No tengo propiedad intelectual ni derecho alguno sobre los personajes extraídos de la serie animada o el cómic My Little Pony: Friendship is Magic. Poseo únicamente las historias narradas aquí que no buscan ser un canon no relatado, sino una historia de un fan, así como los personajes de creación propia que toman un rol protagónico. Obra creada sin fines financieros.
Créditos a los artistas de las imágenes que acompañan mi historia.
Nota: historia con temas sensibles y lenguaje soez. Se recomienda discreción.
Capítulo dedicado a Lala2086, porque extraño tus reviews que me animaban a continuar, espero regreses pronto.
En una elegante cantina cercana al castillo de Canterlot por el medio día, el ambiente era tranquilo, el cantinero limpiaba las copas con un pañuelo entre su pezuña, los rayos del sol entraban por las algo polvorientas ventanas a la par que la pequeña orquesta tocaba sencillas tonadas mientras en una mesa circular hecha de madera cerca de la barra, dos elegantísimas unicornios acompañaban en una copa a la si bien fina e igual de elegante, también muy relajada alicornio, hija de la actual gobernadora y futura heredera junto con su hermana, en risas ante las ocurrencias de cada una. Repentinamente cruzaron por la puerta de madera dos unicornios, uno de ellos vistiendo una elegante camisa de un tono azul más fuerte que el de su pelaje con una playera blanca debajo y una melena corta pero bien peinada de lado color azul oscuro junto con su amigo, un unicornio muy delgaducho y alto de pelaje verde y melena esponjada café vistiendo un grueso y ridículo suéter del mismo color a pesar del calor, y también vistiendo lentes, pero a pesar de su entrada apresurada y escandalosa no habían conseguido la atención más que del regordete pony detrás dela barra que los miraba con una ceja levantada por su abrupta irrupción.
-¿Cre-crees que lo perdimos?-Temblaba el unicornio del vergonzoso suéter tocando con su pesuña el hombro de su amigo y mirando hacia la entrada-¡Hey ¿me, me oíste?!
-Shhh-Levantó su casco con intención de taparle la boca, pero la altura no se lo permitía. Igual, no prestaba mucha atención a sus acciones ya que tenía la mirada enfocada en otra dirección. Empezó a caminar de la manera más derecha hacia la mesa de las tres yeguas que permanecían riendo, con su mirada enfocada en la de en medio, en la bella alicornio-¡Hey, mira nada más!-Saltó recargando sus rodillas delanteras sobre la mesa y apoyó su barbilla sobre sus cascos-¿Qué tenemos aquí?-Levantó el rostro de la heredera para que sus miradas se encontraran-¿Acaso no es este un lugar de muy poca clase para alguien como usted?-La alicornio levantó su ceja-No me lo perdonaría si algo que la pasara a alguien de tan hermosos ojos como los tuyos por entrar a un lugar como este-Se sonrojó ligeramente ante el comentario inflando de manera tierna sus mejillas.
-¿Y tú quién se supone que eres?-Preguntó la yegua de alado que tenía un extraño y muy grande peluquín encima.
-De hecho-Giró la cabeza para verla de frente-, la pregunta es, ¿quién eres tú? ¿Eres digna de sentarte siquiera a lado de tan hermosa yegua?
-Para tu información-Se levantó de su lugar molesta-, yo soy madame de Cascadour, amiguito, y soy más digna que tú-Escupió en esa última palabra para darle un énfasis-de estar cerca de ella-Lo empujó con su casco y con una mayor distancia entre ellos y la unicornio alada, se acercó a su oído para susurrarle lo demás-. Créeme, se metería a la cama conmigo antes que contigo-Le dedico una mirada burlona a la yegua.
-Por favor, princesa, ¿puedo llamarte princesa? Deme su casco-Extendió su pierna delantera hacia ella- y permítame ofrecerle todo el mundo y el universo-La pony aún se veía sonrojada, lo miró coqueta y levantó su casco apoyándolo sobre el de tan atrevido unicornio para sorpresa de la madame que sólo miraba con asco la escena-. Déjeme mostrarle un mundo nuevo-Dijo acercando su rostro al de ella y empezando a cerrar los ojos, pero antes de lograr su cometido por la puerta entro un viejo y gordo unicornio de escasa melena blanca gritando:
-¡Ustedes dos! ¡A clase ahora o llamaré a sus padres de nuevo y se irán expulsados!-El unicornio se separó de su amante, quien se quedó con una expresión de sorpresa e insatisfacción ante la inoportuna aparición. El pony de pelaje azul empezó a retroceder con esa sonrisa pícara en su rostro. El profesor ya tenía sujeto al otro por la oreja, tembloroso y cuyos ojos se humedecían de pavor, y ninguno esperaba lo que el rebelde unicornio estaba por hacer.
-Nos volveremos a ver princesa, aún me debe ese beso-Declaró antes de dar media vuelta y galopar rápidamente para después atravesar violentamente la ventana mientras reía ante su victoria.
-¡Hijo de…!-Gritó el profesor corriendo a ver a través de lo que quedaba de la ventana al igual que el dueño del bar que se veía más preocupado por los fragmentos de vidrio roto que quedaban en el marco, que enojado, y el alto unicornio aprovecho para su apresurada huida aunque al inicio resbalo un poco-¡Ya lo verán, esta vez los atraparé y al fin me libaré de ustedes!-Sentenció y con notable esfuerzo por el sudor que caía como cascada en su pelaje, especialmente detrás de su nuca, emprendió su trote hacia la puerta.
-Vaya par de idiotas-Comentó la Madame respecto a la escena.
-Yo creo que era lindo-Afirmó suavemente la alicornio.
-Mejor dinos qué has escrito, me dejaste picada con el último capítulo-Inquirió la otra unicornio.
-Dímelo a mí-Río madame de Cascadour compartiendo una mirada y sonrisa cómplice con la tercer compañera-, qué picardía la tuya, ¿qué diría tu madre?-Ambas empezaron a reír, pero la heredera no parecía darle importancia, ella no podía quitar la mirada con esos ojos soñadores de la rota ventana. Una pequeña sonrisa apareció.
Brome presenta un fanfic basado en My Little Pony: Friendship is Magic.
Protagonizado por:
La princesa
Moon Shimmer
Un momento en la eternidad.
Arco tres: el nuevo mundo; capítulo uno: aventureros.
-¿Qué horas de llegar son estas jovencita?, si no lo recuerdas, tienes deberes reales por aquí. ¿Dónde estabas?-Regañó la alicornio gobernante durante esos tiempos, que a pesar de su sorprendente edad avanzada, la cual nadie creía cuando era dicha por la misma, se mantenía tan joven que era imposible para las demás yeguas de Canterlot sentir un exceso de envidia por su infortunio de ser vulnerables a las marcas del tiempo, a su hija que entraba por debajo del arco de la puerta de aquel salón del castillo con el lomo bajo en un burlón intento de no ser descubierta en su regreso-Sabes que la cumbre será tan sólo dentro de dos días y usted, jovencita, no ha terminado de perfeccionar sus modales para cuando la cena y el baile se realicen.
-¡Estaba con un par de amigas!-Se irguió estirando lo más que podía el cuello para gritarle-No tienes por qué hacer tanto drama porque este fuera de este aburrido lugar por tan solo unas horas.
-¡Estoy en mi total derecho, porque a diferencia de tu hermana, parece que no has terminado de comprender la importancia de la reunión que compartiremos con tales figuras políticas!-No era un secreto el hecho que se había tardado en encontrar a alguien con quien procrear. Sus enojos eran comparables con los de una anciana amargada-¡No has terminado de comprender la gran importancia que tiene para nosotros como familia real!
-Sí, sí, sí, tu estúpido sueño de la Gala del Galope-Se quejó girándose para encararla y tomar una postura más cómoda contra su voluntad pues, ya no había escape del discurso que estaba por venir a menos de que simplemente quisiera recibirlo más tarde, por ejemplo en la cena.
-Cuida ese lenguaje, si tan sólo mostraras algo de interés en nuestras actividades de grave importancia para el desarrollo del reino, sabrías que no se trata de un simple sueño.
-Agh, aquí va de nuevo-Susurró quejándose a pesar de que estaba consciente de que ella misma se lo había buscado.
-Después de los unicornios, pegasos y ponies terrestres hicieran finalmente de lado sus diferencias para la fundación de lo que hoy es Equestria, y más en concreto, los unicornios levantaran Canterlot, cada año en honor a la fundación del reino invitaban a todos a una fiesta llamada…
-La Gran Gala del Galope-La interrumpió.
-En efecto-Intentó no mostrar molestia cuando le robó las palabras-. Con el paso del tiempo y con las preocupaciones políticas y reales de la fundación de nuevas tierras a nuestros al rededores, parece que muchos dejaron de darle importancia a tal gran celebración. Mi más grande deseo es que una vez que nuestros lazos sean reforzados se me sea permitido el volver a invitarlos anualmente a una fiesta de tal magnitud-Terminó de explicar sus grandes ambiciones-Además de que vendrá el alcalde de ese pueblo, ¿cómo se llamaba? Oh, sí, Manehattan. No tiene más de treinta años y ya está a punto de convertirse en algo que él definió como, ciudad. Según su respuesta a la invitación, traerá consigo a su hijo, dudo que tengas que esperar la misma cantidad de tiempo que yo y procures sentar cabeza. Me gustaría enseñarle a mis nietas lo que no pude enseñarte a ti-La heredera hizo una mueca de disgusto-¡Así que ahora ve a tu habitación, encárgate de tu labor real de descender el sol y aséate, ensayaremos la cena!
-Argh-Arrastró los cascos en su andar hacia su habitación.
Su madre la obligaría a utilizar un vestido que demostrara su compromiso para con la cumbre, aun tratándose a penas de un ensayo, por lo que al menos tendría una excusa para perder tiempo diciendo que no podía elegir entre ninguno de la vasta colección que tenía-¡Auch!-Sobó su cabeza y miró al suelo para ver el objeto con el que había sido golpeada, era una hoja de papel doblada de extraña manera simulando un desconocido objeto nunca visto en sus estudios. Examinó su habitación pensando que podría tratarse de una broma de parte de su hermana, desechó la idea al darse cuenta de que había bloqueado la puerta además de que había llegado por el lado contrario, el único acceso que quedaba ahora era su ventana abierta. Se acercó a ella para cerrarla cuando pudo ver al mismísimo unicornio azul del bar colgando sobre una rama que daba al otro lado de la barda de su jardín. Al notar que había llamado la atención de la yegua levantó un casco para saludarla con una tonta sonrisa, acto que lo hizo perder el equilibrio y caer fuera del área del castillo. Asegurándose de que no pudiera verla, levantó su pierna para cubrir su risa.
Con su magia, descendió de su alta ventana y cruzó el jardín que estaba desprovisto de guardias para su fortuna. El unicornio ya estaba intentando de nuevo saltar la barda al recibir un poco de ayuda por parte de la alicornio.
-¡Hey!, hola princesa-Le sonrió confiado a pesar de su desalineada apariencia producto de su caída, tenía el pelaje lleno de pequeñas piedras de tierra y hojas por toda la melena. Ella levantó una ceja con intención de mostrarse serena a pesar de que por dentro sentía que cedería a sus temblorosas piernas en cualquier momento. Había tenido pretendientes antes, pero no entendía que tenía este de especial. Sin duda, era lo que más lo atraía a él.
-¿Cómo supiste dónde encontrarme?-Le preguntó bajándolo de su lado del castillo.
-Bueno, eres hija de la gobernadora, futura hereda del reino de Canterlot, supuse que vivirías en el castillo-Respondió sinceramente confundido, por su parte, la princesa, había perdido toda su imagen, hundida por una pregunta de lo más estúpida. Desvió el rostro, apenada, intentándolo además ocultarlo detrás de su melena mientras mordía su labio inferior reprochándose por ser tan descuidada.
-¿Qué es esto que me arrojaste?-Sacó de su melena la hoja doblada y la puso sobre las pezuñas de su inesperado invitado cambiando el tema con desesperación.
-¡Oh, esto! No lo sé-Se rio divertido ante sus ocurrencias-, sólo sé que tiene la perfecta estructura para volar por los cielos, como un pegaso. Es muy aerodinámico. Pensaba llamarlo barco cuando lo construyera, pero ya existen de esos. Puede conservarlo si así lo quiere-Extendió sus piernas con el objeto hacia la princesa y con una infantil sonrisa de oreja a oreja.
Ella volvió a levantarlo con su magia y colocarlo detrás de su oreja. Le sonrió conmovida con un ligero, casi imperceptible sonrojo-Lo haré, muchas gracias-El silenció que surgió en ese momento se volvía más incómodo mientras más duraba. La princesa miro a sus espaldas al castillo y después a su amigo-¿Sabes? Es seguro que mi mamá saldrá a buscarme en nada de tiempo, así que, ¿te gustaría salir de aquí, eh… cuál era tu nombre?
-Eh-Sólo era necesario que la saliva comenzara a caer de su boca abierta para completar esa expresión de estúpido que mantenía al admirar el cuerpo de la alicornio-Oh, ¡sí, sí, sí!-Regresó a la realidad moviendo como loco la cabeza de un lado al otro-Lo siento, mi nombre es Moon Shimmer. Y, respecto a su invitación, me encantaría-Se puso de pie recuperando una mejor postura y levantando uno de los cascos frontales de la princesa.
Cruzaron la barda de nuevo para evitar ser reportados con la gobernadora por los guardias y comenzaron a andar por las calles del reino iluminadas por el brillo de la luna elevada por la segunda y menor de las herederas.
Tocó la puerta de su hija mayor-¿Estás lista ya, hija? ¿Tu hermana se encuentra ya en el gran comedor y estamos esperando sólo por ti?-Volvió a llamarla al no recibir ninguna respuesta-¿Hija?-Utilizó su magia para interrumpir en la habitación de su hija y al descubrir que ella estaba ausente gritó en ira el nombre de su rebelde primogénita. Un grito que seguro pudo ser escuchado por todo el reino y a sus alrededores.
-¡Gobernadora!-Un agitado guardia que empuñaba su espada apareció a sus espaldas corriendo y deteniéndose apenas centímetros detrás de ella provocando con el paro que su casco resbalara cubriéndole los ojos-Escuché su grito y llegué lo más pronto que pude, ¿hay alguna amenaza?-Volvió a acomodar su almete sobre su melena.
-Mi hija mayor está fuera del castillo ¿cómo es que no me notificaron la salida?-Preguntó atonía en comparación a su estallido de antes.
-No… no vimos salir a nadie en las últimas horas-Respondió transpirando en alarmantes cantidades para la salud de tan pequeño pony aun si hubiera corrido desde la entrada del castillo-¡¿cree que haya sido secuestrada?!-Paranoico saltó en su lugar buscando por algún intruso.
-¡¿Cómo lo hace?!-Gruñó-Ella está allá afuera en las calles del reino. ¡Vayan por ella!-Ordenó.
-Enseguida -Saludó golpeándose la frente fuertemente sobre el casco de la armadura. Cuando la gobernante se retiró del pasillo pudo quejarse del dolor-Auchhh…
Devuelta en las calles del reino, la pareja iba riendo ante las anécdotas que se contaban uno al otro-¿Adónde vamos?-Preguntó tras disminuir su risa de forma despacio, reconociendo la zona por donde transitaban, habían llegado ya muy lejos del castillo.
-Yo…-Al verla distraída aprovecho para mirar a su alrededor y pensar, pues en realidad él había estado siguiéndola a ella. Los ojos le saltaron al ver el pequeño monte con un bello árbol en su cima-¡a ese lugar de allá!-Lo señaló-¡Sígame princesa!-Esta vez se adelantó a ella llegando a la parte más baja del montecillo.
-Un lindo árbol, adivino ¿traes aquí a todas tus conquistas?
-Por supuesto, de hecho he tallado mis iniciales dentro de varios corazones por toda la corteza de ese árbol-Ambos se quedaron admirando las hermosas hojas rosas sensibles que saltaban a danzar al aire con el más ligero golpe de brisa.
-No tenías ni idea ¿cierto?
-En lo más mínimo.
-Y sin embargo, parece un lugar idóneo para descansar después tan larga caminata-Se agachó para darle un beso en su mejilla que no hizo más que subirle en nivel de orgullo y testosterona. La princesa se recostó recargando su lomo en el firme tronco con la vista en las estrellas que destacaban su hipnotizaste y agraciado brillo en el oscuro cielo, Moon se unió a ella-. Y cuéntame Moon Shimmer, más allá del estereotipado cretino y seguro fracasado en la escuela, ¿quién eres?-Frunció el ceño pero decidió no sentirse herido por el comentario. Más bien satisfecho al creer que había llegado más lejos de lo que cualquiera hubiera llegado con una princesa alicornio.
-Me gusta pensar que soy un visionario, princesa, un aventurero que sueña con salir en la búsqueda de lo que hay más allá de los bordes del reino Equestria, conocer, descubrir las tierras desconocidas, al otro lado del mundo-Movía su pezuña haciendo imagen a sus sueños, la princesa pudo notar un brillo diferente en sus ojos al hablar de estos y se clavó en ellos enmudeciendo cualquier otro ruido al rededor, si algo rescataba de su educación como princesa, era el haber aprendido a admirar las aspiraciones y deseos de los grandes soñadores. Shimmer, al notar su perdida mirada de la princesa sobre él pensó que probablemente la estaría aburriendo, era la usual platica que le daba a cualquiera y las mismas reacciones que solía recibir-. ¿Y qué hay de usted princesa? ¿La vida de la realeza es tan fascinante como muchos dicen o alguna vez a deseado hacer algo diferente?-La princesa seguía concentrada en el brillante rostro del semental que la acompañaba.
-Disculpa, creo que me distraje. Lamentablemente es la única vida que he conocido. Aunque claro que me gustaría hacer cosas diferentes como escribir.
-Escribir, ¿eh? ¿Ha publicado algo que haya leído?-Preguntó reposando su cabeza sobre sus piernas dobladas detrás de su cuello.
-¿Tú lees?-Lo dijo verdaderamente sorprendida-¡Lo siento!-Realizó la brusquedad de sus comentarios-A lo que me refería es que escribo novelas románticas, no sé si sea un género que sea de tu interés.
-Bueno, sí, prefiero la aventura y ficción, pero soy abierto a nuevas ideas.
-He, me alegra oír eso-Peinó su melena detrás de su oreja levantando ambas cejas-, tal vez un día te comparta algo de lo que he escrito hasta ahora.
-Me encantaría leerlo-Volvió a sostener su cuerpo inclinado descendiendo sus piernas delanteras sobre el pasto. Compartieron una sonrisa mientras sus pezuñas lentamente se acercaban a la del otro y tranquilamente giraban la vista para admirar la noche bañada de estrellas.
El silencio se volvió a hacer presente entre ellos. Pero ahora no era incómodo, más bien cálido. No lo reconocerían entonces pero, sabían bien en su interior que habían encontrado a un compañero de vida con quien desearían compartir la vista al cielo estrellado por el resto de sus noches-. ¿Sabes?-La princesa rompió el silencio-Habrá una reunión en un par de días, con cena y baile. ¿Te gustaría venir?-Ambos sujetaban la pezuña del otro y sus rostros se encontraban a escasos milímetros del otro.
-Sería un honor-Dijo para empezar a acercarse y terminar con el asunto que tenían pendiente desde horas más tempranas del mismo día. Pero fueron interrumpidos por la irritante luz proveniente del cuerno de un unicornio vestido de armadura que saltó frente a ellos.
-¡Princesa! ¡Su madre nos ha enviado para llevarla de vuelta al castillo! El ensayo de la cena para la cumbre lleva horas de haber iniciado sin su participación-Informó en gritos mientras dos más de sus compañeros se unían a sus costados.
-Entonces significa que podrían continuar sin mí ¿no?-Contesto en un pesado tono de voz apático rodando los ojos.
-La gobernadora solicita su presencia. Y un carruaje está esperándola para que regresemos lo más pronto posible-Sabiendo que ya no habría manera de deshacerse de ellos se puso de pie junto con su compañero.
-Lamento que nos hayan arruinado la velada de esta forma-Se disculpó llena de sinceridad con Shimmer. Ella deseaba tanto como él, e inclusive más, compartir tiempo para conocerse más.
-Me reconforta saber que la veré dentro de un par de noches-Se sonrieron cálidamente, perdidos en la mirada del otro hasta que uno de los guardias separó al semental de la alicornio con su lanza al nivel de su estómago.
-¡Bien, ya basta!-Se separó de ella y siguió con la mirada hasta verla abordar el elegante, lleno de detalles, carruaje, escoltada por los dos guardias que llegaron al último.
-Caballero-El guardia que los había encontrado y mismo que lo había amenazado con su lanza se detuvo a su lado para darle una advertencia-, espero que no se presente en la cumbre pues usted no está invitado y si tan siquiera se atreve a hacer acto de presencia yo mismo seré quien se encargue de usted.
Moon levantó una de sus cejas cuando el guardia ya se encontraba lejos de él-Palabras mayores para alguien tan pequeño-"Se arrepentirá cuando tenga que lavarme el baño" Pensó triunfante.
El carruaje se detuvo llegando al jardín del castillo, puso los ojos en blanco pues… -¿Dónde te metiste?-… apenas había abierto de nuevo la puerta y ya estaba recibiendo otra reprimenda, con su hermana ahora presente y con una risita burlona, lucía satisfecha.
-La encontramos con un semental a las afueras del reino-Informó uno de los guardias encargado de mover el vehículo.
-¡¿Un semental?!
-¿Cuál es el gran asunto? Es un pony agradable. Tengo derecho a conocer a otros ponies.
-¡Pero no de socializar cuando debes presentarte a cumplir tus tareas reales! Además, ¿por qué perder el tiempo con un cualquiera cuando puedes casarte con un importante pony de alto cargo político como el hijo del alcalde y fundador de Manehattan? ¿Te imaginas el honor?-Intentó meterle las palabras por la cabeza deseosa de que dejara de ser tan testaruda.
-¡Porque estoy cansada de esta basura de realeza!, ¿por qué no puedo estar con alguien con un estilo de vida e ideas diferentes?-No sabía si intentaba defenderse a sí misma o a Shimmer.
-¡Porque hay un linaje que mantener!-Sostuvo su frente en su pezuña tratando de tranquilizarse-Por favor, ve dentro-Bajo su tono de voz dándose cuenta de la escena que estaba haciendo frente a sus soldados y su segunda hija. La heredera tampoco buscaba seguir perdiendo el tiempo en peleas y aceptó la oportunidad de escaparse fácil de la situación por lo que hizo caso de las órdenes de su madre, para variar. Se encerró en su cuarto y metió debajo de las cobijas dispuesta a dormir cuando su estómago gruño exigiendo alimento, puso los ojos en blanco sabiendo que no podía salir ya para ir ni siquiera por un muffin. Iba a ser una larga noche.
Al día siguiente, se las arregló para escabullirse de los ensayos de ese día tan pronto terminó de desayunar, sin embargo, no llegaría lejos si intentaba salir del castillo, no con la seguridad extra que había establecido su madre, su reunión con Madame de Cascadour tendría que ser omitida ese día. Aun así, sabía dónde podía ir y pasar el día sin tener que ser parte de ninguna tontería de la corona-¿En qué trabajas esta vez Star Swilr?-Pregunto la alta yegua entrando al salón donde el joven unicornio hacía sus anotaciones sobre su largo escritorio hecho de fina madera. Recibía de los mejores lujos en su estancia como protegido, eso no significaba que era mal agradecido, a pesar de su comportamiento para nada acorde a su edad, demostraba una humildad y agradecimiento sin comparación frente a sus mayores.
-¡Hey, hola princesa!-Respondió el prodigio mago despegándose de su libreta para prestarle la atención que confiaba, su amiga merecía y no por el hecho de simplemente pertenecer a la familia real-Trabajaba en un hechizo para evitar perder la melena, no es que me esté pasando a mí, claro. Me lo han pedido amigos. Así como su madre me ha pedido un hechizo para los bordes del castillo.
-Ya te ha contado ¿cierto? Típico de ella-Comenzó a revolver un par de pociones en el escritorio de al lado tornándola en un color diferente en la mezcla.
-Bueno, no parece necesario ya que para estas horas estarías con Madame de Cascadour en tu segunda ronda del bar. Parece que te portarás bien por una vez-Uso la magia de su cuerno para retirar las pociones de las pezuñas de la alicornio. Y, ¿cómo es?-Preguntó fingiendo desinterés, volviendo a escribir sobre sus notas.
-Él, bueno, es diferente. No, no logro comprender que es lo que tiene, ha habido otros pretendientes-Star Swirl desvió la mirada a pesar de no estar haciendo contacto visual alguno- y ninguno fue ni será como él. Él se atreve a tomar riesgos, no permite que nadie defina su destino en su nombre-"Un rebelde cualquiera, entonces" Pensó el unicornio-. Su mundo es tan grande y…
-¡Lamento interrumpir!, pero ¿a qué nos referimos con "mundo"? Sepa que me preocupa su seguridad princesa-Comentó algo incómodo e irritado pero con verdadero deseo de saber.
-¡Star Swirl!-La princesa gritó con el rostro pintado de rojo echando humos por las orejas-Me refiero a sus sueños y aspiraciones y no es que no sean aspiraciones que nadie más pueda tener sino que se trata de la forma en que todo su ser brilla. Cuando me hablaba de ello sus ojos estaban tan iluminados que, que, que podrían ayudar a cualquiera a encontrar su camino de vuelta a casa en la noche. Él, es fantástico Star Swirl.
El unicornio se movió para cubrir del campo visual de la alicornio del accidente que acababa de provocar derramando su botella de tinta sobre la mesa-Entiendo-Dijo suavemente tragándose lo que debió haber sido un frustrante platillo conformado por gritos y orgullo-. Cambiando de tema, ¿qué se propone hacer el día de hoy para cambiar la rutina con respecto a sus actuales limitaciones?
-Detesto cuando te pones a hablar tan formal-Se acercó para darle un suave golpe en el hombro, divertida, cuando se dio cuenta de que el escritorio del unicornio se había pintado en una gran parte de negro-. Parece que derramaste tu tinta. ¿Estás bien?
-¿Yo? Sí, yo siempre-Atrajo hacia él un par de pañuelos con los que procedió a deshacerse de su desastre.
-¿Seguro? ¿No te estará afectando la edad?
-Princesa, solamente soy un par de años mayor que usted-Hizo el puchero de un infante, sin duda nunca reflejaría su edad de forma mental, molesto cruzando las piernas, algo común en su actitud infantil, algo que conservaría hasta el final de sus días.
-Por mí no pasa el tiempo, viejo Star Swirl-Sus ojos se abrieron al tener una idea-, ¡piénsalo! Podrías ser el viejo Star Swirl el Barbado, si no fueras lampiño y estuvieras perdiendo el cabello, claro está-Apenas y podía contener su risa.
-¡Sin el "viejo", sería un fantástico nombre! ¡Ya lo verá princesa! Cuando domine este hechizo para el control de la caída de la melena y lo mejore inclusive podré conseguir una gran y larga barba ¡seré Star Swirl el Barbado!-Exclamó estirando ambas piernas delanteras al aire imaginando truenos caer cerca de forma muy dramatica.
-¡Ha, te atrape! El hechizo sí es para ti-Dejo su risa salir en estruendosas carcajadas que dejaron humillado al pobre unicornio cuyo rostro podía competir en color con el de una brillante manzana. Se alegró de saber que las paredes de los cuartos eran lo suficientemente gruesas para no permitir ni un solo sonido escapar de su interior.
-Eso no es justo, princesa-Gruñó dejando caer su rostro sobre el escritorio en un pequeño golpe.
-Vamos, pequeño Star Swirl el Lampiño, permíteme ayudarte con tu hechizo, será más divertido que asistir a los aburridos ensayos de la cumbre de mañana-El unicornio levanto el rostro alivianado.
-¿En serio harías eso?-La alicornio le sonrió cálidamente como respuesta, había pasado mucho tiempo pero aún recordaba cómo solían trabajar juntos en locuras mágicas, la parte más excitante de esos viejos días eran las persecuciones al final de la travesura-¡Brillante! Podría pasarme el frasco que está en el botiquín…- La alegría y risas no tardaron en inundar el lugar mientras mezclaban sustancias y escribían hechizos de los cuales, varios terminaron en pequeñas explosiones sin daños mayores. Ambos rememoraron viejas tardes de jovialidad y crearon nuevos recuerdos llenos de diversión, permitiendo a la princesa librarse de esa tensión que le provocaba el ambiente en eventos como el que estaba por ocurrir, el siguiente regaño y castigo sin duda valía la pena por pasarlo con su mejor amigo como no lo había hecho en un largo periodo.
¡Las trompetas sonaron! Anunciando la llegada del último invitado, el invitado de honor y más deseado de ver por la gobernante de Equestria-¡Introduciendo a el alcalde del pueblo de Manehattan!-La alicornio más longeva fue la primera en apresurarse a saludar al pony terrestre con verdadera emoción en sus cascos saltarinos.
-¡Oh, es un honor tenerlo por aquí!-La gobernadora recibió una reverencia por parte del semental que no tardó en corresponder interesada en que todos sus buenos modales fuer bien vistos. Sus ambas hijas caminaron tranquilas detrás de ella, cuando el alcalde las visualizó, repitió el respetuoso acto, al igual que ellas.
-Es un privilegio estar aquí-Replicó en una tranquila pero profunda voz.
-No me diga que este joven es su hijo-Miró sobre su hombro al fuerte y alto pony terrestre de larga melena rubia peinada de lado. Volteó levantando ambas cejas repetidas veces en dirección de su primogénita quien tuvo que contener todo el deseo de mostrar su creciente disgusto-. ¡Pero no perdamos más tiempo, acompáñenos al salón principal! La cena está por ser servida-La gobernante hizo las señas correspondientes para que la caballería que estaba presente para recibir a los invitados se retirara. Sus hijas se apartaron hacia los extremos dejando pasar a los representantes del pueblo casi ciudad, de Manehattan, para que desfilaran por la larga alfombra roja. Ambas hermanas quedaron atrás y observaron como las grandes puertas principales estaban por ser cerradas cuando se pudo escuchar un grito desde el exterior.
-¡Espere, somos invitados!-"¿Invitados? No me digas que lo trajo a él" Se golpeó la frente con su propio casco la princesa mientras veía a Moon Shimmer y a su mismo amigo que lo había acompañado en el bar el día que se conocieron ser detenidos por uno de sus guardias.
-¡No se me fue notificado! Por lo que les pido de la forma más amable que se retiren o tendré que llamar a la princesa.
-Tranquilo, fueron invitados de último momento-La heredera se acercó para evitar más problemas, en especial con su madre. Su hermana observaba la escena desde atrás con una mirada totalmente desaprobatoria. El guardia dudo por un momento antes de retirarse.
-Te lo dije-Presumió en un susurro a su tembloroso amigo.
-No entiendo por qué vine yo, te dije que ya no quería meterme en más tus locuras y mucho menos en esta-Su, aunque bajo tono, denotaba mucha molestia.
-Hey-Sujetó su cabeza y la giró en dirección a la hija menor de la regidora-, no quiero darte muchas esperanzas pero puedo asegurarte que acabo de ver cómo te miró.
-¿Lo dices en serio?-Moon Shimmer asintió con mirada confidente. Su amigo de pelaje verde paso su pezuña por su, por una vez, aplacada melena peinándola de nuevo y camino cruzando caminos con la mayor de las alicornios presentes-Con permiso, princesa.
-Buenas noches princesa, ¿me extrañó?-Le sonrió mostrando todos los dientes.
-¿En serio tenía que venir él?-Lo regañó.
-Emerald-La notificó de su nombre-, sí. Su mamá me lo pidió, a cambio de que me prestara el traje. Debiste ver lo emocionada que estaba. Pidió un recuerdo-El ceño de la alicornio se mantuvo fruncido-. Por favor, no me digas que estás molesta conmigo-Se acercó a ella dejando apenas una pequeña brecha entre ambos-, porque me la pasé ensayando los pasos de baile desde la noche antepasada y sería una lástima que no pudiera ponerlos en acción porque mi pareja se molestó conmigo, ¿no le parece?-La yegua movió el rostro con un puchero-Si no quieres entrar-Tomó sus piernas delanteras velozmente y la sostuvo el hombro para evitar que cayera de espaldas, haciendo su corazón saltar del susto, en un ágil y fuerte movimiento-, puedo mostrarte lo que aprendí aquí-Ahora sabía que su pulso no volvería a estabilizarse.
-Una copa antes no estaría mal.-Propuso para librarse de tan comprometedora posición.
-Me agrada su actitud-La ayudó a ponerse sobre sus cuatro piernas de nuevo y parados lado a lado, inquirió-¿vamos?-La princesa le sonrió en afirmación y comenzaron su marcha por la fina alfombra.
-Entonces ¿te gustaría…?-Emerald, el alto unicornio de verde pelaje intentaba simular las que creía, exitosas tácticas de su amigo con la hermana de la pareja del mismo.
-Ni siquiera lo pienses-Le dio la espalda y caminó con su hermana hacia el salón principal.
-Oh…-Avanzó detrás de ella arrastrando los cascos y con la cabeza baja.
Las enormes puertas se abrieron dejando a la vista de todos los presentes la entrada de los cuatro ponies de última hora, misma entrada que daba directo a la mesa de la gobernadora, la mesa principal, reservada también para los representantes de Manehattan y el protegido de la gobernante, Star Swirl-¡¿Tú viniste?!-Su estrepitoso grito logró atraer la atención de todos, matando con ello todas las conversaciones y hundiendo el alegre ambiente haciéndolo temeroso ante la ira de la alicornio-Yo… ¡me alegro que hayas llegado!-Su improvisación fue suficiente para al menos quitarse la mayoría de ojos de encima-Empezaba a temer que no vinieras, eh…
-Moon Shimmer, gobernadora-Dijo con evidente arrogancia.
-¡Moon Shimmer! Lamento haberlo olvidado-Sin preocuparse por pedir autorización, se levantó y salió de la mesa para llegar con sus hijas y sus inesperados invitados-¿Cómo hiciste para entrar?-Le grito al oído de forma que sólo él lo escuchara.
-Dormí a sus guardias, ese pequeñín me hubiera dado muchos problemas-Respondió sin temor y una sonrisa burlona que bien sabía, era para molestarla lo más que pudiera. Si era plan de él o de su hija, eso aún no lo descubría.
-¿Qué tú qué? ¿Te has puesto a pensar en lo qué pasaría si nos atacaran, con todos los ponies importantes presentes en este mismo lugar?
-Tranquila princesa, eso es lo mejor de haber reprobado esa prueba, sólo consigo hacer que dure unos minutos. Lo suficiente para que pudiera pasar por la entrada principal. Ahora, si me disculpa, no quiero seguir interrumpiendo más la diversión de los presentes, así que sólo díganos dónde me sentaré con su hija y entonces podría…
-Oh, no, no, no. ¡Moon Shinner!-Volvió a alzar la voz.
-Shimmer, princesa.
-No me importa-Le replicó rápidamente para después caminar detrás de ellos y empujarlos de los lomos, a Moon, Emerald y su hija menor a una mesa muy apartada de la principal, debajo de las escaleras donde no recibirían buena iluminación además de estar frente a las puertas de los sanitarios-. Ustedes se sentarán aquí y mi hija y yo, nos sentaremos en la mesa principal.
-Espera, ¿qué? Yo también soy tu hija-Gritó la menor de las alicornios.
Regresó con su hija mayor y la empujó como lo había hecho con los anteriores tres ignorando sus chillidos-Disculpen todo esto, es sólo que no recordaban cuál era su mesa. ¡La cena, está servida!-Rio nerviosamente esperanzada de que todos olvidaran pronto la escena. La cumbre si bien era para reforzar lazo políticos, no se preocuparon en lanzar un gran debate, prácticamente era la gobernante de Canterlot estableciendo acuerdos de apoyo mutuo entre ellos y Manehattan. Para su suerte, el ambiente consiguió animarse de nuevo en las pláticas por mesas mientras estas recibían sus platillos por los bien vestidos meseros y pronto en el centro del salón cuando la orquesta comenzó a tocar.
-¿Qué opinas?-La princesa le dio un par de codazos a su compañero de a lado, Star Swirl quien por poco se atraganta con el caldo al recibir los inesperados golpes. Tosió un par de veces y se limpió con una servilleta-¿Desde cuándo tienes modales en la mesa?-Se burló recordando sus comidas en las cafeterías y restaurantes rápidos donde siempre terminaban en una competencia o, por quién podía comer más o por quién podía hacerlo más rápido-Olvídalo, respóndeme lo primero-Lo miró con ojos soñadores.
-Se ve que es un sujeto agradable-Dijo sin mostrar interés regresando a su caldo.
-¿Y…?
-¿Y…? ¿Qué más quiere que le diga? Si digo que es apuesto sonaría muy raro.
-¿Entonces lo piensas?-Chilló.
-¡¿Qué?! ¡No!-Golpeó la mesa con ambos cascos, atrayendo la atención de la mayor de las alicornios, Star Swirl se disculpó aún más avergonzado ocultando el rostro en el tazón-¿Por qué no vino la Madame de Cascadour? Este tipo de conversaciones se le dan mejor a ella-Lloró.
-¿Y quién es él?-Preguntó Moon a la hija menor de la gobernadora desde la mesa donde se vio obligada a sentarse con él y su amigo verde por su propia madre.
-¿Él unicornio a lado de mi hermana? Es Star Swirl, el protegido de mi madre, el más dotado de los unicornios en la magia en mucho tiempo, sin tan solo tuviera lo que tiene de capacidad mágica en madurez…
-Oh, el nerd. Acaso ¿él y tu hermana alguna vez…?
-¿Qué? Oh, Shimmer, no me digas que estás celoso-Se mofó de él haciéndolo abandonar la conversación.
La gobernadora aclaró la garganta un par de veces antes de hablar:
-Parece que cierto semental se ve demasiado sólo-Le comentó su madre haciendo una seña con la cabeza. Star Swirl volvió a toser.
-Lo siento-Se excusó con ambas yeguas.
-¿Moon?
-¿Quién es Moon?-Preguntó sin saber realmente a quién se refería-Oh, ¡no! El hijo del alcalde, míralo-El pony terrestre miraba a su plato casi vacío con una mirada muerta-. La banda ya está tocando, tal vez deberían…
-Mamá, no quiero-Sabía que eso no sería suficiente pero tal vez podría mantenerla discutiendo hasta que una de las dos quedara dormida, así hubiera sido sino…
-Lamento ser entrometido pero he escuchado la propuesta que te ha hecho tu madre y creo que la interacción de ustedes como hijos de representantes en un baile sería propicia para las relaciones-Se incluyó en la conversación el alcalde de Manehattan terminando de cavar la tumba de la heredera. Su mamá volteó a verla una vez más con una expresión de victoria impresa por todo su rostro.
-Te detesto-Se levantó de mala gana y ambos adultos siguieron con la mirada a los jóvenes aspirantes a cargos políticos caminar juntos al centro de la pista de baile.
-Me alegra que haya intervenido, me parece que era el empujón que necesitaba.
-No quiero ser descortés gobernadora, pero más que un empujón para su hija fue un poco de ayuda para mi hijo. Últimamente ha tenido, un cierto comportamiento.
-¿Qué clase de comportamiento?
La alta yegua, apenas por unos centímetros, bailaba frente a su forzada pareja acompañados por una animada melodía-Princesa, entiendo que nuestros padres desean sólo lo mejor para nosotros y para nuestros reinos y ciudades. Pero no puedo dejar de pensar en el hecho de que usted estaría más cómoda bailando con alguien más ¿o me equivoco?-Comentó rompiendo la monotonía de los simples pasos de baile así como el silencio más que incomodo, molesto, mirando por sobre el hombro de la yegua al semental azul de elegante traje que los miraba algo molestos.
-¿Y qué hay de usted?-Mostró interés por simple educación. No esperaba que algo inteligente saliera de sus labios.
-Bueno, siendo honestos yo también me sentiría más cómodo bailando con alguien más-La princesa marcó su frente pensando.
-¿Mi hermana?
-Pensaba más bien, en el unicornio de pelaje verde-Le sonrió muy confiado. La princesa lo miró muy extrañada-, ¿qué? Es un color que me parece intrigante-Respondió despreocupado y sin desaparecer su sonrisa. Su revelación la había dejado sin palabras-Si no le molesta, podría ayudarla-El interés dejo de ser falso en ese momento.
Aunque Moon Shimmer se mantenía con las piernas cruzadas y el ceño fruncido, la menor de las alicornios seguía molestándolo con todo el historial de pretendientes que su hermana había recibido en los recientes años, ambos ignorando por completo al pony terrestre que se acercaba a hablar con la orquesta para un pedido especial. El brusco cambio de tono detuvo los abusos de la alicornio al pony de pelaje azul quien había cerrado los ojos para fingir que podía ignorar su comportamiento. La heredera más joven miró cómo la pista de baile comenzaba a despejarse mientras la alegre música comenzaba a ser tocada y una canción cantada por los principales miembros de la orquesta: "Listen baby, ain't no mountain high,
Ain't no valley low, ain't no river wide enough baby." Moon abrió los ojos al escuchar la nueva melodía que inundaba el lugar animándolo con una atmosfera completamente diferente y sus ojos se centraron en la alta yegua de elegantes pasos que eran dados con una finesa que sólo ayudaba a denotar más su físico y estatura, acompañada de ese vestido, se convertía en una figura celestial para cualquier semental.
"If you need me call me no matter where you are,
No matter how far; don't worry baby
Just call my name; I'll be there in a hurry
You don't have to worry,"
-¿Qué esperas?-Recibió un empujón por parte de la alicornio con quien compartía mesa pero no se levantó al instante sino que se quedó mirándola fijamente esperando una confirmación de que tenía su autorización, la cual vino sólo cuando asintió con la cabeza. Ahí fue cuando no dudó más, con el pecho inflado, el rostro bien el alto y una serenidad y seguridad reflejadas en él, se puso de pie y caminó con firmeza hasta estar frente a frente con la yegua a la que había esperado toda la noche para bailar.
"Oh baby there ain't no mountain high enough,
Ain't no valley low enough,
Ain't no river wide enough
To keep me from getting to you babe"
Todos los espectadores observaban conmovidos por la pareja que con ayuda de las alas de la alicornio, consiguieron componer una postura ideal para un íntimo baile el cual pudo extenderse por toda la vacía pista de baile. Ambos con la mirada enfocada en los profundos y expresivos húmedos ojos del otro. No eran ponies que pasaran su tiempo imaginando cosas así, sin embargo, para ambos se trataba de un momento perfecto. Su ritmo de danza fue pronto acompañado por los cascos de los invitados aplaudiendo, pero para ellos, no existía nadie más dentro del salón.
"Remember the day I set you free
I told you you could always count on me darling
From that day on, I made a vow,
I'll be there when you want me,
Some way, some how"
-¿Me permitirías esta pieza?-El grande pony terrestre levanto su pezuña.
-Oh, estaría encantada-Declaró la heredera menor con un ligero sonrojo y apunto de levantarse.
-Disculpe, pero se lo pedía al apuesto caballero-El unicornio verde abrió los ojos en gran sorpresa al entender que era él de quien estaba interesado.
-¡¿Qué?!-La segunda heredera no pudo evitar sentirse incomoda por las peculiares preferencias de un hijo de un importante político, era simplemente algo muy peculiar y nuevo en esos días. Se quedó paralizada en su lugar con una expresión amalgamada de confusión y sorpresa mientras a su espalda el pony terrestre insistía jalando al verde unicornio que luchaba por permanecer en su silla salpicando sudor en todas direcciones como si de una caricatura cómica se tratara.
"Oh baby there ain't no mountain high enough,
Ain't no valley low enough,
Ain't no river wide enough
To keep me from getting to you babe"
Moon Shimmer y la princesa seguían desplazándose por toda la pista acercándose cada vez más con cada bien sincronizado paso, no sólo de forma física sino de forma sentimental, sin darle importancia a los problemas que acarreaban consigo ni a los que conseguirían con sus actos. La gobernante tenía la boca completamente abierta y las pupilas convertidas en dos diminutos puntos negros, incrédula ante lo que veía. Por su parte, el alcalde sólo dejo reposar su frente en una de sus pezuñas al ver a su único hijo obligar a bailar a otro semental con él… de nuevo. Suspiró derrotado.
"Oh no darling
No wind, no rain
Or winters cold can stop me baby, na na baby
'Cause you are my goal
If you're ever in trouble;
I'll be there on the double
Just send for me, oh baby, ha"
Y, mientras la canción se dirigía a su final, la alicornio y el unicornio finalmente se sentían libres de cerrar aquel gesto por el que estuvieron esperando tanto tiempo mientras sus rostros se acercaban lentamente y sus labios se abrían para darle la bienvenida a los de su pareja. Los aplausos no podían ser más estrepitosos.
"My love is alive
Way down in my heart
Although we are miles apart
If you ever need a helping hand,
I'll be there on the double
Just as fast as I can
Don't you know that there"
La hermana menor mentiría si dijera que no se sentía conmovida ante la escena, inclusive el apartado Star Swirl admitiría que la pareja se había ganado ese momento, se unió alegre a los aplausos de los demás. En cuanto a la mayor de las alicornios y más importante gobernante de esos momentos, a ella le tomaría más tiempo aceptarlo.
"Ain't no mountain high enough,
Ain't no valley low enough,
Ain't no river wide enough
To keep me from getting to you babe"
Desde ese día, cada día era una lucha para establecer un nuevo estándar de normalidad dentro de la vida de la familia real mientras su primogénita al no terminar de ser aceptada con su pareja, continuaba escapando, a pesar de los hechizos solicitados a Star Swirl quien simplemente se excusaba impugnando conocimiento al respecto de lo que fallaba, en citas que iban desde un picnic junto al río bajo la luz de las estrellas a una cena de lo más refinada en los restaurantes más demandantes que siempre tenían una mesa reservada para cualquier integrante de la realeza hasta funciones teatrales y de ópera. Aquellas que consideraban la mejor de sus citas eran las que terminaban con un baile o un karaoke en especial si era en aquellas cafeterías cercanas a las zonas obreras. Con cada canto y cada baile sólo reforzaban haciendo más fuerte la noción de que habían dado con el eterno compañero de baile que toda alma buscaba en ese mundo. No podía tratarse de una mejor vida para ninguno.
A pesar de su total disgusto, la gobernadora se alegraba de ver a su hija tomar un comportamiento diferente del cualquiera que hubiera tenido en su más temprana juventud, más jovial, alegre, cortes y madura. Sonreía y besaba su frente cada vez que se despedía de ella antes de salir. Le dolería pero intentaba aceptarlo permitiendo que las citas se convirtieran en algo más formal y oficial si así impedía que su hija escapara después de descender su sol. Fueron años de crecimiento mutuo, que se convirtieron en los mejores para ambos, vieron el proceso de su pareja en convertirse en un mejor pony. Decididos de no querer compartir eso con nadie más, dieron un gran paso la noche en la que decidieron fundir sus cuerpos por primera vez y sellar su amor eterno en un íntimo acto dentro del cuarto de la princesa-Te amo-Declaró el unicornio apoyando sus piernas sobre el suave colchón a los lados de los hombros de su pareja, quien se vio impactada por la pasión con que las palabras eran dichas, acto que la conmovió y la impulsó a sujetar a su novio por el cuello para acercarlo a ella y besarlo, separándose lentamente le replicó:
-Yo también te amo-Palabras que no podían ser más honestas a los oídos del otro. Se sumergieron dentro de las cobijas mientras en la habitación conjunta, la hermana menor rogaba temblorosa porque el ruido cesara y pudiera volver a dormir.
-¿Entonces con una tripulación, suministros y un gran barco te irías de mis tierras a explorar aquellas peligrosas de las cuales podrías no volver y dejar a mi hija sola?-Cuestionaba la vieja alicornio, dando un sorbo a su taza de té fingiendo preocupación-¿Cómo podría verla pasar las noches en vela mirando por su balcón en espera a ver un barco llegar al muelle indicando el regreso de su pony especial? Partiría mi corazón.
-¿Cómo dices que conoció a tu padre?-Le preguntó Moon Shimmer a su pareja en un susurro haciéndola reír por lo bajo-Princesa, la menor de mis intenciones en poner en preocupación o depresión a su hija, me atrevería a abandonar mis propios sueños si eso significa la felicidad de su hija-Emerald que pasaba por el reservado jardín del castillo cargando un gran costal de harina se detuvo en seco mirando a su amigo con el ceño fruncido antes de volver a su camino. Por su parte, Moon, tomó la pierna de su novia entre las suyas sonriéndole y mandándole un beso al aire.
Una de las venas de la yegua gobernante resaltaba sobre su frente ante el comportamiento de su yerno. Exhaló recuperando el control de sus emociones, o aparentando haberlo hecho-Moon Shimmer, ¿te molestaría acompañarme por más té?
-¿Qué es lo que quieres? ¿Barcos? Puedo darte más de uno, ¿tripulantes? Puedo darte a mis ponies más rudos, ¿provisiones? Suficientes para alimentar a todo el reino por uno o dos años, todo eso es tuyo si te vas y dejas a mi hija recuperar su vida-Le ofrecía más en suplica, una vez que consiguieron privacidad dentro de la cocina del castillo después de demandar la salida de sus sirvientas. Si bien la había convertido en una mejor yegua, la había distraído de sus responsabilidades también, pues desde hace mucho tiempo eso era algo que no toleraría.
-Princesa, por favor, creo que usted me malinterpreta. Yo quiero estar con su hija, no hay nada que desearía más en mi vida-Dijo interpretando un juramento con una pierna alzada y un casco sobre el pecho con una firme mirada que intimidaba a la gobernadora, sus labios no temblaban ni un poco. Juraría que su pulso debía ser increíblemente estable. Ella no podría reflejar más ira ni aunque fuera posible.
-Princesa, ¿está todo bien aquí?-Un par de unicornios aparecieron por detrás de la habitación, se trataba de Star Swirl y el más cercano, y probablemente único, de los amigos de Moon Shimmer, Emerald. La alicornio se separó en apenas un parpadeo de su víctima y se giró a los inesperados espectadores.
-Oh, Star Swirl, seguro, está todo de maravilla. ¿O no Shimmer?-Él se apoyó de vuelta en el suelo aún con ese serio semblante.
-Concuerdo con ella.
-¿Y qué hacen ustedes dos por aquí?-Desvió del tema a los unicornios que seguramente los hubieran atacado con preguntas en cualquier instante sobre todo si habían escuchado cualquier cosa.
-Le enseñaba a mi amigo, Emerald acerca de un hechizo para hornear pasteles, creo que quiere llevarle uno a su novio en Manehattan-Declaró sin contener sus carcajadas.
-¡No es mi novio!-El otro se defendió, exhaló aún molesto y con su magia, levitando sus lentes y un pañuelo, procedió a limpiarlos-¿Qué hay de ustedes? ¿Por qué dejarían un lugar tan pacífico y agradable como el jardín para venir aquí cuando las sirvientas podrían llevarles cualquier cosa?-También buscaba desviar el tema, la alicornio movió los ojos de lado a lado, quedándose sin ideas.
-Sabes lo especial que suelo ser con mis bebidas. Vine a preparar mi propio té y mi querida suegra decidió acompañarme, ¿o no?-El talento para mentir era nato, el hecho de que sus disparates fueran creíbles era una historia diferente. Pero no denotaba intención alguna de hundirla.
-En efecto. Y si me disculpan ahora que sabe dónde está la cocina deseo regresar con mi hija-Una vez que la alicornio se retiró de la habitación, Emerald miró muy serio a su amigo.
-¿Puedo hablar contigo?
Star Swirl caminaba silbando una de sus melodías favoritas en dirección a la habitación donde habían entrado Emerald y Moon-Emerald, creo que la masa de tu pastel acaba de desinflarse-Lo llamó sin darle importancia a si podría estar interrumpiendo algo de importancia-¿Emerald?-Escuchó voces provenir del interior, pero no dirigidas a él, dedujo por el volumen y tono que se trataban de reproches en busca de ser susurros. Imposible de llegar a serlo por el enojo que estaba liberando. Acercó su oreja al espacio de la entreabierta puerta de madera color vino.
-Lo que dije fuera era en serio.
-He sido humillado en el proceso de cumplir tus egoístas deseos de partir a más allá de Equestria y ahora sales con tu mierda de que estás enamorado de ella, ponies han sido lastimados por tu culpa, ¿piensas romperle el corazón a la hija de una yegua que podría decapitarte al momento?-Le reclamaba el unicornio verde a Shimmer.
-Ella no tiene por qué salir lastimada, me siento herido.
-Oh, por favor, ¿tú enamorado? ¿Acaso has perdido la cuenta de cuantas yeguas allá fuera esperan por una carta tuya? ¿Qué harás cuando la princesa se entere de todo lo que has hecho?-Le recriminaba sus actos pasados, aquellos de los que Emerald parecía el único consiente y testigo.
-¿No lo entiendes? Es diferente con ella, siento que con ella puedo, no olvidar y empezar de nuevo, sino aceptarlo y continuar.
-¿En serio? Entonces ve y revélale la razón por la que empezaste a cortejarla, dile que estuviste estudiando su ruta diaria y que lo único que querías de ella era su acceso a recursos para tus viajes a tu estúpido "nuevo mundo." Oh, pero que cambiaste, que ahora eres un nuevo semental. Te reto a que después de eso la mires a los ojos y le digas que la amas, si conozco bien a Moon Shimmer, sé que él no tiraría sus esmeros por una yegua, ni siquiera por una princesa.-Gritó escupiendo, dándole golpes en el pecho.
-Hijo de puta-Retiro el casco de su amigo arrojándose contra él en un salvaje ataque. El prodigo mago se separó lentamente con toda la sorpresa en sus húmedos ojos. No tenía necesidad de escuchar más, se había esforzado por aceptar a Shimmer brindando su apoyo y mejores deseos para la única yegua que había amado en toda su vida y ahora no sabía que debía hacer más que no permitir que ella sufriera de un corazón roto. No permitiría que la mentira y fraude continuaran. La verdad debía ser revelada por el bien de la princesa.
Moon Shimmer volvió al jardín del castillo, con una pesada atmosfera de decepción y pelaje desordenado y sucio resultado de una pelea, donde ya no había nadie presente, buscó por todos lados para saber adónde se habían ido ambas alicornios pero terminó topándose solamente con Star Swirl-Hey, ¿viste adónde se fue la princesa? Necesito hablar con ella ahora.
-Está en su habitación y no te preocupes por contarle nada, te recomendaría que te marcharas y evitaras abrir más heridas-Respondió en un tono muy seco al unicornio azul.
En el último par de años, Shimmer había sido recibido en el castillo como un prospecto a integrante de la familia a pesar de la oposición de la gobernadora, y ahora todo estaba por colapsarse como una torre de cartas con una fuerte, violenta y repentina brisa que, sin importar sus fuertes cimientos no permanecería de pie. Sintió un golpe en su hombro por parte del mago al retirarse, no sabía si lograría contener su compostura. Salió disparado cual bala de cañón enemigo en dirección a los interiores del castillo, cruzo los pasillos, giro las esquinas y esquivo a un par de sirvientas hasta llegar a la habitación donde había pasado ya más de una noche, cada una que vivía en su mente y añoraba repetir cada vez que veía a su pareja y tratarla con mayor delicadeza en cada ocasión.
-¡Princesa! ¡Princesa! ¡Por favor, déjeme pasar!-Golpeaba la puerta de su habitación esperando por una respuesta y dando un gran empeño en no llamar la atención de ningún guardia que daba su ronda por el lugar. Finalmente se rindió y dejó caer con la mejilla contra la dura superficie-Por favor, entienda que Emerald no es más que un bocón y lo que escuchó Star Swirl no fue más que un mal entendido-Estaba desesperado, aterrado de perderla-¿Qué debo decirle? ¡Sí! Mi principal intención era la de conseguir su apoyo respecto a mis viajes, no sospechaba que terminaría enamorándome y mucho menos que recibiría el afecto de alguien tan magnifica como lo es usted. No es algo que yo haya merecido alguna vez pero, cuando dije que renunciaría a cada sueño que tengo por ti, lo decía de verdad, de otra manera no estaría aquí tratando de solucionar esto, por favor, créeme. Te amo-Los sollozos del otro lado no pararon, simplemente disminuyeron su volumen. Se deslizo al suelo recargando su mejilla en la fría superficie de madera-. Por favor-Rogó una última vez dispuesto a ponerse de pie y marcharse del lugar cuando pudo oír claramente el picaporte girar, levantó la vista antes de que la puerta se abriera y realizó que estaba siendo abierta por la magia y no por la mismísima yegua. Al no reaccionar lo suficientemente rápido, se golpeó en el suelo y a la distancia, en un escasamente iluminado cuarto, localizó a la yegua dándole la espalda. Se levantó y corrió frente a ella, tomó su rostro en sus temblorosas piernas y lo levantó lentamente mostrándole cuán arrepentido estaba en sus cristalinos ojos quebrados-. Por favor-Calmó sus sollozos, trago saliva y humedeció sus labios segundos previos a su impactante revelación.
-Estoy embarazada.
La expresión en su hermana denotaba escepticismo, por su parte, su madre estalló en gritos y quejas al momento. Moon intentó sujetar su casco en muestra de apoyo, pero ella lo apartó al instante, cabizbaja. Ninguno podía esperar que resultara en un tema fácil de tratar. La gobernante no dejaría que su familia, después de tantos años de historia, fuera víctima de críticas y ataques por un descendiente bastardo. Semanas después de que ella recuperara la calma, ofreció un apoyo completamente condicional a su primogénita y preparo todo para la boda. Madame de Cascadour volvió a estar más presente de nuevo en el castillo, en especial por un problema por el que ella pasaba, y a pesar de eso, invirtió su estancia en intentar animar a su más cercana amiga con juegos y preguntas de cómo llamaría a su hijo si fuera un potro o potra e inclusive intento hacerle una despedida de soltera. Por su parte, Moon pasó muchas tardes en el bar donde había conocido a, quien ahora, obligatoriamente se convertiría en su esposa-¿Qué quieres aquí?-Preguntó sin tener que mirar al unicornio que se había sentado junto a él-¿Viniste a joderme más la vida Emerald?
-Pensaba invitarte una copa pero si no la quieres, puedo ahorrarme unos bits-Ordenó sólo para él.
-Te conseguiste un seguro adicional, ¿eh? Embarazarla, quién lo hubiera pensado-Se burló antes de recibir un fuerte impacto que lo derribo de su banco detrás de la barra.
-¡Eres un cabrón!-Se levantó listo para atacarlo una vez más consiguiendo la atención de todos los presentes en el bar esperando por una confrontación entre ellos dos, Emerald no se puso de pie.
-¿Y acaso tú no lo eres? Después de todo lo que me hiciste pasar, humillación y abuso ¿qué tenía que hacer, eh?-Su voz era cortada y sus ojos estaban rojos, pasaba su pierna tallándolos revelando que le ardían, había llorado y bastante. Era una imagen que a pesar de conocer la actitud de su compañero, nunca imagino verlo en tal estado-¿Resignarme y aceptar que habías cambiado porque te enamoraste? ¿Tragarme el orgullo y recibir el golpe por ti mientras tú te acostabas con una princesa? No me importa si en verdad te enamoraste o no, nunca cambiaste, sigues siendo el mismo egoísta de siempre-El brillo en el cuerno del pony azul desapareció al observar detenidamente a quien se suponía era su mejor amigo tirado frente a él mirándolo con tal odio que sabía se ganaría de muchos ponies, pero nunca de él-. Mereces estar solo-Le dio la espalda y salió del bar dejando a su amigo en el suelo.
-Mandaré la cuenta al castillo-Gritó el cantinero.
Emerald caminaba una tarde de regreso a casa, más temprano de lo que estaba acostumbrado ahora que evitaba a Moon, igual hacia mucho que no lo veía en la escuela. Apostaba que ya no le era necesaria. Miro a su costado al sol en el anaranjado cielo preguntándose si en su estado actual la princesa seguiría cumpliendo con su deber real, después de todo eso era algo que antes solían hacer un grupo de unicornios. Arribó a su hogar y antes de entrar revisó el correo por si había alguna petición para su madre, quien era diseñadora. Lo único que encontró dentro fue un largo sobre color café.
Admitía que a diferencia de otras yeguas en el reino, ella nunca se había puesto a pensar el cuán perfecto y bien detallado debía ser el día de su boda, y el ver su imagen en el espejo siendo arreglada por sus estilistas asignando los últimos detalles al blanco vestido, su plana expresión demostraba que no terminaba de procesar el giro que su vida había dado. Una gruesa voz hizo retirar a las demás presentes en el cuarto, una alta figura extendió su sombra sobre ella al postrarse a su lado-¿Cómo fue?
-¿Cómo fue qué?-Preguntó la gobernante.
-Tu boda, con papá. ¿Especial, o se trató de algo diplomático?-"Como parece serlo toda tu vida" Agregó mentalmente y sin establecer contacto visual con su madre.
-Podría decirse que fue diplomático, sí. Pero… no negaré lo guapo que se veía en su traje. Una creería que después de tanto tiempo esperando, no encontraría momento más ideal con el pony ideal, al final no fue más que cualquier otro día.
-Eso es lo que odio.
-¿Qué?-Preguntó curiosa.
-Que mi boda será como la tuya. Una simple formalidad. Nunca imaginé los detalles, ni los vestidos de las yeguas de honor o las madrinas ni el sabor del pastel, ni donde se llevaría a cabo o en la luna de miel pero… sí imaginé que sería un día que resaltaría en mi vida. Un día que podría recordar en el resto de mi larga vida. Y, es que no lo entiendo. Si todos proclaman que fue algo profundamente falso, ¿por qué yo lo sentí tan real? Es lo único que he conocido. Supongo que eso es lo que llaman la maldición del alicornio-La más alta elevó la comisura de sus labios y apoyó con suma delicadeza sus pezuñas en los hombros de su hija-¿Lo volverás a hacer alguna vez?
-¿Casarme? Es una larga vida, así que, nunca digas nunca. Por cierto, te ves hermosa en ese vestido-Le dio un beso en la mejilla y caminó hacia la puerta-Eh, hija. Creo que hay alguien fuera que quiere hablar contigo-La escuchó volver a hablar.
-No quiero ver a nadie.
-Princesa, necesito hablar con usted-Reconoció la voz y por un instante pensó lo peor, que él había sido enviado a notificarle de su escape.
-Emerald, ¿qué pasa?-Se giró cambiando de posición después de mucho tiempo esperando por escuchar lo peor.
-Recibí una invitación-Caminó a ella mientras la más longeva de las yeguas cerró la puerta detrás de ella.
-Sí, Moon insistió a pesar de que le dije que la rechazarías. Hey, pero me alegra que estés aquí.
-¿Insistió? Él está al tanto de lo mucho que las odio, creí que se trataba de otro intento de humillación. En fin, ¿sabe? Lo he conocido desde hace mucho tiempo, fue el primer pony en acercase a hablarme… en realidad el único.
-¿Qué se supone que eso deba significar para mí?
-Nada, es sólo algo en lo que he estado pensando desde que llego la carta a mi correo. Después de la pelea no creí que volvería a cruzarme con él. En el jardín de potros, yo era el más ignorado y aislado de todos, tenía problemas en casa, escases de dinero e higiene descuidada debido a la temprana separación de mis padres. Razones suficientes para que nadie quisiera ser mi amigo. Entonces llegó él y estaba tan aterrado, no sólo por hacer mi primer amigo, sino por perderlo, tan asustado que me deje manipular por él. Cualquier cosa para no perderlo. Y al crecer fui acumulando un rencor contra él cuando fui yo mismo quien se permitió manejar al otorgarle todo control sobre mí. Si tan solo hubiera sido diferente. Supongo que lo que de verdad me dolió fue que, no tirara su trabajo sino que tirara el mío. El punto es que, he conocido a Moon por tanto tiempo que sé de todo lo que es capaz, de a cualquier límite al que pudiera llegar con tal de satisfacer sus deseos. Es por eso que puedo decirle con total seguridad que usted lo hizo madurar lo suficiente y que, si hay algo verdaderamente honesto en él, algo real, es su afecto por usted. Él la ama princesa. Lamento haberles arruinado todo. Mi amigo no tiene intención de lastimarla-La falta de palaras por parte de la alicornio lo hizo sentirse forzado a retirarse de la habitación-. Reconozco que ustedes tendrán mucho tiempo más aquí en el planeta pero, disfrute este día-Le sonrió antes de doblar por el pasillo.
Moon ya se encontraba en el altar sudando por los nervios. La gobernante del reino insistió, entre todas sus demandas, que no hubiera muchos presentes. Pero el lugar estaba lleno y los invitados no paraban de llegar, más aquellos que ocupaban el lugar derecho, correspondiente a los diplomáticos. En la izquierda debía estar su familia, su madre y su hermano con dos yeguas sentadas una en cada extremo. Tragó saliva y sus ojos saltaron cuando vio al unicornio de verde pelaje sentarse tres filas atrás de la principal, no negaría que su presencia lo tranquilizaba un poco. El cantar de las trompetas lo sacó de sus pensamientos e hizo posar su mirada en el arco de flores por el que comenzaba la alfombra roja donde un par de perfectamente cuidadas pezuñas se pararon. Elevó la mirada lentamente guardándolo como una fotografía mental de tal belleza, su hermoso vestido blanco, su corona de flores y ese peinado, lo hacían preguntarse ¿merecía ella este castigo? La princesa emprendió su marcha con el rostro elevado y una elegante postura, delante de ella una potrilla unicornio lanzaba al aire con su magia pétalos de la canasta que sostenía en sus dientes. Subió los tres escalones y se acomodó frente a su prometido, del cual su mente se cuestionaba a cual Diosa rezar si una de ellas ya estaba frente suyo. ¿Acaso lograría compensar todo mal que había hecho en los años por venir? No lo sabía, probablemente nunca lo haría pero eso no lo detendría de intentarlo-Te ves hermosa-Susurró en un deseo de no ser escuchado por temor a no ser respondido nunca. El bochorno en las mejillas de la yegua tranquilizo sus latidos.
-Y tú muy guapo-Sus comisuras actuaron como reflejo para formar esa estúpida sonrisa suya. El pony de tierra, sacerdote aclaró su garganta para dar inicio a la ceremonia. A sus espaldas ambos sintieron ese aire tan formal de diplomacia que tanto odiaban y que no fue roto sino hasta el momento de sus votos.
-Shimmer, Moon, ¿le molestaría compartirnos sus votos?
-¿Votos?
-¿No los preparaste?-Lo reprendió en voz baja y al verlo negar moviendo la cabeza de lado a lado su frente no podía marcarse más.
-Mentira-Rio nerviosamente-Pasé toda la noche puliéndolos para que fueran lo que te merecieras, créame, los reescribí muchas veces-Aclaró su garganta y elevó su tono de voz para ser escuchado hasta las últimas filas, pues era algo que quería que quedara marcado en la mente de todos-. Princesa, toda mi vida me he considerado un aventurero, deseoso de conocer las tierras más lejanas y misteriosas y descubrir los más grandes tesoros de la historia, y ese no es un secreto para nadie-El inicio la hizo sentir muy incómoda, a ella y a su madre y a Emerald muy apenado-, pero aquello que nunca consideré fue que usted se convertiría en mi aventura más fantástica y emocionante, ni mucho menos que el tesoro más valioso lo encontraría en esas perlas que lleva por ojos y en el calor que sus abrazos me brindan por no hablar de ese misericordioso corazón que se abrió sólo para mí. No puedo pedir más cuando tan solo uno de sus besos me lleva a descubrir nuevos mundos. Usted se convirtió en mi cruzada y en mi más profundo sueño sin fin. La amo princesa y siempre lo haré-Era imposible para ella contener las lágrimas.
-Princesa-El sacerdote la invitó a continuar.
-Moon Shimmer, yo me enamoré de un soñador hace años, quien también es un pony que comete errores y puede caer al igual que cualquier otro, pero que siempre está dispuesto a levantarse y corregirlos en afán de crecer como ser y volver a luchar por sus deseos. No hay palaras para decir cuán honrada me siento de ser tu sueño, y, es por eso que yo siempre creeré en ti, aunque te encuentres perdido y sin alma. Yo seré por ti, lo que más anhelas de este mundo. Te amo Moon Shimmer, y siempre lo haré aun cuando las estrellas dejen de brillar, yo siempre regresaré a ti con esa juvenil y eterna llama de pasión que nos unió-Y en efecto, sintieron esa llama volver a arder después de tanto tiempo y después de tantas dificultades. Se perdieron en los ojos del otro tal cual lo solían hacer al bailar y tras escuchar la aprobación del sacerdote, lentamente se acercaron uniendo sus labios en aquel que sería el primer beso de una nueva oportunidad de seguir adelante, el primer beso de su para siempre. Todos los espectadores estallaron en aplausos inclusive la gobernadora estaba limpiando un par de lágrimas con su pañuelo, conmovida por la ceremonia sin igual. A su lado podía ver una figura espiritual, que seguramente no podía tener otra explicación que imaginación, pero para ella, era obvio que su difunto esposo estaba presente. Podía sentirlo junto a ella y podía sentir su orgullo por quien se había convertido su primogénita.
Dentro del castillo el ambiente de la celebración era muy diferente a cualquier aburrida cumbre organizada por la mayor de las alicornios, la música estaba a todo volumen, los diplomáticos estaban más ebrios que un adolescente en jueves por la noche y los novios no podrían estar disfrutando más. Una fiesta como esta tenía el sello de la Madame de Cascadour por todas partes-¿Podría tener esta pieza?-Sintió una pezuña tocar su hombro, cuando se giró vio que se trataba de su mejor amigo, Star Swirl a quien sin dudar atrapó en un fuerte abrazo al momento.
-¡Me alegra que hayas venido!-Exclamó liberándolo de su agarre.
-Hehe, ese vino no se beberá solo-Dijo recuperando el aire-, ¿qué dices príncipe? ¿Puedo bailar con su esposa?-El unicornio azul lo miró con una ceja levantada y una burlona sonrisa.
-Sólo no me la robes.
-Nunca me atrevería.
-Me adelantaré-Anunció la princesa en, lo que a pesar de tratarse de un grito, apenas era audible sin hablar de entendible.
-Moon, hay tanto por lo que me debo disculpar. Yo…-El casco del semental frente a él sobre su hombro lo hizo callar.
-No hay necesidad cerebrito, creo firmemente en que hubiera hecho lo mismo si estuviera en tu lugar, de hecho soy honesto al decir que me alegra que tenga a alguien que se preocupa tanto por ella. No hubiera podido vivir en una mentira con ella, discúlpame a mí por favor-Star Swirl le sonrió.
-Me alegra que estemos en buenos términos.
-Y que lo digas, hay algo que me gustaría pedirte. Sé que no soy muy bueno en esto de la magia y podría ser un desastre como padre pero quiero ayudar a mi hijo, ¿me enseñarías lo que tú sabes?
-¿En serio quieres que yo te enseñe?-Aún no había bebido pero temía que ya estaba entendiendo mal lo que era dicho.
-No conozco a nadie mejor-Que alguien con una actitud como la suya, similar sino igual a la de los mismos que se llegaron a burlar de él en el colegio, le pidiera tal favor y con tal modestia, nunca podría rechazarlo.
-Será un honor.
-Muchas gracias-Saltó a abrazarlo sorprendiendo al prodigio mago en nuevos niveles que ni su más grande descubrimiento le harían sentir-. Oh, y algo más-Aclaró separándose-, ¿te importaría no comentarle nada de esto a la princesa?
-Su secreto está seguro conmigo príncipe-Se despidió con la pierna doblada sobre su frente como un soldado.
En el centro del salón, rodeados por muchos invitados, la princesa y el mago se movían a la par de la tranquila melodía, siendo la alicornio quien guiaba con pequeñas risitas, al novato unicornio-Para estas alturas imaginaba que habías hecho un hechizo para bailar-Se burló.
-¡Eso es brillante! Mi próximo libro podría tratarse de eso-El semental, parecía o ser muy positivo o no entender el sarcasmo, la yegua sólo aumentó el volumen de su risa.
-Hey Star Swirl-Saludó la elegante pero exageradamente maquillada, Madame de Cascadour bailando con infante miembro de su familia-, ¿viniste a robarte el alcohol de nuevo?
-Madame, me alegra verla por aquí y no en un manicomio-Le regresó la broma.
-Jaja, qué gracioso-Respondió algo molesta pero más dolida, para ese momento se arrepentía de haber abierto la boca.
-Lo siento, siendo serios, ¿has vuelto a verlo desde aquella… uh, ocasión?-Preguntó con verídica consternación, sin darse cuenta de que ya daba los pasos de baile instintivamente, sobre ciertos eventos que habían traído solamente problemas a la vida de la Madame y desconfianzas por parte de su misma sangre. Afortunadamente se habían aclarado en cierta forma creando también muchas más interrogantes.
-Lamentablemente no-Declaró con un aire llenó de tristeza-. Pero está bien, es una fiesta, anímate. ¿Te ha dicho ya las noticias?-Hizo un movimiento con la cabeza en dirección a la novia.
-¿Noticias?-La miro curioso.
-Sí, yo estaba por preguntarles, bueno ya le pregunte a la Madame, si a ustedes les gustaría ser los padrinos del futuro o futura integrante de la familia. Tú sabes, podrías enseñarle magia, todo lo que sabes, porque admitámoslo, su padre no será el más indicado para eso-Aflojó el cuello de su camisa, riendo algo nervioso al recordar la promesa que le había hecho a Moon.
-Y yo acepté-Saltó anunciando la unicornio jalando por los aires al pequeño potro cuyo grito fue silenciado por la fuerte música y pasó inadvertido.
-¿En serio a usted le gustaría que yo tomara ese rol?-Preguntó con sentimientos encontrados por la bizarra propuesta, tampoco era como que él hubiera dejado sus sentimientos ser conocidos.
-No conozco a nadie mejor para eso-Star Swirl descendió la cabeza y la giro en ambas direcciones del suelo.
-Sería un honor-Era la segunda vez que decía esas exactas palabras en la misma noche.
Moon consiguió abrirse paso entre todos los invitados para llegar fuera del salón al jardín del castillo donde estaban Emerald y su cuñada teniendo una tranquila charla, cuando la heredera lo vio llegar le sonrió y se despidió de su compañero consiente de que tendrían mucho de qué hablar-Creí que no vendrías-Inició la conversación sentándose junto a él.
-Creí que no me invitarías.
-Sería el peor de los amigos si no lo hiciera, claro que no he sido ni siquiera uno bueno-Confesó con tono arrepentido-
-¿Por qué? Explícame, por qué te juntarías conmigo cuando estoy seguro de que tu "explosiva" actitud te conseguiría cualquier amigo.
-Dudo que eso hubiera sido posible, verás, tuve un accidente el primer día, yo… yo quería pertenecer a esos grandes grupos, tal como mi hermano lo había hecho y para eso impresionar a los más populares era indispensable, pero en un descuido en el laboratorio durante mi acto me llené de pulgas. Mi madre consiguió limpiarme para el día siguiente pero ya había hecho el ridículo y el rumor ya se había extendido por toda la escuela y no querían que me acercara a ellos. Nadie excepto tú-Su boca media abierta expresaba su estupefacción, él no sabía eso, no se había enterado porque así como con Moon, nadie quería acercarse a él, ahora no podía dejar de preguntarse como hubieran sido las cosas si alguien le hubiera contado-. Entiendo tu enojo después de cómo te he tratado a lo largo de los años, debí ser el peor amigo de todos y debo serlo todavía más al no querer que te vayas pero no puedo obligarte a ser mi amigo con todo lo que ya te he obligado a hacer. Quería disculparme contigo, por todo y decirte que, si tú no lo deseas más, no volveré a molestarte. Sólo necesito que sepas lo arrepentido que estoy y que te deseo únicamente lo mejor-Le extendió un casco para estrecharlo con el suyo pero Emerald lo rechazó y en lugar de eso lo abrazó. Había llegado a la conclusión de que si alguien le hubiera contado de su accidente en el primer día el aun así se hubiera acercado a él porque entendería mejor que nadie la situación por la que estaría pasando-. Te perdono-Moon completó el abrazo al escuchar sus palabras finales.
-Por favor, si algún día nos divorciamos no te vayas con él-Se burló la princesa, acompañada por sus más cercanos amigos, ante lo que suponía debía ser una conmovedora escena, ambos se separaron, pintados de rojo-. Lo siento, lo siento-Se disculpó entre risas con lágrimas-, creo que le debo un baile a uno de ustedes-Moon se acomodó la corbata apunto de pararse pero su esposa en realidad extendió su pierna al semental verde-. Emerald, ¿me permitirías esta pieza?-Se sesgó a su recién reconciliado amigo por su autorización.
-Ve-Lo animó a romper el esquema al que estaba tan arraigado como lo hacía pocas veces.
Un gran álbum llenaría sus bastas páginas con las fotos de esa noche, petición de la gobernadora por una de su hija con cada pareja de baile y un exceso del baile principal de ella con su yerno, cantidad que dejaba humillada la de fotos del baile principal de los casados. Moon siempre creyó que eran para volver a pulir su imagen como autoridad suprema. Muchas con los seis más cercanos, la princesa y su hermana, el novio y su mejor amigo Emerald, Star Swirl y la Madame, de todos ellos riendo y compartiendo copas como anécdotas en su mesa principal, de ellos partiendo el pastel, Moon quedó con un gajo de durazno en una de sus fosas nasales al ser arrojado a él por sus esposa, e inclusive una de ellos bailando en grupo con la atención de todos. Para ese punto asumían que estaban muy ebrios y no recordaban con precisión cómo habían llegado a tal situación. Aquel álbum de fotos no volvería a recibir fotos hasta el nacimiento de la bella potrilla unicornio, primogénita de la princesa y príncipe de Canterlot, de blanco pelaje como la nieve, que de hecho ayudó a provocarle un par de sustos a sus padres en las fechas de invierno, y rosada melena como algodón de azúcar.
"Loving can hurt, loving can hurt sometimes
But it's the only thing that I know"
-¿Cómo se llamará?-Preguntó Star Swirl sosteniendo a la bebé en uno de sus cascos, con la Madame parada junto a él. Los satisfechos padres compartieron una mirada y fue el semental quien intervino.
-Celestia-Star Swirl se hizo cargo de presentar a la nueva heredera a todo el reino de Equestria como el orgulloso padrino que era.
"When it gets hard, you know it can get hard sometimes
It is the only thing that makes us feel alive"
Mientras los familiares de la pareja disfrutaban el día admirando al bebé y peleando por quién sería el siguiente es sostenerla, los cansados padres rogaban porque dejara de llorar en las noches.
-Es tu turno-Chilló el pony azul al escuchar su llanto a mitad de la noche.
-No molestes-Su esposa lo pateó tirándolo de la cama para que fuera él.
Obligado, entró a la habitación de su hija y la levantó de su cuna meciéndola para tranquilizarla mientras con su magia levitaba su biberón hasta su boca, relajado cuando el silencio se presentó, abrió sus pesados ojos conmovido por la tranquilidad que reflejaba su hija. Cuidándola como si fuera una muñeca de porcelana, besó su frente lentamente. A pesar de las largas noches en vela ellos no la dejarían de amar, ni mucho menos el orgulloso padre quien sin importarle cuán exhausto terminaba después de sus prácticas con Star Swirl, siempre encontraría tiempo para su más grande orgullo, su pequeño brillante sol, su pequeña Celestia.
"We keep this love in a photograph
We made these memories for ourselves
Where our eyes are never closing
Hearts are never broken
And time's forever frozen still"
-¡Moon!, ¡Celestia! ¿Dónde están?-La preocupada madre llamaba por todo el castillo por su esposo e hija, la hora de la comida había llegado y su madre se comportaba de forma muy estricta con ella respecto a los horarios de su nieta, hasta llegar a su, aún en construcción, biblioteca, en la que en su parte más alta se estaba instalando el gran invento de nombre "telescopio." Ambos estaban ahí dentro, con un gozoso y optimista padre ante los pasos de su hija sobre sus cuatro temblorosas piernas hasta llegar sus cálidas piernas azules.
-¡Celestia, eso fue increíble! Espera a que tu mamá se entere, va a estar orgullosa-La levantó arrojándola al aire y volviéndola a acachar en sus cascos una y otra vez, provocándole pequeñas y tiernas risitas. Terminando sus juegos beso su barriga provocándole más risas y acabo apoyando su pequeña frente sobre la suya-. Vas a hacer cosas fantásticas Celestia, vas a estar brillante y espero estar ahí para verlo. Los antiguos alicornios bendigan a tu madre por permitirme ser tu padre.
"So you can keep me
Inside the drawer of you night table
Holding me closer 'til our eyes meet
You won't ever be alone, wait for me to come home"
-Oh, amor, ¿cuánto tiempo llevas ahí parada?-Preguntó nervioso al verla parada entre la puerta media abierta.
-El suficiente-Contestó acercándose violentamente a él para besarlo como lo hacían cuando eran más jóvenes-. Te amo, mi soñador aventurero-Volvieron a besarse uniendo en el abrazo a su primogénita procurando no lastimarla. Se separaron dejando a la princesa darse cuenta de las palabras que había utilizado y no pudo evitar preguntarle a su esposo:-. ¿Nunca has pensado de nuevo en tus viajes?
-Aún no he terminado por aquí-Sentenció volviéndola a besar.
"Loving can heal, loving can mend your soul
And it's the only thing that I know, know
I swear it will get easier,
Remember that with every piece of you
And it's the only thing we take with us when we die"
Con una Celestia de dos años de edad, estaría naciendo la segunda hija de la pareja real nombrada Luna, una hermosa potra unicornio de pelaje azul oscuro como la noche y una melena sólo un poco más clara, pero que brillaba como una estrella, viva imagen de su padre, quien recibió de padrino a un más maduro Star Swirl, a quien la noticia no le cayó tan bien como se podría esperar, pero no contó con Madame de Cascadour como madrina, tal como su hermana lo había hecho.
La princesa encontró una luz en los ojos de su segunda hija, misma que la había enamorado de su esposo, ese día prometió que nunca se apartaría de ella. Juro frente a ambas que no tenía favorita, mintió.
-¿Por qué te vas?-No podía culparla a ella, sino a sí mismo por nunca tener el valor de confesar sus sentimientos, sin embargo no era lo suficientemente fuerte para ver como la pony que amaba educaba dos hijas de las que él no era más que el padrino. Alguna vez creyó que tenía oportunidad, creyó recibir señales, pero parecía que al final sólo se estaba engañando solo.
En una película en blanco y negro proyectándose en su mente, le evocó la noche que al terminar de huir de los ponies a los que habían molestado con sus experimentos, ocultándose dentro de un callejón, fue el día que más cerca estuvo por confesar sus sentimientos. "Sí que sabes cómo brindarle un buen rato a una chica." Le dijo entre risas, "¿eso cree?" preguntó él, "¡claro!, cuando encuentres a tu pony especial la vas a hacer muy feliz" exclamó. "Creo que ya la he encontrado, el problema es que sin importar que tan cerca esté de ella, me siento tan lejos, después de todo ella es una Diosa entre nosotros" explicó en pesada voz. La heredera lo miró confusa, "¿a quién te refieres?" Ambos se detuvieron y compartieron una profunda mirada cuando el momento fue salvajemente interrumpido por la pequeña pero molesta muchedumbre molesta, que los había encontrado, "¡corre!" Le gritó ella dejándolo sin volver a encontrar otro momento igual. No importaba que hubieran sido interrumpidos, él estaba seguro de que lo había entendido, pues esa fue la última noche en que estuvieron tan cerca hasta la llegada de Moon.
-Creo que mi labor en Canterlot ha terminado princesa-Escapó de sus memorias-, y es mi momento de continuar y hacer nuevos hallazgos. Me llegó una carta, he recibido una invitación de un particular grupo de unicornios muy talentosos. Dijeron que buscan cambiar la historia-Star Swirl no tenía la más mínima intención de herirla, pero ahí estaba por quien más se preocupaba llorando.
-Volverás, ¿algún día?-Preguntó limpiándose las lágrimas.
Si se lo preguntaran, negaría lo herido que estaba en esos momentos-¿Por qué volvería, princesa?-Sin ella no tenía ninguna razón, ni siquiera sus ahijadas pues ya le había enseñado a Moon Shimmer todo lo que era necesario.
-Por mí-Se despidió de ella con un beso que expresaba todo su afecto, impreso en su brillante frente. Esa misma tarde lo vio partir en dirección al horizonte en la puesta de sol que ella le había dedicado.
"We keep this love in this photograph
We made these memories for ourselves
Where our eyes are never closing
Hearts were never broken
And time's forever frozen still"
La gobernante en los años posteriores se retiraría de este mundo no sin haber pasado los mejores de los tiempos con sus dos nietas contándoles una infinidad de historias y mostrándose tal vez como la madre que las herederas nunca tuvieron y les hubiera gustado tener. Esto hacía a la princesa contemplar nostálgicamente lo mucho que habían cambiado las cosas a través de la larga ventana de su santuario, ella y su hermana habían ascendido en el cargo oficial como las nuevas gobernantes de Equestria y el reino de Canterlot. Su hermana cumplía con las peticiones que su madre la había obligado a jurar desde joven y desistió de cualquier pretendiente dedicándose por completo a sus deberes reales. Si bien le dolía la decisión que su hermana había tomado, la aceptó y prometió respetarla. Después de todo, si algo le dolía más era que su madre nunca vería su sueño cumplirse a pesar de todo su esfuerzo por crear fuertes lazos con todo mundo.
Su esposo se había convertido en el capitán de la guardia real, después de la obligatoria finalización de sus lecciones mágicas se enfocó en un aspecto más estratégico y físico. Se desarrolló más fácil que en la magia. Y aunque la princesa se mantenía en contacto con Madame de Cascadour, tenía mucho tiempo que no había escuchado de Star Swirl. E inclusive Emerald, quien frecuentaba más sus visitas, había hecho su vida. Creía que tal vez él y su hermana, pero al final Emerald conoció una bella pegaso, cuya lindura no compensaba su falta de inteligencia, pero ambos eran felices. Rechazaron el apoyo financiero que ofrecieron para su boda y lo dejaron como algo pequeño. Aun así, fueron los primeros en la lista de invitados. Sus recuerdos fueron interrumpidos por el llanto de su hija menor entrando al lugar con una terrible herida en la frente.
-¡Luna! ¿Qué te pasó?-Corrió a ella muy preocupada y se agachó a su altura para atenderla.
-Fu-fue Celestia, me golpeó con un bastón-Celestia entró muy apenada al escuchar su nombre.
-Fue un accidente mamá, estábamos jugando y yo…-Intentó excusarse en un incontrolable llanto.
-¡Celestia!-Atrajo a ella el botiquín con su magia, su primogénita se retiró con los ojos hundidos en lágrimas.
"So you can keep me
Inside Inside the drawer of you night table
Holding me closer 'til our eyes meet
You won't ever be alone"
Celestia mientras caminaba por los pasillos con la cabeza agachada en un enorme semblante de tristeza, chocó contra una dura pierna, que al levantar la mirada para ver de quién se trataba la reconoció al instante. Su padre tenía una expresión seria que fue reemplazada en un parpadeo por una enorme sonrisa que animó a Celestia hasta los cielos y la hizo saltar a su alrededor para después salir a jugar juntos.
Ambos miraban a la bahía de la playa mientras Moon le narraba a su hija de los sueños que tenía cuando joven. No se dio cuenta cuando ella se quedó dormida pues seguía hablando, estaba acostumbrado a esa reacción. Sin embargo, quedó con un tornado de pensamientos al respecto de sus sueños. Esa misma noche al entrar a las cobijas con su esposa la miro muy serio y le contó sus preocupaciones esperanzado de que no jodiera todo como hace años. Era entendible, su esposa y sus hijas serían inmunes al paso del tiempo, pero respecto a él, él tenía sus días contados. Afortunadamente la respuesta que recibió fue muy confortante.
-Me enamoré de un soñador, de alguien que buscaba conocer "el nuevo mundo." Sería cruel si yo te negara que fueras en búsqueda de ellos-Era lo que expresaba, pero en su interior decía algo muy diferente. Estaba asustada, preocupada, llena de incertidumbre hacia el futuro.
"And if you hurt me
That's okay baby, only words bleed
Inside these pages you just hold me
And I won't ever let you go
Wait for me to come home
Wait for me to come home
Wait for me to come home
Wait for me to come home"
Las dos pequeñas hermanas abrazaban las piernas de su padre, pidiéndole que no se marchara. A espaldas del semental azul, aparcado en el muelle había un enorme barco de madera que estaba siendo llenado de suministros por su tripulación, muchos eran sus miembros más cercanos de la armada-Voy a regresar niñas, con cientos de historias, regalos y energía para jugar con ambas-Informaba a sus dos pequeñas dándoles un fuerte abrazo y besando a cada una en sus dos mejillas. Por las escaleras de la playa al muelle vio llegar a su último marinero: Emerald. Lo saludó muy alegre, el semental de pelaje verde también tenía que despedirse de su familia, su esposa y un pequeño pegaso.
-Siempre podrías venir conmigo-El príncipe contó a su esposa, cuyos ojos cristalinos no le permitirían marcharse con tranquilidad. Nada lo haría más feliz que aceptara su propuesta.
Respiró profundo-Alguien tiene que quedarse a ayudar con el reino y… a regar las plantas-Se rio por lo bajo pasando su pierna para limpiar las lágrimas.
-¿Segura que estarás bien?
-Star Swirl, la Madame, mamá y ahora tú. Es muy difícil, pero yo, estaré bien. Sólo promete a mí que volverás. Y no me lo digas como si fuera una niña de seis años-Su esposó la abrazó aferrándose lo más posible a ella. Movió su cabeza para encontrarse con los húmedos y salados labios, por las lágrimas, de su amada.
"You can fit me
Inside the necklace you got when you were sixteen
Next to your heartbeat where I should be
Keep it deep within your soul"
-Volveré-Se separó de ella lentamente y al verlo caminar pudo ver al joven semental que conoció en aquel bar decirle "aún me debe ese beso princesa" antes de saltar por aquella venta. Nada como la primera impresión. Ahora iba a saltar a las tierras desconocidas. ¿Qué podría esperarle en aquel viaje?-. Deberemos bailar juntos de nuevo mi amada, juntos en la eternidad-Le sonrió abordando el barco por el que espero tantos años, pasó su pezuña por la superficie del puente sintiendo la textura de la madera, realizando, que no se trataba de un sueño. Atrás de él subió su amigo de toda la vida, agradecido de que le pidiera que lo acompañara. Moon más agradecido de que aceptara. Mientras el barco zarpada y desaparecía a la distancia, todos los ponies abordo se despedían de los espectadores.
La triste princesa sintió una ala extenderse sobre su lomo, perteneciente a su hermana. Le correspondió la sonrisa. Cuando el barco se había ya esfumado y los familiares de los aventureros comenzaban a marcharse, la última en quedarse ahí fue la princesa mayor. Sus hijas se habían ido con su tía. Desde ese muelle descendió su sol.
"And if you hurt me
Well, that's okay baby, only words bleed
Inside these pages you just hold me
And I won't ever let you go"
Desde ese día, eso se convirtió en un hábito, el ir siempre a esa playa y descender el sol en ese lugar, esperando por ver un barco zarpar anunciando el regreso de su amado esposo, su semental soñador, su unicornio aventurero. De vez en cuando asistía al lugar acompañada de sus hijas, de su hermana, pero la mayoría de las ocasiones iba sola. Después de todo, ella esperaría hasta el último de sus días por el pony que nunca volvería.
"When I'm away, I will remember how you kissed me
Under the lamppost back on Sixth street
Hearing you whisper through the wind,
'Wait for me to come home.'"
La, probablemente, única trompeta de todo el recién descubierto reino sonó anunciando la presencia del dirigente de aquellas tierras bautizadas como el Nuevo Mundo-Príncipe Moon de Canterlot y compañía-Alzó la voz el mismo pony terrestre que había guiado al unicornio azul y a compañero verde hasta el castillo-, le presentamos al Rey de los Altos Cascos-Un muy alto y grande unicornio con la cabeza alzada denotando gran orgullo apareció en el marco de ladrillos grises- y a su hijo, Burning Soul-Un unicornio de pelaje bermejo excepto de sus rodillas hacia abajo donde era color blanco y abundante melena negra se estableció a su lado con la más fría mirada que Moon y Emerald alguna vez hubieran visto.
…
Nightmare Moon saltaba sobre la superficie de la luna disparando sobre cada elevación que podía y al dejarla en pequeños fragmentos aplicaba una fuerte magia sobre ellos en grandes esmeros de convertirlas en algo nuevo, al no haber logrado convertirla en el objeto que quería se vio obligada, a convertir pieza por pieza, para construir aquello que requería en esos momentos y le había tomado tantos años sólo para dominar el hechizo: un telescopio.
Era un diseño modesto, pero la había asombrado para ser lo primero que maquinara, sólo hacía falta una pequeña pizca de magia para aumentar a niveles asombrosos el alcance visual de los lentes del aparato, hechizo que había sido enseñado por Star Swirl a Luna. Desde la fría roca grisácea, ubicada del otro lado del planeta Equus al ser descendida por la princesa Celestia para dar paso a su día en las tierras de Equestria, Nightmare Moon pudo observar aquellas tierras que habían sido exploradas únicamente por un semental hace ya mucho tiempo.
En el nuevo mundo, tres ponies terrestres de considerable tamaño perseguían a otro de pelaje café oscuro, quien termino acorralado contra un puesto del mercado, sostenido por pilares de madera-Se acabó, devuélvenos las manzanas-Se referían al pequeño saco que sostenía en su boca-, no nos la harás de nuevo en una misma semana.
-Yo creo que sí-Se burló expresándose con facilidad, prueba de que tenía practica en esto y entonces pateo con su pierna trasera al pilar de madera asustando a la dueña del establecimiento y forzándola a saltar, el techo cayó de ese lado y de este se deslizaron un par de barriles llenos de sidra que golpearon a los sin aliento, persecutores y se reventaron al impacto dejándolos cubiertos y todo su pelaje pegajoso.
-¡Te atraparemos!-Gritó el líder sin poder abrir por los ojos por el ardor, sin embargo, el ladrón ya se había marchado sin escuchar su promesa de vendetta.
La puerta de madera que daba al reducido hogar, muy pobre realmente, anunció de la llegada de su esposo-¡Amor volviste!-La yegua terrestre de pelaje azul claro galopó a él recibiéndolo con un beso, en su pecho, con un rebozo llevaba a su pequeño bebé de pelaje de color café en un tono mucho más suave.
-¡Y traje manzanas!-Se separó del victorioso semental notando los rasguños de su rostro.
.¡¿Cómo las conseguiste?!-Le dio la espalda y avanzó mucho más pacífica a la cuna de paja en el suelo donde depositó a su cría. Sintió las piernas de su esposo caer sobre sus hombros con delicadeza por detrás de ella y un beso en su mejilla.
-No importa cómo las conseguí, sólo quiero lo mejor para ti y para Slippery Hoof-Intentó tranquilizarla, refiriéndose al bien estar de su único hijo-. Me aseguraré de que el crezca para que sea diferente a mí…
~Años más tarde~
Tres ponies terrestres de considerable tamaño galopaban echando humo, detrás de un pony de pelaje café claro que cargaba en su lomo una gran bolsa repleta de manzanas, quien además daba constantes vistazos a sus batidores sin darse cuenta de que terminaría entre la espada y la pared al ser rodeado con la espalda a un local de verduras que sujetaba su techo de lona por un pilar de plástico en el centro y sogas estiradas al límite en sus esquinas-Igual que su padre-Comentaba el líder de los persecutores dando un paso al frente-. Esta vez te golpearemos Slappy.
-No si uso esto-Busco en su costal y regresó con una diminuta navaja sujeta en sus dientes.
-¡Oh, ¿en serio?!-Empezaron a burlarse de él, pero no dejaba de sonreír. Se levantó y sujeto de una de las sogas que cortó con la navaja saliendo disparado por los aires gracias a la tensión del lazo-Hijo de…-Miraron al cielo con la boca abierta.
Próximamente en un momento en la eternidad:
"-Me llamo Slippery Hoof y vivo en una de las comunidades más pobres e inestables de todo el mundo. Comunidad que estuvo en conflicto con los gobernantes de Equestria hace mucho tiempo."
"-Existe una vieja leyenda entre unicornios, de un ser que usaban para torturar a las comunidades de pegasos y terrestres en los tiempos antes de la fundación de Canterlot. Una criatura capaz de herir a cualquier ser en su momento más vulnerable, durante sus sueños."
"-¡Sobre esta roca edificaré mi reino!"
"-El nuevo mundo se ha llenado de pesadillas y el cielo se ha oscurecido. ¿A caso es este el fin del mundo?"
Un momento en la eternidad, arco tres: el nuevo mundo.
Música referenciada: Ain't No Mountain High Enough - Marvin Gaye, Tammi Terrell.
Photograph - Ed Sheeran
