Nota: Lindas vacaciones, ya terminaron! Les recomiendo visitar Valdivia y Puerto Varas acá en Chile!. Estoy decidida de salvar a Saihara .! Tiene que quedarse con Kaede!
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El ambiente en la habitación de Saihara era cálido, tranquilo. Aún se encontraba Kaede durmiendo acurrucada entre las ropas de cama abrazando fuertemente a la Shuichi, quien por su parte también se encontraba dormido abrazando el pecho de ella. El rostro de Kaede ahora dibujaba una sonrisa.
Reinaba el silencio… hasta que el aviso de las 10 PM sonó por toda la academia, esté indicaba el inicio del periodo nocturno. La pianista despertó de sobresalto, ¿cuánto tiempo había pasado durmiendo? Pensó, sintió algo entre sus brazos, lentamente bajo la mirada y vio algo totalmente extraño e inimaginable para ella.
-¿Una ardilla?! –gritó mientas la lanzaba lejos y saltaba de la cama.
La sorpresa no le dio tiempo para pensar, estaba asustada, no entendía que había pasado. Shuichi despertó con el grito de Kaede, no entendía nada, aún estaba sumergido en el trance del sueño. La ardilla salió disparada por los aires y chocó contra un muro.
-¿Qué está pasando? – se preguntó Kaede con las manos sobre su pecho, se sentía muy insegura.
El dolor nuevamente comenzó a recorrer el cuerpo de Shuichi. Quedo en el suelo bocabajo viendo estrellitas, moviendo una pata trasera como un tic nervioso. Viendo esa imagen, Kaede recobro el sentido y sintió culpa por haber sido tan impulsiva con esa ardilla.
-Ardilla-san! Discúlpame – dijo Kaede juntando sus manos haciendo una seña de plegaria con ellas.
Miro a su alrededor y nada había cambiado en la habitación, absolutamente nada, pero en ella su convicción era diferente, había soñado con Saihara-kun, el sentimiento de tristeza que antes la había invadido ahora se encontraba desvanecido. Mientras se rascaba la cabeza comenzó a recordar vagamente su sueño, había soñado que volvía a encontrarse con él, pero no recordaba nada más. No había duda en ella que su sueño se haría realidad.
Camino hacia la ardilla, se acercó cuidadosamente a esta para no alterarla más, puso sus rodillas en el suelo y comenzó a observarla. Era extraño para ella, no era una ardilla común y corriente como las recordaba ella, llevaba una pequeña y tierna gorra, su pelaje era completamente de color negro, peludo, con una cola muy esponjosa. Estiró su brazo derecho lentamente hacia ella con ánimos de tocarla y ayudarla, al momento de estar a un centímetro de ella una extraña sensación recorrió su cuerpo, era una mezcla entre miedo y entusiasmo, su corazón comenzó a latir más fuerte.
-¿Saihara-kun?- se preguntó a sí misma.
Esa ardilla le recordaba un poco a Saihara, pero se sentía demasiado sugestiva con él. Lo único que ella pensaba, hablaba, hacia y respiraba este último día era él.
Delicadamente poso su mano sobre la cabeza de la ardilla y la acaricio tímidamente. El contacto entre ellos había encendido una atmosfera cálida y tranquila nuevamente. Saihara al sentir el peso sobre su cabeza, miro hacia arriba y encontró las grandes piernas de Kaede y su rostro observándolo con una sonrisa.
-Ya despertaste, discúlpame – le dijo Kaede sonriendo con los ojos.
-Akamatsu-san, soy yo –le respondió reincorporándose en sus dos patas traseras.
-Vamos pequeño – dijo Kaede apostando a que era macho mientras le extendía sus dos manos para que subiera a ellas.
-Akamatsu-san! Todo esto es obra de Monokuma!, todos están en peligro! – intento comunicarle Shuichi mientras movía sus patas delanteras como loco.
Pero era imposible, Kaede no escuchaba más que chillidos. Vio al roedor un tanto agitado.
-Vamos pequeño, no te hare daño, lo juro
Shuichi cabizbajo subió a las manos de Kaede, se sentía tan decepcionado de no lograr comunicarse con ella. Kaede lo acerco hacia su abdomen y se levantó del suelo.
-Sabes que pequeño amigo- dijo poniendo a Shuichi a la altura de sus ojos – Antes estaba muy triste, pero ahora debo dar mi mejor esfuerzo para ayudar a todos!. Debo analizar toda la situación bien para encontrar la verdad.
-Claro que lo harás, confió en ti Akamatsu-san – le respondió Shuichi, pero lamentablemente Kaede solo escuchaba chillidos por parte de él.
-Bueno! Es hora de investigar! Como eres parte de la evidencia tendrás que estar a mi lado un tiempo, pequeño – dijo la pianista mientras volvía a apoyar a Shuichi contra su abdomen.
Shuichi no dijo nada, confiaba en Kaede ciegamente, pero el no poder ayudarle lo hacía sentir algo inservible, al menos estaría junto a su lado y dejaría de golpearse contra todo.
Kaede comenzó a contemplar nuevamente la habitación, esta vez con una actitud más objetiva y tranquila. Dejo a Shuichi sobre su cama y se dirigió hacia la puerta para examinarla, notó inmediatamente que la puerta no tenía signos de haber sido forzada, lo cual le hizo descartar algunas de sus peores teorías que tenía en su cabeza, posteriormente examinó todo el suelo de la habitación detenidamente apoyada en sus rodillas y manos, le llamó la atención una extraña especie de polvo dorado que había regado cerca de la puerta y de la cama de Shuichi.
-¿Qué es esto? – dijo mientras con su dedo índice y pulgar aplastaba el polvo.
Shuichi la miro y se exalto.
-¿Pero, qué es eso!? – chilló Shuichi.
Definitivamente eso no le pertenecía y nunca antes lo había visto. Acaso será que esto tuve que ver con su transformación pensó el detective. Kaede notó como su nuevo roedor se exaltaba.
-Pequeño, ¿acaso esto tiene que ver contigo?- le pregunto la pelirrubia.
Claro, ni Kaede ni Shuichi fueron capaces de observar la escena detenidamente antes, ambos habían sido invadidos por sus emociones, por lo cual podría tener directa relación con la desaparición y transformación de Shuichi. Él detective sabía que eso estaba directamente relacionado con el hecho, pero para Kaede era más difícil llegar a esa conclusión.
-Akamatsu-san, deberías investigar más a fondo mis pertenencias – le sugirió Shuichi.
Kaede lo miró detenidamente.
-Investigaré todo! No te preocupes, ahora somos equipo – le respondió.
Mientras Kaede investigaba, Shuichi se quedaba tranquilo sobre su cama para no entorpecer la investigación. Estuvo durante 2 horas investigando cada espacio de la habitación, casi ya había completado su misión, pero…
-Rayos- dijo cruzándose de brazos- No creo que sea adecuado que yo revise el armario de Saihara-kun, tendré que pedirle ayuda a alguien mañana – suspiró.
Se acercó a la cama y se sentó en el borde de ella, apoyo su cabeza en sus manos. Todo era muy extraño, nada tenía sentido pensaba Kaede. Giró su cabeza hacia la ardilla.
-Debo examinarte pequeño, eres lo último que me queda por ver – dijo tranquila.
La ardilla dio un salto hacia atrás. De ningún modo dejaría que Akamatsu-san lo examinara!.
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Nota: Uff! Esto se pone bueno (¿)
