Capitulo n°2: Los golpes de la vida.

La mañana siguiente Shuichi abrió los ojos y sintió un fuerte dolor de cabeza. Comenzó a recordar la noche pasada, había estado gran parte de la noche junto a Kaede y ella le había regalado un broche de su cabello, lo busco en medio de sus cabellos y lo encontró. El detective dibujo una sonrisa en su rostro, sentía como ganaba cada vez más confianza consigo mismo. Bajo su mano hasta su mejilla derecha donde había recibido el beso de la pianista, ¿Había sido real? se preguntó, bueno como fuera había sido una buena noche.

Bajo de su cama, pero para su sorpresa cayó en el piso.

-¿Qué rayos? – Se preguntó mientras se ponía de pie nuevamente.

Atribuyó la caída a los efectos secundarios del alcohol, nunca había bebido en su vida, pero para su sorpresa… su habitación se veía más grande de lo que recordaba, su cama se veía por lo menos a 2 veces su altura.

-¿Qué está pasando?- se preguntó Shuichi mirando a los alrededores, todo era más grande de lo que recordaba.

Camino hacia los alrededores, hasta que notó algo bastamente curioso: había una ardilla en su habitación cerca de su puerta de entrada. Shuichi se acercó hacia ella lentamente, para darse cuenta que no era más ni menos que su mismísimo reflejo.

-QQQQUUUUUEEEE – gritó.

Se acercó a la puerta para ver más detenidamente su reflejo y confirmar su teoría. Sí, era el mismo, era una ardilla color negro, pequeña, llevaba su pequeña gorra, pellizco sus mejillas para confirmar que no era un sueño. Un sentimiento de desesperación comenzó a correr por todo su peludo cuerpo. ¿Cómo había ocurrido todo esto?

- Debo averiguar cómo se encuentran los demás – Pensó.

Comenzó a tratar de escalar por la misma puerta desesperado Shuichi, daba pequeños saltos, pero nada funcionaba.

-Noooo! – gritó – Todo esto debe ser obra de Monokuma!.

En ese mismo instante apareció Monokuna, como siempre de la nada por la puerta del baño.

-Ehhh! Perdón, perdón, ¿Qué es lo que acabas de decir? – Pregunto el oso caminando con sus manos en la espalda.

Shuichi se volteó hacia Monokuna. Para la pequeña ardilla se veía más grande de lo que imaginaba. Se pegó a la puerta de salida nervioso con sus patas delanteras al frente, con el corazón a mil por minuto, todo su pelo se había erizado.

-Monokuma! ¿Qué significa esto? – Preguntó – No te perdonare si le has hecho algo a los demás! – dijo enérgicamente.

-Aaah? – dijo Monokuma inclinando su cabeza hacia los lados – No entiendo ni una sola palabra de lo que dices.

El detective entró en pánico, ¿acaso también hablaba como ardilla?.

-Lo dije claramente – dijo el oso acercándose a Shuichi – Todos morirían si no ocurría un asesinato, pero sería un desperdicio de todo mi gran esfuerzo si hiciera eso – dijo con su mano derecha en su cabeza sonriendo – Sí no ocurren asesinatos, irán desapareciendo, he realizado una maldición China sobre ti.

Nada de lo que decía tenía sentido pensaba Shuichi.

-¿Una maldición China? – preguntó aún más inquieto, no entendía a qué se refería.

-Uff, creo que ya he dicho demasiado – Dijo mientras comenzaba a escabullirse por el baño.

Monokuma se había ido, dejando a Shuichi-ardilla solo, este se lanzó al suelo y comenzó a lamentarse.

-Debe haber alguna manera…. Debe… - pensaba Shuichi – Necesito saber cómo se encuentran los demás! Akamatsu-san!.

Miro a la puerta, parecía imposible de abrir como una ardilla. No podía rendirse ante ese obstáculo, miro su reflejo en la puerta y vio el broche de Kaede en su cabeza un símbolo de confianza.

-No me rendiré- Afirmo hacia el mismo – Monokuma está muy equivocado!

El espíritu de Shuichi se había repuesto, lo haría todo por volver a la normalidad y salir a salvo con sus amigos. Se levantó del piso y comenzó a observar cada posible salida que pudiera usar ahora debido a su nueva condición. Gracias a su capacidad de observación pudo encontrar un punto posible de salida, los ductos de ventilación de la academia. Tomo su gorra, se la acodo y con sus felpudas patas comenzó a escalar hacia el ducto de ventilación, al momento de estar sobre la pantalla de su habitación un ruido corto su inspiración, alguien toco el timbre.

-Chicos! – Gritó Shuichi mientras aferraba bien sus patas a los sistemas de sonido de la pantalla.

Tocaron nuevamente el timbre y seguido, una y otra vez. El corazón de Shuichi nuevamente se aceleró, ¿acaso había ocurrido otra desgracia?. Se bajó de la pantalla y cayó al suelo bruscamente apoyado en sus 4 patas, se acercó a la puerta y esta se abrió fuertemente en el mismo instante dejándolo aplastado contra la pared.

-Saihara-kun! – gritó Kaede - ¿por qué su puerta está no está asegurada?

Los peores sentimientos comenzaron a recorrer el cuerpo de Kaede, entro con paso fuerte a la habitación para encontrarla vacía, la cama esta desecha, no había signos de forcejeo.

-Saihara-kun! Discúlpame – gritó mientras abría la puerta del baño, pero para su desilusión no había nadie.

El golpe había dejado a Shuichi atontado, para cuando pudo conectarse con la realidad, vio la figura de Kaede parada con sus manos en la cara, intento ir hacia ella, pero la imagen lo paralizo.

-¿Por qué? – se preguntó Kaede mientras caía al suelo de rodillas. - ¿Dónde estás? – unas lágrimas comenzaron a caer por su mejilla

-Akamatsu-san! ¿Encontraste a Saihara-kun? – pregunto Kiibo entrando a la habitación y aplastando a Shuichi nuevamente con la puerta contra la pared.

Kaede quedo en silencio, no podía decir alguna palabra. Kiibo se preocupó y se acercó a ella.

-¿Estas bien? – preguntó el robot.

Kaede lo miro con los ojos llorosos moviendo su cabeza de un lado al otro. Kiibo se acercó y se sentó el suelo junto a ella y la acompaño en silencio. La pianista comenzó a sollozar con sus manos contra sus ojos. Shuichi comenzó conectarse con el mundo nuevamente y escucho el llanto de Kaede, el sonido le partió el corazón por un lado, pero por otro se sentía bien al verla a salvo de las manos de Monokuma. Comenzó a acercase a ellos lentamente y se quedó debajo de la mesa mirándolos. ¿Qué debía hacer? Nadie sabría quién es, sólo deseaba poder consolar el llanto de Kaede, pero no sabía qué hacer. Su llanto paro abruptamente, tomo aire.

-Vamos Kiibo-kun, veamos si los demás encontraron alguna pista – Dijo con una sonrisa mirándolo.

-Sí- dijo mientras se ponía de pie y extendía su mano a Kaede.

Tomo la mano de Kiibo y se pusieron en marcha a encontrarse con el grupo. Caminaron rápidamente hacia la puerta. Shuichi los siguió.

-Esperen chichos! – Gritó Shuichi corriendo en sus 4 patas hacia la puerta.

Pero, para cuando había llegado a la puerta está ya estaba cerrada y recibió otro golpe en la cabeza a causa de su mismo impulso que lo dejo inconsciente nuevamente. Era muy doloroso todo.

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Nota: Pobre Saihara T_T …! Ya no es nadie!