"La belleza de lo que hacemos no recae en que seamos los únicos que puedan hacerlo, sino en que inspiren a los demás a hacer cosas únicas."
La luna comenzaba a ascender antes de su tiempo, llenando de preocupación a los ponies que dejaron de lado sus cotidianas actividades para observar el extraño fenómeno, rogando por su princesa, porque su princesa Celestia llegara pronto a arreglar el problema más que a dar explicaciones. Pronto la luna se encontraba en su punto más alto ya, cubriendo el sol en un eclipse, negando la luz del día a los ponies de todo el reino y pueblos cercanos. Los susurros y balbuceos se hicieron presentes, y la poca tranquilidad se desvaneció en un parpadeo cuando el oscuro cielo se llenó de explosiones provocando la pronta huida de todos en busca de un refugio.
Los rayos de magia impactaban uno contra otro, dejando detrás una nube de humo que era atravesada por una de las involucradas en búsqueda de su rival para lanzar el siguiente ataque. Ambas se movían con agilidad por el cielo, una tras la otra, con la adrenalina al máximo, cual bestias tras su presa, eran rápidas, fuertes, esquivaban y regresaban los ataques de la otra, y aun esquivados, los disparos impactaban contra algo más, ya fuera la estructura del castillo a sus pies o los arboles del bosque Everfree encendiéndolos en llamas. Estaban desatando un verdadero infierno alrededor suyo y sólo bastaba un segundo, una guardia baja y el futuro de Equestria nunca volvería a ser el mismo, y así fue, Celestia cayó desplomada del cielo, recibiendo un fuerte impacto en el duro suelo del castillo.
Se quejó mientras se ponía rápidamente de pie de nuevo, ella vendría de regreso y no podía perder tiempo, tenía que encargarse de ella, las tropas no tardarían en llegar y no quería que nadie más saliera lastimado por sus errores. Levanto la cabeza lista para enfrentarse a su poseída hermana de nuevo, pero esta tenía la mirada al frente, Firefly y el resto de los pegasos debían estar ya en camino. Se giró encontrándose con el último, pero más grande de sus recursos, una estatua que albergaba en su interior los Elementos de la Armonía. Con ayuda de sus alas, galopó salvajemente a esta y una vez cerca se elevó hasta la figura en su punta-Tienes razón Nightmare Moon, eras una nueva princesa, mi hermana ya no está aquí y es por eso que me veo obligada a usar esto-De la figura más alta apareció una piedra preciosa con forma de estrella morada, con la magia que esta misma tenía en el interior, busco a quien estaba solicitándola y junto con sus hermanas rodearon el cuerpo de la princesa del sol llenándola de un poder que no había sostenido antes pues los Elementos eran portados por ambas hermanas. Dio la vuelta para volver a encontrarse con la oscura alicornio frente a ella, quien se veía confundida ante el giro de la situación. Recuperando su postura enardecida, Nightmare atacó a Celestia con un disparo de magia, lo suficientemente fuerte para hundir el castillo en un pozo de gran radio, pero ya no podía compararse con lo que Celestia podría hacer ahora que tenía los Elementos a su favor. Consiente de las intenciones de la amenazante Nightmare Moon y asumiendo lo peor, Celestia sabía lo que tenía que ser hecho. Un choque de magia tuvo lugar dentro del castillo, iluminando a través de los ladrillos de las paredes, empezando a derrumbar la ya muy débil estructura. Un golpe final, la magia más poderosa en el mundo se enfrentaba con una ferocidad y brutalidad nunca antes vista ni en una guerra, al menos no de esta forma tan emocional, ambas daban su máximo para ser las victoriosas en aquel tan inesperado e indeseable encuentro. Celestia derramaba lágrimas, humedeciendo sus mejillas, voló directo hacia su hermana, dándolo todo en su ataque de magia, rogando porque Luna se detuviera antes de que ella hiciera lo imposible. Pero no fue así. Y mientras una furiosa Nightmare Moon lanzaba un grito de desesperación, ella sólo alcanzó a susurrar las últimas palabras que le diría a su hermana en mucho, mucho tiempo:-Lo siento, lo siento mucho hermana-Una gran luz blanca cubrió el cielo, cegando a todo mundo, cuando esta desvaneció por completo su brillo la única alicornio que aún quedaba en el campo de batalla, era una triste Celestia-. Por favor perdóname-Rogó con la cabeza al cielo antes de estallar en lágrimas, sola en medio del polvo del lugar que solía ser su hogar.
Brome presenta: un fanfic de My Little Pony: Friendship is Magic.
Protagonizado por:
La Princesa Celestia
Sweetflavor Heart
Un momento en la eternidad.
Especial: desearía que estuvieras aquí.
Los pegasos comandados por el general Firefly se vieron obligados a descender al suelo con el estallido de la luz, sería imposible volar a través de ella sin salir lastimados, y aunque tenía una gran responsabilidad con la princesa, también la tenía con sus ponies. Era difícil encontrar un equilibrio entre ambos. Comando a volver a los cielos cuando la luz comenzó a desaparecer, sobrevolaron por encima del castillo de las dos hermanas-¡No sabemos cómo se ven los atacantes, división B, examinen el área, la división A vendrá conmigo dentro del castillo, debemos buscar a Celestia!-Con el paso de la edad no sólo se había vuelto mejor en su cargo, además había recibido madurez y sabiduría. La anterior princesa estaría orgullosa de en quien se había convertido uno de los ponies que más admiro en el reino.
-¡Señor!-Alzó la voz uno de los pegasos que volaba junto a él-¡La princesa está justo ahí!-Señalo con su casco por el agujero en el techo del castillo. Firefly dio la seña con su pierna delantera y su tropa descendió con él. Aterrizaron con delicadeza al ver a la princesa del sol con el rostro oculto entre sus piernas haciendo ningún sonido más que sollozos. Hizo otra seña con su pierna delantera notificándoles debían mantenerse a sus espaldas, Firefly avanzó despacio y tocó el hombro de la princesa consiguiendo su atención. Ella descubrió su rostro con lentitud dejando en claro que en efecto se encontraba llorando. Limpió su rostro permitiéndose ver mejor, reconoció a Firefly y sin poder controlarse lo rodeo por el cuello con sus piernas delanteras convirtiendo sus sollozos en gritos de sufrimiento. Nunca había visto a su princesa así y nunca era algo que podía esperar. Devolvió el abrazo esperando que la ayudara. Nadie podía decir cuánto tiempo paso cuando la princesa parecía dormida sobre el hombro del general pegaso.
-No podía mandarla ahí, no ahí con todos ellos-Empezó a lamentarse provocando aún más confusión, si era posible, en el pegaso.
-¿De qué habla princesa? ¿Mandar a quién a dónde?-Esperaba que no estuviera mal que hiciera tales preguntas.
-M-mi hermana Luna-¿Había escuchado bien? Era cierto que el ejército real había estado reportando un comportamiento raro en una de sus gobernantes ¿pero en serio era capaz de hacer tales actos de rebeldía?-, mi hermana Luna-Volvió a chillar su nombre-no podía enviarla al Tártaro, no ahí, no con todos los que la quisieran matarla tan pronto diera el primer paso ahí dentro-Su llanto era acompañado por una tos y nudo en la garganta que podría terminar en cualquier momento con ella vomitando por toda la revuelta de emociones-. Tuve que enviarla allá arriba, donde no está más a salvo que en… oh, madre, ¡por favor perdóname!-Los pegasos detrás de ellos no podían sentirse más incómodos ante la escena frente a sus ojos, ver a su gobernadora en tal estado de aflicción, era imposible.
-Princesa por favor-Había escuchado suficiente, y que ella repitiera los hechos sólo le ocasionaba más dolor-Volvamos a Canterlot-La ayudó a ponerse de pie. Mandó a uno de sus soldados a reclutar al otro grupo para volver al castillo-. Los habitantes están asustados respecto a la temprana salida de la luna, princesa. ¿No cree que debería…?
-No-Procuró no dejarlo terminar de hablar-. La luna deberá permanecer en el cielo. En su lugar.
-Pero princesa…-Intentó quejarse.
-La luna deberá permanecer donde está, por favor Firefly, deberá permanecer, como un tributo para aquella pony que no he podido salvar esta noche, para la hermana a quien no pude escuchar, la hermana que no merecía y como un recordatorio del mal que he hecho esta noche y el castigo que merezco-Todo aquello lo dijo en un susurro con la cabeza agachada, un susurro que fue completamente audible para el pegaso a su lado quien, al instante intento buscar por palabras de confort y aliento, se maldijo por no ser bueno en eso, su pareja Firewing trabajaba mejor con esas cosas.
-Princesa, no creo que usted deba castigarse de esa forma-La sujeto del hombro al primer indicio de interés en separar sus alas de su cuerpo para partir del lugar. Volteó con una velocidad que dejaría humillada al general y con una mirada de consternación ante los actos de su general-, por favor.
-Estos días he sido de oídos sordos Firefly, y alguien más ha pagado por eso. Déjame partir-Se soltó de su agarre y dio unos pasos en frente-. Retira a tus fuerzas, no hay nada más que tengan que hacer aquí-Y como una bomba estallando, el fuerte impacto fue señal de que la veloz unicornio alado había emprendido su vuelo por los aires en una dirección desconocida para cualquiera.
En una inalcanzable altura, donde cualquiera sería incapaz de observarla, la princesa Celestia permaneció, si no fuera por sus alas, casi completamente inmóvil entre las blancas nubes de la temprana noche observando a la gran roca en el cielo ahora adornados con la marca del rostro de su hermana, facciones de una alta yegua con cuerno a partir de ese día serían visibles cada vez que el tributo a las estrellas fuera elevado para reclamar su merecido lugar en el infinito espacio. Celestia no se ayudaba a sí misma, sino que se torturaba con una pregunta tras otra, como si se enterrara cuchillos lo más profundo en su pecho, de lo que pudo haber sido si tan sólo hubiera decidido hacer algo. De lo que ahora les diría a sus súbditos de la trágica situación, de lo que le diría a su madre si ella siguiera con vida. Cuán decepcionada estaría de ella. El único consuelo que encontraba era que creer que lo hubiera pasado si no la hubiera detenido sería peor que la situación actual ¿qué habría hecho la oscura Nightmare Moon contra ella si hubiera resultado triunfante? Pero no era el suficiente consuelo, de hecho en momentos pensaba que se lo merecía.
Sabía que ningún pegaso sería capaz de alcanzarla a la altura en la que se encontraba, y en parte se maldecía por eso pues no sabía cuánto tiempo había pasado ya ahí, no tardaría en estallar un conflicto político por la situación y los ponies no tardarían en empezar los interrogatorios. Debía volver a su castillo. Dentro de él, había alguien aguardando por su regreso. No podía hacerla esperar más.
El guardia hacia sus rondas habituales por los pasillos del castillo, silbaba tranquilo, amaba los turnos en el castillo pues nadie estaba tan zafado como para atacar ahí, o al menos eso creían todos hasta el ataque contra Dryfield. Admitía que ahora se sentía preocupado y hasta asustado. Se tranquilizaba con un suave silbido de una canción que su madre le había enseñado a temprana edad cuando en su marcha se detuvo al ver una luz roja emanar por debajo de la puerta. Al ser un pony terrestre se vio obligado a empuñar su espada con sus dientes, abrió con sigilo la puerta entrando a la sala principal, descubriendo que la luz se trataba de las llamas de la chimenea, pero aún no sabía quién las había prendido. El rechinar de la puerta saco de su tranquilidad a la presente quien al voltear a ver la puerta abrirse y el guardia parado ahí salto del sofá donde estaba recostada y lanzó un fuerte grito de terror-¡Ahhhhhhhhhhhhhh!-Su respiración se oía agitada y parecía muy propensa a un ataque cardiaco.
-¡No, no, no!-Preocupado por el resultado de su llegada galopo en su dirección haciéndola retroceder con el mismo aire de miedo, al ver de quién se trataba, y gracias a que los rumores corrían muy rápido por el lugar, se retiró el casco para que su acompañante pudiera ver que se trataba de un pony terrestre de blanca melena y pelaje azul-Tranquila, no voy a lastimarte. Yo juré proteger a la princesa Celestia y a todos aquellos que le importen a ella-Movió lentamente sus piernas delanteras sin despegar los cascos del suelo en dirección a la infante-, confía en mí cuando digo que tú le importas, y por lo tanto tú me importas a mí, ¿está bien?-Escuchó su respiración tranquilizarse-Sweetflavor Heart ¿cierto?-La portilla asintió-Fantástico-Empezó a levantar con tranquilidad su casco-Bun Crumpet-Le sonrió dulcemente mientras la pequeña estrechaba el casco del mayor entre ambos suyos y le devolvía el amable gesto-, lo sé, no suena a nombre de guardia, sino a de panadero. Mi padre, él tenía una panadería que atendía con mi madre. Trabaje aquí para ayudarle a alzar suficiente dinero para abrirla. Cuando Discord atacó, perdimos la panadería y…-Frunció el ceño con un gesto de dolor. Recordaba con vividos colores y emociones la escena de él galopando rápidamente junto a su anciano padre al lugar derribado con apenas una pierna surgiendo de entre los escombros, una pierna que ambos sabían muy bien a quién pertenecía-. Lo siento, divagué.
-Está bien-Le sonrió con la inocencia digna de un infante. Crumpet miró por la ventana a la luz de la luna que aún permanecía en los cielos.
-Sé que ha estado ahí casi todo el día, pero ahora sí ya es tarde, ¿no tienes sueño?-Le pregunto preocupado.
-No puedo dormir, cierro los ojos y las pesadillas no tardan en llegar a mí-Sabía por qué pasaba eso, y tuvo que contener el deseo de preguntar porque ocultó toda la verdad de las princesas dejando a su padre libre otro día más. La conclusión más lógica a la que llego era que no quería perder lo último que le quedaba de familia-Tenía entendido que ambas princesas desaparecieron por un ataque, el responsable fue quien levantó la luna antes de tiempo ¿cierto?-Volteó a él para mirarlo asentir-¿Equestria está en peligro?
-No, por el mensaje que ha llegado del general Firefly la amenaza ha sido detenida. Puedes estar tranquila.
-¿Por qué no han bajado la luna entonces?-Regresó su mirada a la ventana de nuevo.
-Esa es una buena pregunta-Giró con el miedo presente en su rostro.
-¡¿Crees que le haya pasado algo a la princesa Luna?!-No tenía que ser un genio para darse cuenta de lo mucho que la pequeña admiraba a la princesa Luna, después de todo lo que ella había hecho por la pequeña…-Yo, no he podido… yo, necesito hablar con ella-Incluso el haber enfrentado a su padre, la pequeña debe sentirse decepcionada de sí misma por no haber contribuido. Podía entenderla, y no quería que se torturara más por ello.
-Tranquila, estoy seguro que está bien. Ambas son bravas guerreras. No hay nada que las pueda detener-Sweetflavor recuperó esa sonrisa en su rostro.
-Un día completo en la noche, me pregunto cómo lo tomaron todos en Canterlot.
-Yo me pregunto cómo se lo tomaron del otro lado del mundo, sin sol hasta ahora, sin luna en su noche, deben estar cabreados.
-¿El otro lado del mundo? ¿Hay ponies más allá de Equestria?
-Oh, sí. Hay, historias de ellos, historias que creo que no deben ser escuchadas por alguien tan joven. Sólo digamos que no estamos en los mejores términos con ellos ahora mismo. Sweetflavor, ¿qué te parece si vamos a la cocina por un poco de chocolate caliente y te enseño un fantástico pan hecho con la receta de la familia?-Preguntó contagiando su gran emoción a la infante quien saltó de su lugar y galopó rápido a su lado. Caminaron más tranquilos juntos hacía la gran puerta cuando esta se abrió abruptamente dejando ver a una muy desalineada Celestia quien miro a ambos detenidamente con sus vidriosos ojos y tras dar un paso al interior de la habitación cayó al suelo inconsiente-¡Princesa! Quédate aquí-Puso uno de sus cascos sobre el hombro de la pequeña potra-, iré por ayuda. Por favor no la dejes sola-Crumpet salió corriendo a los pasillos a buscar a la enfermera y el doctor exclusivos del castillo siendo seguido por la preocupada mirada de Sweetflavor Heart.
Agachó su mirada a la destrozada Celestia y al no ver más señales de ninguna otra alicornio regresando al castillo, las lágrimas volvieron a hacerse presentes en sus grandes ojos-Princesa Celestia, ¿qué pasó?-Nunca hubo respuesta.
Abrió los ojos lentamente, viendo borrosas figuras moverse en su habitación, hablando entre ellas, susurrando "sé lo que Firefly ha dicho, pero la madrugada ya ha llegado, los unicornios tienen el poder de hacer juntos lo que ellas hacían por su cuenta, esto se ha convertido en un capricho de ella, debemos bajar la luna y elevar el sol." Las intenciones de los presentes entraron claras por ambas orejas de Celestia, que al momento saltó fuera de las cobijas y llegó hasta donde estaba el grupo de encapuchados, justo en el marco de la entrada a su balcón-Oh, princesa Celestia, me alegra que finalmente haya despertado. Ahora puede cumplir con su deber de bajar la luna y elevar el sol. Recuperó el aliento, levanto su serio rostro con ceño fruncido y con la firmeza de una dirigente gritó:
-¡No!
-¿Qué?-Preguntó incrédulo ante el comportamiento de su gobernante.
-Dije que no.
-Entiende la amenaza que ha enfrentado ¿cierto? El deseo de la princesa Luna o Nightmare Moon era mantener la luna en los cielos para hacer de la noche eterna, ¿cuál es la diferencia en que sea usted quien no bajará la luna? ¿Acaso no sería otorgarle la victoria a una asesina?
-¡Ella no era una…!-Avanzó amenazante hacia ellos pero una de los encapuchados se detuvo frente a ella.
-Nos hemos enterado de lo que hizo al guardia real, Dryfield, y aunque se tratara de un ser nada virtuoso sigue siendo un atentado contra la vida.
-¿Desde cuándo se comportan con tal moralidad?-Hubo silencio-Su deseo era que recordaran que estaba ahí, que era su princesa de la noche e inclusive yo la ignoré.
-Un deseo que la llevó a su final.
-No te atrevas.
-El sol es importante no sólo para Canterlot, toda Equestria lo necesita, trabajadores, estudiantes, unicornios, pegasos, ponies terrestres, es parte de su vida cotidiana, no podemos privarlos de eso ¿o sí?
-Estás hablando con la maldita pony que tiene el sol por Cutie Mark ¿crees que no sé cuán importante es?
-Creo en que tomará conciencia de la situación por la que pasa el reino y tranquilizará a las masas brindándoles del sol de nuevo. O nosotros nos encargaremos de ello-Pasaron a lado de ella retirándose del santuario de la princesa, quien una vez sola de nuevo se derrumbó de regreso a su cama y oculto debajo de las cobijas, volviendo a hundirse en un amargo llanto. La conversación no había hecho más que recordarle que los eventos del día anterior habían sido completamente reales y había perdido lo último que le quedaba de familia. Un par de golpes en la puerta la sacaron de sus lamentos, asomó la cabeza, con los ojos hinchados, de entre las sabanas y afueras de su cuarto se encontraba uno de sus guardias reales.
Aclaró su garganta-Princesa Celestia-Volvió a tocar la puerta-su madre y hermana esperan por usted en el comedor, desean que les haga compañía en el desayuno-El guardia del otro lado del pasillo no recibió respuesta de la potrilla en el cuarto-, uh, el desayuno es la parte más importante del día-Intentó convencerla con su aplastante argumento.
Celestia sacudió la cabeza escapando de sus recuerdos-¿Qué dijiste?-Se levantó de la cama.
-Que deseamos que venga a desayunar, después de un largo día fuera, no sabíamos si había comido algo, estábamos preocupados y… le preparamos un gran banquete, Crumpet y la pequeña potra contribuyeron en él-Repitió en una pacífica voz. Celestia tenía la boca media abierta, volvió a sacudirla antes de responder.
-Disculpe, ¡sí! Es seguro que estoy ahí tan pronto me asee, ¿está bien?-Preguntó educadamente.
-Como usted desee-Se retiró dejándola de nuevo en su provacidad. Una vez sola, utilizando su magia tendió su desordenada cama y se dirigió a su cuarto de baño parándose frente a su espejo, suspiró al ver su desalineada imagen "soy un desastre" pensó girando las llaves llenando la bañera a su derecha y sumergiéndose en el agua caliente la cual tomó un color café muy pronto por todo el polvo que tenía su pelaje. Involuntariamente esa imagen le recordaba cada golpe que se dio contra el suelo, las paredes e inclusive el techo de su viejo hogar durante la confrontación. Se duchó, llenando la bañera una segunda vez para asegurarse de quedar por completo limpia y presentable para su gente, salió de la bañera cubierta por una toalla blanca levitando un cepillo a la altura de su melena comenzando a desenredarla y peinarla como era debido de nuevo frente a su espejo. Acercó su rostro para examinar sus rasgos notando grandes ojeras debajo de sus grandes y ya no tan brillantes ojos.
No le dio importancia a cuánto se había tardado, pero sin duda se sentiría mal si los hacía esperar mucho. Entro al gran comedor, con la elegante mesa en el centro, rodeada por los guardias y los cocineros reales, les sonrió débilmente por amabilidad. Tomó su lugar y gentilmente fue llenada de diversos platillos a lo largo de toda la mesa, con una servilleta, una copa, y todos los utensilios adecuados frente a ella-Gracias-Dijo en un hilo de voz. Comió lentamente y en pequeñas porciones para poder probar un poco de cada platillo con el fin de no ofender a ningún cocinero, aunque al tener a lo mejor de lo mejor ahí, era difícil no desistir de un platillo para ir al siguiente, en cualquier momento sentía que sería dominada por sus instintos más primarios y se arrojaría contra la mesa a tragar de la forma más indecorosa. Supo guardar la compostura. Un día muy largo le esperaba por delante, habría mucho que informar y servicios que hacer, sonreía mientras masticaba sus alimentos con los ojos cerrados, cuando los abrió se dio cuenta de que aún seguía siendo observada, miró a la larga mesa y alegre les dijo:-¡vamos! Únanse conmigo, hay suficiente para todos-Sabían que su comportamiento sería inestable ante su perdida, no la dejarían sola en ese momento. Todos se encontraban comiendo y compartiendo historias, con Sweetflavor y Crumpet sentados frente a ella riendo ante lo que le contaba uno al otro, sin poder ocultar todos por completo el vacío interno de la usencia de su otra gobernante.
-¿Crees que se recuperará? No creo que nadie la culpe por tener que detener a su propia hermana de hacer algo malo, yo no la culpo-Comentaba una pony a su compañera mientras limpiaban los abundantes platos sucios que el festín había dejado.
-Nadie debería culparla-La puerta se abrió a sus espaldas por la princesa entrando con más platos levantados por su magia.
-¡Princesa, déjeme ayudarle!-Tomó los platos con su magia color purpura y llevó hasta la bandeja con llena de agua con burbujas por el jabón. La princesa caminó junto a ellas.
-En realidad… me gustaría ayudarles, son muchos platos y…
-Princesa, eso no es necesario.
-Insisto-Les sonrió-¿por favor?-Sonrió suplicante. Ambas aceptaron con interés en no perder sus empleos, aunque gracias a ella terminaron más rápido de lo que se hubieran imaginado. Tal vez no prestaban mucha atención pero cualquiera diría que la princesa estaba evitando algo o a alguien.
El sonido del péndulo del reloj de pared era su única compañía en aquella fría habitación principal, miró en todas direcciones en busca de algo con que desviar sus pensamientos pero siempre volvía a las cortinas cerradas, negándose a sí misma el ver el oscuro cielo estrellado. Estaba rodeada de altos y anchos estantes repletos de libros, el telescopio de su madre que había sido mejorado a lo largo de estos años, una chimenea con una bolsa de bombones escondida por ahí, copas de vino de cereza, no eran distracción suficiente. El rechinar de la puerta abriéndose provocó en ella que su rostro se iluminara por tener alguien con quien hablar y olvidarse de la realidad, no sabía si alegrarse más o desanimarse cuando realizó que la pony que había entrado era Sweetflavor Heart-¿Princesa? Yo… ¿está bien si entro?-Pidió encogidamente.
-Seguro Sweetflavor, puedes sentarte conmigo-Extendió su ala golpeando con ella el lugar vacío junto a su ser en el largo sofá rojo. La menor siguió sus instrucciones-¿hay algo mal? ¿Algún guardia o trabajador te ha hecho sentir mal?
-No princesa, mi estancia aquí ha sido magnifica.
-Me alegra escuchar eso-Lo decía con total honestidad. Le sonrió alegremente, sin embargo la sonrisa se borró tan rápido como fue dibujada-, yo… lo siento tanto ¿crees que algún día podrás perdonarme?-La pequeña levanto su ceja delatando confusión-No escuché a mi hermana y es mi culpa que hayas sufrido en cascos de aquel horrible pony-Las lágrimas eran incontenibles, parecía que nunca pararía de llorar de nuevo en su eterna vida-, lo siento tanto, por favor perdóname-Rogó humillantemente.
-Yo tampoco fui muy honesta princesa, yo la perdoné al momento, creo que ambas buscamos no el perdón de la otra, sino de alguien más. ¿Me equivoco?-Celestia la miro fijamente-¿Cuándo bajará la luna? Sé que ella está ahí ahora… estar rodeada de guardias hace que te enteres de todo con rapidez-Aclaró al ver el embrollo en el rostro de la princesa-. Tenemos que enfrentar la realidad princesa y puedo ver que teme hacerlo sola, debe saber que no lo está-Acercó su casco al de la alta yegua blanca.
-Me duele ver la forma en que te ha tratado la vida para que hables y comportes como tal visión de un adulto.
-¿Cree que es malo?
-Creo que vas a ser brillante-Se sonrieron una a la otra y unieron en un cálido abrazo que ambas necesitaban para expulsar todo sentimiento de culpa y odio por una misma y levantarse para enfrentar la vida una vez más. Dedicaron el resto de la tarde a preparar una pronta ceremonia para la princesa que había cedido su vida a una temible criatura, incluyendo las lágrimas del cielo por parte del equipo de pegasos del clima, la cual se llevaría a cado a tempranas horas al día siguiente. Celestia tendría mucho que decir a su gente, renunciar a su cargo no era una opción y si quería seguir siendo la gobernante que ellos merecían tendría que dar la cara y volver a levantarse para mantener guiando a los ponies que tanto amaba.
Sentía la curiosidad de sentarse donde Luna se había sentado la última vez que hubo una ceremonia así, además de que había un árbol detrás de todas las sillas que servía para ocultarse de la lluvia, no era posible. No escuchaba las palabras del sacerdote frente a ella, estaba enfrascada en sus profundos nada esclarecidos pensamientos. Sintió un pequeño golpe en su costado, giró para buscar al responsable quien resultó ser Heart alertándole que era su turno de pasar al frente. No podía volar, tenía que caminar hasta la plataforma y eso la molestaba, igual con el vestido que usaba en esos momentos, las alas no tenían un buen espacio para moverse a gusto ni mucho menos libremente. Y ahí estaba, frente a todos esos ponies deseosos de respuestas a los eventos y ella sin ninguna respuesta que pudiera enfrentar. Estaba desarmada. Había pasado la noche en vela pensando en las palabras adecuadas, palabras de corazón, más reales que las últimas que había dicho, al final ninguna era digna de su hermana-Hace dos días la luna se elevó antes de tiempo, como resultado de una revolución de un ser perdido incapaz de volver a encontrarse a sí misma, un ser que creía estar sola porque los más cercanos a ella se hicieron de oídos sordos y sólo apoyaron a crecer esta idea. Hace dos días, en una indeseable batalla Equestria perdió una brillante luz, una luz que guiaba a los cansados habitantes por las noches, y los protegía en sus momentos más vulnerables, en sus sueños. Uno nunca debe subestimar los sueños, son muy importantes y yo nunca hice caso a eso. Equestria perdió una hermosa luz y yo perdí a mi último lazo de sangre. La princesa Luna está muerta-Presionó sus dientes debajo de sus temblorosos labios, sentía que iba a vomitar y sus ojos ardían de manera insoportable por todo lo que había estado llorando en las últimas horas-¡mi hermana está muerta! Y no hay palabras suficientes para expresar lo arrepentida que estoy de no haber escuchado, de no haberme detenido con ella para ofrecerle un casco amigo en los momentos que más necesitaba-Gritó-y ahora no puedo hacer más que pensar en lo que pudo haber sido-Su tono de voz se disminuyó de gran manera-. Nuestro instinto al perder a alguien es adaptarse, sobrellevarlo, superarlo y continuar. Y es correcto, mientras aquel pony que perdimos y por el que nos volvimos a levantar no sea olvidado. Todos aquellos momentos en los que se detuvo a brindarnos ayuda, cada noche que levantó su hermosa roca que iluminaba nuestros caminos en las horas más oscuras, cada pesadilla convertida en un dulce sueño, les pido que aprendan de mi error y escuchen a aquellos cerca de ustedes-Las familias presentes intercambiaron miradas húmedas y se abrazaron, varios de ellos con sus hijos en medio de ellos-y les pido, que recuerden a mi hermana, a la princesa Luna por quien fue en su vida-La recordó saltando sobre ella, abrazándola y lamiendo su mejilla cuando peleaban de niñas-, una pony que brindo amor-La recordó cuidando del jardín de su madre, olvidando que tenía magia y cargando la oxidada y repugnante regadera entre sus dientes-, una pony que se detuvo a ayudarnos en los peores momentos-La recordó salir en medio de la tormenta más grande que Equestria haya vivido a rodear el lago, que amenazaba con desbordarse y derribar las estructuras de los hogares de cada habitante, con madera, a pesar de su corta edad-, una hermana-La recordó sonriéndole cuando despertó después de la terrible calentura que le dio el estar en medio de la tormenta-, una gobernante-La recordó celebrando el primer día que había logrado elevar la luna justo a tiempo y en el punto perfecto gracias a las enseñanzas de Starswirl el Barbado, quien se había encargado de esa tarea tras la muerte de su madre y en lo que ambas aprendían a hacerlo por su cuenta-, una alicornio-La recordó luchando a su lado frente a las peores amenazas que pudieran haber existido por mantener el reino unificado, sano y salvo-, una pony-Su rostro sonriente permaneció en su mente mientras la imagen se desvanecía poco a poco frente a ella- y no como lo que fue en sus últimos días. Levantémonos como lo hemos hecho antes, llevando en nuestros corazones a aquellos que dejamos atrás y avancemos hacia el futuro en su nombre, en su memoria y en todo lo que significaron para nosotros. Prometo que nunca te olvidaré hermana y siempre te amaré…-La princesa extendió sus brillantes alas y comenzó a elevarse, extendiendo sus extremidades a los lados, en la oscuridad hasta la altura de la luna y comenzó el descenso de esta, con lágrimas aún resbalando de sus mejillas, los habitantes del reino vieron la luna temblar y no era debido a que Celestia no pudiera con la tarea, sino a que se encontraba demasiado rota por dentro y el hacer algo que le correspondía a aquella pony que acababa de perder, algo que siempre le ayudaría a recordarla, era simplemente muy difícil de hacer en esos momentos. Su inestable condición emocional provoco que la tambaleante luna cayera al vacío dejando por completo a oscuras el reino de Equestria. Las voces eran apenas audibles, todos exhalaron al volver a ver el sol elevarse en el horizonte. Trayendo una vez más el día a Canterlot y toda Equestria. Detrás de todas las filas de sillas, Celestia pudo ver a los encapuchados de la Hermandad de los Unicornios Sabios asentir de forma pareja y retirarse del lugar. Esto le provocó una molestia que decidió ignorar en honor a Luna. Y así, emprendió su regreso a los suelos.
"Te amo hermana."
Antes de retirarse del cementerio de Canterlot, el coronel Firefly y su pareja Firewing se acercaron a la princesa Celestia para hablar con ella-Entiendo lo que dices-Afirmó la alicornio.
-No es mi intención ofender a ninguno de la división de sus pegasos princesa, sólo que después de verla pasar por esta situación me es difícil no culparme por haber llegado tarde-Su compañero apoyó su casco sobre su hombro ofreciéndole una cariñosa sonrisa en un intento de animarlo y consolarlo, le sonrió conmovido en gratitud.
-Eso no ha sido tu culpa.
-Tampoco ha sido suya y yo lo entiendo, pero no quiero que algo así vuelva a pasar. Tenemos la intención de buscar por una nueva división de pegasos que estarán bajo mi mando, los pegasos más habilidosos y veloces de Equestria, pegasos con un talento potencial para ser desarrollado, una división que será creada para dedicarse de lleno a su protección princesa-Explicó sus deseos-. Les brindaremos entrenamiento de ser necesario y lucharemos en su nombre contra cualquier amenaza que se presente.
-No tienen que hacerlo-Intento persuadirlos de hacer algo de lo que se podrían arrepentir en el futuro.
-Prometí a su madre protegerlas ambas, he fallado. No la perderé a usted también. Es algo que queremos hacer, por favor, por favor-La miró suplicante-, permítanos ayudarla, por favor.
Los miró con ojos brillosos, no sabían si era por gratitud o por las lágrimas que había estado derramando-Muchas gracias coronel Firefly, comandante Firewing-Los abrazó y besó en la mejilla a cada uno-, no podré agradecerles nunca lo suficiente por sus sinceros deseos-Cruzó su vista con ambos al separarse-. Y si no les molesta a ninguno, ¿tienen algún nombre en mente?-Firefly miró al instante a su pareja quien al inicio no entendía la razón de la mirada hasta que lo recordó, y entonces sonrió agradecido antes de hablar:
-Los Wonderbolts-Exclamó lleno de orgullo.
Celestia y Heart volvieron juntas al castillo una vez que la luna se volvió a levantar. A los habitantes les tomó por sorpresa volver a verla alzarse en los cielos, tardarían en acostumbrarse de nuevo a verla sin temor. Ambas yeguas, una vez de vuelta, compartieron una taza de chocolate frente a la chimenea, sentadas en la tranquilidad en un confortante silencio-¿Sweet?-La potrilla separó la taza de sus labios y la bajó en el soporte del sofá.
-¿Princesa?
-¿Te gusta estar aquí?-La pregunta la tomó por sorpresa, y Celestia en su interior se sentía egoísta. Por su parte la potrilla aún no entendía bien lo que implicaba, y temía que la princesa no la quisiera más cerca.
-Sí, digo-Exclamó-, es algo que nunca imaginé… por ¿por qué la pregunta?-Se expresó muy nerviosa.
-Nunca he hecho esto, yo… a mí me gustaría que te quedarás a vivir aquí, conmigo y me dejarás acogerte como mi pupila personal-El pronto lazo que había formado Sweetflavor con Crumpet preocupó en inicios a la princesa, no quería quedarse sola y menos distanciarse de alguien cuya vida había sido tocada de forma muy profunda por su hermana. Se odiaba por ser tan egoísta. Los ojos de Sweetflavor se iluminaron, pero no podía ser tan perfecto.
-Princesa, soy una pony terrestre, nunca podría hacer magia como usted-Declaró muy apenada, sintiéndose indigna de ser merecedora de tal privilegio.
-Eso no debe detenerte, te he visto soportar duros golpes, no veo en ti más que un brillante futuro. Y quiero estar a tu lado en ese camino-Sonrió conmovida antes de saltar a ella abrazándola por el cuello.
-Gracias princesa Celestia ¡gracias!
En los años por venir, los guardias estarían entrando y saliendo del castillo al igual que cualquier otro trabajador, y sin importar los viajes diplomáticos que debía atender como gobernante de Equestria, el lugar no dejaría de volverse más solitario. Más grande y solitario cada vez que cruzaba la puerta principal. Tal vez podría convertirlo en una escuela, darle un buen uso. Sonrió para sus adentros ante la idea. Se alegraba que al menos por ahora, tendría alguien con quien compartir el lugar.
"Has sido vista" Celestia caminaba con la cabeza agachada y un paso muy lento por el bosque Everfree, en dirección al castillo de las dos hermanas. "Las decisiones que has tomado, la estatua es algo que no comprendemos el por qué, pero tu plan sobre los Elementos de la Armonía es algo a lo que nos oponemos por completo" Permanecía frente al monumento que contenía en su interior los seis Elementos que se vio obligada a utilizar apenas meses atrás en una indeseable batalla y en los cuales no podía parar de reflexionar durante sus noches en vela, llegando a una conclusión de que estaban lejos de representar una verdadera armonía después del dolor que dejaban tras su uso. Y sin embargo estos seguían siendo un gran misterio, pues de alguna forma reaccionaron ante la tormenta emocional interior de la princesa del sol, y emergieron de su santuario. La blanca yegua frunció el ceño ante su presencia.
"Ya está hecho. Nunca fue algo que planeaba debatir con ninguno de ustedes" Celestia explicaba sus convicciones y detalles de sus intenciones a sus invitados, sentados los tres en una redonda mesa iluminada solamente por una veladora en su centro sobre el mantel rojo. Los tres presentes habían terminado su cena antes de entrar en discusión sobre el asunto por el que eran requeridos. Estaban en un lugar apartado del restaurante por lo que era imposible escuchar cualquier cosa que dijeran, las oscuras siluetas enfocaron sus miradas en una pequeña caja que la alta alicornio empujó con su casco hasta su lado de la mesa, no hubo movimiento hasta que ambos asintieron tomando la caja entre sus pezuñas. Salieron al balcón donde se vio a los dos convidados partir extendiendo sus alas despidiéndose en las alturas de su princesa. "Los Elementos ya han sido separados en diferentes lugares a lo largo de Equestria" La princesa dio estrictas instrucciones a sus más fieles soldados de adónde dirigirse y del importante compromiso que cargaban al llevar esas misteriosas cajas su nueva ubicación. Y en medio de la lluvia con una total disposición y seguridad por parte de ambos, partieron por caminos diferentes en un largo viaje. "Claro que no es seguro que todos los Elementos sean puestos lejos" Miro su reflejo en el espejo de su habitación, su marcado ceño por cada gesto de furia que hizo en los últimos días tardarían en desvanecerse aun con la mejor magia, retiró su melena de enfrente de su rostro con su pierna, y con la misma cerro la caja en la que podía verse el brillo de una piedra preciosa apagarse al ser ocultada del resto del mundo "Los Elementos de la Armonía son un misterio hasta para ustedes, que están lejos de cumplir lo que su nombre indica. Han dejado dolor tras su uso, y no lo hubieran hecho si no fuera por mí… soy tan culpable como los enemigos que he enfrentado" Con su magia había sujetado cinco de los seis elementos, el más alto de ellos, el purpura con forma de estrella seguía orbitando sobre esa interesante estructura. La yegua guardo los que ya sostenía, cada uno en una caja diferente, dentro de sus bolsas. Retrocedió unos pasos contemplando como el sexto elemento volvía dentro de su refugio, perdiendo su mágica esencia al apartarse de sus complementos.
-¿Por esto has venido con nosotros? El trato era una consulta entre ambos lados antes de tomar cualquier decisión sobre el reino-Se quejaba el unicornio encapuchado parado frente a ella en el pobremente iluminado lugar, acompañados por otros cinco integrantes de la secta conocida como la Hermandad de los Cascos Sabios-. Has roto nuestros acuerdos. Desobedecido nuestras indicaciones e ignorado cada término que tenemos para la toma de decisiones sobre Canterlot y el resto del reino. Te reusaste a descender la luna hasta que fue tu deseo, llamas a ponies a construir una estatua con la imagen de Nightmare Moon que tú misma describiste, planeas convertir el castillo en una escuela y tomas a tu primera protegida, Sweetflavor Heart. ¿Por qué crees que debería seguir existiendo una relación entre nosotros?-Su postura y tono de voz no podía ser más amenazante, Celestia entendía a la perfección la magnitud del poder del grupo, y ellos sabían eso. Tenía que estar desesperada y sin nada que perder para atreverse a enfrentarlos-Tenemos el poder de la profecía y sabemos lo que es mejor para el futuro de Equestria ¿qué nos detiene de tomar el poder?-Celestia tragó saliva antes de acercarse dando todo de sí para sostener sus piernas temblorosas, los otros acompañantes se pusieron de pie velozmente haciendo brillar la punta de sus cuernos listos para cualquier circunstancia.
-Por esto-Uso su magia para sacar la caja metálica de una de sus bolsas y lo elevó hasta la vista del líder, lentamente para evitar cualquier ataque. Por la capucha, era imposible para la gobernante observar la confusión en el rostro del unicornio. Este tomó la caja con su magia y la abrió descubriendo uno de los elementos dentro de esta-. Porque no encuentro ningún mejor lugar seguro que este para el último de los Elementos. Como muestra de mi confianza ante ustedes y mi deseo de mantener lazos- Era cierto, no tenía deseo más grande pues, desde la muerte de su madre ellos habían estado presentes para guiarla a ella y a su hermana junto con las enseñanzas de Starswirl el Barbado, dirigiéndolas hacia lo que eran hoy en día y un fin en común: lo mejor para Canterlot y el resto de Equestria. Luna pudo haberse cansado de ellos pero Celestia no podía encontrar mejor seguridad en nadie más para proteger a su reino y a su gente, así como no podía encontrar peor miedo en seres tan cargados de magia, llegando al punto en que no sabría cómo gobernar sin ellos y más ahora que estaría postrada por su cuenta en el trono.
-Ellas están viniendo Celestia, y los días oscuros no pararán para darte ni un sólo respiro después de tu perdida. Porque han visto tu rostro y no olvidan-Celestia volvió a levantar la cabeza con temor.
-¿Quiénes están viniendo?
-La Hermandad de los Unicornios Sabios te ofrecen un casco amigo como siempre lo han hecho desde que cruzamos caminos por primera vez con la condición de que no vuelvas a romper los tratados. Porque en los días más oscuros por venir en los próximos años, dependeremos por completo uno del otro-Le sonrió maliciosamente debajo de la capa.
-¿Quiénes están viniendo?-Gruñó la pregunta que no sería respondida pronto.
Y como debía ser, con o sin la princesa Luna más presente en el reino, Equestria continuó su marcha hacia el futuro. Con la promesa de no olvidar a nadie en el camino. A la princesa Celestia le tomó poco tiempo superar sus problemas emocionales con el fin de ser la mejor gobernante para con sus habitantes el volver a ser capaz de elevar y descender la luna al inicio de la noche y al inicio del día siguiente respectivamente, sin mayores complicaciones a diferencia de la primera vez que lo volvió a hacer después de tanto tiempo. Sweetflavor prosiguió sus estudios bajo la tutela de la princesa del Sol, volviéndose una progidia en magia teórica y en la escasa magia que existía para los ponies terrestres. Juntas vieron días más brillantes como aquel donde la, ya no tan pequeña, potrilla consiguió su Cutie Mark, la cual se trataba de un libro abierto, y ella jamás dejo de lado su amistad con Crumpet, quien tan pronto reunió el dinero necesario volvió con su padre para volver a levantar su panadería familiar la cual era visitada con frecuencia por la princesa y la pony terrestre.
El sueño de la princesa tomó fuerza con el paso de los años al unirse a ella más unicornios como instructores de magia convirtiendo así, de manera oficial, el castillo en una escuela de magia más de diez años después del día que acogió a su primera protegido. El monumento a su más grande derrota: Nightmare Moon fue alzado a inicios del bosque Everfree mientras que el monumento llamado a los Recordados se levantó en el oeste de Canterlot, con el nombre de la princesa Luna en la parte más alta de este, acompañada por aquellos fallecidos en el ataque de Discord y por aquellos que, como la Hermandad había predicho, caerían en los días oscuros que viviría de nuevo el reino. Días que cambiarían el transcurso de la historia. Las memorias más importantes después de cada catástrofe, cada una peor que la anterior, eran ver a Sweetflavor volver con ella sana y salva. Era lo que le importaba.
~Veinte años después de Nightmare Moon.~
Sweetflavor Heart, a la edad de veintiocho años, acogida por la pony menos probable a los ocho años , la princesa Celestia había tenido una de las infancias más agitadas para una potrilla. No sólo sus padres se habían separado, había perdido a su madre en medio de un traumático caos y cuando creía haber encontrado otra esperanza en el regreso de su padre, fue abusada por él. La princesa Luna estuvo para ella en los peores días, y cuando ella intentó ayudarle y ella decidió proteger a un enfermo cobarde, enterándose después de que la princesa que le había tendido un casco se había convertido en un terrible monstruo, ella no pudo sentirse más culpable. Y aunque con el tiempo supero esta adversidad perdonándose a sí misma, esperanzada de que si quedaba algo de la princesa Luna en la criatura atrapada en la luna, ella la perdonara también, nunca dejo de pensar en ella y a veces también se preguntaba lo que pudo haber sido, siempre agradeció los buenos días que la alicornio de oscuro pelaje azul le había ofrecido guardándolos en el mejor lugar que se le podía ocurrir, dentro de su corazón. Sweetflavor Heart no vivió la mejor infancia, pero encontró a las ponies con quien vivir una mejor vida.
Con el tiempo llegó una celebración llamada Nightmare Night, donde los potrillos que salían disfrazados a pedir dulces en una festividad en honor a la perdida princesa, después caminaban a dejarlos en un tributo a la estatua de Nightmare Moon. Sweetflavor no encontraba más incorrecto esto, y en su lugar visitaba el monumento a los Recordados, que en esa fría noche, siempre estaba despejado sin ningún interesado alrededor, a dejar sus condolencias y platicar con quien fue su primer y más grande amiga, quien le cambió su vida-Princesa luna-Suspiro pasando su casco por el monumento-, me gustaría decirte tantas cosas, brindarte tantas disculpas y agradecerte por tanto que me siento perdida porque nunca podría escuchar una respuesta de ti-Agacho su mirada fundiéndola en el verde del césped a sus pies-. Han sido duros tiempos para el reino y en especial para la princesa Celestia, parece que tu partida fue sólo el comienzo de una dura época para ella y sé que, ella desearía tanto como yo que estuvieras aquí, con nosotras, haciendo una diferencia en lo que pasa cada día en el reino, apoyándonos para enfrentar cualquier adversidad. Juntas-Sonrió estúpidamente-. Si estás en algún lugar, por favor vuelve, perdonanos por favor y regresa con nosotras… te extraño tanto-Una escurridiza lágrima logró escapar de su ojo izquierdo cuando un fuerte viento sopló su melena al frente de su rostro, Sweetheart volteó por la sorpresa de tan violenta brisa apenas pudiendo mantener los ojos algo abiertos por el instinto de evadir el polvo que levantaba.
Celestia solía rendirle tributo a su hermana en esta noche del año a su manera, con sus propias oraciones en su propio recinto. Y una vez que se dio por concluida regresó a su trono acompañada por dos guardias y un aplastante silencio el cual fue eliminado por la abrupta y exaltada entrada de la pupila de la princesa, quien galopó emocionada pasando de largo el salón del trono y fue directa a su habitación-¿Sweet?-La princesa preguntó asombrada por su extraño y muy inusual comportamiento pero fue ignorada, en un parpadeo, Heart trotaba por el siguiente pasillo sin posibilidad de escuchar a su mentora.
-¿Quiere que me asegure de que todo esté bien?-Se ofreció uno de los guardias-¿Princesa?-Volvió a alzar la voz al no recibir respuesta. La princesa agitó la cabeza rápidamente escapando de sus ideas.
-No, está todo bien. Yo me encargo-Le sonrió levantándose de su trono y siguiéndole el paso a su amiga.
Escuchó cuatro golpes en su puerta, los cuales sabía que llegarían en cualquier momento-¿Sweet? ¿Está todo bien?-Pudo escuchar la voz de la preocupada yegua al otro lado. La princesa tuvo que esperar hasta que le abriera para continuar-¿Puedo pasar?-La pony terrestre le sonrió amigablemente.
La princesa se sentó al borde de la cama de la dueña de la habitación-Sé que seguramente no le gustará hablar de esto pero, quiero saber. ¿En Nightmare Moon, usted cree que aún vive algo de la princesa Luna? ¿Cree que ella podría regresar algún día?-La mayor desvió la mirada con un gesto de tristeza, evocando en su mente la conversación que tuvo con la Hermandad la noche anterior a la batalla entre ambas y el hechizo que habían ejecutado sobre la luna…
-Yo… no lo sé, lo siento Sweet.
La menor agachó su cabeza aún con una pequeña sonrisa-Entiendo, igual… me gustaría escribirle una carta, sé que ustedes son seres inmortales y ancestrales…
-Créeme que no hay mucha diferencia en nuestras edades-La interrumpió.
-No soy eterna como ustedes-Aceptó el hecho con dificultad, la princesa pudo notar eso y decidió no hablar más-. Me encantaría dejar un mensaje para ella si es que algún día regresa-Celestia la miro conmovida.
-Puedo ayudarte a que el papel dure mucho tiempo… ¡y tengo algo más!-Salió del cuarto dándole una privacidad para escribir con total libertad. Corrió de regreso a su escritorio donde ya tenía todo lo necesario, un pergamino no demasiado largo, un frasco de tinta y una pluma que sujetó entre sus dientes e introdujo al destapado frasco de tinta negra y comenzó a escribir su mensaje.
Colocó la elegante urna, pintada de dorado y adornada con joyería sobre el escritorio de su estudiante-¿Cómo funciona?-Preguntó ella mirándola con detenimiento analizando cada detalle buscando por rasgos mágicos pero no mostraba ninguno que conociera.
-Era utilizado para mensajes en tiempos de guerra por los unicornios. Cuando ellos mandaban un mensaje, lo guardaban dentro de una de estas urnas y con un hechizo basado en esencias y memorias del destinatario que poseía en remitente, lo sellaba para poder ser abierto únicamente por aquel a quien va dirigido el mensaje-Explicó abriendo ambas puertas de la pequeña urna-. Pon dentro tu carta y yo la sellaré con magia para que sólo mi hermana sea capaz de abrirla-Sweetflavor asintió ante las instrucciones. Enrolló el pergamino y lo colocó con su boca dentro de la caja que le había dado la princesa, una vez cerrada, la alicornio colocó su cuerno encima y apenas iluminando su punta, el brillo dorado se extendió a lo largo esta sellándose como había explicado Celestia que lo haría.
-Muchas gracias princesa-Ella sólo le respondió con una sonrisa-, si no le molesta ¿cómo sabía que querría algo así?
-Eres demasiado amable para pedirlo-Revolvió la melena de la más baja con una de sus piernas delanteras de forma muy juguetona-. Buenas noches, mi más leal alumna-Depositó un beso sobre su frente como un gesto materno y se retiró del lugar.
-Buenas noches… mamá-Susurró una vez que la alicornio había cerrado la puerta, sin saber que ella se pegó a esta siendo capaz de escuchar sus últimas palabras y quedar infinitamente conmovida.
-Hija…-Susurró al igual quedando atrapada por el fuerte sentimiento que casi la hace llorar.
Sweetflavor conservó la caja dentro de su habitación, sobre la mesa de noche a lado de su cama, siendo lo último que miraba cada noche antes de dormir. Esperanzada de que algún día la princesa volviera para que ella leyera lo que había escrito de corazón para su mejor amiga.
La pony terrestre sentía que tendría siempre una deuda eterna por la hospitalidad que le brindó su madre adoptiva en sus poco más de treinta años que vivieron juntas, por lo que el día que conoció al semental que se volvería su pony especial, Wound Healer, un semental pegaso de las mejores intenciones que apoyaría a la brillante Sweetflavor después de lo que había sufrido, temía abandonar a Celestia y dejarla de nuevo sola en el castillo, pero el deseo de Celestia era que ella fuera tan feliz en compañía de su prometido como ella lo fue mientras vivió acompañada por ella. A pesar de ser la hija adoptiva de la gobernante de toda Equestria, su boda se mantuvo como algo reservado, decidió no molestar a la princesa por grandes o lujosos detalles. Celestia acogería a una nueva pupila, esta vez se trataría de una unicornio a quien podría enseñarle mucho de lo que nunca pudo pero siempre deseo enseñarle a Sweetflavor. Ella y su prometido mantuvieron visitas constantes al castillo donde pudieron conocer a la nueva estudiante de la princesa, Magic Essence, una joven unicornio de roja melena y anaranjado pelaje en la que Celestia había depositado su total confianza como lo había hecho con la anterior sin menospreciar a ninguna de ellas. Y aunque Magic Essence era prometedora, ni ella ni ningún otra pony reemplazarían el impacto que tuvo Sweetflavor Heart sobre la solitaria inmortal… al menos no en mucho tiempo. En los años siguientes Heart y Healer volverían con tres visitas muy importantes, el nacimiento de sus tres hijos, la primera, una pegaso a la que nombraron Carer Heart, la pegaso más dulce que podrías encontrar en cualquier lugar, con un noble corazón siempre buscando ayudar a los demás, más tarde un pegaso llamado Violin Song quien no tardó en delatar un gran talento musical y en el pasar de los días, su nombre y trabajo quedo grabado en la historia con su magnificente orquesta que nunca podía faltar en la Gran Gala del Galope. Y finalmente llegó el menor de todos ellos, pero grande de corazón, el único descendiente pony terrestre de la pareja, Softhearted Hooves. El pequeño tuvo problemas a lo largo de su niñez al sentirse excluido por sus dos hermanos voladores. Y no fue sino hasta que encontró su talento especial que encontró su lugar en el mundo y el respeto que tanto anhelaba de sus hermanos. Dedicó su vida a cambiar tantas más como pudiera, siempre para mejor. Y cada comunidad a la que visitaba, era marcada por su nombre y las nobles acciones que hacía. Después de todo, él ayudaba a los demás a encontrar su objetivo en la vida, a conseguir su Cutie Mark y cuando la vida golpeaba demasiado a los demás, él estaba presente para recordarles aquello por lo que luchaban. Claro que nada de eso hubiera sido posible sin el constante amor y aprecio otorgado por su madre.
Cuando su padre partió de este mundo ellos cuidaron de ella, en el castillo donde vivió sus últimos días en compañía de su madre adoptiva.
Cuando Sweetflavor Heart partió años más tarde, Celestia no había olvidado lo que era una ceremonia, pues en los años anteriores había visto más grandes y sin embargo no tendrían el impacto que esta tuvieron. En los últimos días de su hija no podía sentirse más culpable de su actitud egoísta con ella-Madre, tú me entregaste los mejores de los días, las más grandes de las oportunidades y la vida más fantástica que pude siquiera haber soñado-Sostuvo entre sus marchitos cascos uno de los de la alicornio y con humedos ojos continuó hablando-. Espero que ella regrese un día y vuelvan a estar juntas…-Separó uno de sus cascos para limpiar sus ojos que ardían por el llanto, cuando volvió a descubrírselos miró maravillada a Celestia y la belleza que esta irradiaba-Oh madre-Empezó a reír muy triste-, no has cambiado nada-Sin importar las lágrimas, ella se despidió de su hija con una brillante sonrisa. Sweerflavor Heart fue despedida rodeada de las personas que más amó y más la amaron. Inclusive los descendientes de Crumpet estuvieron presentes para honrarla.
La princesa no pudo culpar a sus nietos de no seguir los pasos de su madre y seguir sus propias ambiciones de explorar el mundo en busca de construir sus sueños, después de todo, sin importar si eran su familia biológica o no, el lado aventurero era algo que sus vínculos más cercanos siempre heredarían. Un lado que podría ocultarse, como lo hizo en Sweet, pero que nunca permanecería dormido por mucho tiempo. Eso era gracias a su padre. Ellos partieron tan pronto las olas emocionales en su interior se tranquilizaron, y una vez que estaban seguros de que las de su abuela estaban tranquilas. Se despidieron de ella calurosamente prometiendo que regresarían con ella algún día.
El último regalo que Sweet le entregó fue la urna en la que habían guardado la carta dirigida a la princesa Luna. Celestia la guardó cerca, llena de una viva esperanza de que algún día el sueño de su hija se volviera realidad y ella recuperaría a su hermana, ambas recuperarían a Luna. Y ahora más que nunca, renovada de esperanza por la pequeña pony que cambió su vida, estaba dispuesta a esperar por Luna a través de miles de años para que su hermana leyera aquel importante mensaje que sobrepasaría a la eternidad misma…
El castillo nunca se sintió más solo para la triste inmortal.
~Setenta años después de Nightmare Moon.~
La princesa Celestia se levantó de su cama, deteniéndose a observar con una apagada mirada a la reluciente urna postrada sobre el mueble a lado de su colchón, junto a la fotografía de ella y su familia. Humedeció sus labios y entregó una cálida sonrisa antes de salir al balcón de su habitación para levantar el sol dando paso a un nuevo día. "Un nuevo día." Como amaba pensar en eso. Entro al cuarto de baño a asearse. Una vez que se encontraba lo mejor presentable ingresó al extendido cuarto donde ya hacia su trono, este había sido remodelado en tiempos pasados y ahora contaba únicamente con un trono, otro recordatorio más de lo que ahora era y de que no debía olvidarla a ella como ya lo estaban haciendo muchos de sus habitantes. Estaba segura de que en los años por venir, las generaciones siguientes ni siquiera sabrían que Luna era hermana de Celestia. Pero ella lo haría, y eso era lo que le importaba. Contempló el brillante trono, iluminado por los rayos de luz provenientes de su ardiente cuerpo celestial que se abrían paso por los finos vitrales de sus paredes, digno de su majestuosidad y acompañada por dos guarias reales, ambos unicornios, y dos pegasos. Se postró en él y espero a la llegada de lo que le deparara ese día. El pegaso que entró veloz por la puerta principal con un importantísimo mensaje, bueno, realmente no era lo que esperaba.
-¡Princesa!-Su agitada respiración impedía que articulara cualquier palabra, atrapó su aliento y prosiguió-Es un mensaje, un mensaje del otro lado del mundo-Las pupilas de la alicornio se tornaron en finos puntitos y su boca se abrió ligeramente-. Ella ha regresado.
Continuará en el arco tres de un Momento en la Eternidad.
Los personajes extraídos de la serie y el cómic My Little Pony: Friendship is Magic propiedad de Hasbro.
Cualquier arte utilizada para acompañar el texto no es de mi propiedad, créditos a los autores.
Esta obra fue realizada sin fines comerciales.
