— ¡¿Orsíloco?!

El hombre frente a él lo miró fulminante al voltear.

— ¡¿Qué te sucede demente?!

Sabiendo que no era su hermano lo degolló sin remordimiento, no renunciaría a su búsqueda.

— ¡Orsíloco!

—Asch –llamó Xanthe-.

— ¡Orsíloco!

La princesa Macedonia frunció el ceño al no ser escuchada por él, ¿Quién era aquel hombre que llamaba?

No sabía tantas cosas sobre Asch sin embargo deseaba conocer todas y cada una, sabía que ocultaba algo y aquello la hacía sentir más atra

—Aeschylus.

Asch seguía ignorándole en desesperación por su hermano.

— ¡Orsíloco, maldición!

Xanthe corrió tras él y tocó su hombro.

Aeschylus volteó rápidamente y amenazó con su lanza hasta que se dio cuenta de que era Xanthe.

—Xan...

— ¿Qué sucede Asch?

El suspiró cansado.

— ¿En serio crees que este es un lugar para hablar?

Xanthe se enfado por su comentario.

—Siento molestarte, tampoco es un lugar para buscar a alguien.

Xanthe se volteó para volver con las amazonas pero Aeschylus la detuvo, sin delicadeza la volteó y la besó con rudeza.

Todo el mundo se sorprendió ante aquel acontecimiento.

—Eso nunca pasa en las batallas generalmente –dijo Methodius-.

—Nunca –afirmó aún sorprendido su contrincante mirando a ambos-.

Methodius volvió su mirada al espartano y atravesó su pecho con su lanza.

—Entrometido –dijo mirando al difunto-.

—Tampoco es lugar para besar a una mujer.

—Me gusta romper reglas Xanthe, vuelve a tu lugar aún hay que matar a estas escorias.

Xanthe asintió antes de correr donde las amazonas.

— ¡Necesito tu ayuda Pericles!

—No puedo hacer nada, el viaje fue hace mucho, incluso ya pueden estar muertos Aspasia.

— ¡Lo sabía! Xanthe tenía razón, yo solo soy tu hetera.

— ¡No Aspasia! Pregúntale a cualquiera, es un viaje muy avanzado si pudiese ayudarte lo haría agápi̱ mou lo juro por Zeus.

—Estoy tan preocupada por mi hermana —Su voz se rompió de inmediato y sus ojos se llenaron de lágrimas-.

—No creí que tuvieses esa afinidad por Xanthe, incluso pensé que le odiabas.

— ¿Odiarla? No podría, es mi hermana.

Pericles la atrajo a sus brazos dándole consuelo.

—Vaya, ¿Aeschylus Dikoudis besando a una chica por primera vez?

El corazón de Asch se aceleró desde hace años que no escuchaba su voz burlona y llena de odio a la vez, quiso abrazarlo, pero ¿Cómo abrazaría a su enemigo?

—Orsíloco.

—Ναι...

—Adelfós.

—Desde ese día no más.
La furia que mostraron sus ojos hizo que Asch se sintiera dolido y que recordara el pasado.
—No digas eso.

—Fue tu culpa.

—Orsíloco, debes irte, huye hermano sino, te darán muerte.

— ¡Ese no es tu problema!

Orsíloco alzó su lanza hacia Asch, pero solo pudo atravesar el escudo de este.

—Vamos Orsíloco, huye o morirás, debes cuidar de Melantea.

— ¡Mata a tu propio hermano, como a tu madre, maldito!

Orsíloco intento herir tantas veces a Aeschylus pero en todas fracasó, la ira lo dominaba.

— ¡Vete! no quiero que mueras.

Orsíloco miro a su alrededor y vio que solo quedaban pocos espartanos y sintió miedo.

—Me voy porque me da la gana, no porque tu lo demandes.
—Espera Orsíloco, ¿Puedes decirme donde está Melantea?

—Esparta.

— ¿Qué parte de Esparta?

Orsíloco se dio la vuelta y se fue dejándolo en dudas.

El rey Píreo hacia lo que nunca había hecho, llorar por una mujer, y no cualquier mujer, sino su pequeña hija.

Desde que Xanthe había nacido había sido un ángel siempre era más duro con ella porque quería protegerla, aunque muchos no creyesen que Píreo tenía corazón, su corazón era Xanthe y se había ido por su maldad.

—La cosa no es igual cuando a quien hechas a la suerte es a alguien que amas ¿No, Píreo?

La melodiosa voz de la musa resonó en los oídos del rey.

— ¡Calla!

—Si tu malvado corazón no hubiese recurrido a un plan tan vil como darle muerte a débiles inocentes quizás tu hija ahora estuviese aquí.

— ¡Cállate! ¡Es también tu hija!

—Lo es, lo sé, ¿No tienes confianza en ella? sabes... Xanthe puede cambiar el mundo si se lo propone.

— ¿Dónde están? ¿Está con Tavalas? ¡¿Aun vive?!

—Sí, vive, vive ahora, más que nunca...ha vuelto a la vida mi pequeña.

—Dile que regrese conmigo Clío, por favor.

—¡Vaya! al fin ha regresado ese hombre del cual tuve dos hijas, pero ve a por ella Píreo, yo no puedo.

Entonces se desvaneció.

—Dame muerte oh gran Tavalas, padre de la gran perra Amazona.

Tavalas intento matar al burlón espartano pero este lo esquivo.

—He llevado tantos años soñando esto, matarle, ¡Como tú mataste a mi padre, maldito!

— ¿Quién eres?

Sonrió arrogante.

—Argyros Kana, hijo de Iosif y Ainia, hermano de la perra amazona Tebe.

— ¡No le llames así! –grito furioso Tavalas!

— ¡La llamo como se me da la gana!

Atacó rápido sin que Tavalas se diera cuenta y le hirió de gravedad.

— ¡Tú fuiste el responsable de la ruptura de mi familia!

Aeschylus hirió a el muchacho, entonces Tavalas se dio cuenta que todo ya había acabado y la victoria era de sus peltastas y amazonas.

—No lo mates Aeschylus, por favor, sánenlo.

—Miltiades ¿Estás muy mal? –Preguntó preocupada Mirina-.

—No, solo, sanen al muchacho.

—Tú también necesitas que te sanen.

—Ahora solo quiero hablar con Dikoudis y Andreatos.

Asch y Methodius se acercaron a él hombre afligidos.

Mientras otros peltastas levantaban a Argyros para sanarle.

—Quiero que hagan algo por mí, muchachos. Os pido a ustedes porque confió en vosotros.

Ambos asintieron confundidos ante el trato de Miltiades.

—Quiero que vallan a Oetylus, ve a buscar a Xenocrates, allí está Tebe sáquenla de allí, y luego llévenla con las amazonas, mi pequeña hija.

Ambos sintieron felicidad porque Tavalas confiara en ellos, de tal manera que les confesara que Tebe era su hija, Miltiades había pedido que la salvaran y eso harían.

SIENTO NO HABER ACTUALIZADO AAAAANTEEES.

LA UNIVERSIDAD, SUMADO A LOS PROBLEMAS DE MI PAIS, ESPERO ME ENTIENDAN Y LES GUSTE EL CAPÍTULO.