Nota: no hay nota u.u
..
.
Al día siguiente Kaede se despertó más temprano de lo habitual, había pasado una pésima noche, al parecer había tenido pesadillas. Se apretó los ojos y levanto su cabeza en busca del roedor, que se encontraba durmiendo en un rincón de la habitación alejado de ella.
-Así que nada ha sido un sueño – se dijo a sí misma.
Se levantó de la cama y se dirigió hacia el baño de manera silenciosa para evitar despertar a la ardilla. Tomo una ducha y se alisto para enfrentar el nuevo día que se avecinaba.
-Sera un día muy intenso!- dijo Kaede. Se dio unas palmadas en sus mejillas y salió del cuarto dejando a la ardilla dentro que aún dormía tranquilamente.
Recién amanecía, nadie se encontraba de pie aún. Ya que no podría continuar con la investigación, decidió ir a tocar piano un momento, siempre la relajaba y le daba ánimos. Caminó por los jardines de la academia para llegar al edificio central, corría un viento muy fresco mañanero que le provocó escalofríos, dio un salto y apuró el paso. Llegó rápidamente a la sala de la pianista definitiva, entro y cerró la puerta, apoyándose en ella unos segundos.
-Bien! Llenemos este ambiente de serenidad! – dijo mientras se acercaba al piano y se sentaba en el banquillo.
Comenzó a mover sus dedos sobre las teclas de forma aleatoria en busca de inspiración, cerro sus ojos y pudo sentir nuevamente como una sensación de seguridad invadía su cuerpo. Cuando encontró su inspiración tocó Nocturne Op 9, No. 2 de Chopin e inmediatamente se esparció por el ambiente una serenidad y tranquilidad muy propicia para terminar con la investigación y trabajar en equipo. Kaede tocaba el piano muy concentrada, disfrutando cada nota que producía con el toque de sus dedos, realmente había sido una excelente idea comenzar el día de esa manera pensó. Continuaba tocando de forma prodigiosa hasta que fue interrumpida de forma imprevista.
-¡OOOOH! Akamatsu-chan! Eso fue genial! – dijo Ouma entrando a la habitación y acercándose al piano-. Por favor! Toca otra vez!
-Eh? Ouma-kun, ¿qué haces despierto a esta hora?- le preguntó la pianista un tanto confundida mientras alejaba sus manos de las teclas y las apoyaba en su falda.
-Sólo pasaba por casualidad por aquí– dijo sonriéndole-. Akamatsu-chan, ayer desapareciste completamente, ¿te pasó algo? – dijo apoyando sus brazos en el piano.
Kaede pensó un instante en los acontecimientos del día de ayer, había sido un día muy intenso para ella… prefería explicarles a todos lo que había encontrado ayer como hallazgos de la investigación.
-Pues… nada, estaba muy cansada y me sentía mal.
-Estoy muy preocupado…- él semblante de Ouma cambio a uno angustioso.
-Ah? – se sorprendió Kaede aún más confundida, ¿Ouma-kun preocupado? Seguramente estaría mintiendo pensó.
-Sí – le afirmo chico color ojos amatistas mientras se sentaba sobre el piano-. No creerás lo que ocurrió ayer…- dijo mirando angustiado fijamente a Kaede.
-¿Qué ocurrió Ouma-kun? – dijo levantándose bruscamente del banquillo tocando algunas teclas del piano-. ¿Tiene que ver con la desaparición?.
La expresión de Ouma cambio a una sonriente de la nada, parecía estar disfrutando el momento, a Kaede se le apretó el pecho.
-Es curioso… – dijo mientras apartaba su vista hacia sus manos-. Ayer hablamos con los cachorros de Monokuma, y no creerás lo que nos dijeron… - la miro fijamente de modo malicioso.
-Habla! – dijo de manera impulsiva Kaede, ya había perdido su centro.
-Pues… uno de nosotros es el responsable de la desaparición de Saihara-chan – dijo tranquilamente-. Estuvimos hablando hasta tarde entre todos, menos tú creemos que … ¡TÚ ERES LA RESPONSABLE! – le gritó repentinamente.
Kaede quedo en shock, sintió como su corazón y respiración se detuvieron un segundo. Ouma se acostó en el piano.
-Akamatsu-chan, toca otra vez para mí – dijo mirándola de forma tierna, lo que hizo que ella reaccionara.
-Espera! Eso no puede ser! – dijo energéticamente apretando sus puños-. Nunca le haría daño a nadie!, tengo que hablar con los demás!.
-No hay necesidad – dijo apoyando su cabeza con sus manos siguiendo arriba del piano-. Hoy tendremos un juicio para acusarte a ti – dijo de manera maliciosa-. Serás castigada, Nishishi – rio llevándose su dedo índice a los labios.
-No! me niego a creerlo! – le gritó angustiada mientras gotas de sudor le caían por su cara-. No soy la culpable!- gritó poniendo su mano sobre su pecho.
Ah, no? y ¿por qué has actuado tan extraña últimamente?– dijo mientras buscaba al interior de sus ropas algo-. Y… ¿qué es exactamente esto? Es muy curioso, ¿no? – le pregunto Ouma mientras exponía el contenido oculto.
Era Lucky, era Lucky… estaba completamente envuelto con una tela que apretaba sus patas contra su cuerpo. ¿Cómo era posible que Ouma tuviera a Lucky en sus manos?... ¿Cuánto sabía él de todo esto?, nada tenía sentido para Kaede, no entendió por qué tenía a Lucky, si lo había dejado en su habitación durmiendo tranquilamente. El roedor se movía como desesperadamente bajo la tela.
-¿Qué es esto Ouma-kun!? ¿Cómo es que conseguiste a Lucky?!- le preguntó furiosa la pelirrubia mientras miraba como se movia-. LE ESTAS HACIENDO DAÑO! – gritó con fuerza mientras se abalanzaba furiosa con la intención de arrebatárselo a Ouma. Rápidamente el líder supremo se bajó del piano haciendo más distancia entre ellos.
-Akamatsu-chan, me asustas – dijo con cara de espanto-. Sólo es un animal.
-Devuélvemelo Ouma-kun! DEVUELVEMELO! –gritó con más fuerza.
-¿Y si no lo hago? ¿acaso vas a matarme?– dijo mientras lanzaba al roedor por los aires-. ¿Por qué te importa tanto esa bola peluda? ¿acaso podría ser que es Saihara-chan?.
Kaede se quedó sin voz, se detuvo en seco… cuantas cosas había dicho Ouma en tan poco tiempo, la había dejado completamente desconcertada. ¿Cómo podría ser capaz de matarlo?, ¿acaso los demás realmente sospechaban de ella? era imposible. Sabia completamente que la ardilla tenía que ver con Saihara, había sentido su presencia, incluso le recordaba a él.
-Ah! Ya veo – dijo Ouma sintiéndose aún mejor-. Así que realmente eres tú! – dijo mirando a la tela que cubría al roedor en sus manos.
-Ouma-kun! – dijo con todo su coraje-. Me has estado siguiendo todo este tiempo, no? – le dijo un poco más tranquila.
Ouma se desconcertó, Kaede había dado en el clavo. Desenvolvió a la ardilla rápidamente y la tomo por su cola dejándola colgado a modo de provocar a Kaede. El movimiento de la mano del líder supremo sacudía de forma violenta a Saihara de un lado a otro, lo que provoco que su pequeño gorro cayera al suelo.
-AAAHH! AKAMATSU-SAN! –chilló Shuichi mientras se movía para todos lados-. Ayúdame por favor! - le pidió de forma desesperada.
-Lucky! – gritó con fuerzas Kaede, no entendía por qué perdía el control tan fácilmente.
-¿Qué dices? – dijo Ouma acercando su cara a la ardilla-. Ah? Lo dices enserio?- miró a Kaede.- ¿Crees que Akamatsu-chan mató a Saihara-chan?, sí, sí tendré cuidado de ella – bajo a Lucky a nivel del suelo mientras reía, lo soltó para dejarlo en libertad pero inmediatamente aplasto su cola con su zapato, Shuichi chilló del dolor.
-Nishishi – reía Ouma ante el acto de crueldad mientras la ardilla trataba de morderlo, Shuichi hacia todo lo posible por escapar de la situación.
La sangre al interior de Kaede ardía, sabía que la mayoría de cosas que decía Ouma eran para hacerla enfurecer y desesperar, pero…. no soportaba el hecho de que le estuviera haciendo daño a Lucky, debía calmarse para lograr controlar la situación.
-Ouma-kun – dijo Kaede acercándose a él más calma a él.- ¿Me has estado siguiendo todo este tiempo porque desconfiabas de mí?, ahora que ya sabes todo ¿no sería lógico esperar el juicio? – dijo Kaede con una doble intención. –La verdad todos nos hemos esforzado mucho este último tiempo, así que… de alguna forma valoro tu interés en todo esto-. Se acercó a un más, estaban a una ardilla de distancia los dos, se agacho y con sus manos tomó la ardilla, Shuichi apretaba fuertemente las manos de Kaede tratando de aferrarse a ella.- Además, ¿no sería entretenido ver qué sucede? – le dijo en forma desafiante.
Ouma la miró confundido, no podía entender a que venía ese cambio tan radical en ella. Levanto el pie de la cola de Shuichi y lo dejo irse a las manos de Kaede completamente, se cruzó de brazos. Kaede lo miró, no expresaba ninguna emoción en su rostro.
-Akamatsu-chan… no olvides que me has prometido diversión… y – buscó entre sus bolsillos y le extendió la mano.- Toma tus llaves – dijo apartando la vista de ella, Kaede las tomo velozmente de forma desconfiada.
Ouma le lanzó una mirada maliciosa, se dio la media vuelta en dirección a la puerta.
-Ah! En el armario de Saihara-chan no había nada divertido – dijo de reojo mirando a Kaede mientras atravesaba la puerta.
Ouma cerró la puerta del cuarto del talento de la pianista. Kaede y Shuichi suspiraron de alivio, ya todo había pasado y volvían a estar juntos. La puerta se abrió nuevamente y era Ouma quien se asomaba por el marco de esta.
-Ah! Puedes tocar de nuevo otra canción para mí? – dijo sonriendo con los ojos.
-¡Que no! – gritaron al unísono la pianista y el detective. Ouma desapareció nuevamente.
-Eeh! Lucky, de la que nos hemos salvado – dijo mientras le acariciaba la cabeza.- Eh? – dijo extrañada la pianista.
Bajó su mirada hacia Lucky quien se encontraba en su falda algo avergonzado por el contacto con ella, aún tenía su mano sobre su cabeza, pero algo era diferente a su tacto.
-¿Qué? – dijo mientras levantaba su mano.
-Lo siento, Akamatsu-san – chilló avergonzado Shuichi.
-¿Cómo…? – dijo Kaede impactada en voz baja.
Por primera vez observaba que en el pelaje del roedor había un prendedor de su propio cabello puesto en él. No lo había notado antes por la emoción. ¿Cómo había llegado ahí? Se preguntó la pianista.
-Es el mismo ¡! –se dijo a si mismo impactada soltando bruscamente a Lucky dejándolo caer al suelo. Puso sus manos sobre su boca.- que le di a Saihara-kun…
Saihara rodo por el suelo y miro a los ojos de Kaede que lo miraban fijamente asustada. El detective ya sabía lo que ocurría… tarde o temprano lo vería. Tocó con una de sus patas el prendedor que cuidaba con tanto cariño…
-Akamatsu-san.. por fin… - dijo Shuichi.
No, no, no! se decía una y mil veces Kaede, ¿Cómo era posible que su obsequio lo tuviera Lucky? ¿Acaso Saihara tenía una mascota? No, era imposible, nunca había hablado de eso, además en el cuarto no habían indicios de ello. No tenía sentido…. Nada tenía sentido… la desaparición de Saihara, la aparición de Lucky, la conversación con Ouma… y ahora esto.
-¿Y… y qué? ¿qué se supone… - unas lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas.- se suponeee.. –volvió a repetir con una voz más débil, bajo su rostro en dirección al suelo. –¿Qué haga con esto? –dijo rápidamente mientras se apretaba el pecho con fuerza. Mas lagrimas comenzaron a salir de sus ojos, estaba llorando.
Shuichi la miro con una expresión dolorosa, el dolor que sentía por las torturas de Ouma no era nada comparado al que ahora sentía, todas las emociones de Kaede comenzaban a explotar una tras otra, estaba contra el tiempo, contra los demás y… ¿sin Saihara?. Unas tímidas lagrimas se asomaron por los ojos del detective, entendía perfectamente cómo se sentía la pianista.
Sin decir nada se acercó a Kaede quien se encontraba llorando y respirando descontroladamente. Con sus dos patas como pudo logró quitarse el prendedor de corchea (nota musical) que llevaba en su cabeza y se lo presento delicadamente a Kaede. Mientras sostenía el prendedor con sus patas en alto, pudo sentir aún más la desesperación de la pianista, solo quería darle seguridad y tranquilidad, pero…. Su condición no lo ayudaba mucho en eso.
-Akamat- chilló Shuichi con lágrimas en sus ojos, pero… fue interrumpido de golpe con la mirada de Kaede. La expresión en sus ojos era de un miedo inmenso…
-¿Saii -hara –kun? –se preguntó con su voz temblorosa.
Sin pensarlo Kaede se asustó aún más y golpeo a Shuichi apartándolo lejos de ella. Kaede se abrazó a sí misma, se sentía muy indefensa y extremadamente confundida ante todo lo que había ocurrido, se levantó rápidamente del suelo y corrió inmediatamente fuera de la sala. La puerta se cerró dejando a Shuichi solo nuevamente… Estaba tendido en el suelo, sin alguna expresión en su rostro, pero aún las lágrimas fluían…. Se sentó por un tiempo que ni el mismo fue capaz de determinar mientras miraba el prendedor en el suelo.
El aviso de la las 8 AM sonó… ya comenzaba otro día y quizás podría ser el último para todos.
.
..
Nota: u.u
