Los personajes de Celestia, Luna y Nightmare Moon, así como cualquier otro extraído directamente de la serie de televisión o cómic: My Little Pony: Friendship Is Magic son propiedad de Hasbro.

El arte utilizado para acompañar el texto tampoco es de mi autoría.

La siguiente obra es hecha sin fines lucrativos.


El agradable ambiente contagiaba la alegría a su alrededor emocionando a cada pony a saltar a la pista de baile con su pareja. La orquesta tocaba las más animadas tonadas que se hayan escuchado en mucho tiempo. Y en las mesas las conversaciones no podrían ser más agradables, los alimentos más apetecibles y las bebidas más elegantes. El lugar era el más espacioso en todo el castillo por lo que todos tenían un gran espacio personal para interactuar por ahí libremente sin sentirse invadidos, afortunadamente para el pegaso que estalló en la carcajada de su vida después de lo que su viejo amigo de la infancia y actual compañero, Firewing, le había comentado:-¡¿Es en serio?!-Golpeaba la mesa con su casco mientras continuaba riendo. Parecía imposible para él parar-¡Es lo más estúpido que he escuchado Firewing!-Su acompañante lo miraba fastidiado-¿Quién pagaría por ver pegasos en el cielo? Lo único que tienes que hacer es levantar la vista.

-No es simplemente verlos volar, Firefly, efectuarían acrobacias por los aires, sólo imagínatelos dar las más complicadas vueltas mientras fuegos artificiales estallan a sus espaldas haciéndolos brillar aún más en el ci…-No terminó pues el pegaso sentado frente a él le había arrojado el restante líquido rojo que tenía en su copa.

-Amigo mío, creo que has bebido demasiado-Creo que te equivocas de pony pensó mientras sacaba un pañuelo del bolsillo de su saco para limpiarse. Espero que hagas el ridículo cuando la princesa te reconozca como general Un golpe se oyó sobre la mesa, la pequeña Luna dejó caer su cabeza encima y abrió su boca para extender su lengua intentando alcanzar la galleta que estaba en el centro de la mesa. Ambos adultos miraron extrañados sus acciones pero ella no les dio importancia. Cansado de ver sus fallidos intentos, Firefly estiró su pierna delantera y con su pezuña empujó la galleta para que la hija dela gobernante la alcanzara.

Luna aún masticando la galleta comentó:-¡Hey, ustedes dos! ¿Estaban hablando del jardín de mi mami?-Sintió un par de cascos empujarla, volteó para descubrir que se trataba de su hermana mayor, Celestia-Tiaaaaaaa-Se quejó-, estaba hablando con ellos.

-Dudo que ellos quieran hablar contigo-Afirmó mientras la empujaba lejos de la mesa.

Ambos adultos las miraron alejarse con una ceja levantada sin terminar de comprender. Firefly regresó su atención a su acompañante iniciando las burlas de nuevo:-¿Cómo ibas a llamarlos?-Se mordió el labio en un infantil esfuerzo de no seguir riendo.

Un momento en la eternidad.

Arco 1: memorias; capítulo 4: escucha.

Aunque tenía una gran fascinación por los movimientos ejecutados por las parejas en la pista de baile, esto no era suficiente para mantener distraída a una pony de su edad. Al ser hijas de los gobernantes eran las únicas potras que tenían permitido el acceso y si no fuera porque tenía que trotar a detener a su hermana de robar las galletas de cada mesa e incomodar a los invitados cada cinco minutos, no tendría nada más que hacer esa noche. En los momentos donde Luna parecía tranquilizarse un poco, Celestia no apartaba la apagada mirada de la entrada principal a espera del regreso de su madre y su imaginación se indagaba en las posibilidades de lo que se podría tratar aquel paquete que traía consigo el pony que partió con ella. Sabiendo que las probabilidades de hallar la respuesta eran escasas su mente cambió su mente al santuario de su madre y todos los libros que había en los altos estantes, sus estudios más formales no tenían mucho tiempo de haber iniciado así que lo más básico como la lectura, escritura y matemáticas más simples no eran un gran desafío, ella podía leer cualquier libro sin ayuda de la alicornio y de verdad quería hacerlo si buscaba solucionar aún sus problemas. Un femenino grito la trajo de vuelta a la realidad, miró de donde provenía y se encontró a los invitados alejarse al ver a la menor de las alicornios bebiendo directamente de la fuente de chocolate-¡Luna!-Gritó enojada antes de empezar a trotar hacia ella.

Si bien la princesa no solía ser una pony orgullosa, claro que tenía unos cuantos orgullos, tres para ser exactos: sus hermosísimas, elegantes y brillantes hijas y su bien cuidado y verde jardín lleno de vida; ambos de los cuales eran públicos para todo el reino, mientras que por el otro lado, el tercero por lo general mantenía sus puertas abiertas sólo para unos cuantos ponies: se trataba de su santuario biblioteca. Ambos, la alicornio y el pony terrestre, el último más dispuesto al haberse deshecho del paquete había cargado todo el camino, salieron del lugar cerrando las puertas detrás una vez acordados y puestos en orden todo asunto entre ellos y caminaron en silencio hacia el salón donde la primera y muy humilde edición de la Gran Gala del Galope se estaba llevando a cabo. Ambos se detuvieron en el umbral del gran salón observando la magnificencia de cómo la convivencia se estaba desarrollando, había escogido el mejor lugar de todo el castillo sin lugar a dudas-Bien-Suspiró-, ha sido todo un honor volver a verla princesa-Declaró el pony terrestre.

-¿Quiere decir que no permanecerá en la fiesta?-Pregunto fingiendo un tono de decepción molestando a su viejo amigo que aparentaba más edad de la que tenía realmente.

-Bueno, hay mucho trabajo aún, mucho que organizar todavía… aunque-Tomó una bocanada de aire-, si lo que usted ha dicho sobre aquel pegaso es cierto, me encantaría conocerlo-Una sonrisa se dibujó- además, hace mucho que no tomó una copa de ese vino de cereza-Afirmó en un tono juvenil e hilarante. La princesa rio por lo bajo y lo siguió hasta perderlo con la mirada en el bien iluminado y adornado salón. Escuchó un par de cascos detenerse a sus espaldas y volteó para encontrarse con madame de Cascadour vistiendo uno de sus exagerados atuendos apelpados, le ofreció una sonrisa tragándose la risa y entraron juntas.

Luna y Celestia se encontraban sentadas debajo de la mesa de alimentos, ocultas de los demás por el largo mantel blanco que bajaba hasta rosar el suelo apenas dejando entrar un halo de luz, comiendo una bolsa de malvaviscos que la mayor encontró en la cocina y trajo con discreción para distraer a su pequeña hermana. Luna sacaba grandes cantidades de malvaviscos que examinaba minuciosamente regresando a la bolsa los de color blanco y comiendo únicamente los rosas mientras Celestia tenía una mirada increíblemente perdida ubicada en el más inexpresivo de los rostros, por completo hundida en sus atormentados pensamientos.-¡Tia!, ¿estás bien?-Preguntó en un tono de voz muy alto la menor haciéndola voltear. Levantó una ceja al ver a la potra con sus labios embarrados del húmedo caramelo rosa y algunos bombones, sólo de color blanco, tirados cerca de ella.

-Sí, ¿por qué la pregunta?-Cuestionó después de mover velozmente la cabeza de un lado al otro para despejarse y volver a la realidad.

-He estado arrojándote malvaviscos desde hace rato-Contestó con una tierna sonrisa.

-¿Y por qué hiciste eso?-Frunció el ceño entendiendo ahora por qué ella ya no estaba regresando los suaves dulces que a ella no le gustaban.

-Porque no me respondías-Borró la sonrisa y ahora se veía preocupada-, sólo mirabas hacia la tela, así que busque otra forma de llamar tu atención y ya que no querías que saliera de aquí hasta que mamá regresara…-Lo último lo dijo en una muy extendida queja y antes de continuar fue interrumpida.

-¿Qué quieres decir? ¿Pasé mucho tiempo sin… sólo estando quieta?

-Bueeeeeeno-Volvió a sonreir-, en realidad fueron como diez segundos antes de empezara a lanzarte los bombones-Río ante la asesina mirada que recibió de respuesta. Celestia decidió ignorarla de nuevo. Levanto la manta lo suficiente para que con uno solo de sus ojos pudiera examinar alrededor en busca de su madre. Ha tardado ya mucho pensó y entonces regresó su mirada a la otra alicornio que de nuevo ya estaba comiendo los pocos bombones rosas que quedaban.

-Hey Luna…

-Dime-Respondió en un apenas entendible tono por todo el dulce que tenía en la boca.

La gobernante del reino pasó por algunas mesas saludando y agradeciendo a los invitados por su asistencia antes de detenerse a hablar con Madame de Cascadour:-¿Has visto a Celestia y Luna?-Recibió una negación con la cabeza a su nerviosa pregunta. Tragó saliva, y avanzó en dirección de las otras mesas en el salón cruzando caminos con un exaltado Firewing quien se detuvo frente a ella.

-¡Princesa!-Exclamó alegra de haberla encontrado.

-Soldado Firewing, ¿qué lo tiene tan acelerado en una celebración como está?-Preguntó agachando la mirada para encontrarse con sus ojos-¿Y cómo se encuentra su capitán, Firefly?-Levanto de nuevo la vista para buscar al otro pegaso con una sonrisa, ansiosa por el ascenso, principal razón de la Gala además.

-Eso es sobre lo que quería hablar-Respondió él nervioso.

Ambas alicornios se encontraban de pie frente a la gran puerta roja que daba entrada al santuario de su madre-De nuevo, ¿qué hacemos aquí Tia?-Preguntó preocupada mirando a su hermana.

-Dijiste que querías ayudarme ¿no?-Se podía ver también preocupada por lo que estaban haciendo.

-Sí, pero no entiendo qué hacemos en el santuario de mami, ella podría molestarse-Humedeció sus labios.

-No te preocupes, le he pedido permiso-Dijo más para tranquilizarse ella que a su hermana.

-¡¿En serio?!

-Por supuesto, ahora sólo necesitamos abrir la puerta-Se levantó sobre sus dos piernas traseras y se sostuvo en el picaporte en vanos intentos de girarlo-. Tiene un hechizo ¿cierto?

-Eh…-Luna se detuvo a pensar-¡Sí!, he visto a mamá poner su cuerno encima cuando entra o sale, seguramente ha usado su magia para que nadie entre, deberíamos volver y pedirle que nos abra, no debería molestarle si ya…

La interrumpió-¡¿Estás loca?!-La miró algo alterada-Má está muy ocupada ahora mismo con todos los invitados, no debemos molestarla, se pondría como cabra-Luna la miró no muy satisfecha ¿Cómo cabra?.

-Entonces ¿cómo abrimos?-Preguntó devolviendo la vista al rojo portón.

-Tú has visto a mamá hacer el hechizo ¿no? ¿Crees que podrías replicarlo?-Su voz era curiosa.

-Yo, no lo sé-Dijo muy insegura con los cascos temblando ligeramente-, tú eres mayor que yo y ya has iniciado tus lecciones mágicas, ¿no podrías…?-Fue interrumpida de nuevo.

-Luna, tú has visto a mamá hacer esto más veces que yo-Le dolió un poco hacer esa declaración-, además temo que si hago algo mal una alarma mágica o algo así empiece a sonar y asuste a los invitados, mamá se molestaría mucho-Su mirada se volvió suplicante pero honesta-, por favor Luna, te necesito-Los ojos de la menor se iluminaron y en un destello fueron acompañados por una brillante sonrisa de oreja a oreja. Llena de confianza y entusiasmo, no solo por enmendar, sino también fortalecer sus lazos con su hermana, la hicieron saltar al frente y apoyar sus piernas frontales sobre la fría puerta metálica para acercar su cuerno que al tacto iluminó su punta y diminutas chispas saltaron encima del picaporte que pronto se rodeó de un aura mágica color purpura ligeramente oscura que lo hizo empezar a bailar de un lado al otro. Celestia observaba atrás con una gran sonrisa, igual que Luna, anhelando por entrar ya.

La atención de todos los presentes en el salón se fue a la princesa quien se impuso sobre la plataforma arriba de las escaleras principales que se dividían en dos, dirigidas cada una a un extremo opuesto para los pisos superiores del castillo, además de tener otras escaleras detrás de un umbral cubierto con una gran cortina negra. Justo debajo de estas últimas el cadete pegaso del clima, Firewing, era usado como soporte para su ebrio compañero y líder, Firefly. Era imposible que su expresión demostrara más decepción-¡Es un gran honor tenerlos aquí-Comenzó su discurso-, me alegra la presencia de todos y cada uno de ustedes y confío en que se lo estén pasándoselo delo mejor!-Aclaró su garganta antes de continuar-, esto más que el sueño de la anterior princesa, mi madre, en paz descanse, es una ocasión además importante para un pony pegaso que ha ofrecido todo lo que tiene en lealtad de su reino para detener una potencial catástrofe, a pesar de su temprana edad ha demostrado la actitud, valentía y sabiduría que anteriores que él tardaron en mostrar, y en cumplimiento de su palabra, es un honor para mí nombrar al capitán pegaso del clima Firefly, ¡general de las fuerzas aéreas!-El salón entero estalló en alabanzas y cascos aplaudiendo.

-¡Esa es tu señal! ¡Ve allá arriba!-Regañaba a su capitán quien al momento levanto la cabeza, y como si nada hubiera pasado en las anteriores horas, arreglo su traje y acomodo su melena y con cascos firmes subió por las escaleras hasta encontrarse frente a frente con la princesa. Lo había visto hacer eso una y otra vez durante el campamento del clima, irse a beber como un loco y presentarse al día siguiente como si nada, inclusive si le llamaban a labores nocturnas siempre se las arreglaba para verse lo más cuerdo posible. Nunca dejaba de impresionarlo.

Los aplausos y alabanzas aumentaron ante la presencia de Firefly, quien alzó su pezuña y comenzó a saludarlos a todos con la mejor de las sonrisas, aunque por dentro seguramente no tenía idea de lo qué pasaba, ni la más mínima-Me alegra que haya aceptado tal honor, es lo menos que se merece por sus grandes acciones, Firefly-Comentó la princesa, y de forma instintiva Firefly se arrodilló frente a ella con la cabeza baja mientras la princesa pasaba su largo cuerno de un hombro suyo al otro-. Y por el poder que se me ha heredado, yo lo nombro general. General Firefly-Corchos volaron por el salón, si la celebración estaba animada antes, esta parecía que ahora podía resucitar hasta a los muertos-. Sé que hará el mejor de los trabajos tal como lo ha estado haciendo hasta ahora. El pegaso levantó la cabeza y sonrió con calidez y gratitud antes de levantarse.

-Lo juro, por usted y por Equestria-Ambos giraron hacia los invitados e hicieron una reverencia antes de que Firefly regresara por las mismas escaleras donde repentinamente pudo oírse un gran golpe, el ahora general había resbalado-¡Estoy bien!-Anunció provocando confusión entre los habitantes y un sonrojo en la princesa que después sólo río nerviosamente para los demás. Asomó su cabeza detrás de la cortina y pudo ver a Firewing ayudar a levantar a Firefly.

-¡Está bien princesa, no ha sido más que un pequeño accidente, lo llevaré a casa!-Dijo sin siquiera voltear a verla-Te odio-Susurró sólo para su amigo. En su rostro podía verse un sonrojo por las acciones de su compañero.

-Sabes que no es así-Afirmó volviendo a su estado de ebriedad.

La princesa volvió a reunirse entre la multitud recibiendo halagos por tal fiesta, saludando a los que recién llegaban y algunos cuantos ponies importantes que había olvidado antes de tener que ir a hacer tan apresurado reconocimiento para después enfocar toda su concentración en encontrar a sus ya desaparecidas por un rato hijas. Madame de Cascadour se acercó a ella por sus espaldas y atrajo su atención pasando su pezuña por el hombro de su más longeva amiga:-A que no adivinarás quién acaba de llegar-Dijo en tono juguetón.

-¿De quién podría tratarse?-Respondió sonriéndole también-Me parece que he saludado a todos los políticos.

Una sonrisa más grande se dibujó en la madame-Créeme, no tiene nada que ver con eso-Le hizo una seña levantando las cejas hacia la dirección de tan inesperado invitado y la incredulidad no tardó nada en ocupar el rostro de la princesa en lo que hubiera sido una expresión digna de una foto para la posteridad.

-No puedo creerlo…-Ambas empezaron a caminar hacia el gran prodigio que permanecía en la entrada, esperando a ser recibido para honrar a su bella princesa-Starswilr-Sus ojos se humedecieron y sin darle un respiro lo rodeó con sus piernas por el cuello en un fuerte abrazo-Me alegra tanto que estés aquí-Su voz era quebradiza, había pasado mucho tiempo desde la última vez que había oído de él, mucho más desde la última vez que se vieron y la escena conmovía a madame de Cascadour quien se encontraba unos cuantos cascos atrás. Finalmente se separaron-¿Qué te ha traído de vuelta aquí? ¿Y con tan elegante apariencia?

-Bueno, por ahí dicen que los prodigios deben estar para apoyarse, y sin duda ese chico Firefly me recuerda mucho a mí.

-Solías ser igual de ebrio-Lo molestó la madame.

-Oh madame de Cascadour, de quién podría tratarse si no de usted-Se unieron en un abrazo también.

-La gran Gala del Galope, eh-Se encontraban sentados los tres en una mesa-. El viejo sueño de tu madre, seguro estaría orgullosa-Le ofreció una sonrisa a su princesa.

-¿Cuánto tiempo te quedarás viejo amigo?-Preguntó levantando su copa para beber del rojo líquido.

-Creo que ya es tiempo de asentarme de nuevo-La alicornio empezó a toser, casi se ahogaba con el líquido ante la inesperada declaración del unicornio-¡Hey, ¿estás bien?!-Se levantó y golpeó con su pezuña la espalda dela gobernante para ayudarla-Si no te gusta la idea…

-¡No!-Se levantó terminando de toser, paso su pierna por sobre sus labios limpiando los restos del líquido y volvieron a cruzar esas melancólicas y cálidas miradas acompañadas por amigables sonrisas antes de volver a abrazarse-Nada me gustaría más-Starswirl tenía la mirada perdida.

-Estoy seguro de que tendré mucho que hacer por aquí en los años por venir-Una lágrima traicionera descendió por su mejilla.

-¿Podrías bajar ese también?-Le preguntó señalando con su casco un libro en lo alto, el cuerno de Luna fue rodeado por esa aura mágica al igual que uno de los libros.

-¿Este?-Preguntó con la lengua de fuera, como un ritual de concentración para utilizar su magia.

-No, el de la derecha-El objetivo de Luna cambió cubriendo el correcto con su magia y así descendiéndolo para que Celestia pudiera darle una rápida hojeada mientras ella sólo observaba sentada sobre su flanco, sonriendo y agitando la cola. Aunque, algo le parecía extraño, sentía que definitivamente estaba perdiendo de vista algo muy obvio pero en su emoción de compartir ese tiempo con su hermana no lograba concentrarse lo suficiente para descubrir que era lo que aquella sensación tan molesta. Un susurro la sacó de sus pensamientos.

-¿Oíste eso hermana?-Preguntó mirando hacia la dirección de la que creía había provenido el sonido.

Celestia levantó la vista del libro y miró de regreso a Luna-¿Qué dices?

-Me pareció escuchar algo venir por allá-Señaló el lugar, un pasillo de entre los estantes completamente oscuro.

-Yo no escuche nada. Debe ser sólo tu imaginación-Luna se veía preocupada. Celestia devolvió el libro a Luna que usó su magia para regresarlo a su lugar de origen y empezaron a caminar de nuevo por los pasillos, Celestia atenta a los títulos al borde de los libros, buscando cual podría ayudarle, y Luna sólo atenta a los pasos de su hermana. No tenía la intención de perderse en ese lugar y menos con la poca iluminación que tenía a esas horas. Pasaron así el tiempo, la mayor indicando los libros y la menor descendiéndolos con su magia, uno tras otro, y mientras más avanzaban menos tiempo los libros eran sujetados por la pequeña alicornio de pelaje blanco que empezaba a verse igual desesperada que la aburrida alicornio de pelaje azul oscuro. Luna tomó el último libro que había bajado, espero a que Celestia se diera la vuelta para regresar a su andar y antes de subirlo de nuevo al estante le echó un ojo al libro y el título la dejo por completo desconcertada: "principios de la magia II"-No te quedes atrás, necesito tu ayuda-Gritó a la distancia y la menor, ahora ya no tan entusiasmada y más consternada por lo que su hermana estaba haciendo, galopó detrás de ella, dispuesta a descubrir que era lo que estaba planeando-Ese de allá por favor-Le pidió una vez que se encontró a su lado, pero ella sólo la miro fijamente, era claro que ninguna de ellas volaba por los libros por sus alas aún débiles y lo pesados que los libros podrían ser, pero ¿por qué Celestia tenía que pedirle a ella que bajara los libros? ¡¿Por qué no usaba su magia para hacerlo ella misma?!-¿Por qué me miras así?-Se escuchaba molesta-¡Por favor, ayúdame!-La cabeza de Luna daba muchas vueltas, su aura mágica iluminó el libro indicado-¡Ese no es!-Antes de cambiarlo una gran pila de libros cayó sobre su hermana.

-¡Tia!, ¡¿estás bien?!-Estaba muy sumergida en sus pensamientos cuando ese grave susurro, esta vez más claro volvió a atormentarla. Trotó rápido y empezó a mover los libros de encima hasta encontrar la rosada melena. Celestia abrió sus ojos despacio y se levantó enojada chocando su nariz contra la de su hermana.

-¿Qué ha sido eso?-Nunca la había visto así de enojada.

-Yo no lo sé-Empezó a retroceder asustada siendo seguida por su furiosa hermana-, sólo estaba pensando y entonces… entonces…-Frunció el ceño-¿Por qué tú no has usado tu magia? Entiendo las alas pero, ¿qué pasa contigo y la magia? Los libros y…-Empezó a atar los cabos sueltos-¿Celestia, qué pasa?-Su cólera fue reemplazada por una genuina preocupación por su hermana que empezaba a verse asustada al ser descubierta y las lágrimas comenzaban a desaparecer-¿Qué dijiste? No te oí-Su declaración había sido en un susurro nada audible.

-¡No fui aceptada en la academia!-Gritó en desesperación asustando a su hermana haciéndola retroceder ante su ira.-¡No puedo hacer magia! ¡No puedo!-Las lágrimas comenzaron a descender por su pequeño rostro.

-Celestia, yo-Agachó la cabeza, todo estaba claro ahora, las imágenes pasaban velozmente por su cabeza, esa noche, las quejas de Celestia que la habían despertado, la llegada de madame de Cascadour, la ausencia de ambas en las reparaciones después de la tormenta, la mirada de su madre cuando hizo magia, el hechizo sobre el picaporte y ahora los libros-, lo siento mucho, yo no sabía…

-¡Eso es porque tú no sabes nada!-Luna levanto de nuevo la cabeza en sorpresa.-¡Tú eres la niñita perfecta, la favorita de mamá, sin preocupaciones! ¿Cómo podrías saber tú cómo me siento, eh? ¡¿Cómo?!-Los ojos de luna se humedecían ante las palabras de Celestia, lista para estallar en llanto en cualquier momento mientras la de pelaje blanco se acercaba a ella de nuevo presionando su provocando más sollozos en ella.

-Celestia, por favor…-Su voz era cortada- lo siento mucho. Yo no…-El aire se le escapó, lentamente, temblando regreso la vista a su hermana, levantó su caso y empezó a sobar su roja mejilla, su hermana aún tenía levantado el casco con el que había arremetido contra ella. El llanto de Luna se intensifico por el dolor y de la nada, para la sorpresa de Celestia, un rayo de magia salió disparado su cuerno hacia ella, arrojándola contra una pila de libros. Luna exhaló en sorpresa, balbuceando, temerosa de no escuchar respuesta, se levantó y lentamente se encaminó hacia donde su hermana había caído, y pregunto:-¿C-ce-celestia?, ¿estás bien hermana?-Su temor se había vuelto realidad, no hubo respuesta pero después de unos segundos, un rayo de magia dorada se disparó contra ella. Luna saltó hacia atrás, asustada, cerró los ojos esperando a recibir el impacto que nunca llego. Abrió los ojos y se encontró a ella misma rodeada por una burbuja de color purpura, Celestia la miró sorprendida y en su rostro de un momento a otro pudo verse cómo su ira crecía iniciando otro ataque contra su hermana menor con la pura intención de reventar esa burbuja. La potra menor se ocultaba tras sus cascos, llorando con gran dolor por la situación en la que ambas se encontraban e ignorando, al igual que su hermana mayor, que los rayos de magia rebotaban sobre la burbuja impactándose contra los libros en los estantes, quemándolos y volviéndolos cenizas al igual que un agonizante ave fénix en sus últimos instantes. Tras toda su insistencia, Celestia logró su cometido, reventó la burbuja de Luna dejándola caer de regreso al suelo y empezó a aproximarse a ella con una mirada llena de ira y con una acumulación de energía mágica en su cuerno que no hacía más que crecer en la punta, lista para su ataque final.

Las puertas se abrieron de par en par, tomándolas por sorpresa y evitando el horrible desenlace, por ellas cruzaron dos guardias reales junto con la princesa, madame de Cascadour y un unicornio más de pelaje azul grisáceo con una pequeña barba blanca y una melena del mismo color peinada de lado cuya, aunque vieja, apariencia insinuaba una edad menor de la que realmente tenía. El asombro llegó a ella, al ver no solo su santuario destruido, sino también al ver a sus dos hijas enfrentándose con magia. La decepción era el único gesto que ocupaba, ordenó a sus guardias salvar lo más que pudieran de la habitación, la madame y el unicornio barbado los acompañaron brindándole la privacidad que necesitaba a la princesa, quien se acercó a sus hijas y con el más grande de los esfuerzos por evitar desatar su ira, exhaló y lo único que dijo fue:-Por favor, vayan a su habitació así, su voz era muy firme.

-Pero madre…-Se quejó Celestia.

-¡Celestia, por favor!.

Celestia fue la primera en salir, con un gesto de enojo y frustración, su hermana la vio partir antes de regresar la mirada a su madre que al contacto visual dio la vuelta y se retiró del lugar. Tomó unos segundo a Luna volver a la realidad y entonces hizo lo mismo, se dirigió a la salida pero, a escasos centímetros del umbral, su atención regreso a un objeto ubicado en el centro de la habitación, uno de los pocos que parecía haber sobrevivido a los ataques de su hermana. Lo reconoció, al menos la envoltura en la que venía, era un libro, y sin duda pertenecía a aquel elegante pony que había conocido junto a su madre en la bienvenida de la fiesta, y sin quitarle la vista de encima, Luna pudo escuchar claramente lo que los susurros le habían dicho al inicio de su estadía en la biblioteca y se repitieron a lo largo de esta. Y ahora sabía de dónde venían.

Sin entender lo que querían decir, en camino por el pasillo en dirección a su habitación, se repetía las palabras susurradas a sí misma una y otra vez, intentando encontrarles un significado.

Nightmare Moon Nightmare Moon ¡NIGHTMARE MOON!

Se levantó y sacudió el polvo que tenía encima. Su cansada mirada observó el cielo bañado de estrellas, sí, aún estaba atrapada. Incrédula ante lo que había pasado ilumino su cuerno y disparo de vuelta al cielo, el disparó impactó en la invisible esfera que rodeaba la luna y vio bajar la elipse rosada por toda la circunferencia de nuevo. Los recuerdos tomaron forma en su cabeza, sus pupilas se dilataron, su cuerno volvió a iluminarse pero esta vez una aura verde recorrió su cuerpo lentamente-¿Qué hiciste?-Susurró-¡¿Qué hiciste Celestia?-Gritó, ese disparó, debió matarme al rebotar analizó sus últimas acciones-¡¿Qué le hiciste a mi magia Celestia?!-Gritó furiosa hacia la nada empezando a disparar, acertando a algunas elevaciones o perdiéndolos en la oscuridad.

Su pesada respiración se reguló rápidamente después de su ataque e ira, y después de unos escasos minutos el silencio una fina pero quebradiza voz femenina pudo escucharse a sus espaldas-¿Puedes ayudarnos, por favor?-Nigthmare giró lentamente la cabeza, paralizada por la improbable aparición de una pony, vistiendo un extraño traje con un casco por el cual aún se podía ver su suplicante mirada, rogando por ayuda-Por favor, ayúdame.

Introduciendo a Shiny Star.

Luna y Nightmare Moon regresarán en: las criaturas de la luna.


Notas del autor: ¡bien! Con esto termina el primer arco y aunque he sentido sus altibajos, el producto final me ha dejado satisfecho ¿qué sigue ahora? El tiempo lo dirá.

Una aclaración que debe ser hecha es que el fic entra en un hiatus para que pueda tener los capítulos a tiempo como hasta ahora me he esforzado por hacer, pues los largos han ido en aumento y van de subida para lo que sigue, por lo que esto se vuelve necesario. ¿De cuánto tiempo será el hiatus? Tres semanas, ¿estarán sin capítulo esas tres semanas? Oh, créanme, habrán muchas sorpresas en esas semanas.

Así que de momento espero que les haya agradado esta primera corrida de la historia, espero escuchar sus opiniones y que la historia llegue a nuevos lectores. Sin más anuncios o palabras que decir, mis habituales agradecimientos a los que han leído hasta aquí, esta historia está especialmente dedicada a ustedes. Nos leeremos muy pronto.