Los personajes extraídos de la serie y el cómic My Little Pony: Friendship is Magic propiedad de Hasbro.

Cualquier arte utilizada para acompañar el texto no es de mi propiedad, créditos a los autores.

La siguiente obra fue realizada sin fines comerciales.

NOTA: la siguiente historia puede no ser recomendable para menores de edad. Contenido fuerte sin intenciones de ofender a nadie en absoluto.


El pequeño potro miraba con atención el reloj colgado en la pared recién pintada de blanco, podía saberlo por el olor a pintura fresca que desprendía y esperaba que no le despertara ninguna alergia. Las manecillas se movían siendo el único ruido dentro del lugar y única distracción en la sala de espera del hospital donde se encontraba esa noche de invierno. Por la ventana se podía ver los diminutos copos de nieve, ninguno idéntico al otro, descender en una suave danza, no solía admirar esas cosas mundanas. Sin importar su intelecto nunca había conseguido aprender a leer el reloj, se trataba de su más grande fracaso y ese pensamiento lo hacía reír. Mucho. Ocultó su rostro, agachándose, ensombreciéndolo, para evitar miradas curiosas que lo tacharan de raro, más de lo que ya lo hacían. Un semental unicornio de pelaje café y melena rubia apareció en el pasillo con un vaso de café sujetado en la pezuña, dio un sorbo, vio a su hijo sentado en las bancas, le sonrió con los labios pintados con la bebida, el menor no le devolvió la sonrisa.

-¿Quieres un trago?-Le preguntó una vez parado a lado de él aproximándole el vaso y agitándolo frente a él para demostrarle que aún tenía dentro.

-Sabes cómo me pone el café-Respondió a secas-, o lo sabrías si te pasaras más tiempo en casa-El mayor arqueó las cejas.

-Doppler, por favor, no quiero una escena aquí, no en este día-Pidió amablemente, casi cruzando la línea de súplica-. Eres brillante, debes entender lo que los adultos deben hacer-Se apoyó en su pequeño hombro-, y debes entender por quiénes lo deben hacer-Revolvió su melena y se dio la vuelta para encontrarse con una enfermera de pelaje blanco, vestida de uniforme y cubre bocas junto con un gorro que cubría por completo su melena que gracias a la luz, podía distinguirse de color rosa. Le dio una última sonrisa a su primogénito y trotó tranquilo hacia la enfermera-Buenas noches enfermera, ¿todo bien?-Sabía que no era así, la mirada de la yegua lo decía.

-Ha habido complicaciones-Se descubrió los labios para que escuchara claramente lo que iba a decir-, la niña nació bien pero su esposa…-Sintió sus ojos humedecerse-lo siento mucho-Doppler miraba a lo lejos la escena sin entender nada de lo que pasaba, la enfermera abrazaba a su padre por alguna razón. Volvió su atención al reloj, este estaba a cinco minutos de marcar la una de la madrugada.

Extendió sus piernas y su padre depositó el pequeño bulto bien envuelto en el que se encontraba su recién nacida hermana, el adulto luchaba por mantener la compostura frente a ambos, Doppler miro a la pequeña potrilla de pelaje blanco y melena rubia de la cual, en medio, salía un pequeño cuerno. Bostezó, y Doppler sintió en lo profundo un deseo por ver los ojos de su hermana pero ella no parecía tener intenciones de cumplir sus caprichos. Levantó la vista a su padre, consideró que las lágrimas se debían a la alegría de la nueva integrante de la familia así que ansioso preguntó:-¿Cuándo vendrá mamá para irnos a casa?-Su padre cerró los ojos resignado, no podría ocultárselo mucho tiempo y menos para alguien como él, se bajó a su altura preocupándose en vano de utilizar las palabras más suaves para explicar el descenso de su esposa a un potro apenas mayor de diez años pero más brillante que ellos dos juntos. Cuando la explicación termino su padre salió del lugar con el Doctor para llenar los papeles indicados, Doppler miró a su hermana, finalmente empezaba a abrir los ojos dejando ver un par de bellas espinelas, su deseo había sido cumplido, pero el mantenía el ceño fruncido y en un susurro le dijo a la bebé-Tú la mataste.

Brome presenta: un fanfic de My Little Pony: Friendship is Magic.

Protagonizado por:

Doppler

Roche

Un momento en la eternidad.

Arco dos: los habitantes de la luna; capítulo cinco: una canción para dormir.

De oídos sordos para las instrucciones desesperadas de Apoapsis, Doppler galopó lo más rápido que pudo hasta el domo donde habían depositado a todos los infectados, el más pequeño de todos los del lugar, entró al lugar nada iluminado, encontrándose con los unicornios aún enfermos, ocupando mejores lugares ahora que la mitad estaba sana. Buscó en todas direcciones y cuando, con dificultades, dio con ella, cobijada sobre el sofá no pudo ocultar su preocupación y lágrimas. Se sentó a lado de ella y deslizó su casco protegido por el rostro descubierto de ella, despertándola:-Ho-hola, Roche. Soy yo-Intentó animarla en un hilo de voz. Ella abrió lentamente sus ojos y sonrió cuando sus miradas se cruzaron.

-Doppler-Sonrió nostálgicamente con sus ojos humedeciéndose-, sabía que volverías pequeño idiota-Tosió, sus palabras hicieron reír a su hermano mayor. Como si le recordara a una rutina diaria de ambos en el desayuno-, los demás perdieron la esperanza pero yo sabía que sin importar cuán imbécil o infantil te comportaras regresarías, todos ustedes regresarían… porque, lo hicieron ¿cierto? Todos y cada uno.

-Nightmare, la alicornio, ella…-Declaró.

-Oh-Exhaló suavemente-, lo siento hermano.

-No te preocupes, fue decisión de ella.

-¿Cómo lo tomó Shiny?-La conversación le regresaba algo de energía, podría decirse que se sentía dichosa.

-¿Shiny?-Preguntó confundido levantando una ceja.

-Oh, hermano, para ese enorme cerebro que tienes, sí que eres lento-Río antes de cubrir sus labios con su casco cuando comenzaba a toser-. La mirada de esa unicornio reflejaba una gran empatía y admiración por ella, además de afecto como si la conociera de toda la vida. Shiny de verdad creía que ella nos ayudaría.

-Y lo hizo-Se sentía obligado a revelarlo-, tal vez no como esperábamos pero sin ella no habríamos conseguido esas medicinas…-Desvió el rostro con semblante serio, preocupando a Roche, quien entrecerró los ojos buscando por algún signo peculiar el herido y ensangrentado rostro del unicornio de pelaje café.

-¿Doppler?

-¡Medicinas! Debo ir con Apoapsis-Afirmó poniéndose de pie para dirigirse al lugar indicado en los gritos del anciano para tratarlos medicamente. Al entrar la pareja estaba siendo sanada por dos unicornios más, el semental miraba agotado el procedimiento mientras que la yegua seguía inconsiente. Apoapsis decidió acompañarlos en todo momento, los resonantes cascos lo hicieron girar para descubrir quién era el nuevo invitado.

-¡Doppler!, me alegra que al fin te nos hayas unido-Pasó su pierna sobre su hombro dirigiéndolo a las camillas del cuarto-, necesitarás mucha ayuda, aunque dudo que esas cicatrices de vayan a desvanecer ni con la mejor magia-No quiso mostrarle emoción alguna. Fue directo, ni siquiera le importaba que lo curaran.

-¿Cuándo empezó?-Retiró agresivamente la pierna de su cuerpo y volvió a exigirle por respuestas.

La cristalina agua de la piscina se mecía con delicadeza ese día de verano, con el sol en lo más alto. El unicornio de pelaje café y melena rubia, parado sobre la plataforma, miró en ambas direcciones, con una gran sonrisa, asegurándose de que la dueña se sus afecciones estuviera donde pudiera verlo y entonces saltó estirando sus piernas delanteras dentro del agua y sumergiéndose por completo detrás de sus cascos traseros, apareció de nuevo con la melena mojada cubriéndole el rostro y el pelaje todo húmedo esforzándose por no desvanecer su sonrisa mientras se abrazaba temblando por el frío del agua. Ella, la unicornio de blanco pelaje y melena roja, desvió despacio su mirada sin poder contener su risa. La hermana de la princesa había elevado su luna adornando la noche junto con las ligeramente grises nubes de la fuerza de los pegasos del clima de Manehattan, que proporcionaban una pequeña lluvia en las calles, la unicornio salía de su turno de trabajo, vistiendo una capucha e intentando con creces tomar un taxi, a pesar de que aún se trataba de una pequeña ciudad en crecimiento, los pronósticos hablaban de crecimientos exponenciales de habitantes, no quería imaginarse cuánto costaría conseguir un taxi entonces, cuando, tras pasar todos los carruajes por la avenida, del otro lado cruzó el unicornio de pelaje café entregándole un gran ramo de flores al llegar a ella. Los petalos caían celebrando el reciente matrimonio y toda su familia los veía salir de la iglesia, parados en el jardín de esta, antes de bajar por las escaleras de la entrada principal complacieron a todo el mundo fusionándose de nuevo en un cálido y profundo beso. Depositó un beso en su mejilla despidiéndose de su esposo cuando este salía a trabajar, cerró la puerta detrás de él y levitó un biberón caliente con su magia hasta la boca de su primogénito en su cuna con la intención de dormirlo ayudándose de una canción de cuna. El pequeño potro corría dando saltos alrededor de su madre quien reía divertida por su comportamiento, procurando no tirar las galletas ni la tetera con leche caliente que cargaba con su magia, dejaron todo eso en la mesa a lado del gran y hermosamente adornado árbol de Corazones Cálidos, el cual al día siguiente estaría lleno de regalos, desde barcos de madera a escala hasta el favorito del pequeño Doppler, un telescopio que compartía con su madre en las noches que no lograba conciliar el sueño. Sopló las velas de su pastel apagándolas al primer intento, su madre entonces llevó hasta la mesa un gran paquete envuelto, cuando Doppler lo abrió la sonrisa no cabía en su rostro, se trataba del último libro de Starswirl el Barbado, la unicornio trabajaba en una universidad así que gracias a algunos contactos consiguió una copia de esos libros tan difíciles de conseguir si no eres de la realeza o no los utilizas únicamente como medio educacional. Desdobló el papel descubriendo el gran logo de Colt Hill y leyendo el resto de la carta antes de correr a abrazar a su hijo, no todos los días descubres el gran coeficiente de tu hijo y es aceptado en una gran preparatoria antes de la edad requerida. El potro de pelaje café, idéntico a su padre, rechazo la lechuga que este le ofreció durante la comida, levantó la vista y le sonrió con ojos brillosos a su madre, ella había hecho su comida favorita. Ahora esos ojos brillaban por las lágrimas que él no quería dejar caer al mirar por el muy, para su gusto, profundo pozo hacia el que el féretro, donde ya hacía el cuerpo de su madre, descendía para después ser cubierto por la misma tierra que habían retirado. En su temblorosa pezuña sostenía una foto enmarcada de ambos, él sobre los hombros de su madre, cuando se dio cuenta, una lágrima traicionera bajaba sobre el cristal que protegía la imagen, sacudió el polvo de esta con un plumero y la guardo dentro de la caja de cartón que ya repleta, selló con una cinta privando su interior de la luz del exterior.

-Escuché que Canterlot tiene una gran variedad de las más prestigiosas universidades para unicornios, inclusive la princesa acepta discípulos, ¿puedes imaginarlo?-Gritó emocionado, de forma exagerada, el semental adulto a su espalda.

-Seguro, como tú digas, papá-Respondió desganado.

-¿No extrañarás tu escuela? ¿Y a tus amigos?-A su mente llegaron las fugases imágenes del equipo de los neandertales de Hoofball pateándolo y humillándolo.

-Lo superaré.

Respiró hondo, derrotado-El ático se ve… bien. Roche no ha hecho ruido, iré a revisarla, ¿nos vemos abajo?-Vio a su hijo asentir, caminó hacia las escaleras deteniéndose por un objeto que aún no había sido clasificado-¡Hey, mira, es el reloj del abuelo!-Levanto en su pezuña un reloj de madera con péndulo y pesa que había dejado de funcionar hacía ya mucho tiempo. Doppler lo levantó con su magia para examinarlo más de cerca-¿Qué dices, qué deberíamos hacer con él?-Revolvió su melena como siempre lo hacía caminando finalmente a las escaleras-Lo dejo a tu criterio.

Doppler no sabía si eso era bueno. En realidad el odiaba los relojes, no podía leerlos por cualquier razón que fuera y, por otro lado, era un regalo que les dio su abuelo a su padre cuando no encontró nada mejor para la boda. Debía tener un valor sentimental en alguna parte, odiaba esas cosas mundanas pero no quería herir los sentimientos de los demás, no era lo que su madre le había enseñado. Desarmo la caja y esparció todas las piezas internas del aparato del tiempo sobre el escritorio de su cuarto, desde el vástago del muelle real, todos y cada uno de los engranajes responsables de las ruedas de horas y minutos, las paletas y volantes junto con esos largos pero delgados palos de madera que unían la estructura, y sin apoyo de un manual intentó deducir el funcionamiento y encontrar la falla del aparato durante toda la noche, no se molestaría en preocuparse por mantenerse despierto, los llantos matutinos de Roche funcionaban como alarma.

-Apenas después de que se fueron, después de velar el cuerpo de un enfermo caído, solicité una asamblea de todos los habitantes-Explicaba Apoapsis vendando las heridas que no se pudieron sanar por completo en el cuerpo de Doppler-, pasé domo por domo llamándolos, al llegar al suyo no hubo respuesta, me reí de mí mismo, había olvidado que todos partieron-Se golpeó suavemente la frente con la palma de su casco-, me tomó un poco recordarlo, Roche aún seguía por aquí, volví a insistir, abrí el lugar para descubrirla tirada en el suelo tosiendo diminutas gotas de sangre. No fue nada complicado deducir de qué se trataba. Yo mismo la traje aquí, con los demás, separándola junto con los que apenas presentaban síntomas y volví para desinfectar el lugar-Los ojos del joven unicornio reflejaban escepticismo, Apoapsis estaba lejos de ser un buen anfitrión al menos en las últimas semanas.

-Shiny, cuando ella regresó…

-No la vio, regresó a su domo después de explicarnos todo pero, se quedó dormida, la encontré dormida-Terminó su relato.

-Shiny trajo medicamente, ¿por qué no…?

-Lo utilizamos en los unicornios más prodigios en la magia, aquellos cuya cooperación fuera realmente útil para nuestro viaje de vuelta a casa, las últimas gotas fueron almacenadas para cuando regresemos brindar a Equestria de un nuevo medicamento.

Evitó moverse bruscamente pero logró sujetar al viejo unicornio del cuello-¿Qué te da derecho de decir si mi hermana es indispensable o no?-Se lo preguntó con su rostro violentamente cerca, escupiéndole. Apoapsis no dudó en devolverle la desafiante mirada.

-Las circunstancias-Lo miró firme, Nightmare no estaba cerca más, no dejaría que le arrebataran de nuevo la autoridad-, y que ustedes mismos decidieran venir aquí sabiendo los jodidos riesgos que un viaje a lo desconocido podría implicar-Apartó la pezuña de su cuello-, además, si no mal recuerdo la invitación era sólo para ti ¿quién te dio derecho de decidir sobre si tu hermana podía venir aquí o no? No me llames egoísta cuando tus razones para haberla traído aquí no son más caritativas. ¿Quién Doppler, quién fue el que le pidió a Roche que se embarcara en esta mierda?

-No estamos hechos para estar solos-Susurró.

-¿Qué dijiste?-Se acercó cubriendo el borde de su oreja con su casco pero en lugar de una respuesta recibió un golpe en el rostro que lo hizo caer al suelo, Doppler bajó de la camilla y corrió a la otra habitación.

-No estamos hechos para estar solos Doppler-Se anunció desde el marco de la puerta del nuevo cuarto del potro, pidiendo por autorización para aproximarse más-. ¿Sigues trabajando en ese viejo reloj?-Preguntó el unicornio de edad avanzada mirando su trabajo sobre su hombro, aunque quería ocultarlo, los ojos de Doppler no hacían más que demostrar tristeza. Pensó rápido, deseaba que parte del por qué ese curioso potrillo tuviera un gran cerebro se debiera a él al menos en un menor porcentaje, pero la mayoría de veces que utilizo su cerebro para resolver problemas era cuando él se metía en ellos. Rio-¿Conoces la historia detrás de ese reloj?

-Se lo diste a papá y mamá en su boda porque olvidaste comprarles algo. Papá la contaba cada navidad-Contesto con total arrogancia.

-Es más que eso-Arrastró otro banco de madera a lado para sentarse a lado de él-, sé que no nos vemos muy a menudo por lo que no debes saber que ese reloj lo fabrique yo mismo. Pero no lo hubiera hecho si un grupo de leñadores no se adentraran en los bosques para conseguir la madera. Es todo parte de un proceso, un mismo proceso por el que tú estás pasando. Déjame ayudarte a arreglarlo, entonces tal vez entiendas cómo leerlos.

-¿Papá te lo dijo?

-Me lo dijo tu abuela cuando le diste mal la hora para sus pastillas-Doppler se sintió apenado por su error, pero su abuelo empezó a reír dándole unas pesadas palmadas en la espalda que lo hicieron golpearse contra el escritorio pero su abuelo ignoró en sus carcajadas-¡tranquilo hijo! Ella dormirá un rato más así que nadie nos molestará mientras trabajamos-Le guiñó un ojo antes de salir en busca de su caja de herramientas, el menor lo siguió con la mirada, confundido, pronto sonrió suavemente. El reloj hacía un leve sonido, que en la ausencia de personas era como estruendosa música viniendo de un gramófono o de la radio a todo volumen. Doppler sonreía satisfecho hacia su trabajo mientras su abuelo lo abrazaba por el hombro dándole una sonrisa de orgullo por lo que había hecho.

-Esa potrilla sí que disfruta de las siestas, eh, ¿solías ser igual de tranquilo cuando bebé?-Levantó sus labios pintados de la taza de chocolate con un puchero de confusión, la distancia entre Canterlot y Manehattan era larga para un viaje, sus padres tenían buenos trabajos en la gran ciudad, mientras que sus abuelos pertenecían a Canterlot más como un hogar que no podían dejar que por razones económicas o de salud, por lo que no acostumbraron a visitar mucho-¿Tu gran cerebro te permite recordar cosas de cuando eras un bebé?-Preguntó más en burla, Doppler levanto una ceja con la boca curveada.

-Recuerdo pequeños destellos, papá saliendo a trabajar-Hizo una mueca de disgusto-, mamá cantándome para dormir. Momentos vergonzosos de cambio de pañal. ¿Por qué te estoy contando eso?-Su abuelo volvía a estallar en carcajadas.

-Porque si me hablaras de tus "cientifi-cosas" yo no entendería un rábano-Puso los ojos en blanco, esa declaración era muy cierta en realidad. Suspiró redirigiendo el tema de conversación a lo que originalmente quería-. No seas rudo con ella.

Doppler volvió a bajar su taza-¿De qué hablas?

-La forma en la que la miras, la forma en que la evitas y hablas de ella, o tus expresiones cuando alguien la menciona, la culpas a ella por lo que pasó. Y eso no es justo Doppler, ni para Roche ni para tu padre. Puedes entenderlo, ¿cierto?

-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué todos esperan que entienda un demonio de sus malditos problemas?!-Gritó llorando, había llegado a su límite con esa pregunta. Bajó de la silla y subió a su nuevo cuarto azotando la puerta detrás de él.

Descendió la cabeza de la unicornio que reposaba anteriormente sobre su hombro, a la suavidad de la camilla y saltó posicionándose frente a él, deteniendo su veloz paso con el que cruzó la puerta-Doppler ¿qué pasó allá atrás?-Levantó su pierna sobre su hombro, se veía comprensivo-¿Dónde está Apoapsis?

-Tomando una siesta seguramente-Su voz estaba agitada, giró la cabeza bruscamente, sin dejar la vista en un mismo punto por mucho tiempo, ahora él sujetó a Centauri por los hombros-. Necesito tu ayuda-Apartó su rostro de él al sentirlo muy cerca-, el medicamento que trajo Shiny ¡ayúdame a buscarlo!-Saltó lejos de él abriendo cada cajón del escritorio más cercano, haciendo volar las hojas detrás de él y dejando caer los vacíos cajones fuera de su compartimiento directo al suelo donde algunos llegaban a desarmarse. Centauri no comprendía, terminó con el escritorio y regresó su atención a quien creía su compañero de crimen pero en realidad estaba quieto-¿Qué haces?-Intentó ser suave-¡Ayúdame! ¡Por favor!

Sacudió la cabeza-¿Qué piensas que estás haciendo?

-¡Salvandola! Roche está enferma y Apoapsis se niega a compartir medicina con ella-Regresó a su búsqueda abriendo las estanterías más altas con ayuda de su magia.

-Creí que se había terminado-Corrió a su lado e imitó sus acciones, abrió la estantería de alado con su magia y acercó a la vista los objetos del interior examinándolos, era difícil pues no vio la medicina más que dentro de su caja-Shiny-Susurró.

-¿Qué?-Preguntó el desesperado unicornio mirando con temor a la puerta del cuarto donde había dejado inconsciente al anciano, volteó hacia Centauri de nuevo, estaba agitando suavemente a su prometida por los hombros y llamándola con un bajo tono.

-La medicina, ¿no se había terminado?-Lo cuestionó antes de volver a su tarea de despertar a la única pony en la habitación que había visto la presentación de la cura fuera de los estuches que probablemente ya habían desechado.

-El vejete me lo confesó, aún guardan lo restante de cada frasco, seguro suficiente para otra dosis, quieren replicarla cuando regresemos en caso de que algún sano… bueno tú sabes, presente síntomas-Centauri se detuvo, frunció el ceño y por primera vez hizo lo que debía desde el principio, analizar la situación. Había cruzado palabras pocas veces con el otro unicornio, a pesar de ser compañeros de casa, ni siquiera en el desayuno se molestaban en compartir historias de su vida en Equestria entre ellos, después de lo que habían vivido esa noche juntos, además del resentimiento sobre las terribles decisiones y acciones que le habían brindado desconfianza sobre el líder de la excursión, sentía la responsabilidad, la obligación de ayudarlo. Pero esta vez, las razones de Apoapsis no eran nada egoístas, eran razonables.

-Doppler-Levantó la voz lo más tranquilo posible.

-¿Qué?-No se detuvo de seguir buscando.

-Si alguno de nosotros presenta los síntomas de regreso a casa, ¿qué piensas hacer si utilizamos lo último que queda de la medicina? Si Apoapsis piensa replicarla, podemos salvarla de regreso en Equestria-Se acercó lentamente a él por su espalda, su lomo empezaba a subir y bajar ¿estaba llorando?-¿Doppler?

-No lo entiendes Centauri, ¿verdad? Pero, ¿por qué lo harías? Tú tienes todo lo que quieres justo aquí, en este mismísimo jodido y diminuto cuarto de mierda. Roche es peso muerto para ese cabrón, una carga innecesaria… no se llevará a los putos enfermos, por una razón utilizó la medicina en los más habilidosos con la magia… no me digas que no lo habías notado.

-Doppler, yo…

-¡Por favor, ayúdame!-Suplicó-¿Qué carajos harías tú si estuvieras en la misma situación con Shiny? Si tuvieras que dejarla morir en un lugar donde nadie se preocuparía por su cadáver…

-No la metas en esto-Lo interrumpió amenazante-, no es culpa de ninguno de nosotros, y si, y si… el tiempo de ellos ya llegó…

-No te atrevas, hijo de puta.

-Doppler, sé razonable, por favor.

-¿Ahora estás de su lado?-No podía ocultar más sus lágrimas-Después de que planeó abandonarnos.

-¡Al final no lo hicieron!

-¡¿Entonces por qué los enfermos si se pueden joder en este inhóspito lugar?! Dime Centauri, ¿sin ella que te queda? ¿Un padre? ¿Una madre?

-Doppler te lo pediré amablemente por una última vez…

-¡Responde! ¿Qué carajos te queda? ¿Tienes familia allá abajo? Porque Roche, es lo último que me queda, toda mi puta familia está muerta, la enterré el día que decidí venir aquí y la traje a ella porque no quería que se quedara sola en Canterlot, y ahora todos se ponen de acuerdo para pedirme que abandone lo último que me queda ¿tú podrías hacer eso Centauri? ¡¿Por qué no puedo salvarla?! ¡Ella es mi responsabilidad! ¡Soy culpable de haberla traído a este infierno! ¡¿Por qué tengo que ser yo quien pierda al último!? Después de toda la mierda de esta noche, ¿de qué valió sobrevivir a todos esos pendejos si vine a aquí a perder de nuevo?-Centauri comenzó a retroceder, agachando la cabeza. Doppler no perdió más tiempo, secó sus lágrimas y se encontró con el último cajón, llenó de los frascos con apenas restos del líquido medicinal.

-No te detendré, no es algo que pueda hacer, sólo… sólo puedo pedirte que te detengas a pensarlo porque… ¿en qué nos convierte decidir quien vive y quien muere?

-En un hijo de puta llamado Apoapsis-Dijo sin dudar.

-¿Es mi culpa entonces?-Habló el viejo y arrugado unicornio emergiendo en la puerta, sin inmutar al furioso hermano pero proyectando una mirada de pánico en el enamorado-¿Es mi culpa que decidieras venir aquí para desquitar ese enojo acumulado sobre tu familia, esa frustración sobre tu patética vida y que encima, arrastraras a una inocente contigo? Y yo creía que eras más listo que eso-Avanzó hacia él.

-Apártate de mi camino.

-Hazte responsable de tu mierda y suelta esa medicina.

-Haré más que soltarla si no te quitas de en medio. ¿Recuerdas lo bueno que era calentando el agua para tu té? Porque puedo hervir esto en segundos. Esfumarlo.

-¿Matarías a millones por ella?

-Una y otra vez, como Centauri por Shiny ¿o me equivoco?-Le dedicó una mirada cómplice al unicornio sorprendido por la situación que se desarrollaba frente a sus narices.

-Deja de meter a más personas en tus problemas, ¿no entiendes que mientras más lo haces sólo terminas lastimándolos? Y eso es poco decir, los más cercanos a ti están muertos ¿qué diferencia hará Roche?-Detuvo la patada que se dirigía a su estómago con su magia-¿No preferirías dejarla en paz?

-Yo era su héroe. ¡Ahora no puedo salvarla! En cambio, ustedes tenían el medicamento todo el tiempo, pudieron haber hecho algo-Levantó los frascos rodeados con su aura mágica más alto que lo que un pony en dos piernas alcanzaría.

-No hagas una de tus estupideces Doppler-Se mordió el labio, aceptando el desafío.

Estaba recostado en su cama, contemplando el techo, pintado con las estrellas, de su cuarto, imaginándose por un momento lo qué sería pasearse por ellas, un fuerte ruido golpeando el suelo fuera de la casa lo sacó de sus pensamientos, abrió la ventana y vio a su abuelo tirado sobre un arbusto, su abuela no tardo en salir al jardín a ayudarlo, regañándolo muy preocupada. Había caído de la azotea mientras reparaba la chimenea. Los ponies enfermeros llegaron al poco rato, retirando al anciano en una camilla-Sabes que no te pediría esto si no fuera necesario, sé que lo harás bien, supongo que está de más recordártelo pero, cuídala bien por favor-Rogaba la anciana de melena blanca por el paso de los años depositando a la potrilla de mayor tamaño por el paso de los meses en los brazos de su hermano mayor-, por favor Doppler-El potro miraba el fino rostro de la bebé, estaba dormida. Privándole del seductor color de sus ojos-¡Doppler!

-Sí abuela.

-¿Sabes sus horarios de alimento?-La acompañó hasta la puerta donde los impacientes enfermeros esperaban porque subiera al carruaje para partir.

-Buena memoria, sí. Lo tengo-Cerró la puerta antes de escucharla hablar de cualquier otra preocupación sobre el cuidado de la menor.

-He leído exactamente ciento ochenta y siete novelas de misterio y detectives, mamá decía que fomentaban mi imaginación y pensamiento de deducción, podía decir quién era el culpable desde su primera mención en el libro o si el autor era tan malo, desde la introducción. Si eso está aunque sea un poco cerca de la realidad, en mi cabeza tengo al menos dos perfectas y funcionales ideas con las que podría deshacerme de ti, confundir a las autoridades el tiempo suficiente para que den por sellado el caso cuando nunca logren resolverlo-Explicaba a su hermana menor mientras terminaba sellaba su biberón con leche caliente y lo ponía dentro de su boca para alimentarla-. Y sin embargo, aquí estoy, alimentándote. No sabría decir si he caído bajo, sólo que… tienes algo que me hechiza y es de lo que me quiero librar-La miro fijamente, esperando a que abriera sus ojos. En la mesa había botellas de sidra, probablemente de su padre, hacía ya tiempo que uno de los regaños de su abuela a su padre por su creciente alcoholismo lo habían despertado. Parecía que no tenía ningún cambio admirable. Esta vez también había sacado el álbum familiar, fotos de él y su madre en su juventud. Pasó cada página, siempre admirando la belleza de su progenitora, desde la noche que nació Roche, su imagen de ella se distorsionaba más, le costaba recordar los detalles que había memorizado fácilmente. Volvió a su hermana quien había terminado su biberón, no sintió el paso del tiempo mientras veía las fotos, la potrilla tenía una diminuta sonrisa de satisfacción dibujada y los ojos abiertos dejando a su hermano perderse en ellos, perderse en esas hermosas espinelas, entonces se dio cuenta, esos ojos que creía inolvidables eran los ojos de su madre, Roche los había heredado y era lo que lo tranquilizaba cada vez que la veía, si no fuera por la dispareja melena, ella sería la viva imagen de su mamá. Pero esos profundos ojos eran lo que el necesitaba, eran suficiente para él. Cerró el álbum y lo acomodo en su lugar, llevó a Roche a su cuna y limpió la cocina-Es una lástima que nunca la conocerás, ¿sabes? La hubieras amado, era la mejor uni… pony, que alguna vez haya vivido en Equestria. Y ella te hubiera amado a ti, tanto como me amo a mí. Lo mejor de ella era que no quería que yo entendiera los problemas de los adultos, a pesar de mi cerebro, ella sabía que era un niño pequeño. Ella no me quería soltar al mundo real Roche. Sin importar que yo lo conocía tan bien. Eres casi idéntica a ella físicamente, amaría que crecieras y fueras como ella en su actitud y personalidad. No quiero que conozcas el mundo real-Ella lo miraba atenta con ojos brillosos y moviendo sus labios produciendo burbujas de saliva y gestando sonidos sin significado hasta que

-"Doper"-Se quedó de pie frente a ella con la boca medio abierta.

-¿Fui tu primera palabra?-La bebé volvió a sólo mover los labios babeando por todo su pecho. Doppler sonrió conmovido-Por cierto, tienes la peor melena del mundo-Era lo único que había sacado de su padre.

-Doppler, debe haber otra forma-Intentaba razonar.

-Si no vas a escucharme a mí, escúchalo a él-Declaró Apoapsis.

-No dejaremos a nadie atrás Apoapsis-Lo confrontó Centauri-, no quiero pensar más mal de ti pero sospecho que no volviste por nosotros sólo porque tenías buenas intenciones. Si nos necesitas a Shiny y a mí para el hechizo estas son nuestras condiciones: todos juntos o nadie.

-Podríamos ser olvidados en este lugar ¡todos nosotros! O llevar las memorias de todos los que surcaron los cielos con nosotros y darles el lugar que merecen en la historia. Inclusive Roche, será conocida, será honrada y recordada como una heroína.

-Yo…-Negó confundido-¡arhg!-Gritó de dolor al sentir el disparo en su espalda. Blázar apareció detrás de él deteniendo la caída de los frascos.

-¡¿Qué fue eso?!-Gritó Centauri.

-Lo que se tenía que hacer-Declaró Blázar.

-Esas palabras eran ciertas Apoapsis, todos o ninguno de nosotros.

-¿Estoy hablando con el mismo que intento entrar en razón a este terco unicornio?-Señaló al adormilado Doppler quien era sujetado y amordazado por su hermano-Lo que vivimos aquí, ¡el infierno por el que pasaron esta noche! ¿Estás dispuesto a dejarlo? Podemos cambiar la historia, llevar a Equestria a un nuevo nivel-Sujetó el rostro de Centauri entre sus ambas pezuñas-, creí que traje conmigo a visionarios, parece que no estaba más que equivocado, ¡con todos! Hasta conmigo mismo… sólo quiero volver a casa y pisar el suelo una vez más, sin temor a morir, sin tener que vivir encerrado en ese traje. Sólo un minuto y después los dejaré hacer lo que quieran, llevarme a juicio, matarme. Ya estoy muy viejo para detenerlos-Llegó a lado de su hermano-Ponle un traje y amárralo con su hermana. Deja que se despida… o que la salude de nuevo-Le ordenó.

-Ya estoy viejo para estos bailes-Le sonrió con esos marchitos labios-. Me alegra que hayas podido venir a visitar-Dijo mirando al frente a la potrilla jugando sobre su pecho cubierto por una delgada cobija.

-¿Cuándo saldrás de aquí?-Le preguntó a su abuelo.

-Oh, Doppler, hijo. No finjas que no lo sabes. No se trata simplemente de mi espalda… caí por una razón, perdí el equilibrio porque, cuando llegas a mi edad tu cuerpo no funciona como antes-Tosió-. Llegué a la edad donde finalmente puedo dejar de correr y esperar sentado y en paz, por una vez en mi vida sé lo que es la verdadera tranquilidad-Doppler limpió una lágrima de su rostro. Su abuela entró al poco rato y alimento a su esposo con algo de fruta picada, dejando a Roche en los brazos de su hermano. Después de platicar un largo rato su abuela quedo dormida sobre su pecho y Roche en una cuna que los empleados del hospital le habían prestado, pero su hermano consideraba incomoda comparada a la que tenían en casa-. Me alegra que esa mirada finalmente haya cambiado.

-Ese día, cuando armamos el reloj, ¿qué significaba lo que dijiste cuando entraste?

-¿"No estamos hechos para estar solos"?-El joven asintió-Nadie quiere estar solo Doppler. La soledad te amarga, te hace frío y te mata poco a poco haciéndote perder lo más importante para cualquier Pony.

-¿Y qué es?

-La esperanza-Pasó su pezuña entre la despeinada melena blanca de la unicornio que dormía en su regazo-, solía decirle a tu padre que el algún punto de nuestras vidas nos encontrábamos con alguien, alguien a quien invitábamos a bailar y cuando empezábamos a movernos en la pista, todo alrededor se mueve tan lento, te sientes tan vivo, no necesitas las alas de un pegaso para sentir que vuelas en medio del universo mismo y cuando sientes esa sensación es cuando has encontrado a esa pony especial, aquella a las que los que siguen el camino de la esperanza los guía y con la que querrás bailar el resto de tu vida. Claro que tu padre era un idiota que nunca aprendió a bailar-Doppler río.

-Creí que era una metáfora.

-Tu padre tampoco sabía de eso… probablemente él querrá casarse de nuevo, sé lo mucho que te jode la palabra, pero, prométeme que intentarás entenderlo ¿sí?-Asintió torciendo la boca-, y no estés solo tú, tienes una familia aquí y ahora, tendrás una familia en el futuro, no te olvides de ninguna y no dejes sola a tu hermana. Ve la belleza en las cosas más pequeñas ¿lo harás? ¿Por mí?

-Sí-Es lo único que podía decir en ese momento.

-Y no le digas a tu abuela que dije todas esas palabrotas-El menos río con la cabeza baja.

Días más tarde se encontraba repitiendo la experiencia que había vivido años atrás al enterrar a su abuelo. Murió mientras dormía, en el hospital horas después de haber sido visitado por su esposa. La secuela del evento que incluía la limpieza del hogar también se incluyó, le entristecía ver a su deprimida abuela dormir muchas horas al día, sus almohadas muchas noches estaban húmedas por su llanto, y tanto él como su padre temían porque ella tampoco despertara un día.

Tras terminar la preparatoria, el pony más joven, optó por dejar pasar las abundantes ofertas educativas de reclutamiento que recibía, tenía mucho en mente por ahora y no quería separarse de su frágil familia. Cualquier título podía esperar, y sería pan comido.

Le alegró que con el paso del tiempo, sabiendo lo difícil que podría ser, su abuela se recuperara volviendo a ser tan activa como lo era antes, su papá trabajaba gran parte del día pero con el paso del tiempo consiguió un mejor puesto que le permitía presentarse más temprano a casa. Doppler abrió la puerta sorprendido por quien se trataba-¿Perdiste tus llaves de nuevo?

-No… sí.

-Pasa ya-Negó con la cabeza de forma burlona. Su padre caminó hasta la cocina para encontrarse con su madre quien servía los platos de la cena. Le dio un beso en la mejilla.

-Me agrada tu nuevo horario-Bajó el plato sobre el mantel.

Iba a responder cuando notó algo en la mesa, algo que le hizo borrar la sonrisa-Mamá, hay cinco platos en la mesa-No era la primera vez que hacía algo parecido, en los últimos años había mandado a Doppler a llamar a su abuelo a su taller o habitación varias veces. Se tiró sobre la silla riendo con diminutas gotas saltando de sus ojos.

-Creo que a veces olvido que ya se fue-Su hijo la abrazo y consoló.

-Está bien mamá, está bien.

Doppler vio a su hermana empujar con su con tenedor la lechuga, que los dos odiaban, de su plato al de él, la miró serio pero después le sonrió dándole un pequeño rodillazo con su pierna delantera, ambos riendo-Niños, parece que tu papá tiene algo que decirte-El padre de los dos unicornios comenzó a toser con la cuchara en la boca.

-¡Mamá! Te dije que no les comentaría nada aún.

-Han pasado ya casi siete años, no es un pecado lo que haces.

-¿Conociste a alguien?-Preguntó emocionada la potra.

-Eh… podría decirse, ¿estarían bien con eso?

-¡Por supuesto!-No esperaba menos de su hija, en cambio del adolescente, temía escuchar su respuesta.

-¿Doppler? ¿Tú qué dices?

-Eh… "seh", sólo no molesten con el ruido ¿quieren?-Regresó a su comida. Con la adolescencia su rebeldía creía mientras su lenguaje variaba de formas que no complacían a su abuela. Su hermana lo pateó por debajo de la mesa.

-Sé amable-Le susurró entre dientes con el ceño fruncido. Si bien su inteligencia no era como la de su hermano a su edad, se había desarrollado a un buen nivel.

Suspiró derrotado-Lo harás genial papá-Le sonrió flojamente.

Sabía que no podía pedir más de él-Gracias, a ambos-Regresaron todos a su comida con un silencio muy agradable que fue interrumpido por el claro sonido de algo desliándose por la puerta-¿Otra carta?

-Puede ser.

-¿Seguirás postergándolo? Tienes bastantes de Canterlot High, la más exclusiva de toda Equestria y te ofrecen un paquete completo con beca y todo.

-¿Estudiar en un lugar como ese? Con adolescentes bebiendo, descubriendo sus instintos primarios y haciendo de toda porquería menos estudiar. No es mi lugar.

-¡Bebe!-Gritaron al unísono los unicornios que rodeaban a Doppler, la mayoría vestía el suéter de Canterlot High. Doppler bajó su último gran jarro vacío junto a todos los demás sobre la barra del bar donde se encontraban celebrando la victoria del equipo en el último juego-¡Síííííííííííí!-Celebraron otra victoria, el pony de tierra, rival del unicornio ya había caído al suelo a mitad de su jarra y las vacías de su lado de la barra no estaban ni cerca de las del unicornio.

-¡Wooooooo!-Gritó sobre su banco levantando ambas piernas delanteras al aire recibiendo porras y aplausos de todos los presentes antes de ser sujetado por la oreja por una unicornio de pelaje blanco y melena rubia, quien lo jaló hasta la entrada principal donde el portero la esperaba con la pezuña levantada. Le dio unos bits por el favor de dejarla entrar sin tener la edad requerida y al cruzar la calle su hermano se soltó bruscamente de su agarre-Argh, que te den Roche ¿qué mierda fue eso?

Contuvo la necesidad de abofetearlo, sabía que su comportamiento era debido a las altas cantidades de sidra que había ingerido a lo largo de esa noche-Doppler ¡cállate imbécil!-Respiró profundo-… Hubo un accidente en la fábrica…-Las cejas de su hermano de arquearon.

Se movió violentamente en el suelo intentando ponerse de pie sin darse cuenta de que estaba atado de las piernas traseras y delanteras-Hijo de puta…-Se quejó dejando saber a la pony que estaba acostada en el sillón junto a él de quién se trataba.

-¿Doppler?-Preguntó en apenas un hilo de voz.

-¿Roche?-Dejó de luchar por ponerse de pie-Ah, lo siento tanto.

-¿Qué pasó?

-Apoapsis… él, no me dará lo que sobra de la medicina, la replicarán de regreso en Equestria y… planean dejar a los enfermos aquí, para él son peso muerto… siento tanto haberte traído aquí.

-Oh Doppler, para ser tan listo eres tan lento-Alargó el sonido de la última palabra molestándolo-. Me alegra que hayas pensado en mí para venir aquí-Se movió al borde del sillón para tomar el rostro de su hermano entre sus cascos y ofrecerle una sonrisa acompañada de una brillante lágrima marcando su paso sobre el pelaje de las mejillas de Roche-. Gracias-Cerró sus ojos recargando su frente sobre la de él-. ¿Sabes? Al fin podré conocerla, no sólo por fotos.

-Roche…-La interrumpió asustado de lo que decía.

-Cállate, Doppler, cállate. Es momento de que madures y hagas algo responsable por una vez en tu vida y… y-Las palabras se le escapaban de la boca-, y en honor de todos aquellos que creían que harías algo grande, ve a casa, ve a casa por mamá, por los abuelos, por papá… por mí-Era imposible contener el llanto-, y por favor, si hay una sola cosa que te puedo pedir… no me olvides.

-Roche, no me iré sin-Su pezuña cubrió sus labios.

-Por favor Doppler, ¡por favor!-Suplicó-Debes vivir, por todos los que nos quedaremos atrás ¡debes vivir!-Usó lo poco que tenía de magia para liberarlo de las ataduras que lo mantenían preso-Corre Doppler y vive-Lo besó delicadamente en la frente y cuando se separó de ella y vio esos ojos no veía sólo a su hermana, sino también a su madre tras ella y se preguntó ¿qué era lo correcto en ese momento? Después de todo, ¿rendirse ahí era lo indicado? Se puso de pie y abrazó a su hermana, la sujetó fuerte y la acercó a él lo más posible sin importarle si se contagiaba o no.

-Te lo juro Roche, no serás olvidada.

Roche se había ido ya a casa, pero Doppler aún no podía creer ahora sólo quedaban ellos dos. Un terrible accidente había matado a su padre, dejándolo irreconocible sino fuera por su gafete en el pecho. No tenía la condición física para patear la piedra en frente suyo sin lastimarse, desistió. Y con una mirada de desprecio se despidió pasando por la tumba de sus abuelos y deteniéndose en la de su madre otro tiempo más. Cuando cruzó la puerta principal del frío lugar fuera estaban dos ponies unicornios ya mayores parados frente a un elegante y claramente costoso carruaje, uno con su melena amenazando en caer en cualquier instante y el otro con una cara de pocos amigos. Ambos lo miraron fijamente, compartieron una mirada entre ellos, asintieron y avanzaron lentamente hacía Doppler, quien dudoso de los desconocidos retrocedió un par de cascos-No hemos venido a darle problemas, joven Doppler-Habló el más grande de ellos-, estudiante de Canterlot High, en busca de un doctorado en astronomía, con excepcionales notas, opacadas solamente por sus problemas de alcohol y yeguas que mete en la cama, sorprendente para su edad.

-¿Quién se creen ustedes para acosarme par de pendejos pervertidos?-Se acomodó en una postura defensiva lista para taclear a ambos.

-Somos el futuro y hemos venido a hacerle una oferta de una vida, si fuera tan amable de acompañarnos en el carruaje le explicaríamos los detalles.

-¿Es lo que hacen? ¿Meter adolescentes en su carruaje con la leyenda de "dulces gratis"?

-Reunimos visionarios para la expedición que marcará un gran cambio en la historia de todo el reino y más allá de sus fronteras, nuestro objetivo, un lugar al que ningún pony ha ido, ni siquiera las princesas mismas: la luna-Apuntó al satélite en el cielo con su casco delantero derecho-. ¿Qué dices? Un boleto de ida y vuelta para el viaje con el que mentes débiles, pegasos y ponies terrestres apenas podrían soñar…

Doppler se sentó en medio de ambos-Que sepan que sé defenderme con la magia por si se les ocurre intentar algo cabrones-Advirtió antes de que empezaran a avanzar.

-Creemos que amará todo lo que tenemos para ofrecer, nuestros avances han sido grandes con el paso del tiempo, y el equipo no para de crecer. Cuando la princesa se entere de lo que hemos logrado pasaremos a ser inmortales en las páginas de la historia…

Doppler caminó fuera del domo, terminando de vestir su traje espacial antes de cruzar el límite del hechizo, en dirección a la multitud reunida a la distancia. Cuando llegó a ellos intento llamar a Apoapsis pero ni siquiera parecían poder escucharlo a pesar de sus gritos. Se abrió paso, molesto, entre la multitud para llegar hasta el frente y ver qué era lo que causaba tanto revuelto, para su sorpresa hasta el frente de todos estaban Centauri y Shiny contemplando una alta figura agrandarse mientras más se acercaba a ellos. Doppler entre cerró los ojos para visualizar mejor de lo que se trataba, temeroso de que fueran las fuerzas de las sombras. Con los segundos pasados dedujeron que no podía tratarse de eso pues no caminaría tan lento, la figura se esclareció y cuando finalmente se dio cuenta:-¿Esa es…?-Preguntó lleno de incredulidad. Centauri tenía la boca caída y Shiny los ojos vidriosos.

-Es ella… es Nightmy-Se escuchó llena de esperanza la unicornio.


En el próximo capítulo:

"-Yo, yo no quería-miraba sus vacíos pero temblorosos cascos."

"-No es la única con secretos"

"-Una vez conocí a la princesa Luna, ¿aún hay algo de ella dentro de ti?"

"-¿Por qué los mandarían aquí? ¿Qué tienen que ver con esta tortura?"

"-Vendrán por nosotros.

-Pelearemos."

Próximo capítulo:

Sin escape.

Notas del escritor: ¿alguien extrañaba estas notas? Yo pienso en ellas cada día. En fin, esto es sólo para explicar el pequeño hiatus entre el capítulo anterior y este, como se dieron cuenta sigue siendo el mismo arco, por lo que puedo decir que los arcos no tendrán un número fijo de capítulos, ¿y cuántos capítulos le quedan a este arco? Dos más. Pero aún queda la pregunta ¿por qué el hiatus? Más que nada para tener listo algo que se verá cuando acabe este arco, llegará una sorpresa (además del ya confirmadísimo especial que siempre se verá en medio de arcos) y para seguir en tiempos con toda publicación mía. Por lo que puedo confirmar que si hay más arcos largos probablemente tengan hiatus en su mitad.

Y por otro lado, hablando de este capítulo, debo decir que ha sido de los más difíciles que he escrito, Doppler terminó siendo un personaje muy grande y complejo para mí que en mi opinión me ha gustado tanto que merece su propio fic, obviamente no pasará a menos que… espero que les haya gustado el capítulo. Sin más que decir, gracias a todos los que leen la historia y en especial a los que se toman la molestia de leer hasta aquí. Nos leemos en una semana.