ADVERTENCIA: este capítulo puede ser un tanto sugerente y sensual. Se recomienda mantener discreción (¿?!)
No, es broma :P
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-¿Quééé? ¿Examinarme? – preguntó Shuichi avergonzado.
-Vamos pequeño, ven! – dijo Kaede mientras intentaba atrapar al roedor.
Shuichi esquivaba las manos de Kaede ágilmente, poco a poco iba dominando mejor su nuevo cuerpo. La pelirrubia intentaba una y otra vez atrapar al roedor, pero este era cada vez esquivo. Estuvieron unos 5 minutos jugando al juego del gato y el ratón.
-Akamatsu-san! Detente! – le pedía chillando como ardilla Shuichi.
-No te hare daño, lo juro – dijo Kaede deteniendo su movimiento.
Shuichi dejo de saltar y la miro a los ojos. Claro, él sabía que no le haría daño, pero… la idea de que la pianista pusiera sus manos sobre él para examinarlo detenidamente lo ponía muy nervioso. Claro que no, no podía dejar que eso pasará.
El semblante de Kaede cambio repentinamente a uno triste y dejo caer su cuerpo sobre la cama. Saihara se preocupó por ella y se acercó lentamente, en un movimiento rápido y astuto la pianista movió sus brazos y atrapó a Saihara quien había bajado la guardia ante la actitud de la pianista.
-Te tengo! Te tengo! Te engañe – Dijo mientras apretaba a Shuichi entra sus dos manos.
Shuichi quedó helado y no intentó escapar más, no iba a morder o arañar a la chica. Cerro sus ojos e hizo su vista a un lado de ella, en ese mismo instante pudo sentir un calor que recorría todo su cuerpo acompañado de un aumento en sus latidos, estaba demasiado nervioso. Kaede comenzó a examinar la cabeza del roedor, movía sus dedos separando el pelaje en busca de algo que le llamara la atención. El cuerpo de la ardilla estaba rígido como un metal grueso. Cada vez que sentía el roce de los dedos de la pianista sobre su pelaje Saihara experimentaba una sensación muy placentera, era muy tierno y gentil su tacto.
-A-AAkamatsu-saan, esto es muu-u -chilló Shuichi, pero fue incapaz de terminar de hablar, los dedos de Kaede habían llegado a la altura de su panza.
Nunca antes en su vida lo habían tocado tanto, se encontraba muy avergonzado, pero no sabía qué hacer, el placer que sentía con cada toque por parte de Kaede le hacía distorsionar la situación, sabía que era una investigación, pero… era ella y además estaba examinando su cuerpo. No quería que fuera de esa forma que la pianista lo tocara, no de esa forma… .Examino su cola, Kaede estaba a punto de examinar debajo de ella, pero se detuvo.
-Es curioso, pequeño, pero… tienes parte de ese polvo en tu cuerpo – dijo sonriéndole.
Ya todo había terminado, el cuerpo de Shuichi se relajó completamente, el chico podía sentir como su alma volvía su cuerpo, realmente estaba muy aliviado.
-Hora de descansar- le dijo Kaede.
Se levantó de la cama y se llevó al roedor con ella de la habitación. Una vez fuera de la habitación se detuvieron unos instantes, parecía que Kaede estuviera pensando.
-No… tendré que dormir afuera – se quejó Shuichi- Akamatsu-san, podrías dejarme en mi habitación – le pidió.
A oídios de Kaede, no era más que un chillido ese ruido. Finalmente siguieron de largo hasta la habitación de la pianista.
-¿Qué? – chilló Saihara.
Una vez adentro del cuarto, Shuichi percibió de golpe el aroma de Kaede, el cual se encontraba impregnado en toda la habitación, era una especia de mezcla entre cereza y azúcar.
-Te quedaras a dormir aquí por hoy, ¿entendido pequeño? – le dijo Kaede mientras lo dejaba delicadamente sobre su cama.
Shuichi se avergonzó inmediatamente poniéndose toda su rostro de ardilla rojo, Kaede le sonrió, se puso en cuclillas y dejo su rostro a la altura de él.
-Es cierto – agregó- aún no tienes nombre… que te parece si te llamo Lucky – dijo animadamente.
Shuichi asintió con la cabeza, se encontraba demasiado intimidado por todo lo que había ocurrido hoy.
Kaede puso de pie y extendió sus manos hacia arriba, llena de esperanza. Sentía que tenía el viento a favor y que todo mejoraría pronto.
-Lucky, vamos a encontrar a Saihara-kun!- dijo animada- nada nos detendrá!
Cerro sus puños y se dio fuerza hacia ella misma. Saihara sólo la miraba sin poder decir nada mientras comenzaba a ordenar cosas de su habitación, admiraba profundamente la confianza y fuerza que tenía Kaede, era todo lo que él no era.
La pianista entro al baño dejando solo a Shuichi en su habitación… a pesar de que tenía mucha curiosidad por el olor de la almohada de Kaede o saber que tipo de cosas guardaba, se quedó estático en la posición que lo había dejado ella, no quería violar su privacidad ni parecer aprovechado. Mientras esperaba, pensaba en que pronto ya darían con la verdad de lo que sucedido, ya mañana debían terminar la investigación de su cuarto y de esa forma comenzarían a sacar conclusiones del caso, además ahora que él estaba junto al grupo podía aportar de alguna forma.
Kaede irrumpió los pensamientos de Saihara, salió del baño tarareando una canción, parecía ser "Fly me to the moon". No llevaba ningún prendedor en su rubio cabello dejándolo caer de forma natural. Tomó con sus manos su sweater rosado y se lo quitó dejándolo sobre su mesa, se dio media vuelta para mirar a Lucky que aún seguía ahí mismo donde lo había dejado.
-Fill my heart with song and let me sing for ever more – Comenzó a cantar la pianista.
Estiro su corbata quitándosela y repitió lo mismo que con su sweater. Se quitó sus zapatos y los lanzo lejos, cayendo en cualquier lado de la habitación. La pianista cerro sus ojos, suspiro y acomodo sus cabellos, dejándose una cola de caballo.
-You are all I long for, all I worship and adore – continuó cantando mientras se balanceaba de un lado a otro con su voz - In other words, please be true… in other words, I love you 3 – cantó más agudo al final.
Shuichi la miraba incrédulo y absorto, no podía creer que tuviera la posibilidad de ver algo tan bello en su vida. Su cuerpo estaba inmóvil, la imagen lo había dejado en un trance, realmente se sentía afortunado por todo esto. La melodía de la canción, su voz, su cuerpo, su aura y su aroma tenían a Shuichi perdido en ella.
Comenzó a desabotonar su blusa lentamente desde el cuello. El corazón de Shuichi comenzó a latir rápidamente, acaso ella iba a quitarse su ropa para dormir se preguntaba el detective. Tragó saliva, las manos de Kaede estaban a la altura de su pecho, inmediatamente Shuichi cerró los ojos. Para respetar su intimidad.
-Esta podría ser la única posibilidad en mi vida de ver a Akamatsu-san de esta forma- pensaba mientras apretaba fuertemente los ojos-. No.. no… - se daba fuerzas a sí mismo para resistir.
Estuvo luchando consigo mismo durante unos segundos, pero finalmente decidió echar una pequeña mirada (e.e). Abrió los ojos lentamente, todo su rostro estaba rojo, su cuerpo aún seguía inmóvil y tenso, cada latido de su corazón era como una explosión. Puso sus patas sobre la cara y abrió completamente sus ojos dejando ver la figura de Kaede con su sujetador blanco y rosada braga, los pechos de Kaede se veían brilloso y aún más enormes, su delgada y hermosa cintura deba paso a sus exuberantes caderas. La imagen duro unos pocos segundos en los ojos de Shuichi, comenzó a sangrarle la nariz y fue perdiendo la estabilidad de sus patas, cayendo cama abajo. El ruido de la caída alerto a Kaede, quien se acercó donde el roedor que se encontraba en el suelo.
-Hey! Lucky, debes tener más cuidado, no es hora de juegos – lo tomó nuevamente y lo dejo a los pies de su cama.
Kaede apagó las luces y se acostó en entre sus sabanas. Saihara aún no reaccionaba, la imagen que había visto era demasiado sexy y hermosa a la vez.
-Akamatsu-san… - dijo mientras se le caía la baba.
La pianista se encogió de piernas y las abrazo. Sin duda lo que había encontrado en la habitación de Saihara-kun era bastante sospechoso, y la presencia de esa ardilla también la inquietaba. ¿Cuál podría ser la conexión entre todo eso y su querido detective?, asumió que los demás chicos podrían haber encontrado alguna pista. Había sido un día agotador, lleno de emociones, lentamente entre sus pensamientos y deducciones comenzó a quedarse dormida.
-Saihara-kun!- gritó Kaede dormida.
Empezó a mover su cuerpo, sus piernas hasta que movió a Shuichi y lo libero de su fantasía. Nooo! ¿Qué había hecho?, había espiado a Kaede, nunca se lo perdonaría. Se sintió mal, avergonzando, ya no podría mirarla a los ojos sin sentir culpa.
-Maldición! – se quejó la ardilla.
Miró a Kaede, parecía inquieta, su respiración estaba agitada y sudaba. La culpa era más grande, Shuichi bajo de la cama y se fue hacia un rincón de la habitación en el suelo.
-No merezco nada- se dijo a sí mismo-. Perdón… - apoyó sus patas sobre su cabeza avergonzado.
