YEH SHEN REN

CAP 2

Ren mantenía los ojos abiertos con las pupilas empequeñecidas mientras que su expresión se congelaba en un gesto de incredulidad e impotencia por lo que acababa de suceder

La guardia que se encargaba de proteger y vigilar el palacio permanecía en silencio en mudo respeto para lo ocurrido con su regente y los viejos hechiceros y médicos que habían estado atendiendo al antiguo gobernante de aquellas tierras ahora se retiraban, en una formación perfecta uno detrás de otro, con sus largas y adornadas barbas que casi llegaban hasta el suelo y sin tener el valor de voltear a ver al joven heredero que ahora tenía que hacerse cargo de su gente y ver por sus necesidades, apenas teniendo tiempo de pasar por su propio duelo; en el exterior el pueblo permanecía en las principales plazas, silentes y firmes ante la tristeza que embargaba sus corazones y pensamientos por las pérdidas tan recientes en la familia real.

Primero, su madre… en apenas un día había enfermado gravemente y aquella misma noche, esta había expirado sin siquiera poderle dirigir unas últimas palabras para despedirle

Y su padre…

En cuanto le habían dado la noticia, éste había caído igualmente enfermo y en solo una semana, también había partido al más allá al lado de su principal esposa.

Dejando solo a su hijo heredero

Ren se había sentado en el suelo y ahora cruzaba los brazos por encima de las rodillas de forma que podía ocultar su rostro entre estos y tratar de controlarse; la profunda tristeza que sentía no le era posible expresarla en lágrimas, jamás en su vida había llorado y no comenzaría en aquellos momentos, justo cuando su pueblo necesitaba de un gobernador firme y que hiciera frente a las demás naciones y reinos que pronto llegarían para dar sus condolencias y ver al nuevo gobernante

Debía de ser fuerte. Tenía qué

Unos pasos sobre el suelo de piedra le indicaron al chico que alguien se acercaba y desde la puerta justo al lado de este, la segunda esposa de su padre hacía aparición con un gesto solemne y serio, seguido muy de cerca por su propio hijo que tenía una expresión verdaderamente triste y compungida

-Lamento lo sucedido, hijo

El enorme hombre de facciones toscas inspiró profundo y alzó el rostro cerrando los ojos con orgullo

-Ha sido una gran pérdida para todos nosotros… en verdad… no imagino el peso de tu dolor…

Los ojos dorados del chico destellaron por debajo de sus brazos y a la sombra de estos, apretando los dientes y observando de reojo al adulto a un lado; aquel sujeto no podía ni siquiera fingir correctamente su dolor y pesar por la muerte de su esposo y el escucharle pretender algo así le hacía hervir la sangre. Era una fortuna que estuviese a pocas horas de tomar el poder que le había dejado su padre porque entonces, podría encargarse de enviar lejos a aquella horrorosa persona de forma que no tuviera que verla nunca más en su vida

Solo debía de ser paciente…

-Lo siento Ren…

La voz suave y baja de su hermano le hicieron calmarse y levantar la vista de entre sus brazos al sentir como era tocado muy suavemente por una de las pequeñas manos del rubio, que parecía bastante deprimido y algo perdido en sus pensamientos; el oriental emitió un suspiro suave y alzó una de las propias para aferrar la de su hermano pequeño y presionarla con cariño, relajando la mirada e intentando darle algo de ánimos con aquel gesto de su parte

-No… no imagino lo que… tú…

-Tranquilo –musitó el Tao intentando regalarle algo de ánimo al menor que se veía deprimido- todo estará bien. Tú también debes de estar pasando por un momento difícil, pero vas a ver como todo mejorará

Dijo sin poner atención a la mirada de su madrastra que clavaba sus ojos negros en él; finalmente el pequeño rubio se secó un poco los ojos con una mano para luego, asentirle con un poco de mayor ánimo al otro que le regaló una pequeña sonrisa

-Tienes razón, este no es momento para entristecernos- dijo Manta asintiendo una vez- el pueblo necesita vernos fuertes para que sigan confiando en la familia Tao…

-Exactamente

Dijo el chico de cabello en punta, pasando una mano por la cabeza de su hermano mayor que rió un poco

-Ahora, ve al salón principal… el consejo debe de estar esperando para que podamos proceder al cambio de poderes- dijo con calma, recibiendo una expresión más luminosa del otro que se dio la vuelta y comenzó a correr por el pasillo

-Te veo allá!

-Tao Manta, no corras por los pasillos!

Riñó en voz alta el hombre con extravagante vestido y piel morena mientras que el muchacho de ojos dorados se ponía de pie finalmente, observando el sitio por dónde el otro desaparecía; finalmente en medio del silencio, el de menor edad cerró los ojos y sonrió algo desagradable

-Supongo que ya no hay necesidad de fingir…

-No, ni siquiera un poco

Tao Kalim sonrió de forma amplia sin dejar de ver de reojo a su hijastro al que le corrió un escalofrío al tiempo que cambiaba su expresión por una seria y fría; el buen humor de aquel hombre no era ni natural ni bueno, por lo general cuando se encontraba de aquella forma era porque algo malo o inconveniente para él estaba por ocurrir. Ren intentó mantener la calma, solo era la segunda esposa de su padre y no debía de sentirse preocupado al respecto

-Y bueno…

-Te advertí que llegaría un día en que lo lamentarías, pequeño chiquillo prepotente

La voz grave y burlona de aquel hombre tensó al crío que abrió mucho los ojos y frunció el ceño confundido

-No te avisaron del cambio de última hora que hizo tu padre en lo referente a la sucesión de poder en este sitio, verdad?

Algo frío corrió por el cuerpo del joven Ren

-Qué?

Se giró de golpe observando con confusión y desconcierto a aquel hombre que sin aviso alguno, alzó una de sus pesadas manos hacia un lado y abofeteó con fuerza al muchacho que terminó cayendo hacia atrás por la fuerza impuesta en aquel ataque, uno que no se esperaba en lo absoluto y que le había tomado con tanta sorpresa que no había podido evitarlo; el dolor era lo de menos, hizo un esfuerzo por levantarse dándole una mirada rabiosa al moreno que ahora sonreí petulante en su dirección

Y aún peor, antes de siquiera poder defenderse apropiadamente, varios guardias le estaban sosteniendo de los brazos y las piernas después de todo, era más que conocido el poder de batalla que tenía el hijo principal de su señor por lo que estaban alertas acerca de lo que podría pasarles si se descuidaban

-SUÉLTENME MALDITOS!

Bramó el joven torciéndose para golpear en el estómago a uno de ellos y preparándose para quitarse de encima a dos más pero antes de ello, ya alguien le había golpeado en la espalda con un grueso madero lo que había provocado que el niño cayese al suelo adolorido pero viendo con odio a su madrastra, que sonrió de forma despectiva

-Tsk tsk tsk… pequeño Ren, esas no son las maneras de comportarse ante el nuevo amo temporal de este lugar…

-Nuevo… amo…?

-Tu padre me ha dejado a cargo de este sitio después de su muerte, porque… bueno, aún eres demasiado pequeño –el hombre moreno sacó un enorme abanico chino y lo agitó cerca de su rostro- hasta que considerara que era conveniente y mis palabras son ley… así que he decidido que tú no eres el adecuado para suceder a tu padre y ser la autoridad de este sitio- sentenció con severidad- ah no… mi hijo Manta será quien herede en cuando le encuentre una buena esposa para que sea su reina… o quizás dos, o tres… mientras más parejas, más verán los demás reinos que mi hijo es importante…

Ren tembló desde esa posición torcida en la que le habían dejado, forzándole el cuello para que mantuviese la cabeza agachada

-Manta… -dijo con un tono cansino el chico- Manta sabe… de esto?

Preguntó. No quería creer aquello, su hermano siempre había sido un soporte, su mejor amigo y su aliado en todo momento desde que naciesen y no le creía capaz de traicionarlo de esa manera; por su parte su madre… los ojos negros y pequeños de aquel hombre brillaron intensamente y sonrió con diversión

-Y porqué querría que mi hijo supiese de cosas de tan sin importancia para su futuro reinado?

Preguntó aquella persona par después, hacer una seña para que elevasen en el aire al chico y poderle ver al rostro

-Ese será nuestro pequeño secreto. Tuyo y mío, porque no quiero tener que ver las lágrimas de mi hijo si algo te sucediera…

-Tú… -los ojos dorados del Tao reflejaban un odio intenso

-No puedo matarte la verdad, al menos, no por ahora- suspiró pesadamente su madrastra volteando a otro lado sin dejar de abanicarse cerca de la nariz curveada- eres de sangre real y los dioses me maldecirían… pero… los accidentes ocurren y no nos gustaría algo así…

Cerró los ojos con pesadez a lo que el otro bajó la cabeza, con los ojos temblando de rabia y apretando los puños aún siendo alzado en el aire por todos aquellos guardias que por sus expresiones, no quería hacer aquello pero tampoco podían desobedecer a su señora; Ren respiró profundo e intentó pensar en un plan de escape, cualquier cosa que pudiera ayudarlo… pero entonces el otro adulto volvió a hablar, capturando su atención y la de aquellos guerreros

-En fin… cómo sigues siendo… de la familia

Compuso una expresión de asco y fastidio

-No me desharé de ti, pero no pienses que te vas a quedar de inútil en este lugar- entornó los ojos con severidad- aquí no acepto holgazanes y algún día, quizás aprendas tu lugar pero para eso hay que entrenarte y hacerte aceptar la realidad… además…

Rió por lo bajo y negó con la cabeza

-Ya, ya sé que haré contigo- sus ojos volvieron a brillar- eso te enseñara tu lugar y de paso, no podrán decir que no le doy techo a mi hijastro… quizá, hasta te haga con el tiempo un poco digno de seguir viviendo aquí…

Se toqueteo la punta de los labios con el abanico ahora cerrado y le hizo una seña a los guardias

-Llévenlo a las mazmorras… les alcanzaré mañana- ordenó con ligereza a lo que el chico empezó a luchar nuevamente a pesar del dolor del golpe

-Mazmorras? –exclamó Ren Tao con rabia- maldita perra!... yo soy el heredero de esta dinastía!

-Mocoso ingrato!

El puño de aquel hombre se insertó en la boca de su hijastro, haciéndole sangrar profusamente a pesar de que por pura suerte no había perdido los dientes pero eso no impidió que un segundo golpe le diese en un ojo, comenzando a inflamárselo

-En verdad necesitas aprender unas cuantas lecciones de honorabilidad y educación… mañana me encargaré de ti

Espetó aquel ser moreno acomodándose el largo vestido ornamentado de forma exagerada mientras que su pecho subía y bajaba por la agitación

-Por ahora, iré a la presentación de mi hijo como el nuevo príncipe noble que guiará este pueblo- aspiró profundo alzando la nariz para después, darse la vuelta- y espero que esta noche, medites muy bien acerca de lo que quieres que suceda con tu vida a continuación… llévenselo!

Los guerreros se pararon con firmeza y aún alzando a aquel niño, le fueron llevando rumbo a las mazmorras subterráneas, dejando un rastro de sangre que seguía brotando de la boca de aquel chico; Ren se estremeció sintiendo cómo las náuseas y el rencor iban cubriendo su corazón cada vez más y más. Ese maldito aprovechado… después de todo lo que su padre había hecho por él… y su pobre hermano, que tenía que lidiar con ese loco que era su madre…

Su madre…

Apretó los párpados y agachó la cabeza

En menos de una semana… y ya lo había perdido todo. No se imaginaba cómo una situación así podía empeorar aún más

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