-¿Entonces no te volveré a ver hasta cuándo?
-no lo sé, pero ojala sea pronto.
-... Bueno que te vaya súper bien ¡te deseo muchos éxitos y que siempre logres lo que te propones!
- hay... *con un tono de melancolía* eso fue muy lindo de tu parte. Te extrañare un montón - acercándose a abrazarlo - ¿cuídate, ya?
Josué terminaba por reaccionar un poco nervioso, pero luego solo sonrió y respondió el abrazo con cariño y algo de pena- sí, tú también...
Dicho esto la otra figura se separa y empieza a subir al ferry, él solo observaba con un vacío en su pecho.
De un rato vio que se asoma alguien en la parte de la barandilla a medida que el barco empezaba a moverse.
-¡Josué, espero verte de nuevo pronto!-El solo reacciona con una sonrisa y corre en el muelle tratando de no separarse del ferry- ¡Yo también lo espero, lo espero de verdad! ¡Quiero que sepas que siempre estaré esperando con ansias y que te quiero un montón *los nervios lo atacan por un momento* e-eres mi mejor amiga y nunca te olvidare!
La persona en el ferry empieza a sonreír más, con un poco de lágrimas y una respiración agitada solo responde: ¡Yo también te quiero un montón, espero verte pronto! *llorando* ¡Adiós Josué! - empezó a agitar la mano con fuerza y en lo alto para asegurarse que lo viera como sea, En cambio Josué ya no podía seguir corriendo puesto que era el fin del muelle .
Empezó a sentir más pena, pero sin perder la sonrisa -¡Adiós... Regina!
El barco, poco a poco empezó alejarse más y más en dirección al ocaso de aquel día...
3 años después...
-Así que nos volvemos a encontrar después de tiempo... ¡Josué! - Regina empieza a abrazarlo con todas sus fuerzas y él se queda un poco estático, pero luego corresponde el abrazo.
-Cuanto tiempo... Regina...-a medida que el abrazo continuaba la expresión de sorpresa fue cambiando poco a poco a de... Ira...
Pokemon: Mi familia, Mi misión
Cap7: Encuentro disparejo
El sol en esa mañana cubría todo, el cálido ambiente y a la vez tan refrescante brisa del mar, era de lo más maravilloso que uno podía sentir. La belleza del paisaje, no dejaba quitar la mirada. Cualquiera podía sentirse de lo más relajado y sentir la placentera tranquilidad del día
Una eevee despertaba de una deliciosa siesta en la parte superior de la cubierta, estirando sus patitas y bostezando, para luego mirar el hermoso cielo azul y con una sonrisa de felicidad decir:
-¡Buenos días señor sol y señor mar! – ella prácticamente se había quedado dormida al empezar el viaje en el ferry, aunque es enérgica a veces, puede ser muy floja por las mañanas y peor aun cuando Josué la despierta temprano.
-¿Qué es ese alboroto que escucho?- rápidamente empieza a bajar para encontrar finalmente a Josué abrazado por una mujer que no había visto antes y muchos pokemon nuevos para ella.
-¡Liz, Liz, Liz!, ¿quiénes son estos pokemon? ¿Son amigos tuyos? ¿Quién es esa chica que abraza a Josué? ¿Son novios? ¿Por qué Ren y Elena están nerviosos? ¿Por qué no hay dulces en el menú? ¿Por qué café con leche se llama así y no leche con café? ¿Dónde está…mhgmhghmghhgm – Liz tapo el hocico de Koral mientras tenía una gota de sudor en la nuca.
-Esto, mi preciosa Koral. Necesito que estés en silencio un momento por favor- Liz no apartaba la mirada de Josué, su reacción la estaba preocupando.
-no esperaba encontrarte aquí en Sinnoh, dime Josué que haces por estos lugares, pensé que te quedaste en Johto.-
-Eh… estoy en un viaje por que… soy repartidor- dijo lo primero que se le vino a la cabeza. – Vaya debe ser un trabajo increíble para viajar largos tramos, yo estoy de un viaje para participar en los concursos pokemon y así clasificar al gran festival.- separándose de Josué se dirige dando pasos con ritmo y luego de darse media vuelta como si de un espectáculo se tratase empieza a abrir los brazos y señala a sus pokemon.
-¡Y todos nosotros estamos preparados para brillar en el escenario!- Los Pokemon de Regina se ponen a un lado de ella posando como artistas, incluido el Gallade.
-Y que haces aquí, si se supone que deberías estar en los festivales y no en el ferry camino a Isla hierro- Respondiendo de mala gana con los brazos cruzados y una mirada seria.
-Pues… la verdad vine a curiosear, además quiero conocer bien a Sinnoh ¡como si fuera la palma de mi mano!- Su sonrisa y carisma parecía irradiar luz en todas partes…. A diferencia de Josué.
-Entiendo *desviando la mirada* pero bueno, aún falta un poco para llegar, así que iré a descansar – él empieza a marcharse sin mirar - un gusto Regina y adiós.-
-Pero, Josué. No nos vemos en años y hay mucho que quiero contarte y saber de ti. Te eche de menos y no sabes como esperaba el día en que te mostrara lo tanto que crecí y cambie desde la última vez que…- Fue interrumpida por el brusco comentario de él- Ahora no, estoy cansado de trabajar para escuchar tus aventuras.
-Pe-pero, la verdad es que yo… -No me molestes, quiero dormir por favor. – lo dijo con un tono serio e indiferente.
Regina no sabía cómo reaccionar, el simplemente se fue dejándola como si no le importara nada. Después de tiempo hay tanto de que contar, tanto que enseñar y recordar, pero simplemente todo se fue al caño con un simple: "no me molestes"
-¿Qué le pasa? ¿Acaso no está feliz de que nos reencontremos? – empezando a molestarse.
-¡Que irrespetuoso y malcriado!- ella solo camina a otra dirección y se queda apoyada en la baranda algo triste. Los pokemon se quedaron sorprendidos, más que nada Liz y Elena, las emociones y aura de Josué fueron muy negativas.
-¿Cómo le puede hacer eso a mí Regina?- Liligant estaba enojada y fue al lado de su entrenadora a consolarla. No se esperaba que un viejo amigo la tratase como si fuese poca cosa.
La gardevoir se fue rápidamente a buscarlo. Subió las escaleras llegando a la parte superior de la cabina y llega a una miniterraza con dos sillas, él estaba sentado en una de ellas mirando hacia el cielo con la cabeza apoyada a un lado contra la pared.
-¿Qué quieres Liz? Estoy muy cansado para que reprendas o algo.- Empezó a bajar la mirada y a sentir una sensación vacia en el pecho que le causaba algo de extraño, para él era algo difícil de explicar, pero a medida que trataba de ignorarlo para domir empezó a intensificarse, los recuerdos, lo que acaba de pasar, el ver a Regina, ahora sentía algo de culpa, ira, dolor y tristeza que se fue mezclando en algo que podría quebrarlo.
Lanzando un suspiro y reprimiendo esa molestia, voltea a Liz – no te preocupes, sé que hice mal, tengo que disculparme y todo ese rollo pero, pero…- lo único que recibió de respuesta fue un cálido abrazo de ella. Sentia como su cabeza se apoyaba contra la suya y como una acaricia recorría por su rostro.
- Se lo que sientes al verla de nuevo. No reprimas lo que tienes, no te hace ningún bien… Por favor, no lo hagas…
En el lugar donde estaban todos, el ambiente era algo incómodo y silencioso, los pokemon solo se miraban, pero con eso ya era suficiente.
Lopunny rápidamente se acerca a Gallade – Por favor, quiero hablar con Regina, ayúdame -¿Cómo? Pero…- Eres tipo Psíquico, tú puedes hacer de traductor por mí, por favor, déjame hablar con ella.- Sin nada más que decir el lucha/psíquico acepto y se acercó con Amber hacia Regina quien se mostraba con un rostro dolido.
-¿Regina, tienes un momento?- esta, al escuchar la voz de su pokemon en su mente voltea a mirarlo con una sonrisa falsa, mientras que Amber al verla se queda pensando: "Josué, eso fue una estupidez de tu parte, estaba punto de llorar".
-Alexander, ayúdame a que me entienda lo que digo- Él asiente y así empezaron a tener una plática entre una pokemon compañera y una vieja amiga de un entrenador testarudo y apático.
Pasando el día y llegando a la tarde el capitán anuncia que ya están a 5 minutos de llegar, todos se fueron acomodando, los pokemon estaba regresando con sus respectivos grupos, Regina y Amber estaban en un lado conversando con expresiones alegres y Gallade ya estaba algo cansado de ser traductor.
Una conversación típica entre chicas tiende a ser muy largo. Pero el entendía que era lo mejor para su entrenadora. Así podría olvidar lo de hace unas horas y mantener su buen ánimo.
-Bueno, más vale que me dé prisa que Josué ya debe estar listo para bajar, ¿te veo después?
-Por supuesto que si Amber, será un gusto poder seguir charlando, tenemos tanto para seguir- Ambas empezaron a reír como si de amigas de colegio se tratasen.
-"¿ya me puedo ir?"-Gallade pensaba mientras estaba echando humo por el agotamiento .
Por otra parte Josué ya estaba listo para bajar con Liz a su lado, dentro de unos 5 minutos más aparecieron todos sus pokemon y descendió al momento que el barco llegó al puerto.
Mientras caminaba junto a sus pokemon empezó a pensar un poco las cosas -"Bien, es mejor que nos adelantemos para acabar de una vez la entrega". – El saca una pequeña caja de color azul escondida en el bolsillo secreto de su mochila.- "Esos idiotas casi me roban el paquete, sí que se ven fuertes, pero algo desorganizados. Cuando vi a J supe que esto conspira a algo más grande para que ella apareciera así...".- Termina guardando la caja debajo del pequeño poncho de su uniforme.
-"No debo de confiarme, aunque sean débiles, pueden ser un problema"- Finalmente dejo sus pensamientos a un lado, llegando a la cueva empezó a ponerse más serio y firme, pero antes de entrar vio una pequeña cabaña cercana. "¿Será que el sigue aquí?" Cuanto tiempo pasó desde que estuve aquí la última vez….
De la nada a Josué le vino recuerdos de cuando recibió un regalo de un hombre vestido de azul y con su lucario acompañado.
Él sin dudar empieza a correr hacia la cabaña entusiasmado, pero se detiene a los 5 segundos - ¡es verdad! *sacando las pokebolas * chicos regresen.- Empieza a meter a todos con excepción de Elena su Lucario. Ella al ver que era la única afuera se preguntaba el por qué, pero su entrenador solo le pudo decir: Aquí es donde recibí un regalo precioso, ven, quiero que conozcas a un amigo que tengo.
Ella sin vacilar a las indicaciones de su entrenador lo siguió. Pero al dar el siguiente paso se sintió un ligero temblor.
-¿Qué está pasando?-de pronto de bajo de Josué se empezó a intensificar la sacudida y antes que la tierra empezara a levantarse, Elena se abalanza sobre él para empujarlo de ahí.
Ambos caen a un lado abrazados fuera del peligro, pero luego son cubiertos por una nube de polvo que no dejaba ver nada.
Rápidamente ellos se levantan pero al disiparse la tierra se quedaron paralizados al ver un enorme Steelix frente a ellos. Rápidamente Josué le hace una indicación a Elena para que se quede quieta, haciendo que el Steelix se quedara observándolos con ojos algo furiosos, mas sin embargo, no ataco. La tensión era fácil de cortar y el prefería pasar de luchar.
*murmurando*-tal vez estemos en su territorio, eso fue descuidado de mi parte.- GRRRRR- el gruñido no daba buena señal, el impotente pokemon era un peligro teniéndolo muy cerca-
-Bien, creo que no tendremos más opción que pele-
-¡Por fin llegamos!-
Un tremendo grito resuena en la isla. Tanto como Josué, Elena y el Steelix voltearon a ver al ferry que no estaba muy lejos y se trataba de Regina que animada empezaba a bajar con su equipaje y acompañado de su Gallade.
– ¿Que dices Alexander querido, debería ponerme este sombrero de sol o este otro?.
-Yo solo quiero descansar- respondió con una cara de rescátenme por favor.
Steelix por el ruido empezó a gruñir más fuerte y se fue rápidamente en dirección a Regina y su pokemon.
-¡Maldicion! – él corrió a toda velocidad junto a Elena a detener a Steelix antes que de sucediera algo horrible.- ¡REGINA, CUIDADO!-
-Me pareció oír a…. ¡ahhhhhhh!- ella solo empieza a gritar asustada al ver al inmenso pokemon tipo acero acercándose frenéticamente y con una cara de ira.
¡Carajo! – Josué empezó a desesperarse y empezó a correr más rápido ¡Elena, usa aura esfera!-
En el momento en que steelix estaba cerca de Regina rápidamente fue impactado por el ataque de la lucario, provocando que este gruñera más fuerte y al intentar voltear para ir contra Regina es impactado por un puño incremento de gallade.
-Cuidado Regina, ¡yo te defenderé! – Rápidamente se abalanza al steelix, pero este mueve su cola rápido y arremete contra el gallade, dándole un golpe directo y alejándolo.
Regina corre hacia su pokemon herido y trata de ayudarlo, pero steelix estaba a punto de lanzar otro golpe con su cola cuando de repente algo lo detuvo
¡Combate cercano! – Elena se fue directo contra steelix a quien le empezó a llover golpes sin poder defenderse. –¡gyaahhhhhhhhhhhhh!- un último puñetazo hizo retroceder bastante al steelix
¡NO TE DEJARE QUE LA LASTIMES, ME OISTE! – Josué se puso delante de Regina y Gallade
-Ahora Elena, usa una vez más ¡combate cercano! –
Sin demora ella vuelve ir en contra del steelix con más fuerza. Pero este al no poder soportar más los golpes, decide huir rápidamente enterrándose en el suelo y desapareciendo por completo.
-¡¿Regina, estas bien?! – Él la toma de los hombros preocupado- ¿no te paso nada? Dios, estuvo cerca, ¡casi no llego! – Ella simplemente esta anonadada por lo ocurrido y por la reacción de él, pero empezó a mirar a su gallade y lo tomo se su cabeza- y estoy bien, pero mi Alex no* empieza acariciar su cabeza* el me protegió pero..pero… - el temor empieza a rodearla.
- No te preocupes, no es grave…- rápidamente de su mochila saca una poción que empieza a rociar al gallade y en menos de lo que canta un gallo este se levanta con la ayuda de su entrenadora.
-Yo…yo…yo lo siento, no pu-pude hacer mucho…- este solo se limitaba a mirar cabizbajo, se sentía mal por ser tumbado fácilmente y no proteger a Regina.
-te equivocas, si no fuera por ti, no hubiese ganado tiempo y Regina pudo ser lastimada. Fuiste valiente, sin vacilar te enfrentaste al Steelix para defenderla. – le decía el entrenador
Es verdad –añadió Elena- eso fue muy asombroso de tu parte, cualquiera no lo hace- brindando una sonrisa y un apoyo para Alexander, este empezó a sentir una alegría por lo que dijo Josué y algo de nerviosismo por la mirada linda de la Lucario.
-S-sí, creo que si – Regina al ver a su pokemon, lo abraza dándole más apoyo con ese lazo de amistad grande que se tienen.
-¿Ahora qué? Si así empezamos nuestra primera parada en esta isla , no me quiero imaginar el resto.
-Veo que se ha vuelto una Lucario muy fuerte…-
Una voz misteriosa suena y todos voltean a ver hacia la cima de un montículo de roca.
Un hombre con un sombrero, un abrigo azul, pantalones marrones y zapatos negros; acompañado de un lucario empezó a dirigirse a ellos
-Es increíble que hicieras retroceder a ese steelix muy rápido, sí que la entrenaste muy bien Josué-
-Quien lo diría, es bueno ver viejas caras.- Se acerca al entrenador extraño y lo recibe con un buen apretón de manos- ¡Me alegro de verte Quinoa!
Elena no sabía que pensar, siente algo familiar en este hombre, pero no lo había visto nunca en su vida. Cosa extraña puesto que ella fácilmente no había pisado antes isla hierro y se sentía como en casa cuando el Quinoa con su lucario apareció.
Regina solo estaba confundida ¿Quién es él? ¿Cómo conoce a Josué? ¿Por qué esta vez sí se alegra de ver a alguien que no vio en tiempo? ¿Dónde podrá limpiarse de la suciedad de la tierra? ¿Habrá un hotel por aquí cerca? Pero al final sus preguntas se esfumaron cuando Quinoa al míralos les dice:
-Por qué no me acompañan a la cabaña que tengo, allí podre atenderte mejor y a tu compañera.-
-Si no es mucha molestia Quinoa. Regina, ven con nosotros, estarás mejor ahí – empieza a cargar el equipaje de ella con ánimo y sin que pudiera decir algo Josué ya se marchaba mientras platicaba con su buen amigo.
-Pero… ¡¿Qué pasa aquí?! – Gallade solo le respondió con una mirada de no tener idea a su entrenadora, se encoje de hombros negando con la cabeza. Ellos no tuvieron más opciones que empezar a seguirlos hacia la cabaña…
Fin del capítulo 7
Que les puedo decir… sé que he estado muy inactivo, pero fue realmente por motivos de universidad (la verdad si tenía algo de tiempo pero soy perezoso xP) Espero que les gustara este capítulo. Y gracias a los que dejan sus rewiews, son los que me motivan a seguir este fic con más ¡ánimos!
¡Muchas gracias a todos, los quiero mis lectores!
¡Aquí RenaSpyro y hasta la próxima!
Extra:
-ahhhhh... que bien se siente…. – El capitán recién salía del baño con una paz sin percatarse de lo ocurrido hace momentos. –Jamás vuelvo abusar de esos refrescos, pero ahora ¿dónde se metieron esos jovencitos? Hay la juventud de hoy día, andan por ahí pensando que pueden hacer lo que quieren, para luego acabar en adicciones o con un hijo o dos. Esos niños tienen que aprender sobre la vida, no andar por ahí como si fueran adultos. Me dejaron solo sin siquiera despedirse. Ni modo, será mejor que empieza a limpiar el Ferry, ¡que no se hará solo!-
Sin nada más que decir empezó a trabajar en aquel ferry, al ritmo de un silbido y de las olas, en aquel día donde el sol abrazaba con su cálida luz.
