Nota: Hola, muchas gracias a uds que se dan el tiempo de leer! Espero que disfruten!
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La luz del día iluminaba los jardines de la academia. Kaede con sus brazo en la espalda junto a Kiibo caminaban hacia el edificio principal en silencio. El robot miró el rostro de la pianista el cual no expresaba ninguna emoción, se sintió incomodo nunca había visto a Kaede de esa forma y tampoco tenía mucha experiencia al tratar con las emociones humanas, se armó de valor y decidió romper el hielo.
-Aah- dijo Kiibo- Akamatsu-san, ¿te encuentras bien? – le preguntó mientras ya casi llegaban al edificio principal.
Kaede no respondió, Kiibo se quedó helado y detuvo su marcha.
-Akamatsu-san! – insistió de nuevo.
Kaede giro su cuerpo y lo miró hacia atrás.
-Kiibo-kun, no puedo rendirme ahora, no ahora!, todos estamos en peligro- lo miro un poco confundida – disculpa por preocuparte – forzó una sonrisa en su rostro.
-Me alegra oír eso – dijo retomando el paso – Haremos todo lo posible para solucionar esto – agregó.
Los dos atravesaron la entrada de la academia ya con una sensación más tranquila y menos tensa. Al momento de entrar escucharon una voz chillona que los llamaba de lejos, los dos miraron hacia la dirección de la voz y vieron a Angie moviendo los brazos.
-Vamos, vamos! – gritaba Angie.
Ambos corrieron hacia ella. El corazón de Kaede comenzó a latir más rápido y empezó a sudar, ¿acaso habían encontrado a Shuichi? O ¿eran malas noticias?, con el puño de su blusa limpio su cara. Tenía a Angie en frente de ella.
-Angie-san! ¿Qué ocurre?! – gritó Kaede, su respiración se sentía acelerada.
Angie y Kiibo se sorprendieron.
-Angie se ofreció para a esperarlos!, todos estamos en la cafetería!, vamos, vamos! –dijo mientras tomaba las manos de Kaede y Kiibo y los guiaba hacia allá.
Una vez llegados a la cafetería encontraron a todos sentados discutiendo, todos menos Saihara. Los 3 tomaron asiento. Todos se miraron en silencio con una expresión confusa al no ver al detective volver con ellos. Kaede se encontraba con sus puños sobre las rodillas cabizbaja.
-Chicos! – dijo Kaito en voz alta – Kiibo, ¿Qué ha ocurrido?
-Lamentablemente no hemos encontrado ningún rastro por los dormitorios con Akamatsu-san – le respondió desanimado.
-Entonces… significa que… -dijo Kirumi llevando su mano derecha a su boca frunciendo el ceño.
-No debemos precipitarnos y caer en lo emocional tan fácilmente chicos – dijo Rantaro- Que Saihara Shuichi haya desaparecido o muerto puede ser el principio de sucesos que podrían afectarnos a nosotros.
-Kibbo-chan podría ser el siguiente- dijo Ouma.
Kiibo sintió un escalofrío en su espalda. A Kaede se le partió el corazón al oír las palabras de Rantaro, ¿estaba muerto?, Saihara-kun ¿estaba muerto? Pensó. Unas lágrimas comenzaron a caer de sus ojos, apretó sus puños y se levantó de la silla bruscamente.
-¿PERO CÓMO PUEDES DECIR ESO AMAMI-KUN!?- gritó la pianista con odio – Es un compañero el que ha desaparecido!, una persona!
Rantaro se quedó helado al igual que la gran mayoría.
-Tiene razón Amami, esto podría ser perfectamente un plan de Monokuma en venganza hacia nosotros – dijo Maki tranquilamente – Debemos investigar más a fondo y comunicarnos con Monokuma o los Monokids de manera urgente para saber que traman con nosotros.
Todo lo que decía Maki tenía sentido para Kaede, era cierto que Monokuma había prometido represalia en contra de ellos, pero no quería pensar que las cosas habían llegado a este extremo.
-No…. Te equivocas –dijo en voz baja- Él está vivo, lo sé – dijo mirando a todos de frente mientras unas lágrimas caían por sus mejillas.
En el fondo del corazón de todos las palabras de Kaede fueron tomando espacio, sí, ellos debían aún luchar por su amigo y por todos. Tenko se levantó de la silla
-Tenko siempre apoyara a Akamatsu! Todos encontraremos la forma de salir a salvo de acá!- Dijo con emoción.
-Siempre podrán contar conmigo – agregó Kiibo levantándose al igual que Tenko.
-Esto se pondrá divertido – dijo Ouma levantándose también.
Y así contaron todos con la esperanza de salvar a su amigo y detener las desapariciones. El último en levantarse fue Rantaro.
-Ah! Es cierto, no se los había mencionado, ayer en la noche salí de mi habitación a fumar un cigarrillo y en ese momento pude divisar la figura de Monokuma con algo en sus manos, no podría decir exactamente que era por la poca luz – dijo rascándose la cabeza.
-Pero que clases de imbécil eres!? –le grito Iruma- Eso debía haber sido lo primero que salió de tu inmunda boca maldito playboy!.
-Entonces no hay duda! Debe ser Monokuma! – dijo Kaede- No debemos rendirnos ante él, no caeremos en su juego!
La rabia la invadió, mordió su labio inferior y lo rompió, pudo sentir como la sangre y su sabor se esparcían por su boca.
-Iré a investigar a los dormitorios nuevamente chicos, si ven a esos Osos, por favor no duden en llamarme, yo misma deseo hablar con ellos – dijo con el sentimiento de rabia a flor de piel.
Todos comenzaron a salir del salón, antes de que Rantaro lo abandonara, Kaede lo tomo por el brazo de sorpresa, este se volteó a verla.
-Hay algo que necesito conversar contigo Amami-kun – dijo soltándolo.
-Si es por lo que dije, discúlpame Akamatsu – dijo sonriéndole.
-No es eso… debería yo también disculparme por haber gritado de esa forma.. – dijo apenada – Pero, no es eso lo que quiero hablar, es sobre anoche. ¿A qué hora viste a Monokuma?
-Pues… - dijo pensado con su mano en el mentón – seguro que fue cercano a la madrugada más o menos a las 5 AM, no pude dormir esa noche, además estoy seguro de que fue después de que ustedes dos llegaran a los dormitorios – agregó
-¿Cómo sabes eso? –pregunto Kaede inquieta
-Pues te vi llegar con Saihara solos, yo estaba fumando… que buena relación tenían – bromeó.
Las mejillas de Kaede se tornaron rojas.
-¿acaso Amami-kun habrá visto toda la escena?, pero eso da igual , solo confirma que el oso tiene que ver con la desaparición de Saihara. –pensó Kaede.
-Te ves muy linda con esas mejillas rojas – dijo Rantaro mientras le acariciaba suavemente con su mano derecha una.
-Amami-kun! Debemos ir a trabajar! –dijo nerviosa la pianista haciendo distancia entre ellos – Muchas gracias por la información!
Rantaro le respondió con una sonrisa y Kaede salió corriendo en dirección a los dormitorios.
-¿Qué se cree ese Amami-kun de hacer esas estupideces en un momento como este?! –pensó la rubia mientras corría.
Al mismo tiempo que pensaba en ello, perdió el equilibrio mientras corría por el jardín, su cuerpo fue cayendo en cámara lenta al suelo, la pianista movía los brazos tratando de volver a recuperar el equilibrio, pero termino de cara al suelo, apoyada con sus brazos y con su trasero en alto con su falda levanta dejando ver sus rosadas bragas.
-Linda vista! – gritaron desde lejos.
Kaede recupero la compostura y se acomodó inmediatamente, tenía toda su cara roja por el golpe. Miró hacia la voz para reconocer quien era y para su sorpresa era Ouma. Se hizo la sorda y fue en dirección al dormitorio de Shuichi. Parada el frente de la puerta tocó el timbre nuevamente, sin respuesta… se sintió desanimada, pero sabía que debería investigar a fondo la situación para recuperar a su amigo.
Abrió la puerta y encontró la misma escena que antes… al momento de cerrar la puerta ese sentimiento de desánimo se convirtió en un vació en su pecho. Poso sus manos en él para tratar de aliviar la angustia de la situación, pero nada cambio, tragó saliva y se dirigió a la cama de Shuichi, se quedó parada sin hacer nada, no reaccionaba, sus ojos no podían observar la escena con objetividad, solo se le venían a la mente sentimientos de tristeza. Se sentó en ella y comenzó a recordar la noche anterior.
-Dijiste que saldríamos juntos, ¿no? – dijo en voz baja mirando al suelo – ¿por qué me siento tan débil? – nuevamente unas tímidas lagrimas se asomaron a sus rojas mejillas – seguro me regañarías por no estar investigando la escena del crimen –bromeó consigo misma respecto a Shuichi- pero… - su voz se hacía cada vez más débil – tú eras el que me hacía sentir que nada era imposible – dijo con su último aliento mientras se secaba las lágrimas con el puño de su blusa - ¿Por qué?...- se quedó en silencio -¿por qué duele…. Tanto?
Dejó caer todo su cuerpo en la cama, rendida ante la tristeza y cansancio. Por unos momentos entre sus lágrimas y mocos, pudo sentir la presencia de Shuichi cerca de ella, su cama estaba impregnada de su aroma, ese aroma que pudo sentir la noche pasada al estar tan cerca de él. Tomó los cobertores y sabanas y se tapó con ellas intentando encontrar cobijo. Lentamente entre la seguridad que le daba estar entre sus sabanas y su cansancio, Kaede se fue quedando dormida encontrando su tranquilidad en su aroma y recuerdos hermosos que había forjado junto a él anteriormente.
Mientras por el lado de Shuichi estaba comenzando a abrir sus ojos, sintió la voz de una chica la cual lo había despertado de su letargo, pero lo asocio a un sueño. Sintió nuevamente un fuerte dolor de cabeza… ¿Cuántas veces se había golpeado hoy? Pensó mientras se tomaba la cabeza con sus peludas patas. Comenzó nuevamente a sentir un desesperación por su situación actual.
-Maldición! – gritó Shuichi.
Camino por el suelo de su habitación y al mirar hacia su cama observo un bulto que se movía de vez en cuando, le era imposible reconocer que exactamente era. Cambio a un estado de alerta, seguro podía Monokuma o alguno de sus hijos.
-Debo averiguar qué es esto – dijo el detective ardilla.
Trepó por la orilla de su cama hasta arriba. Sentía que cada vez dominaba mejor su nuevo cuerpo. Se acercó lentamente hacia el bulto de su cama, lentamente, lentamente… escalo por encima del bulto y pudo divisar dentro de ese capullo unos delicados cabellos dorados que salían hacia afuera. Se asomó aún más y perdió el equilibrio cayendo en sobre el rostro de Kaede.
-Akamatsu-san! – dijo sorprendido.
Kaede se movió un poco, pero no se despertó.
-Saihara-kun …. – dijo Kaede entre sueños.
Shuichi se sintió avergonzado, ¿qué hacía exactamente Akamatsu en su cama? y aún más, ¿qué hacia él tan cerca de ella?.
-Discúlpame, quizás te lo tomes a mal – dijo Shuichi mientras intentaba darle su espacio a la Rubia.
-No…. te… vayas – dijo Kaede entre sueño.
Shuichi la miro detenidamente, tenía toda su cara roja, con raspones en diversos lados, su expresión era triste, sus labios tenían una herida y dibujaban una sonrisa invertida, a pesar de todo, Saihara sólo pensaba en lo lindo que eran sus labios.
-Akamatsu – dijo en ardillez ( ese es el idioma de las ardillas)
En respuesta, Kaede comenzó a inquietarse, Shuichi intentó salir inmediatamente de ahí, pero no pudo, las manos y brazos de la pianista lo atraparon inmediatamente. Entre sus sueños, lo tomo y lo llevo contra su pecho donde lo abrazo fuertemente. A pesar del fuerte abrazo y que casi se queda sin aire, Shuichi pudo sentir nuevamente el aroma de Kaede, su calor, el ritmo de su corazón latiendo y sus enormes pechos posados contra él. Se sentía muy avergonzado, pero al mismo tiempo sentía como una paz y tranquilidad se apoderaban de él. El detective sentía como toda su desesperación se desvanecía al estar cerca de Kaede nuevamente y comenzó a caer lentamente en un sueño profundo, hermoso y calmo, junto al lado de la persona quien más necesitaba y quería.
-Te….amo…. – dijo entre sueños la pianista.
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Nota: aayy el amorsh ¡!
