POKÉMON XY&Z

FLATMATES

Capítulo 4 "La inminente solución"

En la elegante capital de la moda en Kalos, en la zona de departamentos conocida como Pokézona y precisamente en el departamento "XYZ" la situación de dos jóvenes se veía bastante particular.

Él, semi desnudo y con una sonrisa. Ella, super avergonzada y sorprendida.

—¡Qué increíble que llegaras! ¡¿Cómo me encontraste?! —el despistado entrenador habló emocionado mientras se acercaba hacía ella.

La pelimiel no lograba conectar bien sus ideas, ¡¿qué hacía Ash en su departamento?! ¡¿Y semi desnudo?! Pero cuando lo vio acercarse, instintivamente retrocedió y cerró los ojos.

—¡Ash! —llegó hasta el sofá y comenzó a arrojarle lo primero que tenía a la mano: los cojines.

—¡Auch! ¡Serena, ¿qué haces?! —él se protegía el rostro con ambas manos.

—¡Vístete!

—¿Eh? —cuando se miró, y se percató de su situación, su rostro tomó un extraño color carmesí; estaba sonrojado —¡Ah! ¡Cierto! ¡Lo siento, lo siento! —corrió hasta el cuarto y cerró la puerta de un azote— ¡Ya está Serena! ¡Ya entré!

La performer abrió lentamente los ojos comprobando las palabras del entrenador, ambos soltaron un doble suspiro de sus labios y el azabache decidió cambiarse mientras que ella se lazó agotada al sofá color crema que había.

Abrió apenas los ojos para observar el lugar con más detalle; era lindo. En el fondo tenía una enorme ventana que daba a un pequeño balcón y desde todo lo que era cocina, comedor y sala se podía apreciar la vista de los altos y esbeltos edificios de la ciudad.

Un amplio marco a la derecha daba lugar a lo que parecían ser dos habitaciones, el baño y, por lo que intuyó, un cuarto de lavandería.

Era prácticamente una casa, de la cual ella era ahora su dueña…lo que la llevó irremediablemente a volver a preguntarse que hacía Ash allí.

No alcanzó a meditarlo cuando oyó el ruido de la puerta de la habitación abrirse, y de un respingo se irguió en el sofá.

—Ahora sí podemos hablar tranquilamente —el azabache se secaba a una mano el cabello con una toalla que tenía envuelta en el cuello. Serena se sonrojó al verlo de nuevo, no podía evitar recordarlo a como estaba hace unos minutos y eso la avergonzaba en sobremanera—. Dime, ¿cómo sabías que estaba aquí? —su pregunta la desconcertó un poco remplazando el sonrojo por una mueca de confusión.

—¿Eh? Em, no lo sabía. De hecho, iba a preguntarte que haces aquí.

—Este es mi departamento —ladeó la cabeza.

—No…este es mí departamento —enfatizó cada palabra lo más lento posible.

—No…Este es mi departamento, vivo aquí desde que llegué hace dos semanas —Él se rascaba la cabeza bastante perdido.

—¿Dos semanas? —su mente en ese momento hizo clic y se sintió una tonta por no deducirlo antes— Ooh… ¡Claro ya entendí! Tu eres el antiguo dueño, ¿verdad?

—¿Antiguo dueño?

—Sí, tu contrato terminaba hoy.

—¡¿Era hoy?!

—¿No lo recordabas? —ladeó la cabeza, sabiendo que no debía sorprenderse por eso.

—¡Lo había olvidado por completo! ¡¿Qué voy a hacer?! —se llevó ambas manos a la cabeza con total desesperación, ¡¿Cómo pudo olvidar algo tan importante?!

En ese momento un somnoliento Pikachu hizo aparición desde la puerta de la habitación, siendo despertado por los hilarantes gritos de su entrenador.

—¿Pikachu…? —refregándose un ojo se acercó a su azabache pidiéndole una explicación.

—¡Pikachu, nos van desahuciar!

—¡¿Pika?!

—¡Serena se quedó con el departamento!

—¡¿Pika pi?! —recién ahora se percataba de la presencia de la amiga de su entrenador y suya.

—¡¿Qué vamos a hacer?! —se agachó a la altura de su roedor y apoyó sus manos sobre él desesperado, mientras que el eléctrico tenía la misma expresión de preocupación.

—¡Ya Ash, tranquilízate! —ella le tocó el hombro para hacerlo reaccionar, y el efecto inmediatamente surgió en el azabache que la miró aún con cara asustada, pero comprendió la situación y se relajó un poco.

—S-si discúlpame, no sé que me pasó…—se levantó y rascó su nuca bastante avergonzado.

La performer suspiró y lo miró preocupada.

—Ash, yo no sería capaz de quitarte el departamento, ¡mucho menos de echarte a la calle! —colocó las manos en su pecho, enfatizando eso último con toda desesperación—. No te preocupes, volveré y les diré que cancelen el contrato, así tú puedes renovarlo.

—No, pero, ¿y tú que harás Serena? —ahora se sentía totalmente culpable de sus palabras.

—No te preocupes, encontraré otro lugar —le sonrió con confianza, sabiendo ella perfectamente que sus palabras no eran del todo ciertas.

Él la miró, sintiendo repulsión de sí mismo. ¿Cómo podía hacerle eso a Serena? Que poco hombre resultaba ser, ¡si se prometió que siempre la protegería!

—Te lo agradezco Serena, pero en serio no puedo aceptarlo. Yo encontraré otro lugar —le sonrió levemente provocando en ella una expresión incierta. No sabía cómo sentirse a eso, no quería quedarse en la calle, pero tampoco quería que Ash lo hiciera.

Se sumió en sus pensamientos bastante preocupada, ¿es que no había nada que pudiera hacer? Como si su mente esperara esa pregunta una idea anidó en su cabeza que provocó que todos los colores se le subieran al rostro.

¡¿Qué clase de solución era esa?! Bueno, no es que le disgustara… ¡pero por Dios Serena, ¿que piensas?! No se animaba a aceptarla, pero tampoco quería que se fuera…

Luego de mucho, pero mucho, mucho esfuerzo, tomó una gran bocanada de aire y se animó a probar suerte.

—¿Y-y si…am…t-te, te quedas a-aquí? —No lo miró, ¡para nada! Su vista: en el suelo. Su manos: apretándose fuerte contra su pecho. Su rostro: más rojo que una baya Tamato en temporada.

—No, está bien Serena. No podría pedirte que te vayas, yo no…

—¡N-no me refería a eso! —se avergonzó por haberlo interrumpido y levantado la voz.

—Entonces, ¿qué? —Él se extrañó un poco por su comportamiento y más porque no se le ocurría que otra solución podría encontrarse allí.

—B-bueno pensaba…en yo vivir aquí y t-tu…también…—¡Como lo odiaba por hacerla ser tan explícita!

Él abrió los ojos muy sorprendido al comprender por fin su idea. No supo bien que sintió, pero sin duda era mucha alegría, lo relacionó con el alivio que implicaba no tener que buscar donde vivir y mayor aún no tener que dormir en la calle.

—¿En serio me dejarías quedarme, Serena?

Diablos, cuanto más avergonzada quería que estuviera. Pero esa pregunta tenía una muy clara respuesta.

—¡Po-por supuesto que sí! —pronunció más determinada y frunciendo un poco el entrecejo. ¿Como iba a pensar que sería capaz de echarlo?

Ante su afirmación, tan determinada, no pudo evitar que se dibujara una sonrisa a lo ancho de su rostro. ¡Ella era increíble!

No era capaz de suprimir la felicidad y el agradecimiento que la chica le embargaba, por lo que, sin pudor alguno, se acercó a ella y la estrechó entre sus brazos, ¡en serio ella era increíble!

Serena sintió, muy precipitadamente, como los brazos de Ash la rodeaban, y la sorpresa fue tan grande que se quedó paralizaba por varios segundos. ¡¿Ash la estaba abrazando?! ¡Era la primera vez que ocurría! Bueno, segunda si contaba el de niños…

—¡Muchas gracias Serena! —su voz sonó amortiguada por sus cabellos y solo ahí se percató de que aún no le había correspondido, ¡y no quería que el creyera que no le agradaba eso!

Con bastante nerviosismo, también pasó sus brazos por debajo de los suyos y rodeó su espalda, sin poder evitar apoyar su mejilla en su hombro. Sonrió para si misma, eso era muy agradable y acogedor.

Ese mismo pensamiento era el que estaba teniendo el joven entrenador, y no pudo evitar inspirar suavemente el aroma de su cabello, le hacía cosquillas en la nariz.

No pasaron muchos segundos cuando la pelimiel se percató de la situación y, avergonzada, quiso separarse. Mas, grande fue su sorpresa cuando Ash no se lo permitió y la estrechó aún más.

Más que sonrojada, estaba anonadada. Iba a hablarle, pero él fue más rápido y se le adelantó.

—Te extrañé mucho, Serena…—ese susurro sonó nostálgico y cariñoso en su oído, y ahora si estaba sonrojada. Se golpeó mentalmente por actuar tan dubitativa y, reuniendo todo el valor que tenía, ella también lo abrazó aún más fuerte.

—Yo también…

Se habían olvidado de todo el tiempo que habían estado lejos, y de lo mucho que añoraron el volverse a encontrar cara a cara, y no detrás de un monitor.

Permanecieron así por varios segundos, y, en realidad, al parecer eso ya no importaba. Por fin estaban juntos de nuevo.

Pero como todo lo que comienza tiene que terminar su tierno momento fue interrumpido por el rugido de un estómago, y no, no era el de Ash, si no el de Serena.

Él se separó un poco de ella y la miró inquisitivamente divertido, por lo que ella agachó la cabeza completamente avergonzada.

—No has comido cada desde que llegaste, ¿verdad? —una sonrisa tierna y burlona apareció en su rostro.

—No me gusta la comida del avión… —intentó defenderse no percatándose, por el bochorno, que él aún no la soltaba. Ni ella.

Ash soltó una fuerte carcajada que sorprendió a la pelimiel y su sonrojo se enfatizó aún más.

—Mou… ¡No es gracioso! —Ella lo miró molesta y el trató de detener su risa.

—Lo siento no pude evitarlo —sus carcajadas se fueron aminorando—, es que generalmente ese soy yo —dejó ya de reír, pero no podía evitar borrar esa enorme característica sonrisa de su rostro.

—Por eso es vergonzoso —sonrió con malicia y diversión.

—¡Oye! —fingió ofenderse— Ya sé, ¿qué tal si te preparo algo? —ella ladeo la cabeza demasiado confundida.

—¿Sabes cocinar?

—Llevo viajando muchos años, además yo solito tuve que mantenernos estas dos semanas —sonrió airoso.

—Ahora comprendo porque no vi a tus demás pokémon.

—Aah… ¿Entonces no me crees? —ella entrecerró los ojos divertida mientras sonreía—. Pues te demostraré lo equivocada que estás señorita.

Luego de esa montaña rusa por encuentro, el resto de la mañana Ash quiso mostrarle a Serena que podía cocinar. Lo cierto era que apenas le preparó unos huevos con unas tostadas, pero la chica valoró su esfuerzo.

Ella agregó su toque con unos hotcakes y a partir de ahí sus amenas charlas no tuvieron principio ni final.

Al terminar, y luego de haber limpiado, Ash le enseñó el cuarto donde se quedaría y le hizo un pequeño recorrido por el departamento.

El día pasó entre risas y anécdotas, fue el reencuentro más feliz que pudieron tener, ambos estaban felices.

Sin duda ignoraban por todo lo que tendrían que pasar de ahora en adelante, seguramente aún no caían en lo que implicaba vivir juntos, pero se las arreglarían, después de todo estar con el otro era algo de lo que jamás se cansarían.


¡Hola chicos!

Lamento mucho, mucho, muuuucho el retraso. Soy la culpable, el capítulo me tocaba a mí y como estaba en finales de cuatrimestre pues...literalmente no tenía tiempo.

Espero tener su perdón :'v

Ahora vamos al cap!

No pasó nada interesante ni fuera del otro mundo, pero tenía que haber una situación que explicara, lógicamente, como ellos terminaban decidiendo vivir juntos.

Además no se puede evitar agregar el toque tierno y romántico :3

¡Me agrada mucho que les guste esta loca idea en conjunto!

Les recuerdo que este fic es como una precuela de "Other Way to Battle" historia muy linda de mi amiga y compañera de trabajo Saku Zala :3

Está precioso, leanlo.

¡Muchas, muchas gracias por sus reviews, favs y follows!

Nos encanta leer y ver que les agrada la historia nwn

Sin más que decir los dejo por ahora. El próximo cap está a cargo de Saku.

¡Saludos!