a trabajar en el jardín para terminar lo más pronto posible y así pensar en que haría después de que terminara su trabajo, tenía la opción de irse y buscar otra aldea, pues suponía que konoha y la nube lo estarían buscando ya en esos momentos, o tenia la opción de quedarse ahí, donde nadie lo conocía y esperar nunca ser encontrado.
-¿trabajando duro? – pregunto la gentil anciana kotomi mientras se acercaba a Naruto con una bolsa.
-buenos días kotomi-san – saludo el rubio – veo que se levanto temprano.
-así es, tengo un favor que pedirte Naruto –chan
-¿Un favor? – pregunto Naruto
-así es, veras tengo que ir al pueblo a comprar unas cosas pero necesitare que alguien me ayude a traer todo, dime, me acompañarías – pregunto con una sonrisa en su rostro.
-por supuesto kotomi-san, la acompañare, solo que no puedo dejar sola a la pequeña, ¿podemos llevarla con nosotros?
La anciana solo asintió así que Naruto tomo a la niña en brazos y siguió a la vieja kotomi camino hacia el pueblo que se encontraba un poco alejado de la casa.
-y dime Naruto-chan, ¿ya tienes un nombre? – pregunto alegre la ancianita.
Naruto quedo pensativo un segundo mientras suspiraba.
-mmm aun no, lo eh estado pensando, en un principio pensé que hitomi sería un buen nombre por sus peculiares ojos, pero al final no me pareció el nombre correcto, por lo que aun no tengo un nombre, tengo que pensarlo más.
-¿mmm y por qué no empiezas por el apellido?
-¿apellido?
-ajam, ella también debe tener un apellido, por lo que me has dicho, no creo que tampoco conocieras el de sus padres, así que ¿Por qué no le das el tuyo?
-¿el mío?, no lo había pensado, pero puede ser buena idea, uzumaki, sí, creo que así sería mejor – dijo Naruto con ánimos y levantando a la pequeña dejándola enfrente suyo - ¡escuchaste pequeña Desde ahora serás una uzumaki!
La vieja kotomi solo sonrió, de ahí en adelante el camino a la aldea estuvo muy tranquilo, lo único que se notaba era la sobresaliente sonrisa de un muy animado Naruto.
Más tarde en el pueblo…
-deme un poco de esto, o y también un poco de aquello – se escuchaba a una emocionada kotomi comprando las cosas para la cena.
-no cree que está exagerando un poco kotomi-chan – decía Naruto un tanto nervioso al ver los ánimos de la viejita al comprar, aunque no fuera eso precisamente lo que le preocupaba, sino en la cantidad de dinero que habían traído para comprar, que si seguía así iban a terminar debiendo.
-tonterías Naruto-chan, la comida nunca es lo suficiente, sobre todo cuando uno tiene invitados, así que no voy a desperdiciar esta ocasión de venida al pueblo.
Naruto solo se limito a asentir nerviosamente hasta que algo lo distrajo.
-¡Haaaa!, no, por favor no le haga daño – se escucho el grito de una mujer.
En ese momento Naruto fijo su atención en que la gente se comenzó a retirar de las calles y el puesto en el que estaba cerrando inesperadamente dejando a una muy enojada kotomi, quedando en la calle solamente ellos y unos caballos atados a una cerca no muy lejos de ahí.
-¿Qué fue eso? – pregunto Naruto
-mmm, parece que el señor feudal y sus hombres están armando escándalos otra vez – dijo kotomi con rostro muy serio.
En eso, de una casa no muy lejana salieron varios soldados cargando a un hombre inconsciente, seguidos de una mujer que les pedía entre llantos que no se llevaran a su marido.
-lo siento señora, las reglas son las reglas, y este hombre no ah pagado a tiempo – dijo uno de los soldados mientras ayudaba a subir al inconsciente hombre a uno de los caballos, después de eso salieron a todo galope.
Naruto tenía una expresión seria en el rostro.
-tenga, cuídela un momento – dijo Naruto entregándole la niña a kotomi
-espera, ¿A dónde vas?
-usted vio lo que paso, tengo que ayudar a ese hombre – dijo Naruto con enojo mientras salía corriendo en dirección a donde habían partido los soldados.
-¡espera, no lograras hacer nada! – grito la anciana pero ya era muy tarde, Naruto ya se había marchado.
Entonces se acerco a la chica que aun lloraba arrodillada en el suelo que solo levanto la mirada para ver el rostro de una decidida kotomi.
-¿acaso te vas a quedar llorando aquí sin hacer nada?
-y usted que planea que haga.
-reúne a todas las personas que puedas, yo iré por mi marido, iremos a hacerle una pequeña visita al feudal – dijo kotomi llena de determinación, después de todo, si un chico que apenas y conocía iba a dar la cara por uno de los aldeanos, ellos no dejarían que muriese en vano.
En la mansión del señor feudal…
Naruto se encontraba a la entrada hablando con los guardias que no lo iban a dejar pasar para hablar cara a cara con el señor feudal.
-vamos, solo quiero hablar un momento con el feudal – decía un muy enojado Naruto.
-lo sentimos, el señor no quiere ninguna visita. – contestaba los guardias una y otra vez, hasta que desesperado por la situación Naruto los dejo noqueados y se infiltro en la gran mansión.
Una vez adentro Naruto fue sigilosamente intentando que nadie lo descubriera, hasta dar con la persona que buscaba, el feudal se encontraba en una sala grande resguardada por varios soldados.
Naruto observaba desde el techo del lugar, por un pequeño agujero, donde comenzó a pensar como entraría en el lugar hasta que algo llamo su atención.
-de acuerdo, ahora mi próximo asunto pendiente – decía el feudal mientras terminaba de firmar unos papeles.
-muy bien, entonces que pasen – dijo un guardia a su lado.
Segundos después entraron varios soldados arrastrando al hombre que vio que se habían llevado antes, la única diferencia es que esta vez estaba consciente y tenía claro terror en el rostro.
-n...no…no p…por…por favor piedad – suplicaba el hombre.
El feudal solamente suspiro mientras daba señal a los soldados de que se retiraran dejándolo solo con los guardias.
-mátenlo – dijo una vez desaparecieron de viste los soldados – y háganlo divertido – termino de decir con una sonrisa sádica en el rostro.
Naruto no podía creer lo que había oído, en ese momento solo vio como los guardias comenzaban a torturar cruelmente al pobre hombre apuñalándolo en diferentes partes del cuerpo una y otra vez, fue lo último que alcanzo a ver justo antes de sentir un gran odio apoderándose de su cuerpo.
En la mente de Naruto todo se volvió rojo, cada escena que veía parecía tenerlo sin cuidado, las centenas de soldados muertos a sus pies, el señor feudal rogando clemencia, cientos de sirvientes huyendo despavoridos, la enorme mansión sumergida en llamas.
Cientos de pensamientos pasaban por su mente en esos momentos, pero uno era el que predominaba, destruirlo todo, el odio que anteriormente le había pertenecido a kyubi ahora lo motivaba a acabar con todo. Hasta que en lo más profundo de su ser logro distinguir un sonido, al principio no lo distinguió, pero poco a poco fue tomando forma hasta que escucho claramente el llanto de una niña.
En ese momento volteo a ver y gracias y su gigantesco cuerpo demoniaco logro distinguir a varios aldeanos corriendo hacia el lugar.
En ese momento su vista se fijo que una de las aldeanas, la que más conocía llevaba en brazos algo. Al darse cuenta de lo que era se fue transformando lentamente hasta llegar a su forma original.
-pero que eh hecho – se dijo Naruto a sí mismo al volver a la normalidad – lo eh vuelto a hacer, eh dejado que el odio se apodere de mi – dijo con lagrimas en los ojos.
En ese momento todos los aldeanos llegaron al lugar y se sorprendieron al verlo todo destruido y a todos los soldados y al señor feudal muertos junto con todo envuelto en llamas.
-n…Naruto, ¿tu hiciste todo esto? – dijo kotomi acercándose lentamente.
Naruto asintió tristemente y respondió.
-creo que así fue kotomi-san.
-entonces aquella bestia gigante de hace un momento.
-sí, creo que fui yo, al ver lo que hacia el feudal a las personas no pude soportarlo y…y – comenzó a decir Naruto justo antes de caer arrodillado con lagrimas brotando de sus ojos.
Los aldeanos vieron a Naruto con miedo por un segundo hasta que se escucho.
-pues yo te lo agradezco – dijo un hombre que estaba saliendo de entre los escombros, se trataba del mismo hombre que hace unos momentos los guardias torturaban.
-¡sousuke! – grito la esposa del hombre lanzándose a sus brazos, aliviada de encontrarlo a salvo.
-p…pero como – empezó a decir Naruto confundido – si yo vi que los guardias.
-así es, los guardias me dejaron en un estado mortal, nadie que se haya retrasado en pagar sus impuestos había regresado vivo a la aldea, creí que era el fin, hasta que apareciste con todo ese caos, por un momento pensé que moriría como todos, pero justo entonces te detuviste y comenzaste a transformarte en humano y parte de la energía que sacaste llego a mí y curo mis heridas, por eso te lo agradezco, quien quiera que seas, ahora sin el feudal nadie más sufrirá – dijo con una enorme sonrisa en el rostro.
Los demás aldeanos al escuchar esto quedaron pensativos unos momentos justo antes de poner expresiones con grandes sonrisas y ánimos.
-¡no más feudal! – grito la persona que Naruto menos esperaba, el viejo okazaki se encontraba cantando y bailando cual fiesta se tratara y no paso mucho antes de que los demás aldeanos lo siguieran.
-pero – comenzó a decir Naruto – ¿no van a decir nada mas?, digo, me vieron, soy un monstruo, mate mucha gente, aun así solo van a festejar?
-no hay nada que decir – hablo esta vez la esposa del hombre que se salvo de ser asesinado por los soldados – no me importa que cosa seas, gracias a ti mi marido está a salvo y también ahora la gente del pueblo no volverá a morir por los caprichos del maldito feudal, eso me basta para estarte agradecida.
-tiene razón Naruto chan – hablo kotomi – no hay nada más que decir – dijo entregándole a la pequeña que había logrado por segunda vez calmar sus ansias de matar.
En ese momento como un milagro en un lugar tan cálido como ese comenzó a nevar apagando las llamas que aun ardían en el lugar.
Naruto se limito a ver con cara de sorpresa a la pequeña bebe que tenía en brazos, esto de verdad parecía un milagro, la gente no lo veía como un monstruo después de todo lo que paso, tal vez después de todo si era un milagro.
El resto de la noche la gente se dirigió a la aldea y una vez allí se dedicaron a festejar toda la noche en la taberna del pueblo, mientras afuera seguía nevando.
Naruto se sintió como en casa por un momento, lamentablemente no podría quedarse después de lo que había pasado, la muerte del feudal atraería la atención de los ninjas y eso era lo que menos quería, así que tendría que irse a la mañana siguiente.
A la mañana siguiente…
-¿seguro que tienes que irte? – Decía una deprimida kotomi mientras se despedía – bien podrías quedarte, nosotros nunca te juzgaremos.
-gracias, no sabes lo valioso que es para mí que me digas eso, pero no puedo quedarme, tengo que partir.
-vuelve pronto – se escucho la vos de algún aldeano entre toda la multitud que había ido a despedirlo, eso le recordaba a todos los que lo recibieron cuando salvo a konoha de pain, lamentablemente esta fuera una despedida.
-lo hare – respondió con ánimos Naruto, y así partió, y cuando se empezaba a alejar escucho a la vieja kotomi gritarle.
-¿YA SABES EL NOMBRE NARUTOOO?
Naruto solo sonrió, volteo a ver la nieve que aun quedaba de la nevada anterior y luego volteo a ver a la niña que tenía en brazos y pensó que ella era como la nieve, esa nieve que apagaba la ira en su corazón, ya lo había decidido.
Entonces volteo en dirección a los aldeanos que ya se veían lejanos y grito.
-¡SU NOMBRE ES… YUUKI!
Siento que no me quedo como esperaba jeje pero no encontraba otra forma de hacerlo, tal vez se vio un poco exagerado lo del feudal pero esa era la idea que tenia, en cuanto al nombre de kyubi pues elegí Yuuki por que fue el que más me gusto.
Para los que no sepan Yuuki significa nieve.
Espero sus reviews, espero subir pronto el próximo capítulo, en el que por cierto habrá un pequeño salto de tiempo, hasta la próxima.
