Los personajes de Celestia, Luna y Nightmare Moon, así como cualquier otro extraído directamente de la serie de televisión o cómic: My Little Pony: Friendship Is Magic son propiedad de Hasbro.

El arte utilizado para acompañar el texto tampoco es de mi autoría.

La siguiente obra es hecha sin fines lucrativos.


Antes de empezar: disculpas, sinceras y grandes disculpas. Disfruta tu estadía.


Su mágica e inmóvil melena hecha de niebla cubría su atormentado rostro, por el cual las lágrimas continuaban cayendo*, y en desesperación gritos mudos salían disparados hacia ninguna dirección más que el inmenso e inexplorado espacio.

Tras lo que parecían haber sido largas horas, su voz se había desvanecido en un muy delgado hilo, y, apenas podía abrir sus rojos e hinchados ojos. Pronto terminó derrumbándose, agotada, sobre la dura corteza de la luna. Estaba de regreso en el lugar que solía ser su hogar, pero ahora, no para la princesa Luna, nunca más, pero sí para Nightmare Moon, sería su fría y eterna prisión sin fin.

Un momento la eternidad.

Arco 1: memorias; capítulo 1: adonde hemos llegado.

No sabía cuánto tiempo había dormido y la oscuridad alrededor no era en absoluto de ayuda, en conflicto contra la noción del tiempo, lo único obvio era la quietud que cubría todo el satélite. Lo que le había pasado parecía haber afectado a ellos también pues no parecía haber señales de nadie más alrededor.

Ahora estaba pérdida, atrapada, asustada y confundida, más que eso, impotente y llena de odio. Odio. Sí, esa es la palabra, ese es el sentimiento que para nada era nuevo, oh, no, este llevaba gran tiempo dominándola. Y para estas alturas debía ser dueña de su huésped como una Cutie Mark del destino de un pony.

Al menos eso creía.

¡Nada!, ¡nada!, ¡nada, nada, nada! Estaba rodeada, acorralada por la inmensa nada y cada segundo más hundiéndose tan profundo en la desesperación. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? ¿Horas, días, semanas? ¡¿A caso el destino era tan cruel que existía la posibilidad de que llevará tan sólo ahí minutos?!

-¡Contrólate idiota!-Su propio casco arremetió contra su rostro, y lo volvió a hacer, dejando una gran marca roja en su mejilla. No parecía poder medir su propia fuerza, pues cual niña asustada, sus ojos cerrados no impedían el intento de escape de las saladas lágrimas-¡Es tu culpa!-Gritó con los ojos cerrados, gritó al gran lugar donde las estrellas descansaban sus brillantes cuerpos llenos de esperanza, al lugar donde las viejas compañeras de su noche se atrevían a postrarse e intentar competir con la luminosidad de su gran obra, de su gran roca, de su luna, una competencia que dejaba humilladas a los resplandecientes puntos blancos en el cielo. Ella lo sabía, nada ahí fuera era competencia para su satélite, claro que también sabía que su monumento a la noche no era competencia para el más grande, brillante y caliente cuerpo en toda la inmensidad de la creación: el sol de Celestia-¡Fuiste ciega e imprudente!, ¡la teníamos, estaba casi muerta!, ¡si nos hubiéramos encargado de esos repugnantes Elementos de la mediocre Armonía ella estaría muerta… !-Perdió el aliento en un instante, notando la relevancia de las palabras que acababa de gestar y en un susurro con la cabeza baja repitió:-Ella estaría m-muerta- A su mente llegó la imagen del largo y blanco cuerpo, poseedora de una hermosa y llena de magia melena multicolor, ya siendo en el suelo, el gris suelo del castillo que solían gobernar juntas en los mejores tiempos, amenazando con una pesada respiración qué podría desaparecer en cualquier segundo, la vida de la gran gobernante de Equestria pendía de un hilo en los últimos momentos de su feroz batalla con ella, con su hermana menor.-Tia, pudo haber muerto- Sus labios temblaban en un intento de retener lo que se convetiría en una victoriosa sonrisa-, ¡Tia pudo haber muerto!, ¡Jajajajajajajaja!-Si había un conflicto emocional en ella era evidente que la demencia lo había ganado. Su victoriosa risa, sin claras intenciones de detenerse en algún momento, llenaba de ruido la limitada atmósfera a su alrededor, aumentando su volumen, siendo realmente el único ruido que se atrevía a intervenir en el reinante silencio.

El eco de su rápido y emocionado trote sobre el hermoso azulejo inundaba los elegantes pasillos del castillo que en esa temprana edad, conocía como su hogar, después de todo era el lugar que compartía con sus padres y su tan amada hermana. Aunque alegre y sonriente, mantenía una murada baja, contando tantos cuadros como pudiera en su carrera al gran salón al que había sido llamada. Esto, el juego que sólo una curiosa y energética potrilla podría encontrar divertido, era sin duda su forma favorita de hacer más amenos sus viajes de un lugar a otro del inmenso castillo. A pesar de que para su hermana era lo más tonto de toda Equestria, Luna, al tener igual de prohibido que la alicornio de pelaje blanco, volar dentro de su hogar, amaba hacerlo. No importaba si iba de la sala común a la biblioteca, o de su dormitorio a la cocina, siempre había cuadros de azulejo que contar.

A lo lejos del pasillo pudo visualizar la imponentemente alta puerta roja, y empezó a reducir su velocidad para evitar chocar con esta y tener un accidente como el de la semana pasada donde terminó con un terrible sangrado de nariz. Para su suerte, su amorosa madre estaba ahí para cuidar de ella y calmar su llanto y dolor con ese amor y cariño maternal que siempre la hacía sentir segura. Se detuvo a escasos centímetros de la puerta y exhaló en alivio al evitar golpearse en la impenetrable superficie metálica, apoyando su cabeza empujó lentamente la puerta dejando sólo el espacio suficiente para asomar con timidez la cabeza:-¿Me llamaste mami?

'Mami.'

-Oh, mi hermosísima Luna-Volteó alegre una alicornio de gran tamaño y de una larga y envidiable melena** que mostraba humildad y amor en su sonrisa así como una elegancia y belleza en sus movimientos mientras se acercaba hacia su pequeña hija-, ¿dónde has estado mi pequeña pony?-Sin duda se trataba de una princesa capaz de inspirar esa bondad y entendimiento en sus súbditos, como siempre intentó enseñar a sus hijas, y a la vez inspirar un gran temor en aquellos que atentaban contra su reino y los ponies que tanto amaba y en especial contra aquellos suficientemente valientes para atentar contra la vida de sus más grandes tesoros, sus dos hijas: Celestia y Luna.

-He estado jugando en el jardín mami, me he encargado de regar y cuidar de tus rosas-Respondió aún sin haber entrado por completo al santuario de su amada madre-. De hecho, les he estado cantando la canción que me enseñaste la semana pasada-Compartió a su madre, quien al escuchar sus tiernas palabras le ofreció la más gentil y maternal sonrisa llena de afecto brindando esa confianza que necesitaba para aventurarse a entrar a la habitación favorita de su madre en todo el castillo, y con uno de sus cascos traseros empujó de regreso la puerta para que esta recuperara su lugar y les diera la privacidad que ella deseaba con la pony que no sólo era el gran ejemplo a seguir para ella, sino para un reino entero.-Estoy segura que en tu próxima reunión con todos esos ponies importantes todos ellos alabarán tu hermosa "bocanica."

Una pequeña risa vino de los labios de la princesa:-Es botánica, querida Luna-Habló con esa facilidad oratoria necesaria de alguien de la realeza pero que era tan natural en ella.

-Fue lo que dije mami, "bo-bocanica."-Respondió con ese infantil e inocente entusiasmo.-¡Todos hablarán de lo bello que es tu jardín mami!

Nuevamente, una pequeña risa salió de los labios de la princesa, que, aun con ese encanto en su andar, se acercó para levantar a si hija en sus cascos delanteros y extendiendo sus alas, con una indomable belleza, la elevó hacia lo alto del inmenso cuarto compartiendo risitas con su bella potranca.

Ambas se encontraban de regreso en el bien pulido suelo, dirigiéndose a una parte específica de la habitación a la par que Luna examinaba todo el alrededor tratando de entender por qué su madre amaba tanto ese lugar en específico, era bello sin duda, las paredes de cristal, las bien ubicadas mesas, las fotografías de diferentes tamaños y de lujosos marcos que adornaban las paredes, los altos estantes llenos de libros y el gran orgullo de su madre: el más grande y avanzado telescopio de toda Equestria en esos tiempos. Si bien Luna no dominaba del todo la lectura aún, amaba que su madre le leyera, siempre le leía con fineza y una correcta entonación que la hacían sumergirse en un completamente nuevo mundo lleno de aventurar y maravillas, y aunque amaba pasar el tiempo ahí, su habitación favorita en todo el castillo era la sala común, pues esta era la única habitación con una chimenea en la que ella amaba pasar frente durante los inviernos o simplemente encender para asar unos dulces malvaviscos con su hermana. Los de color rosa eran sus favoritos.

Y aunque la habitación de estudio de su madre solía tener una chimenea también, después de algunas peleas en años anteriores donde su madre junto con su padre se levantaron y dirigieron ejércitos contra amenazas que aún acechaban los malos sueños de Luna, tiempos duros que no enorgullecían en absoluto a ninguno de sus padres y de hecho los llenaban de tristeza al pensar en la posibilidad de la existencia de criaturas dispuestas a atentar contra la vida ajena manteniéndolos en silencio y con un aura de depresión por largos periodos de tiempo, fueron la causante de las múltiples reconstrucciones del santuario de la princesa y otras partes del castillo que ambas hermanas vieron cambiar a lo largo de sus escasos años.

La princesa guio a Luna a una mesa en la cual posaba un voluminoso y llamativo objeto cubierto por una manta blanca. Los ojos de Luna se agrandaron en muestra de curiosidad y cuando su madre tomó la manta en su casco izquierdo y la retiró dejando al descubierto el misterioso objeto, las pupilas de Luna se dilataron:-¡Es el gramófono de la abuela!, ¡mami, lograste repararlo!-En su ola de emoción la pequeña potranca corrió a abrazar y aferrarse a una de las piernas delanteras de su madre mostrando la gratitud de una hija ante tan bello regalo. La princesa sólo agacho su mirada observando a la futura princesa Luna con unos brillantes ojos llenos de satisfacción, orgullo y amor maternal. Una vez que Luna se separó de ella, caminó hacía un mueble y del cajón superior sacó un gran disco que llevó entre sus dientes al aparato musical permitiendo escuchar a su hija las hermosas y armónicas melodías que ella solía escuchar a su edad o tal vez unos años más tarde.

Ambas se encontraban recostadas en el gran sillón del salón, una Luna oculta entre el pecho de su madre y protegida por uno de sus cacos delanteros mientras que con el otro acariciaba suavemente la bien cuidada melena de su hija, acompañadas únicamente por las melodías provenientes del gramófono, guiaban a la futura princesa de la noche hacia el reino de los sueños, y cuando la tarea parecía lograda, la reina acercó sus labios a la frente de Luna depositando un cálido beso:-Descansa, mi pequeña Luna-En el rostro de Luna se formó una tierna sonrisa.

-Descansa mami-Vino en un suspiro de algún profundo lugar, que pasó inadvertido para Nigthmare Moon quien admiraba las estrellas parpadear iluminando el oscuro lienzo del universo, preguntándose a sí misma si algún día podría llegar a ellas... si algún día tan siquiera, sería capaz de escapar de la fría y solitaria roca que ahora era una prisión para ella. Su vista regresó al gran planeta, en su mayor parte azul, que se encontraba bajo ella. Mostraba una gran tranquilidad, haciendo venir a su mente la incógnita sobre cómo se encontrarían todos los ponies que solían ser sus súbditos, y, cómo se encontraría la princesa Celestia después de su batalla. Se levantó de su lugar volviendo su mirada de nuevo a la inmensidad admirando cada detalle posible e imaginando sólo posibilidades sobre aquello de lo que se podía tratar.-¡No!-Estalló en un grito, y esa mirada, esa larga cara volvió a ella, llena de ira y odio, pero ahora, oh, ahora estaba acompañada por determinación, y entonces, entonces gritó al vacío una promesa, una promesa por la que lucharía sin importarle nada, una promesa que cumpliría costase lo que costase.-Si crees que los Elementos de la Armonía han sido suficientes para detenerme, princesa, estás muy equivocada. Y, si crees que me mantendrás atrapada aquí, entonces, oh, querida hermana ¡no entiendes nada! Y por tu propio bien y el de tu gente, entiende esto Celestia, yo, Nightmare Moon regresaré, e iré por ti y reclamaré mi lugar en Equestria y nada podrá apartarme de mi destino…

Próximo capítulo:

"El cielo en momentos se llenó de pegasos hasta donde alcanzaba a ver; no tenía más tiempo."

"Sintió un duro golpe sobre su cabeza, derribándola sobre la fría corteza de la luna."

"-Algún día yo contaré todas las estrellas en el cielo."

"-… Y cuando la montaña se haya desgastado, habrá pasado el primer segundo de la eternidad."

Capítulo 2: sólo palabras en el papel.


Notas del autor:

*Desconozco los temas de la luna de Equestria, desconozco si exista una atmosfera que permita la vida y así mismo los temas de gravedad en la misma, pues teniendo en cuenta el "canon" del cómic en él se ve a los ponies andando por ahí sin protección así como lágrimas cayendo sin importar la gravedad.

**Los detalles extras (ignorando la imagen que acompaña el blog) sobre la madre de Luna y Celestia los dejó por completo a su criterio e imaginación.

La inspiración es un tema grande entre los escritores, y cualquier persona que alguna vez ha escrito algo lo sabe, es complicada, y a pesar de que algunos encuentran una constante de su proveniencia, como una hermosa y armónica melodía, siempre será un misterio el lugar de la que viene la inspiración más grande y pura, aquella que te permite crear un mundo completamente nuevo. Así me ha pasado con esta historia, una inspiración que ha llevado a trabajar con uno de mis personajes favoritos (al menos en su diseño) y en una forma que nunca imaginé, y en esta misma tengo el deseo de respetar el canon de la serie de televisión así como el "canon" del cómic respecto a lo que han mostrado. Ahora, lamentablemente no puedo decir lo mismo respecto a lo incierto que puede ser el pasado de Equestria y de las dos hermanas. Estoy por aventurarme en una gran historia en la que tomaré grandes riesgos respecto a un posible canon en el pasado de la historia vista en la serie. Y es mi deseo que se permitan disfrutar esto tanto como lo estoy disfrutando yo al escribirlo. Cualquier detalle que los incomode, estoy dispuesto a hablarlo, cualquier pregunta que deseen hacer, estoy dispuesto a responderla. Cualquier crítica y opinión sin caer en lo vago y los insultos, estoy dispuesto a leerla y aceptarla en intención de mejorar la historia. Este primer capítulo ha sido muy corto para mi gusto, prometo que lo largo de los capítulos irá aumentando. Sin más que decir por hoy, gracias a todos lo que leyeron hasta aquí. Nos leemos en una semana.