— ¡Qué demonios quieres Tavalas! ¡Que Tebe muera! ¡¿Seguro que la quieres?! Porque no te creo.
—Deja de gritarme.
Tavalas la fulminó con la mirada colérico, quien más que él quería salvar a Tebe de las garras de esos bastardos pero también sabía que debía actuar con prudencia y trazar un plan, de no ser así Tebe acabaría muerta antes de lo previsto.
—Tenemos que ir ya a por ella ¡Que no le abran hecho ya! Si no nos vamos ya iremos las amazonas por nuestra cuenta.
Entonces comenzó a caminar hasta la salida con las mujeres detrás de ella caminando con determinación.
—Espera Mirina… Avisa a tus amazonas que yo avisare a mis peltastas.
Todos estaban listos para el combate, caminaron hasta que el sol se ocultó y en el cielo la luna apareció.
No se habían detenido ni siquiera a comer , todos lucían exhaustos y hambrientos.
—Sessho…te das cuenta lo que te dije hace meses…ni siquiera Tavalas quiere ir, lo ha hecho por la presión de las amazonas, este posiblemente pudiese ser nuestro último día de vida de vida.
Suspiro sentándose por fin cuando Tavalas ordenó hacer las tiendas.
Sesshomaru la miró sin perder algún detalle de ella.
Recordando la primera vez que la había visto, ella estaba escondida detrás de un florero escondiéndose de su padre, ese enfurecido por su dulce aspecto despreocupado tiró el jarrón al suelo causando un gran estruendo.
— ¡Tu! –dijo señalándole Píreo-, ve y dile a Tavalas que venga ahora mismo. Y tu camina Kagome.
— Nada nos pasará, yo te protegeré.
Rió mientras se sentó a su lado.
— No lo sé.
—¡Oye, me duele que no confíes en mi!
—Lo lamento Sessh, ¿Harías algo por mí?
La profundidad de sus ojos le atrapó y no supo que decir más que asentir discretamente mientras la miraba.
Entonces ella sonrió y se levantó de un salto que atrajo la atención de varios a su alrededor pero a ella poco le importó, a continuación tomó la gran mano de Sesshomaru halándolo para que se levantara, él sonrió con desdén obedeciéndole.
—Sígueme.
—Concedido.
Hasta el fin del mundo, quiso añadir Sesshomaru embelesado en la preciosa cara de Kagome.
Ambos se sonrieron bajo las miradas atónitas a su alrededor que por supuesto fueron ignoradas.
Antes Kagome había pedido permiso a Tavalas sin que los demás se dieran cuenta con la escusa de que Sesshomaru le enseñase nuevas tácticas de combate.
— ¿Dónde vamos? —preguntó él al ver que se alejaban un poco de donde habían estado anteriormente —.
El verde bosque en la noche parecía más tranquilo.
La noche serena los alentaba a seguir, Sesshomaru no podía dejar de verla caminar tan segura delante de él, el simple hecho de que ella estuviera con él hacía de la noche perfecta.
—Tu sólo sígueme, lo he visto al pasar, te aseguro que nadie vendrá, he encontrado un lugar perfecto para ambos.
El silencio ahora reinaba para los dos, hasta encontrar el lugar que bautizarían como suyo.
Sesshomaru casi no podía creer que aquello estuviera pasando, que fuera la misma Kagome de Macedonia quien quisiera estar con él.
—Quiero hacer algo que siempre había esperado hacer.
— ¿Y qué es?
Ella le miro con una ilusión que casi fue palpable.
—Ser libre.
—¿No lo eres ya, princesa?
Kagome hizo una mueca en desaprobación y negó con la cabeza.
—Quizás antes no lo era pero ahora, aquí contigo lo soy.
Sesshomaru le sonrió e inesperadamente tomó el rostro de la castaña y se abalanzó hasta sus labios deleitándose en ellos como si degustara la dulce ambrosía, fue aún más satisfactorio cuando ella le devolvió el beso de una manera hambrienta aferrándose a su musculosa espalda, ambos se dejaron caer al suelo, estaban tan cerca que podían sentir sus corazones agitados.
Kagome lo soltó y dejó escapar un suspiro de su boca, deseaba a Sesshomaru como nunca había deseado a nadie y no era mero deseo físico, aquello iba más allá.
Él la miraba a su vez con adoración,sus ojos brillaban.
Ahora solo estaban los dos y no les importaba nada, a pesar de que mañana posiblemente fuese su fin.
—Quería decírtelo Kagome, quería hacer las cosas bien, ganarme mi título de Trierarca y ganar dinero para ti, para la familia que pudiéramos formar —tomó su mano sin dudar—, he estado enamorado de ti desde hace mucho tiempo Kagome.
La expresión de ella lo hizo sentir feliz, sus ojos brillaban de una manera que nunca antes había visto y Sesshomaru quería asegurarse que ese brillo no se extinguiera.
—¿Por qué no me lo habías dicho?
—No quería decírtelo hasta tener dinero, no quería que me rechazaras por ser nadie.
Kagome tomó su cara entre sus manos para depositar un beso entre sus labios.
—Tu no necesitas hacer eso Sesshomaru, independientemente de lo que pase mañana lo único que necesito de ti es tu amor, sólo con eso me conformo.
Sesshomaru sonrió ampliamente sintiéndose el hombre más feliz del mundo.
—Te sentirás colmada preciosa mía, yo, princesa Kagome de Macedonia, voy a amarte hasta que la luz de mis ojos se extinga y la muerte venga en mi búsqueda.
—No mezcles tragedia con amor Sesshomaru, los dioses nos acompañarán, tu y yo saldremos ilesos y ya hablaremos de nuestro futuro.
El rubio asintió decidido antes de volver a capturar sus labios con alevosía.
—Con el río Eurotas como testigo a mi promesa... ¿Te casarías conmigo princesa?
Kagome lo miró fascinada ante la propuesta, en su vida se había sentido más dichosa y afortunada así que con lágrimas en los ojos le preguntó a Sessh.
— ¿Sin miedo a lo que nos esperará mañana?
Él negó con la cabeza con una sonrisa pero no habló.
—Sin miedo a lo que digan de nosotros… sin miedo a besarte.
Acto seguido presionó su boca con la de Sesshomaru quien totalmente feliz aceptó su dulzura.
—Pues que así sea Agapi mou, estoy dispuesta a unirme a ti por el resto de mi vida.
Sin nada más que decir se lanzó a sus brazos.
Kagome hizo un esfuerzo por detener toda aquella mezcla de emociones cuando Sesshomaru la tocaba tan íntimamente, debía detenerse pero no podía, queriendo ser atrevida deslizó sus manos hasta los desnudos brazos de Sesshomaru y con las uña se dedicó a rozarlo a propósito entonces él separó sus labios de ella y Kagome pudo ver la ardiente pasión en sus claros ojos.
—Debemos irnos o...
—Quiero estar contigo —cortó ella casi suplicante—.
Sus mejillas se tiñeron de rojo al escuchar lo desesperada que se escuchó.
Sesshomaru en vez de aprovecharse le habló.
—No voy a aprovecharme de ti princesa, no voy a robar tu inocencia en este lugar, no es digno de ti.
—Te equivocas Sessh, este lugar se ha convertido en el recuerdo que más atesoraré así que no pierdas el tiempo tratando de hacerme cambiar de opinión.
El rubio la miró dudoso antes de hablar.
—No lo sé...
—¿Acaso no me deseas?
—¡Por lo dioses, es lo que más hago desde que te conocí preciosa mía!
—Entonces tómame Sesshomaru.
La determinación del rostro de Kagome hizo que sus dudas se disiparan y aún más cuando la princesa Macedonia deslizó su peplo que cayó a sus pies.
Sesshomaru no recordaba haber visto una cosa más preciosa que esa mujer, su belleza podría rivalizar contra la mismísima Afrodita.
El guerrero caminó con la vista clavada en su desnuda piel hasta que se detuvo frente a ella, tan rápido como se detuvo Kagome arrancó sus ropas con él ayudándole, una vez más se dejó caer al suelo contemplando la desnudez de Sesshomaru ruborizada, él la miraba como un lobo mira a su presa.
Sessh se dejó caer encima de ella sin hacerle daño y ambos se sumieron en un ardiente beso mientras que sus manos exploraban sus cuerpos, Sessh era consciente del temor de Kagome pero también sabía que ella estaba disfrutando su cercanía tanto como él, ¿Cómo es que él podía ser un hombre indiferente con todos pero cuando se trataba de ella era absolutamente vulnerable? Kagome en definitiva era su talón de Aquiles.
Bajó sus labios hasta su punto sensible en el cuello y la hizo jadear involuntariamente, justo en ese momento supo las desesperadas ansias que tenía por tomarla, porque fuera de él como tanto había deseado.
Sus manos como si tuvieran vida propia se deslizaron hasta su centro húmedo y Kagome ahogó un gemido salvaje en sus labios cuando uno de sus dedos se adentró hasta su intimidad.
Su boca ahora buscó sus pechos los cuales degustó como el mejor de los festines, Kagome estaba absorta a todo a su alrededor, su completa atención estaba en Sesshomaru y en sus caricias, tomó su rubio cabello en sus manos arqueándose ante su traviesa boca en busca de más de esa electrizante sensación.
—No puedo más —susurró él—, ¿Estás lista Kag?
Ella asintió pérdida en la lujuria en sus pupilas.
—Lo estoy Sesshomaru.
Entonces él se introdujo en ella con cuidado de no lastimarla, Kagome por su parte apretó la mandíbula dolorida a la vez que cerraba sus ojos y se aferraba a Sessh.
Pero después del dolor llegó el súbito placer que la hizo sentirse frenética y necesitada, Sesshomaru sonrió complacido al verla morderse los labios tratando de no dejar escapar ningún sonido, quería hacerla sentir plena, quería hacerla adicta a él, quería que fuera suya y que no huyera jamás de él pese a su pasado, entonces pudo sentir la ferocidad de un orgasmo que los hizo alucinar a ambos.
Con la respiración entrecortada Kagome dejó un casto beso en la mejilla de Sesshomaru y este le sonrió haciéndose a un lado para después atraerla a su pecho.
—Se que te haré feliz princesa, sólo dame tiempo.
Ella no dijo nada.
Ambos callaron y el sueño pronto llegó a por ella, Kagome debió imaginarlo pero escuchó la voz de Sessh antes de adentrarse al reino de los sueños.
—Ahora eres mía en cuerpo y alma Kagome, no hay nada que nos separe, ni siquiera los mismos Dioses podrían.
¿Cómo les ha parecido el capítulo? Comenten cualquier duda será aclarada, gracias por leerme.
FELIZ AÑO NUEVO
