Los personajes no son míos, pero

pronto lo serán

por ahora disfruten.


Una noche

En una mansión grande desde afuera se llegan a escuchar risas provenientes de aquel lugar, lo cual indica que hay diversión. Dentro se encuentras dos hermanas gemelas colocando vestidos hermosos de cualquier tipo cortos, largos en cierta forma primaverales. En lo que una chica igual rubia se encuentra sentada algo incomoda por la forma en que es recibida en esa casa ya había pasado tres horas y no entendía nada del lugar, en cambio Happy se acomodó rápido, demasiado diría ella. El pequeño gato se encontraba acostado en uno de los cojines de la estancia durmiendo plácidamente llevando puesto un pequeño gorrito negro acompañado de un listón azul. En cierta forma ahora estaba tranquila ya no había nada de qué preocuparse de ahora en casa.

Te ves algo nerviosa.

Hablo una voz masculina proveniente de uno de los pasillos principales de aquella casa con una bandeja de comida, de esta manera pasa su vista con una leve sonrisa intentando simular.

No, estoy bien.

No lo parece, pero no seguiré preguntando.

Dentro de sí misma agradeció la simpleza de aquel chico, por lo que vuelve a poner atención a las dos chicas que aún seguían emocionadas con aquellos vestidos.

Vamos ten y póntelo

Se acerco Patty a la rubia que seguía sentada, mientras que esta tomaba la prenda en sus manos notando que era un vestido blanco, negando con la cabeza al principio ya que no fue de mucha ayuda puesto que de un momento a otra Liz la hermana mayor ya la estaba arrastrando a uno de los cuartos para cambiarla a la fuerza. Y a su vez esta pataleaba con algunas lágrimas, sin saber que le haría dejando a Kid sintiendo piedad por ella lo cual es lo contrario a Patty quien solo reía.

Oye Kid acaso no es graciosa mucho la chica nueva.

Tienes razón, pero sigo sin entender de donde viene realmente.

El chico de cabello negro estiro su mano derecha para tomar uno de los bocadillos que había traído con tranquilidad, pero se vio interrumpido al escuchar algunos gritos desde donde estaban las chicas, sin duda ella estaba sufriendo. En eso el pequeño gato abre sus ojos con algo de cansancio empezando a estirarse llamando la atención de los dos que aún se encontraban. La gemela menor fue la primera en acercarse al pequeño con una sonrisa y este a su vez sonríe ante su presencia, así que pasa su vista por el lugar en busca de la maga, pero al no verla se acerca volando hacia el chico quien parecía serio y posicionarse a un lado de él mirándolo fijamente como el contrario hacia lo mismo.

¿Dónde está Lucy?

Pregunto llevando una de sus patitas a su mentón.

No te preocupes ahora esta con Liz probándose la ropa que han comprado el día de hoy.

Siendo sincero no quería decirle que ahora ella era una de las muñecas de prueba de su compañera, con solo imaginarlo le daban estremecimientos, puesto que el, una vez estuvo en el lugar de la rubia.

Eso suena muy aburrido, pero con solo pensarlo se me antoja un pescado.

Hablo el pequeño gato en un tono ambicioso dejando caer un poco de baba imaginándose un jugoso pescado.

No te apetece que haga uno.

Propuso el joven con una leve sonrisa, ya que le parecía tierna la forma que lo menciona a el gato azul.

¡Claro que sí! ¡Por favor!

Alzo sus patitas hacia el chico con ojos cristalinos de la emoción, nadie le había ofrecido hacerle pescado, claro sin contar en las misiones que había hecho con anterioridad. ¿Qué sabor tendrían los pescados de esta dimensión? ¿Serán deliciosos? Sin duda quería probar un pescado.

Entonces este será especial porque yo mismo lo hare.

Sin más que decir se levantó con un gran orgullo el joven Shinigami en camino a la cocina, para ahora dejar a Patty quien en todo el rato había prestado atención a la conversación, pero en cierta forma el gato no sentía algo bien. En un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba entre los brazos de aquella chica quien parecía que lo estaba asfixiando, y este a su vez quería liberarse arañándola levemente.

¡Gatito! ¡Gatito! ¡Eres tan suave!

Ríe con emoción Patty al poder abrazar al gato, el cual no sentía la misma emoción.

¡Ayuda! ¡Me aplasta!

Su suerte parecía estar de su lado, ya que logro zafarse de los brazos de aquella chica para elevarse en el aire y mirar algo nerviosa como esta intentaba alcanzarlo empezando a saltar, así que comienza a volar por la estancia siendo seguido. Atemorizado de ser alcanzado, no se da cuenta que a su vez ella también empieza a tirar unas cuantas cosas en el trayecto, tanto como Happy hace lo mismo al tirar cuadros colgados en las paredes blancas. Sin darse cuenta esta se lanza a él atrapándolo de sus patitas traseras haciendo que pierda un poco el equilibrio y caiga cerca de una planta, sin contar que destruyeron la maseta. Sin perder tiempo comienza a alzar vuelo otra vez, aun con la chica colgando de sus patitas lo cual les hacía gracia a ambos, no parecía tan malo. Ambos empezaron a dar vueltas ya que ahora ambos estaban en el aire por lo menos cerca del techo, sucios empezaban a caminar por las paredes y techo, riéndose sin parar. Lo que parecía una tortura para el pequeño se convirtió en un parque de diversiones, sin darse cuenta siguieron así por 10 minutos más hasta que al fin lograron agotar un poco de su energía, sin duda tenían hambre. Una vez llenos podrían seguir jugando.

En eso llega a la estancia el chico de cabello negro con una bandeja de plata en su mano el cual contenía un jugoso pescado dorado.

Aquí está el pescado…

No pudo terminar de hablar ya que ante su vista podía ver que la estancia parecía haber pasado un huracana, ya que había huellas de patas de gato y zapatos de tierra por todos lados hasta en el techo, masetas rotas, mesas, cuadros tirados. Y sin duda una Patty muy feliz rompiendo los sillones y sacando lo de adentro, tanto como el gato arañando las paredes con sus garras.

¡NOOOOO!

Suelta un grito de los mil demonios soltando la bandeja, provocando que se llegue a escuchar por lo menos a tres calles, dejándose caer al suelo acurrucándose a sí mismo y lloriqueando, murmurando cosas inentendibles a los dos presentes quienes se habían sorprendido por el grito y miraban aquel chico.

¡PESCADO!

Grita con emoción aquel felino para dejar de rasguñar las paredes y acercarse a la bandeja tomando el pescado y darle una mordida, mientras que Patty se tira al suelo pare carcajear como si no hubiera un mañana. En ese momento Liz aparece en la estancia corriendo debido a lo que había escuchado, para solo mirar algo atónita el espectáculo, todo roto, no había orden, un gato comiendo pescado, Patty destrozando el sofá, su técnico llorando nuevamente en un aura de depresión. Detrás de la gemela mayor se acerca Lucy algo nerviosa y quedar con la boca abierta por lo que veía.

No te preocupes esto es normal. Así es Kid.

Sin duda no llegaba a entender cómo el hijo del rey de la muerte se comportará de una forma tan patética, sin duda esto era obra de Happy, maldiciéndolo internamente era lo único que podía hacer.

¿Qué pasa aquí?

Se escucha otra voz masculina en el lugar algo ronca, así los presentes voltean de donde proviene para poder una cabellera blanca y dejar que el silencio comience a inundar el silencio por un momento.

Soul que bueno que nos quieras acompañar en esta noche.

Hablo algo sarcástica Liz quien se cruzaba de brazos manteniendo una mirada desafiante sobre él, sin duda este lo ignoro completamente mientras veía el desastre, sin duda ya sabía quién había causado todo esto. Kid se levanta lentamente para verlo y acercarse a él, en tanto Liz lleva a Lucy para que vuelva a cambiarse.

Quiero que me expliquen porque se los llevaron de esa forma

Claro, creímos que sería divertido mostrarle un poco el lugar.

¿Sin decirme? Vaya eso sí que me divirtió —desvía un poco su mirada molesta para volver a verlo—. He estado buscándolos por más de 4 horas y sin duda los tienes aquí divirtiéndote.

El felino se queda mirando la escena sin duda estaba molesto, tanto como la hermana menor se había quedado callada, lo cual no entendía el motivo.

Entiendo que te moleste…

¡Me encabrona!

Cálmate…

¿Por qué? Tú has sido el que ha causado esto, al menos avísame y no los tenga que estar buscando, si no fuera por tu padre me daría lo mismo si se perdieran.

Justamente en ese momento Lucy escucha la plática tanto como Liz quien adquiere una mirada de disgusto, el joven Shinigami había notado la presencia de las dos por lo que no quería que siguiera esta pelea.

Si es el caso dime ¿Por qué se encontraban solos? —aguarda silencio por uno segundos—. Si están a tu cuidado deberías estar más pendientes de ellos, que hubiera pasado si los hubiera encontrado otro tipo de personas con otras intenciones.

Me da lo mismo, hasta que Shinigami-sama de ordenes de qué hacer con ellos me dará lo mismo, solo se quedaran conmigo. —observa fijamente a la chica quien se encontraba detrás de la gemela mayor—. Tu vámonos.

Dicho esto, se da media vuelta para salir de la casa con un silencio incomodo, sin querer que este se disgustara más comenzó a seguirlo sin olvidar a el felino tomándolo entre sus brazos, ladea su cabeza para ver a las personas quienes le dedican una leve sonrisa a ambos. Ya una vez fuera de la casa pasa su vista en busca del albino lo cual no tarda mucho, ya que este se encontraba sentado en su motocicleta manteniendo su cabeza baja, temerosa se acerca.

Súbete.

Habla algo cortante y duro en forma de orden, lo cual la rubia no desobedece. Se sube en silencio colocando sus manos en a los lados de aquella motocicleta, ya que sentía que si lo tocaba solo lograría enojarlo más. Así fue el viaje al departamento del albino en el cual nadie cruzo ninguna palabra. Una vez llegado al departamento los tres el albino se va directamente por un pasillo siendo seguido por la rubia.

Esta será la habitación de los dos.

El tono que usaba era de desánimo, aunque Lucy quisiera decir algo no podía el miedo la comía por dentro. Sin nada más que decir este camina en dirección a la sala de estar, el silencio era tan incomodo que se adentró al cuarto para cerrar la puerta detrás de sí.

Lucy…

No te preocupes, es hora de que ambos vayamos a dormir.

El felino se quedó en silencio tal vez sería buena idea si dormía un tanto, ya que este día había sido algo confuso. El cuarto no era grande ni pequeño sin duda se podía notar que era del albino ropa tirada se podía notar, la rubia toma asiendo en la cama algo cómoda para dejar es capar un leve suspiro sin duda ahora podían descansar del día agitado.

¿Crees que algún día regresemos a casa?

Pregunto el pequeño acompañante, llamando la atención de la rubia quien solo voltea a verlo dejando mostrar una leve sonrisa. Estira su brazo derecho a la mejilla del gato acariciando suavemente, en una forma de darle algo de confianza.

No te preocupes volveremos a casa, mientras que tú y yo estemos juntos.

Sin duda ella misma no sabía cuándo llegaría ese día, pero no quería desanimar al pequeño. Por lo que lo lleva a sus brazos en un abrazo cálido por uno segundos mientras que esta se recuesta lentamente en la cama con el mayor cuidado. Mantiene su mirada en el techo con una mirada tristeza dedicándose a acariciar al felino entre sus brazos, pero de igual forma que podía hacer ella ahora, sin duda no podía llegar a acostumbrase a este mundo personas que se convierten en armas, el hijo de la muerte, tantas cosas raras. Poco a poco sentía la respiración de Happy calmarse, sin duda ya estaba dormido, lo cual era bueno.

Quiero volver a casa…

Se da vuelta su lado izquierdo y poder mirar la noche asomándose por la ventana, la luna era tan rara con esa sonrisa causándole escalofríos, sintiéndose observada pero igual asombrada por aquella noche. Ahora solo estaba para contemplar el lugar. Solo era una noche, la primera que pasaría en aquel lugar, ella no podía ignorar este sentimiento de culpa de que ahora la persona que los alojaba estaba molesta.

Que linda noche.

Lentamente logra taparse con la cobija y no pasar la noche con fría, ya también era tiempo de que durmiera sin duda le esperaba un día cansado, poco a poco empezó a cerrar sus ojos hasta empezar a soñar.

En la sala de estar.

El albino se encontraba acostado en el sillón el cual para su suerte era cómodo, sin duda no podía dormir ya que su vista se posicionaba en el techo, odiaba pelear con sus amigos de esa forma, pero que podía hacer el enojo que tenía en sí mismo no se le podía quitar. Desde el inicio no sabía que habitación debía darle a la chica y el gato, quizás…

No.

El solo quería que se fuera y seguir viviendo su vida tal y como.

Ella es solo una molestia.


Ya tenia tiempo que no actualizaba esta historia, así que me di mi tiempo para darle un chequeo.

Solo espero intentar actualizarla pronto.